A SOLAS CON MI CUADERNO II
Diario de mi vida, opiniones, relatos, enlazando el pasado, presente y futuro.
Acerca de
MI PRIMERA NOVELA - AVENTURA EN EL PASADO - Francisco Arsis ISBN: 84-96379-70-1 ------------------------------------ Una vida para amar, una vida para soñar. El tiempo es efímero, intenta disfrutarlo. Comparte, vive, ríe, sueña, llora, pero nunca te abandones... Mark... ________________________ *Nota del autor: Algunas fotos están sacadas de la propia red. Si el propietario desea que las retire de la web, lo haré de inmediato.


MensaBlogger
Sindicación
 
DIARIO DE MI ADOLESCENCIA (AGOSTO 1983)
EL HOMBRE DEL PELO BLANCO





Martes, 16 de agosto de 1983 (Por la noche)

Al fin en casa. Hemos llegado a las siete y media de la tarde. Es maravilloso volver a estar uno en su propia casa, a pesar de que las vacaciones hayan terminado.

Cuando he llegado la primera tarea que he realizado ha sido cambiar el estado de mi habitación. En la estantería he sustituido los discos de vinilo y cassettes por los libros, algo que parece darle mejor aspecto al conjunto del cuarto. También he colocado un poster de Michael Jackson en la pared de enfrente.

Luego hemos ido mis tíos-abuelos y yo a un restaurante a cenar, ya que en casa no teníamos nada para comer, evidentemente. Lo cierto es que nos hemos llevado un susto tremendo, aparte claro está, del atracón. Mi tío-abuelo creía haber olvidado la cartera. Si no le llega a aparecer, lo mismo nos quedamos mi tía-abuela y yo de rehenes en el restaurante hasta que él pudiese regresar con dinero.


Miércoles, 17 de agosto de 1983

No he podido ver a Macarena. En cambio sí a una de sus amigas. Me ha dicho que lo más seguro no regresará de sus vacaciones hasta septiembre.

Esto significa 15 días más sin verla. No lo esperaba, sinceramente. En cualquier caso, le he dejado claro a su amiga que la avise de que ya estoy en casa, y que cuando pueda me llame por teléfono. En fin, ya veremos.



Jueves, 18 de agosto de 1983

Mi hermano Roberto ha venido a comer a casa hoy. Desde antes de vacaciones que no lo había visto. Me alegro mucho cuando viene, pues a causa de tener que vivir cada uno en un lugar diferente al ser huérfanos de padre y madre, nos vemos muy poco. El suele venir todos los domingos a comer, pero en esta ocasión no podrá y por eso ha preferido hacerlo hoy.

A mi hermana mayor Mª Carmen no la veré hasta septiembre, pues aún sigue de vacaciones, y en cuanto a Cris estuve con ella una semana entera no hace mucho, gracias a dios. Somos cuatro hermanos separados por decenas de kilómetros, pero eso sí, muy unidos desde el fondo del corazón.

Por la tarde he dado una vuelta con Carlos, mi vecino-amigo. Después me ha tocado hacer limpieza general en casa. He tirado a la basura todo lo que sobraba o estaba obsoleto (libretas, papeles, revistas, etc). Menos mal que Carlos me ha echado un cable.

Las clases se avecinan, y debo tener espacio para estudiar cómodamente, y además, no fijarme en otra cosa que en los libros de texto, de lo contrario, lo tengo más que claro.


Viernes, 19 de agosto de 1983

Escribo en la cama. Voy a dormir ya. Son las doce en punto y mañana tendré un día muy agitado. Solicitar la documentación para las matrículas del próximo curso, darme de alta el equipo de fútbol-sala, recuperar las clases de violín...

La verdad es que me encuentro un poco mal. Debe ser el calor, no sé. Yo diría que tengo hasta fiebre y todo. Espero que mañana me sienta mejor de salud. Seguro que las medicinas que he tomado surten efecto. Así que mañana... ¡será otro día!


Domingo, 21 de agosto de 1983

Vuelvo a escribir en la cama. Tras un fin de semana tan aburrido, estoy que boto por las paredes.

Para colmo, he tenido una terrible discusión con mi tía-abuela. Lo pero es que ha sido por una tontería. Y la hice llorar otra vez. Pero no tengo tanta culpa. Yo solo quería arreglar la televisión para poder ver bien la segunda cadena, pero como ella no me deja tocar el aparato ni por asomo, hemos terminado discutiendo.

¡Es tan absurdo que aquí en España solo tengamos dos cadenas y encima que una de ellas no se pueda ver en condiciones! En cambio, sólo tengo que ver una de las revistas alemanas de “Bravo” para darme cuenta de la cantidad de canales que hay allí, y seguramente, en muchos otros países europeos. ¿Qué mierda pasa en España?

Tengo ganas de ver a Macarena. La verdad es que me estoy aburriendo mucho desde mi regreso de las vacaciones, y además estoy echándola en falta enormemente. Espero que vuelva pronto...


Miércoles, 24 de agosto de 1983

Mi tía-abuela ha insistido en que la acompañara al mercado esta mañana. ¡Puaf! Con lo que a mí me aburre eso. Además, que no me veo yo haciendo la compra de la semana.

Así que nada, cuando uno tiene que hacer algo, no le dejan en paz. Además el mercado al que hemos ido es el nuevo, que para en el quinto pino.

Encima he tenido que ir después a por agua de la fuente del ¿manantial? ¡Seis litros! ¡Y casi un km. de camino.

Mark en el presente: Sí, teníamos agua en casa, por supuesto. Pero mis tíos-abuelos tenían la manía de que el agua clorada no era nada buena para ellos, y en cambio aquella agua aparentemente sana 100 %, obraba milagros y les alargaría la vida. Recuerdo como iba cada dos por tres a cargar esas botellas de litro y medio, y la gente siempre me miraba extrañada. Quizá no era el único en hacer aquello, pero no era algo habitual en una ciudad que acudiese la gente a rellenar botellas de agua. Aún hoy, cuando en un pueblecito cercano (aquella si es una fuente de manantial auténtica) veo rellenar las botellas, esta vez de 5 litros, por la gente del pueblo, no deja de transportarme a aquellos días en que siendo un chaval de 16 años acudía yo a esos menesteres.

Por la tarde

Ahora debería estar con Macarena. Sigo sin recibir su llamada, lo que quiere decir que sigue de vacaciones. Supongo que si pienso tanto en ella y la echo de menos como lo estoy haciendo es porque realmente esta chica me gusta. Veremos cuánto dura esto...


Jueves, 25 de agosto de 1983

¡Carta de Laura! ¡Tenía muchas ganas de saber de ella otra vez! La transcribo aquí, como es habitual.


¡Hola, MarkMan!

Lo primero que te voy a decir es que tiré la carta al buzón más de cinco días antes de que tú te fueras y regresaras a casa, creo que al menos una semana antes. Sin embargo, cuando lo hice me percaté de que el buzón estaba “lleno”. Es decir, si quería cogía las cartas y leía cartas de gente que no sé ni quienes son, algo que yo no haría, por supuesto. Sólo valga la anécdota.

Seguramente tendrían tanto trabajo que la tuya se retrasó un montón. Y si, es una lástima que no vinieras finalmente y no pudiéramos pasar el día juntos. Habría estado genial, sin duda alguna.



Es curioso lo que me cuentas que te pasa en Valencia, cuando vas a dormir. Esa sensación que tienes como si alguien rozara tu mano y no sabes de donde proviene porque no hay nadie en la habitación y sólo estas tú, en la cama.

(Mark en el presente: Ahora recuerdo aquello perfectamente. Era muy extraño, pero seguramente no sería más que pura imaginación mía. Notaba como algo rozaba mi mano, y golpeteaba ligeramente mis dedos. Primero era como una caricia, y después unos golpecitos suaves en los dedos, pero suficiente como para que lo notara claramente. Y allí, nunca había nadie. Lo que sí estaba claro es que parecía la mano de alguien. Quizá en realidad no fuera más que un bicho y la imaginación se desataba en mí).

No sé si me gustaría que me pasara algo así, tal vez sí, pero en serio, si llego a tener yo esa sensación o me llega a ocurrir a mí, lo mismo me cago. Pero te contaré algo. Hace un tiempo, no demasiado, me ocurría que siempre tenía la sensación o más bien notaba la presencia de un hombre no muy mayor, pero con el pelo blanco, y no sé porqué, primero me pasaba por las noches y luego, hasta tenía esa sensación por el día mientras trabajaba. Aquí en el pueblo también me pasó con el mismo hombre. Y... ¡ah! cuando estaba trabajando en Valencia y notaba que pasaba por mi lado, te lo aseguro, me daban ¡escalofríos!

En fin, me despido ya, Mark. Por cierto: “De nada, de nada, de nada”. ¡Tantas gracias me diste! La pena es... que no vinieras finalmente.

¡Hasta pronto!
Laura
 
"EL CANGUELO"

ACTUALIZACIÓN

Acabo de actualizar el blog de la coctelera. Se trata esta vez de BRISAENLANOCHE. Seguro que os gustará. A los que ya conocéis su blog, y os apetece dejar un comentario para ella, adelante. Quienes nunca la habéis visitado, este es el momento si lo deseáis, pudiendo acceder directamente desde la coctelera.

PINCHA EN LA FOTO PARA ACCEDER AL POST, SI DESEAS ENTRAR
Podéis pinchar en la foto para trasladaros allí.





Estuve ausente varios días. Unas mini-vacaciones diría más bien. La verdad es que me hacían mucha falta.

Os voy a dejar algunas instantáneas que he ido tomando estos días, sobre cosas que tuve ocasión de contemplar.



Una pareja que estaba de paso en la ciudad me dejó fotografiar este fantástico gallo “destructor”, al que habían criado y tenían enorme aprecio. Tiene ocho meses, y su dueño me explicaba que alimentarlo había sido un tremendo suplicio pero que había merecido la pena. Ahora, no dejaba de exhibirlo, orgulloso. Mi hija quedó alucinaba al contemplarlo. No era posible acercarse demasiado a él, porque podía resultar peligroso. Vamos, que no arriesgaba yo mi ojo por acercarme más, desde luego.


Herbolario del mercado medieval.

Estuvimos en el mercado medieval de un pueblecito manchego. Ya sabéis que se recorren España entera durante todo el año. La primera vez que vi un mercado medieval fue en el “Sexeni” de Morella, ya hace muchos años. La foto que mejor me salió fue la de los herbolarios (era de noche y con el móvil poco podía hacer). Estoy seguro de que con esas hierbas curan todos los males.


Actuación del grupo "Canguelo"


Pudimos contemplar la actuación de un grupo de Cartagena llamado “Canguelo”. Desde luego no esperaba que fueran tan buenos, y disfrutamos muchísimo con su descabellante humor, acompañado de trabajados malabarismos. La gente se divertía enormemente con ellos, y puedo decir que mereció la pena dejarse caer y aguantar a ver que ofrecía el espectáculo. Si tenéis ocasión de verles, no os defraudarán. No pude evitar felicitar a uno de los integrantes del grupo y comentarle que hablaría de ellos en uno de mis post, y aquí, lo cumplo.


Actuación del grupo "Canguelo". Hay una muchacha en el centro, mientras los malabaristas se pasan las antorchas. Desde luego, no se movería, porque si no...

También nos dejamos caer en otros lugares con fiestas veraniegas, y nos tropezamos con un bonito castillo de fuegos artificiales. Aquí tenéis la instantánea.


Para rematar, una despedida de soltero con espectáculo incluido, jejejeje, ejem, y al día siguiente una boda en el quinto pino, pero que mereció la pena, en San pedro (Albacete). ¡Que “jartura” de comer, señor!


¿Habéis probado alguna vez "Boinas" como éstas, rellenas de jamón serrano, panceta, patatas, huevos fritos y pimientos?
Están de muerte, os lo aseguro.


En fin, un pequeño repasito de estos días estivales, que tan bien sientan. Y aún me quedan...


Un par de rosas dedicadas a todas las amigas blogueras, especialmente a Wendeling, que me ha dicho que le gustan mucho.
 
1916 - AVENTURA EN EL PASADO. UNA CARTA DE AMOR
1916 – AVENTURA EN EL PASADO. UNA CARTA DE AMOR

- ¡Señorito! ¿Está despierto? ¿Me oye usted? –Una voz en la inmensa lejanía, pero aguda y estridente llegaba hasta mí, sin saber siquiera donde me hallaba.
- ¡Por favor, no grite de esa manera, quien quiera que sea! –dije, apretándome la cabeza con las dos manos.
- ¡Soy Paquita, su criada! –manifestó la voz, que ahora ya notaba un poco más cercana, más real –pero no diga que grito, señorito, eso no.
- ¿Criada? ¿Dónde estoy? –En aquél momento resultaba imposible para mí saber a ciencia cierta donde estaba, pero verdaderamente esperaba que aquella voz despejara mi interrogante.
- ¡Dónde va a ser! ¡En su casa! ¿Aún piensa que está en Málaga? Regresó antesdeayer ¿se acuerda?
- ¡Oh, mi cabeza! ¡Me va a estallar! Málaga... ¡Marisa Rondal! –dije, casi murmurando, aunque a ciencia cierta Paquita debía tener un oído muy fino.
- Si, eso quería decirle, señorito. Hay una carta suya. Usted me dijo que si llegaba algo a nombre de ella, que se lo hiciese saber de inmediato.
- ¡Ahora salgo, Paquita! –respondí, saltando de la cama.
- Mas le vale, porque son más de las diez. Lo digo por su trabajo... –el tono de recochineo de Paquita era más que evidente.

¡Las diez! El señor “Santángel” estaría furioso, esperando el artículo sobre Inglaterra. Pero no acudiría sin antes haber leído la carta de Marisa.



Era la primera vez que, despertándome, tomaba casi plena conciencia de dónde me hallaba a los pocos segundos (aunque bien es verdad que había sido gracias a Paquita), sin sentirme extrañado ni confuso, sin aquella terrible sacudida en mi cabeza que me hacía aullar de dolor y que se mantenía durante al menos una hora, hasta que paulatinamente decrecía y desparecía por completo. Era parte del precio que tenía que pagar por disfrutar de aquellos increíbles viajes en el tiempo que por supuesto yo daba por buenos, y que ahora, afortunadamente, parecía haber cesado.

Sin embargo, el aturdimiento que me invadía no cesaría, al menos de momento, algo que duraba siempre alrededor de unos cinco minutos y que en los primeros instantes hacía que desconociera realmente donde estaba, si en el pasado o en el presente.

Al salir de la habitación y llegar hasta el salón, reconocí al instante la carta de Marisa con aquél sobre fabricado con “pasta de esparto”, algo muy común en aquella época. Podía sentir su perfume, algo embriagador, y era increíble contemplar cómo estaba estampado con inimaginables sellos hoy en día. Seguro que en el presente, los numismáticos pagarían enormes sumas por aquellos ejemplares con la imagen de la Reina Victoria Eugenia de Battenberg.

¿Sería posible traerme alguno a mi vuelta? Tendría que intentarlo. Las gafas y el libreto de las zarzuelas si habían regresado conmigo en mi anterior viaje.

Las manos casi me temblaban al desdoblar la hoja que contenía la graciosa caligrafía de Marisa Rondal. Hubiera pagado con gusto por saber que tipo de pluma había utilizado para escribir aquellas frases que, al comenzar a leerlas, esperaba fueran todo lo maravillosas que ya intuía. La tinta no era negra, sino violeta, lo que le daba un tono más femenino si cabe al conjunto de la carta.



Querido Marco:

Aún hace apenas unas horas que te has marchado y ya te echo tanto de menos que mi corazón empieza a sentir dolor, pero es un dolor dulzón a la vez, porque en el fondo se siente feliz por haberte conocido y compartido tantos bellos e intensos momentos.

Pero en realidad ha durado todo tan poco... Conocerte, amarte y dejar de verte casi al instante ha dejado mi alma herida, y sólo volver a estar contigo podrá curar esta tristeza que vive en mí desde que te fuiste. Y no... no soy exagerada al decirte que todo me pareció un instante, porque eso ocurre cuando se es tremendamente feliz, que el tiempo emprende una velocidad incontrolable, dejándote sin aliento, al contrario que cuando se es desdichado.

Ahora... no soy desdichada, porque siento que te estoy amando aunque no pueda estar contigo, pero el tiempo se ha ralentizado tanto que no veo sino lejano el momento de volver a sentirme inmensamente feliz cuando me estreches entre tus brazos, me beses, me acaricies y me digas esas palabras tan bonitas y dulces que sólo tú sabes decir, enardeciendo todos mis sentidos.

Marco, prométeme que volveré a verte. Sólo te pido eso. Incluso si dejaras de amarme, podría soportarlo, pero no verte más me haría tremendamente desdichada. Hay algo en mi interior que... me dice que es como si no fueras real, que sólo eres fruto de mi imaginación, que en realidad no existes y esto no es más que un sueño, el sueño que quizá toda mujer le gustaría tener.

Si, sé que soy una tonta al pensar así, que esto no es producto de mi fantasía, y que todo ocurrió realmente. ¿Cómo si no iba a escribirte esta carta? Porque aún puedo sentir el veneno de tus labios, el sabor de tu boca... y cada vez que pienso en ello siento como se eriza toda mi piel, invadiéndome tal escalofrío que me recuerda una y otra vez que sólo será aplacado el día en que de nuevo tus brazos se apoderen de todo mi cuerpo.

Cuando leas esta carta estaré camino del nuevo mundo, hacia Argentina, el país que tanto ama a la “Patria chica”, como dicen sus ciudadanos. Junto a mí viajará “Margarita Xirgú”, la artista más famosa de España de todos los tiempos. Al menos, para mí lo es. Tenemos una pequeña gira por todos los teatros de este bello país latino.

Volveré a tiempo de estrenar en Madrid una obra de nuestro insigne escritor D. Benito Pérez Galdós, donde corre a mi cargo el principal papel femenino. Nada será tan importante en mi vida como que tú estés presente en la obra, allí en la primera fila, donde yo pueda verte y sepa que tú estás pendiente de mí en cada momento.

Sé que me esperan días muy tristes sin ti, donde el tiempo parecerá detenerse y no avanzará tanto como yo quisiera, pero todo lo daré por bueno si finalmente tú vuelves a aparecer en mi vida, lo que significará que verdaderamente esto es algo más que un sueño, que no se trata de una locura transitoria, aunque no por ello dejaría de ser una bendita locura...

No tengo valor para despedirme ni siquiera en esta carta, aunque sé que debo hacerlo, porque de lo contrario permanecería aquí toda la tarde y la noche frente a ella, hasta que la tinta se secase de tal forma que no pudiese terminarla y finalmente el sueño me abatiese.

Te haré llegar oportunamente la fecha del estreno de nuestra obra en Madrid. Sólo me queda esperar que eso ocurra antes de que mi corazón se resienta tanto que no pueda soportarlo más y se rompa en mil pedazos, y sólo de amor por ti, Marco...

Te amo, Marco Vassallo, y pase lo que pase, siempre te amaré.

Sinceramente tuya, con eterno cariño
Marisa Rondal



Una dolorosa punzada invadía ahora mi corazón, no porque no pudiese volver a verla en mi actual viaje, sino por todo lo que aquella carta transmitía. Marisa ni siquiera podía imaginar mi realidad, y que ni yo mismo tenía claro si todo esto no era más que un sueño, y ella una de mis fantasías.

Aun así... ¿Cómo podía ser una fantasía el contenido de esa carta? Sí, Marisa Rondal existía, no podía ser de otro modo, pero... ¿qué pasaba conmigo? ¿Qué sería ahora de ella si yo no regresaba en posteriores viajes?

De alguna forma estaba atado al pasado, ahora más que nunca, y no podía permitirme que Marisa Rondal no supiese otra vez de mí. Y sin embargo... ¿cómo terminaría aquello? Tarde o temprano habría que afrontar la verdad, y entonces ¿qué pensaría mi adorable andaluza de principios de siglo? ¿Cómo reaccionaría si algún día le dijese que ella tenía... 76 años más que yo, y que en el mundo actual tendría la friolera de ¡115 años!

Pero no... yo no podría jamás decirle la verdad, por mucho que quisiera. No tendría ningún sentido, y a pesar de todo, incluso ya dudaba que fuese cuerdo y no me estuviera volviendo realmente loco. Porque... ¿quién podría creerme?


 
"HOY TE ESCRIBÍ UNA CARTA"...
¿CASUALIDAD O DESTINO?
Por Laura Doltz






Valencia, 13 de noviembre de 1990


¡Queridísimo amigo Mark!

Aquí estoy de nuevo dispuesta a contarte algunas cosillas y a responderte una carta que recibí ayer.

Mark, si has elegido “Introducción a la Psicología” me parece estupendo, porque ese tema es realmente interesante y creo que servible en muchos aspectos. Buena elección.

Veo que sigues siendo asiduo a los programas de radio, y encima resulta que eres un chico con suerte porque te llevas premios. ¡Ah! Y por lo que he leído puedes hacerte famoso en el programa. Pero no es necesario que me envíes ningún regalo. Si te toca repetido es otra cosa pero si no lo tienes quédatelo tú. ¿No crees que es mejor?
De todas formas gracias por el detalle.

Otra cosa: El día que me acompañaste al Instituto debías estar pensando en las musarañas porque ¿sabes?, Raquel no es rubia. Muy al contrario, es más bien una chica de pelo casi negro. Parece india. Pero no te preocupes, ni siquiera yo recuerdo con quién hablé cuando estuve contigo.

Por cierto, espero que hayas recibido ya las fotos. Supongo que las tendrás ya, ¿no? En fin, ya me contarás que vas a hacer con tantas.

Oye, es lógico que crea la gente que tu amigo Jaime y tu seáis hermanos, si vais mucho juntos. Verás, cuando éramos más pequeñas, la gente pensaba que mi prima y yo éramos hermanas, ¡y hasta gemelas! Y eso que ni siquiera somos primas de verdad. Pero eso sí, como si lo fuéramos.

¿Sabes? Cuanto más lo pienso más me gusta la idea. Algún día tengo que ir a tu pueblo. Pero no para pasar allí un día. Iría en vacaciones o en fiestas. Cuando se me presente la oportunidad hablaré con mi tía Remedios y te daré una sorpresa. No sé cuando será, pero sí sé que quiero y lo tengo que hacer. ¿Qué te parece la idea?

Bueno, mañana es miércoles y no tenemos clase porque hay “Evaluación cero”, y los profesores se reúnen desde las nueve del mediodía hasta las nueve de la noche. Así que los alumnos quedamos libres. Pero eso sí, con ejercicios.

Por cierto, muy original tu última carta. Me ha gustado mucho. Al principio pensé: “¿Será mi cumpleaños, que Mark me envía una tarjeta?”, y luego vi que estaba escrita como si fuera una carta. ¡Mola!

Hoy es martes y trece. Cuando lo han dicho en el informativo de “Canal 9” esta mañana, he pensado “menos mal que no soy supersticiosa”. Además, el 13 es uno de mis números preferidos. Pero por lo visto hoy estaba destinada a que las cosas no me salieran muy bien. Para empezar ha habido examen sorpresa de mecanografía y los márgenes de la máquina me han gastado una mala pasada. Luego hemos tenido el examen de contabilidad, y Loles (la profesora) nos ha puesto unos ejercicios que no iban para el examen, pero como a ella todo le importa un bledo, apenas nos hemos quejado. Lo haremos el próximo día. Así que, sea o no supersticiosa, el día no ha salido muy bien.



Mañana hacen “Starman” en Canal 9. Me he comprado una cinta para grabármela porque esa película me encanta. Y también su protagonista, Jeff Bridges.

¡Ah! ¿Sabes que el rebobinador de cintas ha resultado ser algo lento? Si no tienes prisa no hay problema, pero si quieres grabar algo y la cinta está sin rebobinar hay que hacerlo en el vídeo. Bueno, alguna desventaja debía tener.

¡Que risa! Verás, el otro día le dije a mi madre que me comprara valeriana para quitarme los nervios y dejar de sufrir insomnio, y hoy, finalmente, me la ha traído. Pero en vez de infusiones (como mi madre sabe que soy muy perezosa para hacérmela) me ha comprado cápsulas. Y, bueno, lo de la risa es porque ella me ha dicho que me la tomara y yo le he respondido que esperara para irme a dormir. Me ha convencido finalmente para que me la tomara ya aunque yo le decía que me iba a causar sueño, y mira por dónde nada más tomármela he bostezado y casi me muero de risa.

¡Vaya poder de sugestión! Nunca tengo sueño y ahora me da la sensación de que mi cuerpo pide cama y almohada. Pero no puede ser. Sólo son las 12 de la noche y hasta las 2 aprox., nada. Además, me apetece leer un buen libro.



Hablando de leer: Me estoy leyendo otro libro de “Stephen King”, mi escritor de terror favorito. Este libro se llama “La hierba del diablo” y es algo rarillo. No se parece en nada a sus otros libros.

¡He vuelto a bostezar! Mi madre me mira de reojo y me dice que me estoy sugestionando. ¿Se dice así? ¡Esto no puede ser! Me olvido de las palabras y hasta la letra me sale ya deforme...

Oye... no me has contado ningún delante de tu hija Isabel. Fíjate, el otro día estaba haciendo ejercicios de clase cuando escuché en la televisión el nombre de tu hija. Me acordé de ti inmediatamente. Bueno, ya me contarás qué locuras nuevas hace Isabel, ¿sí?

Por cierto... mi inglés no va tan bien como pensaba. Cuando intenté descrifrar “I throught you were building a raft” me quedé en la parra. Solo entendí “I Throught”. ¡Imagínate! Y encima ahora nuestra profesora de inglés ha dado a luz una niña y no creo que nos pongan sustituto de momento. Más retrasos en inglés.

Mark... tienes que decirme dónde prefieres que te mande las cartas. Verás, es posible que las recibas antes en casa, no sé. Tú eliges. De momento seguiré enviándotelas al Hospital porque como recibes muchas cartas no quiero que Patricia se mosquee o se ponga celosa sin motivos. Ya me dirás tú donde las prefieres.

Oye... eso de las fotos tridimensionales de las que me hablaste sería una gran idea si existiesen porque así pasaríamos de viajes, cartas y teléfonos. Imagínate, sacar una foto de la cartera y... vernos y hablar. ¡Magnífico! Pero improbable. Bueno, tampoco está de más tener ilusiones y soñar despiertos ¿no?

Hablas de la CASUALIDAD en tu última carta y ¿sabes una cosa? Según un amigo mío la casualidad no existe. Es el propio destino. Por cierto, lo que no te pase a ti... me encanta la historia de la pelota de tenis amarilla. Lo lógico sería decir ¡qué casualidad!

(Mark en el presente: Me dirigía a mis clases de violín, cuando poco antes de llegar a la casa de mi profesor tropecé con una pelota de tenis amarilla, que casi hizo que me cayera de bruces, y lo que hubiera sido peor, tener un terrible esguince. Afortunadamente, no sería así, pero he aquí que de repente, apareció ante mí un chiquillo de unos 8 años, llorando a lágrima viva. No pude evitar preguntarle que le pasaba, y me respondió: Es que acabo de perder una pelota de tenis blanca, la única que tenía, y con la que jugaba al frontón y me distraía. Después vienen mis amigos, y no podremos jugar. Yo tenía una pelota de tenis amarilla en mis manos, recién llegada a mí de forma misteriosa, y entonces tuve claro que era para mi triste amiguito. No podéis imaginar la inmensa alegría que le produjo el que yo le diera esa pelota de tenis. La forma en que ocurrió todo es lo que me hizo pensar en que aquello... ¡no podía ser simple casualidad!)




A mí me ocurrió una cosa también. Verás, un día después de comer, Belen (mi compañera de clase) y yo nos sentamos en el sofá de su casa a fumarnos un cigarrillo y a charlar. Entre tema y tema terminamos hablando de ovnis y extraterrestres. Su padre estaba viendo una tertulia en la televisión. De pronto, Belén y yo nos miramos sorprendidas y giramos la cabeza a la vez frente al televisor: ¡los componentes de la tertulia se habían puesto a hablar de repente sobre ovnis y extraterrestres! Nos quedamos atónitas. Y para postre ya nos habían ocurrido otras casualidades de las que ahora no me acuerdo, pero de las que Belén y yo éramos conscientes ese día.

¿Sabes? Me estoy acabando toda la tableta de chocolate que trajo mi madre de Andorra. Ya verás que depresión cojo cuando acabe con todo el chocolate y note que me culo ha aumentado. ¡Dios! Lo que me faltaba: ¡soltera y culona! ¿Te imaginas? ¡Que “depre”!

Mark... ¿cuándo será la próxima vez que nos veamos? A veces me lo pregunto y prefiero olvidarlo porque sé que aún pasará algún tiempo para que eso ocurra. Pero de momento me conformo con nuestras cartas y con saber que estás ahí, que si te necesito sé que estás ahí y que eres mi mejor amigo.

Bueno, Mark... ya me despido por hoy. La mano se me va de un lado a otro y me duele un poco la muñeca, pero... seguro que este fin de semana vuelvo a escribirte.

Besos, besazos...
No te olvida ni te olvidará, tu gran amiga “forever”
Laura Doltz



P.D. Mark: ¿Qué pasaría si se me volviese a estropear el vídeo? No podría verte. Complemento: “ONE PHOTO TUYA” ¿Sí?
Voy a pegarle un “bocao” al chocolate. Besos y hasta muy, muy pronto. Tuya, Laura.
 
UNA FOTO, UN RECUERDO



Esta es una de las fotos que más aprecio le tengo en la vida, pues es la única que conservo en la que estoy en brazos de mi padre. No hace falta que os recuerde la historia, porque ya conté en anteriores post que perdí a ambos padres siendo muy pequeño.

En esta foto quien no está es mi hermana Cris, la cuál aún no había nacido. Lo haría dos años después. En esa calle viví toda mi infancia y adolescencia, una zona que hoy en día nada tiene que ver con lo que es actualmente. Justo en la parte de arriba, donde se puede percibir la presencia de un camión, lo que ahora hay es un pequeño y ameno parque.

A Roberto, mi hermano mayor, apenas se le ve, pues la foto es muy oscura. La señora de gafas es una tía de Valencia, dueña de la casa donde yo iba a pasar las vacaciones de verano, algo que hice hasta los 18 años. El resto ya sabéis, mis tíos-abuelos, mis padres y mis dos hermanos, Mª Carmen y Roberto.

Lo más curioso es ver la foto y no poder recordar aquel momento. ¿Sería Domingo? ¿Seríamos todos felices? De eso estoy seguro.



Actualización en el blog de la coctelera. Esta vez dedicado a “Wendeling”. Ya sabéis, si deseáis trasladaros allí y no queréis perderos conocer este estupendo blog, solo tenéis que pinchar la foto.



Hasta ahora mismo!!!