EL AUTÉNTICO SEÑOR DEL ANILLO II
Aún no había estado hablando de mi tío-abuelo, el auténtico señor del anillo, cuando quiso la casualidad que ayer encontrara entre las cartas de Laura, la carta que yo le escribí poco después de haber fallecido. En ella le relato como fueron aquellos días, y lo que sentí tras su muerte. Aprovecho la ocasión para transcribirla aquí, y que podáis conocer un poco esa historia...

Mi tío-abuelo con un amigo.
27 de enero de 1994
Querida amiga Laura:
Hoy es el día de la huelga general en el Hospital, aunque eso no es motivo para que yo no te escriba ni mucho menos, faltaría más. Precisamente aprovecho esta circunstancia para hacerlo, y por eso aquí tengo en marcha mi fantástica “Olivetti”.
No te lo vas a creer, pero no he sabido de tu postal navideña y tu carta del día de navidad hasta hace un par de días, encontrándolas entre un montón de revistas. ¿Qué cómo es posible? Patricia olvidó, si, “olvidó dármelas”, y encima las escondió, pero me gustaría creer que no es verdad, que simplemente fue un descuido...
Lo triste del caso es que yo iba a tirar a la basura esas revistas, y decidí acertadamente revisar lo que había entre las páginas, por si echaba al cubo de la basura algún recibo importante o algo así, dado que tengo costumbre de dejar papeles que llevo encima entre los dominicales, periódicos o libros. ¡Como nunca tiro nada! Los periódicos acabo tirándolos y algunas revistas también, pero cuando ya han pasado varias semanas. ¡Así que fíjate si era importante lo que se iba al cubo de la basura!
Esto no es nuevo para mí. Hace tiempo que ocurren cosas en casa, o se dicen cosas, de las cuales yo no me entero nunca. ¿Falta de comunicación? ¿Distanciamiento? Es posible...
(El presente: Mi divorcio con Patricia ,obviamente, se estaba ya gestando... Antes de dos años ya estaríamos separados)
Cuando vi tus cartas, creí que iba a montar en cólera, pero recapacitando un poco, preferí no decir nada al respecto. Aún sigo esperando que sea capaz de decirme que estas cartas existen, pero algo me dice que no va a ser así. ¡De juzgado de guardia! ¡En fin, ella verá!
Una postal preciosa. ¡Tú siempre tan original! Y... enhorabuena “DIRECTORA”. ¡De una revista! ¡Caray con la Directora! Espero que realmente me envíes algunas revistas, y pueda comprobar la genialidad de mi amiga, aunque sé sobradamente lo genial que eres.
Me alegro de que disfrutaras tanto la navidad. Desgraciadamente, yo no puedo decir lo mismo. Verás, te explico. El 19 de diciembre mi tía-abuela se dio un porrazo enorme contra el suelo, rompiéndose el brazo derecho. La tuvimos que llevar al Hospital. Y el 22 ingresó también mi tío-abuelo, diagnosticándole cáncer de vejiga. Para colmo de males, el 27 mi hija pequeña sufrió una “bronconeumonía”, quedando los tres al mismo tiempo ingresados.
Acudía mañana, tarde y noche a diario, para estar con ellos, con la inestimable ayuda de algunos de mis familiares. Finalmente, el día 29, casi con la nochevieja a la vuelta de la esquina, mi tía-abuela salió del Hospital, y mi hija, justo el 31 a mediodía. Pero mi tío-abuelo, desgraciadamente, allí se quedó.

Con mi hermana mayor y conmigo, a los 3 años.
Estuve con él la nochebuena, cenando con él y comiendo el sabroso turrón de todos los años. También la nochevieja, donde tomamos juntos las uvas y brindando con cava por un año mejor y más próspero (aunque me temía lo peor), y por último, la noche de reyes, donde compartimos el “roscón” y el chocolate. En realidad él apenas podía tomar nada, pero logré que tomara al menos unos pedacitos de cada cosa. Pero cuando brindábamos, lo hacía con la tristeza reflejada en sus ojos, era incapaz de sonreír, a pesar de mis continuos intentos por hacer desaparecer esa tristeza en su semblante.
Pasaba más tiempo con él que en mi casa. ¿Sabes? Le quería muchísimo, pues fue como un padre para mí, en realidad mucho más que un padre. Me crió desde muy pequeño, y todo lo que soy se lo debo a él. Y digo fue porque murió hace apenas una semana. La noche anterior a su muerte no pude quedarme, mi hija estaba de nuevo enferma, y por si acaso había que llevarla al Hospital debía estar en casa. Pero antes de marcharme aquella tarde, me dijo:
- ¿Volverás, verdad?
- Sí, tío. Mañana a las 7 de la mañana estaré aquí. No te preocupes. Sé que comprendes que esta noche no me quede contigo.
- Claro que lo sé! Pero... algo me dice que todo va mal en mí, ahora más que nunca. Por favor, regresa mañana.
- Tío, estás bien. No te preocupes, no te voy a dejar solo nunca...
Dejé mi teléfono en recepción, para que me avisaran si le sucedía algo importante, pues entonces ya sabía que mi tío-abuelo era un paciente terminal, y su muerte podría llegar en cualquier momento. Pero nunca imaginé que tan pronto...
Al llegar a las 7 de la mañana, antes de cruzar la puerta de la habitación, fue como si mi tío-abuelo hubiese captado mi presencia. Había pasado una noche terrible, solo, su proceso se había acelerado. Pero nadie me llamó. Al parecer perdieron mi teléfono y no sabían a quien llamar. Una de las enfermeras salió corriendo de la habitación, diciéndome: Su abuelo le llama. Nos lo ha dicho. Se muere... No cesa de nombrarle a usted...
Al entrar aún me miró a los ojos, y débilmente me dijo:
- Mark, coge mi anillo. Por favor, póntelo, que yo lo vea. Antes de que me vaya...
- Pero no vas a irte a ningún lado. No dejaré que te pase nada.
- Vamos, obedéceme. Ven aquí -Acarició mi cabeza, y después aún cogió mi mano, llevándomela hasta la suya, donde tenía el anillo –Ponte el anillo, Mark.
Por primera vez, en casi 20 años, las lágrimas empezaron a cubrir mi rostro, sabiendo que realmente aquello era el fin. Delicadamente cogí el anillo, y me lo coloqué justo en el mismo dedo de la misma mano que donde él lo tenía, y en aquel instante juré que jamás en la vida me quitaría aquél anillo...
Después, recogí su mano, sujetándola fuertemente entre las mías, hasta que finalmente, dejó de respirar. Nunca antes había visto la muerte de alguien tan querido para mí, tan de cerca...
Cuando murieron mis padres yo aún era muy pequeño. Lo único que puedo decir es que, en el momento de fallecer mi tío-abuelo, era como si ya no estuviera allí, que solo fuera un cuerpo desprovisto de alma.
No podía concebir que apenas un instante antes, él apretaba fuertemente mi mano, y al momento, su propia mano ya no respondiese. Él no podía estar allí. Me gustaría pensar que él ahora se encuentra en algún lugar, distinto al terrenal, y que se encuentra bien. Y seguro que es así. Pero entonces no pude resistirlo y me derrumbé. No podía evitar llorar, y cuando regresé a casa me encerré en mi habitación y no salí de allí hasta el día del entierro, ni siquiera para comer.
Llamé a todos sus amigos por teléfono, a la gente que le apreciaba, y arreglé todo lo concerniente al entierro. Lo pasé muy mal, porque yo sabía que iba a morir, y lo cuidaba lo mejor que podía. Le daba de comer y cenar a diario. Todas las mañanas le afeitaba la barba y lo aseaba. La mañana que murió cogí su mejor traje y lo vestí, afeitándolo y peinándolo nuevamente. Le abracé y me despedí de él para siempre. Solo una vez más lo vi, cuando íbamos a enterrarle.

En 1970, lleno de vida.
Sin embargo, tuve una buena noticia poco después, si se le puede llamar así. Mi tío-abuelo tenía un gran amigo en Valencia llamado “Miguel Pérez”, y su mujer, sin saber que había muerto aún, soñó con él, diciéndole mi tío-abuelo en sueños que todo había terminado y que había llegado el momento de descansar. Ella nos llamó por la mañana, preocupada por su sueño, y entonces le dijimos que había fallecido.
Y si existiese la posibilidad de algo tan fantástico como eso, sin duda alguna mi tío-abuelo es lógico que hubiese llamado a la puerta de los sueños de aquella mujer, porque siempre, siempre, fueron sus mejores amigos...
Hace algún tiempo te conté que “Miguel Pérez”, al que familiarmente yo le llamaba “Tío Miguel”, porque como tal lo consideraba, había muerto, y que era alguien a quien yo apreciaba enormemente. Recuerda que allí, en su casa, es donde pasaba todos los años mis vacaciones de verano.
Tú sabes que a mi tío-abuelo le gustaba la música, y que por eso quería que yo fuera músico, y hoy en día si algo sé hacer medianamente bien, es tocar el violín. Porque en todo lo demás soy un penoso desastre. Él lo dio todo por la música, por la orquesta, por las bandas... Al entierro acudieron, espontáneamente, varios músicos para tocar, y llevaron 4 coronas, una de cada entidad musical a la que pertenecía. Se acercaron, y tras la señal de uno de ellos, los violines empezaron a vibrar y transmitir lo que sentían en aquél momento. Se lo merecía, Laura, y espero que él estuviese, de alguna manera, allí para poder verlo...
Debo dejarte ya, Laura. Quién iba a decir que mi trabajo de hoy iba a ser escribirte. Debería ser siempre así. Claro, como estamos en huelga, la gente no acude al Centro de Salud, y tengo todo el tiempo para hacer lo que se me antoje...
Procuraré enviarte una foto de mis hijas. Tengo algunas, ya verás como te gusta la foto. No se parecen nada entre ellas, salvo por el físico. Isabel es más tranquila, mientras que la “pequeñaja” es un torbellino. No nos deja dormir por las noches, y encima termina acostándose con nosotros, porque mi mujer no soporta verla llorar. Un drama. Apañado estoy...
¡Ah! Acuérdate que tienes que darme tu nueva dirección. Tal vez esta carta te haya llegado a través de algún vecino que sepa tu nueva dirección. Por si acaso, hice una copia de esta carta, para reenviártela junto con otra en caso de que no la recibas...
¡Hasta pronto, Laura!
Tu amigo... Mark
Comentario:
Yo no pude ver a mi padre cuando murió, y no por no tener la oportunidad, es que no "podía" verle, psíquicamente no estaba preparada. Hoy sigue vivo, cada vez que lo recuerdo, cada vez que miro sus fotos, me acuerdo de él y le saludo sonriendo mirando al techo de mi habitación :) Pero también lo he sentido.
Cuando falleció mi suegro me armé de valor, algún día tenía que ver un muerto de la familia. Hasta el momento cada vez que iba a un entierro lloraba tanto que tenía que volverme a casa porque parecía que el muerto fuera de mi familia (y no era el caso), así que con mi suegro fue como un "efecto de choque". Me costó mucho conseguirlo, pero al final subí las escaleras, lo miré, tragué saliva y me sentí triste.
Siempre rezo para que mi familia me dure muchos años.
Cuando falleció mi suegro me armé de valor, algún día tenía que ver un muerto de la familia. Hasta el momento cada vez que iba a un entierro lloraba tanto que tenía que volverme a casa porque parecía que el muerto fuera de mi familia (y no era el caso), así que con mi suegro fue como un "efecto de choque". Me costó mucho conseguirlo, pero al final subí las escaleras, lo miré, tragué saliva y me sentí triste.
Siempre rezo para que mi familia me dure muchos años.
Comentario:
CHOI: Claro que si, lo importante son esos hermosos recuerdos que quedan...
SILENT: Yo también aprendo mucho de ti. Eres una gran persona.
HUGO: Jamás he pensado que los gays fueran tarados o deficientes. No deberías hacer caso de todo eso.
VALENTINA: Y tu una flor de mujer.
LEODEGUNDIA: Gracias, guapetona! Espero poder seguir contando miles de cosas...
SUPEROSIKA: Seguro que fue así. Los niños tienen esa capacidad innata, ese sexto sentido a veces, con los que es más fácil llegar hasta ellos...
LADINA: Estoy totalmente de acuerdo contigo. Siempre dejé claro que la amistad no debe romperse con nadie, solo porque tienes pareja. Nunca entenderé eso, ni tampoco a la gente celosa de más.
El señor del anillo III? Una vez hablé con mi hija mayor y le conté la historia. Le dije que se lo daría a ella, pero que si no llegaba a tiempo, recordara que el anillo debía pasar a sus manos. ¿Que tal un hijo suyo, el nieto mayor que algún día tendré?
AMALTEA: Desgraciadamente, todos tenemos seres queridos que tarde o temprano se marchan... Pero esta vez, que tarde... cruzo los dedos...
HACERNOHACIENDO: ¡Gracias, jajajaja!
Es normal que a los niños no nos dejen ver la muerte de un ser querido. A mí con mi madre no me dejaron, pero después con mi padre, si...
WENDELING y AMAYA: Es verdad que nunca lo esperas. Te niegas por completo a ello, pero al final acabas resignándote. Siento también lo de vuestros padres, mucho.
AZUL: Veo que nos ocurrió casi igual. También tú llevas contigo cada día un recuerdo suyo. De alguna forma, vive en tí, y jamás lo olvidarás.
IDEAS: Gracias, es verdad que he tenido dos padres y dos madres. Incluso ahora, mis tíos de valencia (el hermano de mi madre que sale en un post del blog). Es como tenerlos siempre. Cuando estoy con ellos, siento que estoy con mis padres, y me tratan mejor que a un hijo...
SILENT: Yo también aprendo mucho de ti. Eres una gran persona.
HUGO: Jamás he pensado que los gays fueran tarados o deficientes. No deberías hacer caso de todo eso.
VALENTINA: Y tu una flor de mujer.
LEODEGUNDIA: Gracias, guapetona! Espero poder seguir contando miles de cosas...
SUPEROSIKA: Seguro que fue así. Los niños tienen esa capacidad innata, ese sexto sentido a veces, con los que es más fácil llegar hasta ellos...
LADINA: Estoy totalmente de acuerdo contigo. Siempre dejé claro que la amistad no debe romperse con nadie, solo porque tienes pareja. Nunca entenderé eso, ni tampoco a la gente celosa de más.
El señor del anillo III? Una vez hablé con mi hija mayor y le conté la historia. Le dije que se lo daría a ella, pero que si no llegaba a tiempo, recordara que el anillo debía pasar a sus manos. ¿Que tal un hijo suyo, el nieto mayor que algún día tendré?
AMALTEA: Desgraciadamente, todos tenemos seres queridos que tarde o temprano se marchan... Pero esta vez, que tarde... cruzo los dedos...
HACERNOHACIENDO: ¡Gracias, jajajaja!
Es normal que a los niños no nos dejen ver la muerte de un ser querido. A mí con mi madre no me dejaron, pero después con mi padre, si...
WENDELING y AMAYA: Es verdad que nunca lo esperas. Te niegas por completo a ello, pero al final acabas resignándote. Siento también lo de vuestros padres, mucho.
AZUL: Veo que nos ocurrió casi igual. También tú llevas contigo cada día un recuerdo suyo. De alguna forma, vive en tí, y jamás lo olvidarás.
IDEAS: Gracias, es verdad que he tenido dos padres y dos madres. Incluso ahora, mis tíos de valencia (el hermano de mi madre que sale en un post del blog). Es como tenerlos siempre. Cuando estoy con ellos, siento que estoy con mis padres, y me tratan mejor que a un hijo...
Comentario:
ayss este post nos ha puesto tristones a unos cuentos, aysss la vida q cuando se va nos deja un vacio aparente muy grande, y digo aparente xq siempre nos quedan los recuerdos q son inmensos y hermosos
Besitos salados de CHOI
Besitos salados de CHOI
Comentario:
La invitada del sábado soy yo, perdona, acabo de ver que olvidé poner mis datos.
Besos de nuevo.
Besos de nuevo.
Comentario:
Ahora entiendo la historia del anillo en tu dedo... :D
Comentario:
No he podido evitar ponerme triste, muy triste, muy triste buaaaa, cuantas cosas por contar tienes...
Estoy aprendiendo mucho de vos...
Gracias amigo
Estoy aprendiendo mucho de vos...
Gracias amigo
Comentario:
Eres un digno sucesor del anillo...
Besitos.
Besitos.
Comentario:
Sabía que detrás de aquella foto que pusiste el otro día había una historia entrañable. ¡Dios mío cuantas cosas tienes para contar!
Un beso.
Un beso.
Comentario:
Mi hermana pequeña contó el día que murió nuestro abuelo vió un pájaro salir volando de la habitación. Ella tenía ocho o nueve años. Allí nadie más vio al pájaro, supongo que fue su forma de decirle adios.
Un beso!!
Un beso!!
Comentario:
Parece que es cierto que se le pueden robar unos minutos a la muerte para terminar algo pendiente y muy importante. Tu abuelo estaba arrancándole esos minutos para darte el anillo.
Mi marido se escribe (muy de vez en cuando) con una chica de Finlandia con la que tuvo un rolloestando ella de vacciones en españa (aún no me conocía a mi) y al principio no me daba mucho gustito el ver carta de ella, pero luego pienso que yo me escribo con un montón de gente, la mayoría chicos, no tiene nada malo. Lo malo son los celos, que los odio, pero de vez en cuando aparecen los jodíos..... Saludis.
PD: Tú eres el señor del Anillo II, has pensado quién será el III??, alguna de tus hijas??, porque creo que no tienes nenes...
Mi marido se escribe (muy de vez en cuando) con una chica de Finlandia con la que tuvo un rolloestando ella de vacciones en españa (aún no me conocía a mi) y al principio no me daba mucho gustito el ver carta de ella, pero luego pienso que yo me escribo con un montón de gente, la mayoría chicos, no tiene nada malo. Lo malo son los celos, que los odio, pero de vez en cuando aparecen los jodíos..... Saludis.
PD: Tú eres el señor del Anillo II, has pensado quién será el III??, alguna de tus hijas??, porque creo que no tienes nenes...
Comentario:
cuanto se echan de menos.... a mi me paso con mi abuelo...
besitos!!!^_^
besitos!!!^_^
Comentario:
tas muy guapo tan pequeñito.
tu post me ha recordado a mi abuela, cuando murió en el hospital no nos dejaron verla. Decían que eramos muy pequeños para ver un cadaver, fue como si se fuera a uno de sus viajes y nunca volviera.
Un beso.
tu post me ha recordado a mi abuela, cuando murió en el hospital no nos dejaron verla. Decían que eramos muy pequeños para ver un cadaver, fue como si se fuera a uno de sus viajes y nunca volviera.
Un beso.
Comentario:
A pesar de que sabes que está llegando el fin, nunca lo esperas. Me sucedió con mi padre y he sentido lo mismo al leerte.
Un beso enorme.
Un beso enorme.
Comentario:
Y qué vacío se queda, sin nada que hacer, cuando has estado a diario en el hospital por alguien querido y de repente se va. Me has recordado a mi padre. Besitos de añoranza
Comentario:
Me has traido recuerdos de mi abuelo, que ha sido el homber que más he querido y me ha querido incondicionalmente. Aún llevo en uno de mis dedos pulgares su anillo de bodas.
Un biko fuerte.
Un biko fuerte.

Comentario:
Todo el mundo no tiene la suerte de tener dos padres y dos madres que te quisieran tanto... ni tener un "hijo" como tu...
¡seguro que estaban orgullosisimos de ti!
¡seguro que estaban orgullosisimos de ti!