SOLO HAY "HOMBRES"...
Sábado por la mañana. A estas horas debería estar en la playa, de nuevo en Santa Pola, pero ciertos inconvenientes han imposibilitado esta escapada.

Espero que la semana próxima no me falle nada, y pueda disfrutar con la vista del mar, con un agradable baño, y un placentero paseo por la orilla, dejándose acariciar mis pies por esa arena que tanto me gusta...
Ayer estuvieron dos amigos en casa, después de la cena. Tomamos café, y luego terminamos deleitándonos con “chupitos” de orujo y otros tantos de coñac. Casi terminamos las botellas, no cesando de brindar por cualquier cosa que mereciera la pena. Mi amigo “Pepe” fuma a dos carrillos, y terminó con el paquete de cigarrillos en un “tris tras”, hay que ver...

Quiso ver el patio, porque él fue quien se encargó de adecentármelo, podando los rosales, y haciendo arreglitos aquí y allí. La verdad es que tengo mucho que agradecerle. Me dijo que en cuanto pudiese se encargaría de hacer algún transplante a su casita en el campo, porque esas rosas aterciopeladas le gustaban mucho.
Esta que podéis ver es la más grande de todas, aunque hay varias casi del mismo tamaño que esta...

Mi hija sigue haciendo de las suyas. Esta vez ha sido mientras desayunábamos. Los sábados me la suelo llevar de paseo por la ciudad, y de paso, en el primer bar que se me cruza nos paramos a tomar un buen café y un delicioso “cola-cao” para ella. El bar en cuestión estaba repleto de gente jugando a las cartas, al parecer con algún campeonato de por medio, y por supuesto, todos eran del mismo sexo...
De repente, mi hija, con sus cuatro añitos, después de devorar una super-tostada con aceite, me suelta:
-Papi, ¿te has dado cuenta? Este bar esta lleno de hombresssssss!!!! Solo – hay – hombres....

Espero que la semana próxima no me falle nada, y pueda disfrutar con la vista del mar, con un agradable baño, y un placentero paseo por la orilla, dejándose acariciar mis pies por esa arena que tanto me gusta...
Ayer estuvieron dos amigos en casa, después de la cena. Tomamos café, y luego terminamos deleitándonos con “chupitos” de orujo y otros tantos de coñac. Casi terminamos las botellas, no cesando de brindar por cualquier cosa que mereciera la pena. Mi amigo “Pepe” fuma a dos carrillos, y terminó con el paquete de cigarrillos en un “tris tras”, hay que ver...

Quiso ver el patio, porque él fue quien se encargó de adecentármelo, podando los rosales, y haciendo arreglitos aquí y allí. La verdad es que tengo mucho que agradecerle. Me dijo que en cuanto pudiese se encargaría de hacer algún transplante a su casita en el campo, porque esas rosas aterciopeladas le gustaban mucho.
Esta que podéis ver es la más grande de todas, aunque hay varias casi del mismo tamaño que esta...

Mi hija sigue haciendo de las suyas. Esta vez ha sido mientras desayunábamos. Los sábados me la suelo llevar de paseo por la ciudad, y de paso, en el primer bar que se me cruza nos paramos a tomar un buen café y un delicioso “cola-cao” para ella. El bar en cuestión estaba repleto de gente jugando a las cartas, al parecer con algún campeonato de por medio, y por supuesto, todos eran del mismo sexo...
De repente, mi hija, con sus cuatro añitos, después de devorar una super-tostada con aceite, me suelta:
-Papi, ¿te has dado cuenta? Este bar esta lleno de hombresssssss!!!! Solo – hay – hombres....
