DIARIO DE MI ADOLESCENCIA (AGOSTO 1983)
EL DÍA QUE NUNCA EXISTIÓ

Jueves, 11 de agosto de 1983
Mis vacaciones terminan. El próximo martes vuelvo a casa. De todas formas ya tengo ganas de regresar. Allí me esperan todos mis amigos y aquí, sin embargo, no tengo a nadie, ni siquiera a mi hermana Cris, que ya no veré hasta octubre por lo menos, después de nuestra despedida en Bunyol. Me aburro, a pesar de ir a la playa y al cine algunas tardes, esto me resulta ya demasiado monótono. Sigo pensando que es una pena que Laura no se encuentre en Valencia, porque al menos habría ido a verla de nuevo, algo que me apetecía mucho.
Hoy ha sido un día bastante normal. Por la mañana he ido a la playa de “Las Arenas” como todos los días. El mar estaba en calma, aunque el agua un poco sucia a causa del mal tiempo que hemos tenido estos días. Ayer estaba peor. He tenido la suerte de encontrarme con Javi, un chaval con el que juego a una especie de ping-pong sin mesa, en la orilla de la playa. Llevamos nuestras raquetas y la pelota, y gana el que consigue que ésta no se le caiga al agua o la arena.
Por fin pude también hoy cambiar las pilas de mi viejo transistor, pues mis tíos no me daban el dinero. ¡No me lo daban para unas “míseras pilas”! Y yo les he dicho: ¿De dónde queréis que saque el dinero entonces? Al final han comprendido y me lo han dado.
Este es uno de los principales problemas que tengo este verano, que no llevo un duro encima. No fui capaz de ahorrar nada para estas vacaciones y mis tíos-abuelos no han sido tampoco muy solidarios conmigo que digamos.
Por la tarde he ido a despedirme de mis tíos “Vicente y Encarna”, así como de mis primos “Jose y Vicent”, dándoles recuerdos para mi hermana Cris y para todos los que hay en la casita de la sierra de Bunyol. Sorprendentemente, mi tía-abuela ha venido conmigo, y me ha gustado ver que después de tanto tiempo sin verse, ahora se vuelvan a encontrar, cuando hacía más de 12 años que no se veían. Gracias a dios las barreras van superándose, y es algo que me colma de felicidad. Menos mal que van entrando en razón.

Fotografía del pasaporte de Franz Kafka, sobre el cuál hablo en una parte del diario. Es de 1915. ¿Llegará Marco Vassallo a conocerle en persona un año después de esta foto, en 1916? La misma incógnita existe tanto para vosotros como para mí.
Viernes, 12 de agosto de 1983
¡Que incomprendido soy! Solamente porque mi tío-abuelo se ha equivocado en una cosa que decían por televisión y según él, le hice la contra, se ha enfadado conmigo. Ha dicho que los chicos como yo no deben contrariar a las personas mayores, cuando yo lo que en realidad quería era explicarle que había entendido mal lo que se decía en la tele, y para que, cuando se dirigiese a otra persona y lo comentara, no hiciese el ridículo padre.
En fin, cosas de la vida. Hoy ha sido el último día de playa. Javi no estaba, así que el aburrimiento ha sido ya desesperante. Lo mejor es ir pensando ya en mi regreso a casa, donde espero pronto a Macarena. Estos días estuve recordándola más de lo normal, y me gustaría que, a mi llegada, me llamara por teléfono como siempre. Creo que... no sé, tal vez me decida a salir con ella.
No recuerdo si Macarena sabe cuando regreso, aunque creo que se lo dije, así que si el martes me llama querrá decir que además de que lo hice, ella no lo ha olvidado tampoco.
Lo peor de este verano ha sido no poder dejar de practicar con el violín. Es obvio que lo domino más y mejor que nunca, pero me ha restado mucho de mi tiempo libre. Y el clarinete lo tengo totalmente abandonado. Para octubre tengo que decidir con cuál instrumento me quedo. Manejarme con los dos es demasiado ya para mí. ¡Cuando pienso que lo mío es el piano!
Sábado, 13 de agosto de 1983
Ayer noche estuve deleitándome con mi programa de televisión favorito, “Musical”. Sólo espero que no desaparezca nunca, como ocurrió con “Aplauso”. Aunque este era muy hortera, (del que sólo me quedan recuerdos de los presentadores Jose Luis Uribarri y Silvia Tortosa) nada que ver con “Musical”.
Por la tarde compré el regalo que le prometí a Macarena. Estoy deseando entregárselo. Ella dijo que también tenía algo para mi. La verdad, no sé si pasará algo entre nosotros o no...
Lunes, 15 de agosto de 1983
Ayer no salí para nada. No tenía amigos ni dinero, así que... Tampoco estaban mis vecinos, David y Julia, con quien tan bien lo pasé en fallas. Una pena, porque este verano no hemos coincidido ni compartido tanto.
No obstante, me he desquitado un poco escuchando música en la radio y leyendo libros.

A mediodía de hoy he ido a dar una vuelta con mis tíos-abuelos, y de paso he terminado de leer el libro “Cartas a Milena” de Franz Kafka, en el restaurante donde finalmente hemos comido. Después de dos semanas y media que lo había empezado, ya lo he terminado, y me ha dejado un agradable sabor de boca. Me impresiona y maravilla ver la correspondencia que ambos tuvieron durante años, y la gran amistad que había entre ellos. Me gustaría pensar que el día de mañana pudiese decir yo lo mismo respecto a mi amistad con Laura, con la que me escribo desde hace unos meses.
Esta tarde, en cambio, ha sido un total aburrimiento, a pesar de que nuestros amigos Manuel y Rosi, y su hija Sara, estuvieron en casa. Después he preparado la maleta para mañana, día en que por fin regresamos a nuestro querido hogar, mi gran ciudad natal.
Martes, 16 de agosto de 1983
Hoy tengo una triste noticia, el día en que regreso a mi casa, con el fin de las vacaciones. He recibido carta de Laura, la última que me llegará aquí en Valencia. En ella me dice que le gustaría que fuera al pueblo a pasar el día con ella y su familia. Pasar un día agradable, comer allí con ellos, entrar a la famosa discoteca de la que tanto me habla... Y lamentablemente, no podrá ser, porque hoy es mi último día en Valencia, y en dos horas como máximo estaremos camino de la estación...
Ahora, al contrario que los días pasados, hubiera querido que nuestra estancia aquí se prolongara, y tuviera ocasión de pasar ese de seguro estupendo día en compañía de Laura... En fin, transcribo aquí la carta, como siempre hago. ¡Feliz verano, Laura!
¡Hola, Mark-Man! Oye ¿Percibes los colores, verdad? Pues no te creas que me paso todo el rato cambiando de pintura, pues siempre es la misma.

Bueno, ya no puedo seguir escribiéndote con mi lápiz mágico, porque cuando lo compré se me olvidó comprar también un sacapuntas y ya está la punta muy gastada.
Mark, tu carta es... ¡SORPRENDENTE! y ¡EMOCIONANTE! Si todo lo que me cuentas va en serio... ¡Mola un montón!
Me ha sorprendido saber que conoces tantos museos. La historia que me has contado es interesantísima, en serio. Ir a un museo de Valencia y ver incrustado en una de sus paredes (en la bóveda exactamente) un apellido tan raro como el tuyo, y pensar que tal vez sea un antepasado de la familia... ¡Nada menos que del siglo XV! Imagínate que fuera un conde o algo así, jajajajaja.

Mark en el presente: Es curioso que encontrara esta foto del museo paleontológico de Valencia en la que aparece claramente la inicial de mi apellido, y parte del refrán que decía: "Guardián de esta casa en el año 1483 de nuestro señor", es decir 500 años antes de mi visita.
La verdad es que yo prefiero otras cosas a que alguno de mis antepasados pudiese haber sido un conde, a menos que fuera... ¡el conde Drácula! A mí lo que me gustaría es que alguna de mis antepasadas hubiera podido ser una bruja o una vidente, etc... Te voy a contar una anécdota.
Una tía de mi madre se murió y fue proclamada “Santa” porque al abrir de nuevo el ataúd, aún llevaba el vestido totalmente intacto, la misma “sonrisa” que cuando murió y la cara perfecta y con coloretes. Era corrupta. ¿Qué te parece?
Espero que esta carta te llegue pronto, y si puedes venir a verme, será fenomenal. Verás, me ha dicho mi madre que te invite a pasar aquí un día entero y comer en casa con nosotros. Si puedes, “si quieres, puedes”... te pones en contacto conmigo llamándome por teléfono al pueblo, y ya veremos como te presentas aquí, ¿vale?
Puede ser en tren, autobús, o si mi madre pudiera iríamos a por ti en coche. El caso es que vengas, ¿no? Ahora la discoteca está abierta todos los días, pero en realidad la marcha está el jueves, viernes tarde y noche, sábado tarde y noche y domingo tarde.
Espero que no te estés aburriendo con esta carta, ¿eh, Mark?
Por cierto, acuérdate que en la próxima carta tuya me tienes que contar otras cosas interesantísimas. Y es normal que te aburras en Valencia porque la gente que vive en la capital se va a veranear a los pueblos y aunque durante todo el año el pueblo es sólo un pueblo, en verano es allí donde se encuentra la diversión y la marcha a tope.
Si vienes te llevaré en la moto, pero “ni se te ocurra moverte”, que nos la podemos pegar. No te asustes, que es broma, jajajaja, pero hay algo de serio, ¿eh?
¿Sabes? Voy a contarte algo. Hay un chico en la discoteca que cada vez que le veo me quedo de piedra. Estoy bailando y paro de repente. Es cantidad de guapo y atractivo, y solo espero que venga (no te lo vas a creer), para mirarle. Sí, solo mirarle a la cara y alucino. Porque ni él mi hace caso a mi ni yo voy detrás de él. Pero sé como se llama: Jorge.
Bueno, y a ver cuando me hablas tu de la novia, ¿eh? Que para que en fallas se te acercaran chicas, alguna debes tener a estas alturas, ¿no?
¿Sabes que me ha pasado? Ayer fui a ver a Cullera a “Susi”, mi amiga la alemana, y... ¡¡¡se había ido de madrugada!!! Me quedé con las ganas de verla.
A ver si te decides y vienes un día aquí, Mark. Haremos lo posible por no aburrirnos, ¿vale?

Mark en el presente: Aún sigue sacando discos Nikka Costa. Este es el último, lanzado al mercado hace pocos días.
Bueno, esta vez me despido sin música, pero te digo mis grupos y cantantes preferidos:
Nikka Costa, Miguel Bosé, Tino y Luz Casal, Mecano y Glamour.
¡Hasta pronto!
Laura
Mark en el presente: Fue una verdadera lástima que aquél día nunca llegara a existir. Seguro que hubiera sido inolvidable. Pero las cosas suceden así a veces, aunque no queramos. Sin embargo, no por ello se perdió nuestra amistad, que siguió con el tiempo a través de las cartas...

Jueves, 11 de agosto de 1983
Mis vacaciones terminan. El próximo martes vuelvo a casa. De todas formas ya tengo ganas de regresar. Allí me esperan todos mis amigos y aquí, sin embargo, no tengo a nadie, ni siquiera a mi hermana Cris, que ya no veré hasta octubre por lo menos, después de nuestra despedida en Bunyol. Me aburro, a pesar de ir a la playa y al cine algunas tardes, esto me resulta ya demasiado monótono. Sigo pensando que es una pena que Laura no se encuentre en Valencia, porque al menos habría ido a verla de nuevo, algo que me apetecía mucho.
Hoy ha sido un día bastante normal. Por la mañana he ido a la playa de “Las Arenas” como todos los días. El mar estaba en calma, aunque el agua un poco sucia a causa del mal tiempo que hemos tenido estos días. Ayer estaba peor. He tenido la suerte de encontrarme con Javi, un chaval con el que juego a una especie de ping-pong sin mesa, en la orilla de la playa. Llevamos nuestras raquetas y la pelota, y gana el que consigue que ésta no se le caiga al agua o la arena.
Por fin pude también hoy cambiar las pilas de mi viejo transistor, pues mis tíos no me daban el dinero. ¡No me lo daban para unas “míseras pilas”! Y yo les he dicho: ¿De dónde queréis que saque el dinero entonces? Al final han comprendido y me lo han dado.
Este es uno de los principales problemas que tengo este verano, que no llevo un duro encima. No fui capaz de ahorrar nada para estas vacaciones y mis tíos-abuelos no han sido tampoco muy solidarios conmigo que digamos.
Por la tarde he ido a despedirme de mis tíos “Vicente y Encarna”, así como de mis primos “Jose y Vicent”, dándoles recuerdos para mi hermana Cris y para todos los que hay en la casita de la sierra de Bunyol. Sorprendentemente, mi tía-abuela ha venido conmigo, y me ha gustado ver que después de tanto tiempo sin verse, ahora se vuelvan a encontrar, cuando hacía más de 12 años que no se veían. Gracias a dios las barreras van superándose, y es algo que me colma de felicidad. Menos mal que van entrando en razón.

Fotografía del pasaporte de Franz Kafka, sobre el cuál hablo en una parte del diario. Es de 1915. ¿Llegará Marco Vassallo a conocerle en persona un año después de esta foto, en 1916? La misma incógnita existe tanto para vosotros como para mí.
Viernes, 12 de agosto de 1983
¡Que incomprendido soy! Solamente porque mi tío-abuelo se ha equivocado en una cosa que decían por televisión y según él, le hice la contra, se ha enfadado conmigo. Ha dicho que los chicos como yo no deben contrariar a las personas mayores, cuando yo lo que en realidad quería era explicarle que había entendido mal lo que se decía en la tele, y para que, cuando se dirigiese a otra persona y lo comentara, no hiciese el ridículo padre.
En fin, cosas de la vida. Hoy ha sido el último día de playa. Javi no estaba, así que el aburrimiento ha sido ya desesperante. Lo mejor es ir pensando ya en mi regreso a casa, donde espero pronto a Macarena. Estos días estuve recordándola más de lo normal, y me gustaría que, a mi llegada, me llamara por teléfono como siempre. Creo que... no sé, tal vez me decida a salir con ella.
No recuerdo si Macarena sabe cuando regreso, aunque creo que se lo dije, así que si el martes me llama querrá decir que además de que lo hice, ella no lo ha olvidado tampoco.
Lo peor de este verano ha sido no poder dejar de practicar con el violín. Es obvio que lo domino más y mejor que nunca, pero me ha restado mucho de mi tiempo libre. Y el clarinete lo tengo totalmente abandonado. Para octubre tengo que decidir con cuál instrumento me quedo. Manejarme con los dos es demasiado ya para mí. ¡Cuando pienso que lo mío es el piano!
Sábado, 13 de agosto de 1983
Ayer noche estuve deleitándome con mi programa de televisión favorito, “Musical”. Sólo espero que no desaparezca nunca, como ocurrió con “Aplauso”. Aunque este era muy hortera, (del que sólo me quedan recuerdos de los presentadores Jose Luis Uribarri y Silvia Tortosa) nada que ver con “Musical”.
Por la tarde compré el regalo que le prometí a Macarena. Estoy deseando entregárselo. Ella dijo que también tenía algo para mi. La verdad, no sé si pasará algo entre nosotros o no...
Lunes, 15 de agosto de 1983
Ayer no salí para nada. No tenía amigos ni dinero, así que... Tampoco estaban mis vecinos, David y Julia, con quien tan bien lo pasé en fallas. Una pena, porque este verano no hemos coincidido ni compartido tanto.
No obstante, me he desquitado un poco escuchando música en la radio y leyendo libros.

A mediodía de hoy he ido a dar una vuelta con mis tíos-abuelos, y de paso he terminado de leer el libro “Cartas a Milena” de Franz Kafka, en el restaurante donde finalmente hemos comido. Después de dos semanas y media que lo había empezado, ya lo he terminado, y me ha dejado un agradable sabor de boca. Me impresiona y maravilla ver la correspondencia que ambos tuvieron durante años, y la gran amistad que había entre ellos. Me gustaría pensar que el día de mañana pudiese decir yo lo mismo respecto a mi amistad con Laura, con la que me escribo desde hace unos meses.
Esta tarde, en cambio, ha sido un total aburrimiento, a pesar de que nuestros amigos Manuel y Rosi, y su hija Sara, estuvieron en casa. Después he preparado la maleta para mañana, día en que por fin regresamos a nuestro querido hogar, mi gran ciudad natal.
Martes, 16 de agosto de 1983
Hoy tengo una triste noticia, el día en que regreso a mi casa, con el fin de las vacaciones. He recibido carta de Laura, la última que me llegará aquí en Valencia. En ella me dice que le gustaría que fuera al pueblo a pasar el día con ella y su familia. Pasar un día agradable, comer allí con ellos, entrar a la famosa discoteca de la que tanto me habla... Y lamentablemente, no podrá ser, porque hoy es mi último día en Valencia, y en dos horas como máximo estaremos camino de la estación...
Ahora, al contrario que los días pasados, hubiera querido que nuestra estancia aquí se prolongara, y tuviera ocasión de pasar ese de seguro estupendo día en compañía de Laura... En fin, transcribo aquí la carta, como siempre hago. ¡Feliz verano, Laura!
¡Hola, Mark-Man! Oye ¿Percibes los colores, verdad? Pues no te creas que me paso todo el rato cambiando de pintura, pues siempre es la misma.

Bueno, ya no puedo seguir escribiéndote con mi lápiz mágico, porque cuando lo compré se me olvidó comprar también un sacapuntas y ya está la punta muy gastada.
Mark, tu carta es... ¡SORPRENDENTE! y ¡EMOCIONANTE! Si todo lo que me cuentas va en serio... ¡Mola un montón!
Me ha sorprendido saber que conoces tantos museos. La historia que me has contado es interesantísima, en serio. Ir a un museo de Valencia y ver incrustado en una de sus paredes (en la bóveda exactamente) un apellido tan raro como el tuyo, y pensar que tal vez sea un antepasado de la familia... ¡Nada menos que del siglo XV! Imagínate que fuera un conde o algo así, jajajajaja.

Mark en el presente: Es curioso que encontrara esta foto del museo paleontológico de Valencia en la que aparece claramente la inicial de mi apellido, y parte del refrán que decía: "Guardián de esta casa en el año 1483 de nuestro señor", es decir 500 años antes de mi visita.
La verdad es que yo prefiero otras cosas a que alguno de mis antepasados pudiese haber sido un conde, a menos que fuera... ¡el conde Drácula! A mí lo que me gustaría es que alguna de mis antepasadas hubiera podido ser una bruja o una vidente, etc... Te voy a contar una anécdota.
Una tía de mi madre se murió y fue proclamada “Santa” porque al abrir de nuevo el ataúd, aún llevaba el vestido totalmente intacto, la misma “sonrisa” que cuando murió y la cara perfecta y con coloretes. Era corrupta. ¿Qué te parece?
Espero que esta carta te llegue pronto, y si puedes venir a verme, será fenomenal. Verás, me ha dicho mi madre que te invite a pasar aquí un día entero y comer en casa con nosotros. Si puedes, “si quieres, puedes”... te pones en contacto conmigo llamándome por teléfono al pueblo, y ya veremos como te presentas aquí, ¿vale?
Puede ser en tren, autobús, o si mi madre pudiera iríamos a por ti en coche. El caso es que vengas, ¿no? Ahora la discoteca está abierta todos los días, pero en realidad la marcha está el jueves, viernes tarde y noche, sábado tarde y noche y domingo tarde.
Espero que no te estés aburriendo con esta carta, ¿eh, Mark?
Por cierto, acuérdate que en la próxima carta tuya me tienes que contar otras cosas interesantísimas. Y es normal que te aburras en Valencia porque la gente que vive en la capital se va a veranear a los pueblos y aunque durante todo el año el pueblo es sólo un pueblo, en verano es allí donde se encuentra la diversión y la marcha a tope.
Si vienes te llevaré en la moto, pero “ni se te ocurra moverte”, que nos la podemos pegar. No te asustes, que es broma, jajajaja, pero hay algo de serio, ¿eh?
¿Sabes? Voy a contarte algo. Hay un chico en la discoteca que cada vez que le veo me quedo de piedra. Estoy bailando y paro de repente. Es cantidad de guapo y atractivo, y solo espero que venga (no te lo vas a creer), para mirarle. Sí, solo mirarle a la cara y alucino. Porque ni él mi hace caso a mi ni yo voy detrás de él. Pero sé como se llama: Jorge.
Bueno, y a ver cuando me hablas tu de la novia, ¿eh? Que para que en fallas se te acercaran chicas, alguna debes tener a estas alturas, ¿no?
¿Sabes que me ha pasado? Ayer fui a ver a Cullera a “Susi”, mi amiga la alemana, y... ¡¡¡se había ido de madrugada!!! Me quedé con las ganas de verla.
A ver si te decides y vienes un día aquí, Mark. Haremos lo posible por no aburrirnos, ¿vale?

Mark en el presente: Aún sigue sacando discos Nikka Costa. Este es el último, lanzado al mercado hace pocos días.
Bueno, esta vez me despido sin música, pero te digo mis grupos y cantantes preferidos:
Nikka Costa, Miguel Bosé, Tino y Luz Casal, Mecano y Glamour.
¡Hasta pronto!
Laura
Mark en el presente: Fue una verdadera lástima que aquél día nunca llegara a existir. Seguro que hubiera sido inolvidable. Pero las cosas suceden así a veces, aunque no queramos. Sin embargo, no por ello se perdió nuestra amistad, que siguió con el tiempo a través de las cartas...
"HOY TE ESCRIBÍ UNA CARTA"...
EL DESTINO SIEMPRE ESTARÁ ESCRITO...
Por Laura Doltz

6 de Noviembre de 1990
Mi gran e imprescindible amigo Mark...
¿Sabes lo que me ha ocurrido? Se me han juntado dos cartas tuyas para contestar. El caso es que nada más escribirte la que incluía las fotos me llegó una tuya. Como ya había cerrado el sobre decidí escribir otra, que es ésta, pero se me ha juntado una tuya nueva, y eso que acabo de dejar en Correos la carta que tenía que enviarte. En fin... solucionado.
Por cierto... ¿Has recibido ya la carta en la que te envío las fotos? La iba a mandar por correo urgente y me sucedió que tenía 2 cartas para enviar con fotos (la tuya y la de Nardo). Pensaba enviarlas las dos como “Urgentes”, pero no llevaba más que 150 pesetas. Tuve que decidir entre las dos, y busqué la lógica: la tuya tardaría unos 3 días, pero la de Nardo como mínimo dos semanas, así que al preguntar cuánto costaba el envío urgente, casualmente la carta para Nardo valía exactamente las 150 Ptas. que tenía. Así que, ya ves. Con un poco de suerte os llegará a los dos igual. Bueno, puede que a Nardo a pesar del “Urgente” le tarde más en llegar la carta.
Una pregunta... ¿Qué vas a hacer con tantas fotos? Porque en la cartera sólo se lleva una. Eso sí, podrás turnarlas.
Bueno, voy a hablar sobre lo que me cuentas en tus cartas. Lo de tu posibilidad de vivir en Valencia y no lograrlo fue realmente mala suerte. Pero... ¿te has parado a pensar que viviendo aquí igual nunca habrías escrito a Laura?
A ti te gustaba Valencia y aquí hubieras tenido amigos, y quizás no te hubieras comprado nunca aquél “Mortadelo” con el que diste conmigo y decidiste escribirme hace ya 8 años, etc... Ya sabes, el destino está, estuvo y estará escrito. ¿No piensas igual que yo?
Y sobre tus familiares que viven en la misma calle que yo... ¡Claro que los conozco! Creo que ya te lo dije. Si no me equivoco, ya hace muchos años que me lo dijiste. Se trata de la familia “Morón”. Desde luego, los conozco desde que nací. Bueno, yo nací justo en esa calle, y de ahí a mi casa apenas hay unos pasos...
Mark en el presente: Yo nunca olvido a las personas con las que tuve buena relación en mi vida, y hace ahora apenas un año, no pude evitar el intentar contactar con la familia “Morón”. Por supuesto, lo conseguí. Hablé por teléfono con ellos, pero era especialmente por un gran amigo de esa familia, Manuel, por quién más deseaba reencontrarme. Hacía 20 años que no sabía nada de él, de ellos, cuando existía una amistad fuerte, increíble. Fue muy emocionante. Manuel no estaba cuando yo llamé, pero apenas 10 minutos después de hablar con ellos, recibí su llamada a mi móvil. Hablamos mucho rato, recordando aquellos tiempos.

Mark, ahora estoy de nuevo en clase, como en otra carta que te escribí. El profesor está explicando lo que es la instancia. Yo de vez en cuando miro y afirmo.
A mi lado están mis compañeras Belén y Cristina, y delante de mí una hilera de chicos: Ismael, Luis, Javier e Ignacio. Detrás de mí está Santi.
“Hola Mark”, soy Belén, una colega de Laura. Me ha hablado de ti y me ha dicho que eres cantidad de majo. Me alegro de que seas así puesto que Laura también es cantidad de maja.

...
Ahora estamos en clase de Derecho, y como tenemos un examen el viernes, le están preguntando dudas.
¡Ah! Aún no te he dicho nada sobre la tarjeta que me enviaste de Snoopy. Pues lee atentamente: ¡Me encanta! Sí... muchísimo!!! Es más, voy a ponerla en la estantería de los libros donde también tengo la postal de “Gardfield”. Y me ha gustado mucho lo que has escrito dentro de la tarjeta. Gracias, Mark. Eres único.
¿Sabes? Están bombardeando a dudas al profesor tímido. Yo le acabo de preguntar una duda. Resuelta.
¡Ah! ¿Sabes que tu segunda carta me ha encantado? No sé por qué pero pensaba que al casarte dejarías de bromear sobre ligues, etc., pero me alegro de haberme equivocado. Lo cierto es que me moría de risa leyéndola, y además, me ha ayudado mucho. Por cierto, las anécdotas de la boda son una risa.
¿Sabes, Mark? Creo que eso de resultar “descarada” no funciona igual con los chicos que con las chicas. Es decir, cuando un chico se acerca a una chica y le dice cualquier cosa como “pierdes el tiempo con ese, porque yo estoy aquí” o algo así, a la chica le resulta gracioso, pero ¿crees que resultaría si fuese la chica quien lo hiciera? Yo creo que el chico lo tomaría de otro modo.
Bueno, creo que ya es hora de terminar la carta. No porque lo desee sino porque es un poco tarde y aún tengo cosas de clase que hacer. Mañana madrugaré para ir a Valencia a estudiar para el examen del viernes.
Mark: Besos de tu amiga Laura que no te olvida, y que te necesita.
Gracias por estar ahí.
Siempre
Laura Doltz
Por Laura Doltz

6 de Noviembre de 1990
Mi gran e imprescindible amigo Mark...
¿Sabes lo que me ha ocurrido? Se me han juntado dos cartas tuyas para contestar. El caso es que nada más escribirte la que incluía las fotos me llegó una tuya. Como ya había cerrado el sobre decidí escribir otra, que es ésta, pero se me ha juntado una tuya nueva, y eso que acabo de dejar en Correos la carta que tenía que enviarte. En fin... solucionado.
Por cierto... ¿Has recibido ya la carta en la que te envío las fotos? La iba a mandar por correo urgente y me sucedió que tenía 2 cartas para enviar con fotos (la tuya y la de Nardo). Pensaba enviarlas las dos como “Urgentes”, pero no llevaba más que 150 pesetas. Tuve que decidir entre las dos, y busqué la lógica: la tuya tardaría unos 3 días, pero la de Nardo como mínimo dos semanas, así que al preguntar cuánto costaba el envío urgente, casualmente la carta para Nardo valía exactamente las 150 Ptas. que tenía. Así que, ya ves. Con un poco de suerte os llegará a los dos igual. Bueno, puede que a Nardo a pesar del “Urgente” le tarde más en llegar la carta.
Una pregunta... ¿Qué vas a hacer con tantas fotos? Porque en la cartera sólo se lleva una. Eso sí, podrás turnarlas.
Bueno, voy a hablar sobre lo que me cuentas en tus cartas. Lo de tu posibilidad de vivir en Valencia y no lograrlo fue realmente mala suerte. Pero... ¿te has parado a pensar que viviendo aquí igual nunca habrías escrito a Laura?
A ti te gustaba Valencia y aquí hubieras tenido amigos, y quizás no te hubieras comprado nunca aquél “Mortadelo” con el que diste conmigo y decidiste escribirme hace ya 8 años, etc... Ya sabes, el destino está, estuvo y estará escrito. ¿No piensas igual que yo?
Y sobre tus familiares que viven en la misma calle que yo... ¡Claro que los conozco! Creo que ya te lo dije. Si no me equivoco, ya hace muchos años que me lo dijiste. Se trata de la familia “Morón”. Desde luego, los conozco desde que nací. Bueno, yo nací justo en esa calle, y de ahí a mi casa apenas hay unos pasos...
Mark en el presente: Yo nunca olvido a las personas con las que tuve buena relación en mi vida, y hace ahora apenas un año, no pude evitar el intentar contactar con la familia “Morón”. Por supuesto, lo conseguí. Hablé por teléfono con ellos, pero era especialmente por un gran amigo de esa familia, Manuel, por quién más deseaba reencontrarme. Hacía 20 años que no sabía nada de él, de ellos, cuando existía una amistad fuerte, increíble. Fue muy emocionante. Manuel no estaba cuando yo llamé, pero apenas 10 minutos después de hablar con ellos, recibí su llamada a mi móvil. Hablamos mucho rato, recordando aquellos tiempos.

Mark, ahora estoy de nuevo en clase, como en otra carta que te escribí. El profesor está explicando lo que es la instancia. Yo de vez en cuando miro y afirmo.
A mi lado están mis compañeras Belén y Cristina, y delante de mí una hilera de chicos: Ismael, Luis, Javier e Ignacio. Detrás de mí está Santi.
“Hola Mark”, soy Belén, una colega de Laura. Me ha hablado de ti y me ha dicho que eres cantidad de majo. Me alegro de que seas así puesto que Laura también es cantidad de maja.

...
Ahora estamos en clase de Derecho, y como tenemos un examen el viernes, le están preguntando dudas.
¡Ah! Aún no te he dicho nada sobre la tarjeta que me enviaste de Snoopy. Pues lee atentamente: ¡Me encanta! Sí... muchísimo!!! Es más, voy a ponerla en la estantería de los libros donde también tengo la postal de “Gardfield”. Y me ha gustado mucho lo que has escrito dentro de la tarjeta. Gracias, Mark. Eres único.
¿Sabes? Están bombardeando a dudas al profesor tímido. Yo le acabo de preguntar una duda. Resuelta.
¡Ah! ¿Sabes que tu segunda carta me ha encantado? No sé por qué pero pensaba que al casarte dejarías de bromear sobre ligues, etc., pero me alegro de haberme equivocado. Lo cierto es que me moría de risa leyéndola, y además, me ha ayudado mucho. Por cierto, las anécdotas de la boda son una risa.
¿Sabes, Mark? Creo que eso de resultar “descarada” no funciona igual con los chicos que con las chicas. Es decir, cuando un chico se acerca a una chica y le dice cualquier cosa como “pierdes el tiempo con ese, porque yo estoy aquí” o algo así, a la chica le resulta gracioso, pero ¿crees que resultaría si fuese la chica quien lo hiciera? Yo creo que el chico lo tomaría de otro modo.
Bueno, creo que ya es hora de terminar la carta. No porque lo desee sino porque es un poco tarde y aún tengo cosas de clase que hacer. Mañana madrugaré para ir a Valencia a estudiar para el examen del viernes.
Mark: Besos de tu amiga Laura que no te olvida, y que te necesita.
Gracias por estar ahí.
Siempre
Laura Doltz
UNA FOTO, UN RECUERDO II
EL INVISIBLE MARK

Muchas vueltas de cabeza me ha dado esta foto siempre, al ver que nunca estoy en ella. Y contínuamente me pregunto: ¿Dónde estaba yo? ¿Porqué no formo parte de esa foto? ¿Qué pudo ocurrirme aquél día?
Mis amigos, cuando la ven, siempre me dicen: Seguramente andabas por ahí, jugando, haciendo el indio, y cuando le hicieron la foto a tu familia estabas demasiado lejos o tan despistado como siempre, que no alcanzaste a colocarte. Pero... ¡podrían haber esperado y haberme recogido para que yo estuviera también inmortalizado en la foto! ¿No creéis?
Corría el año 1974, unos pocos meses antes de que mi madre nos dejara para siempre. Mi hermana Cris apenas tenía 4 años, y yo unos 8. Roberto está abrazado a mi padre, y mi hermana mayor tiene esa cara, la pobre, porque está bostezando. Ahí tendría unos 13 años, y ya era casi tan alta como mi padre, que medía sobre 1,87. Era la más alta de su clase.
Al escanear la foto me fijo por primera vez en el hombre que hay situado a la izquierda de la foto. Nunca me había percatado de él, y es ahora cuando me doy cuenta de que no suelo mirar las fotos con detenimiento, y siempre hay cosas que se me escapan.
No tengo ni idea de quién puede ser, pero ahí está como invitado a la foto sin haberlo estado. Ahora hay precisamente una revista que suele dedicarse a publicar fotos en las que aparecen “auto-invitados”, y que pegan el cantazo. No es este el caso, pero ahí está el hombre con el pitillo en la boca.
Eran aún momentos felices para todos, en los que no faltábamos ninguno, aunque yo no apareciera en esta foto. Hoy en día, sólo mis dos hermanos mayores y mi tía-abuela, que cuenta con 94 años, perviven. Y mi hermana Cris se parece tanto a mi hija Fátima en esa foto... y parece tan llena de vida, sonriente, feliz...
Cuando la veo tan pequeña y tan frágil en estas fotos, nunca me puedo hacer a la idea de que ya no existe, que ya no está entre nosotros. Pero así es la vida...
Ahora es como si yo estuviera enfrente de ellos, accionando el botón de la cámara, e inmortalizando ese momento, porque así es al fin y al cabo, ahora que subo la foto a Internet, como si de un viaje a través del tiempo se tratara...

Muchas vueltas de cabeza me ha dado esta foto siempre, al ver que nunca estoy en ella. Y contínuamente me pregunto: ¿Dónde estaba yo? ¿Porqué no formo parte de esa foto? ¿Qué pudo ocurrirme aquél día?
Mis amigos, cuando la ven, siempre me dicen: Seguramente andabas por ahí, jugando, haciendo el indio, y cuando le hicieron la foto a tu familia estabas demasiado lejos o tan despistado como siempre, que no alcanzaste a colocarte. Pero... ¡podrían haber esperado y haberme recogido para que yo estuviera también inmortalizado en la foto! ¿No creéis?
Corría el año 1974, unos pocos meses antes de que mi madre nos dejara para siempre. Mi hermana Cris apenas tenía 4 años, y yo unos 8. Roberto está abrazado a mi padre, y mi hermana mayor tiene esa cara, la pobre, porque está bostezando. Ahí tendría unos 13 años, y ya era casi tan alta como mi padre, que medía sobre 1,87. Era la más alta de su clase.
Al escanear la foto me fijo por primera vez en el hombre que hay situado a la izquierda de la foto. Nunca me había percatado de él, y es ahora cuando me doy cuenta de que no suelo mirar las fotos con detenimiento, y siempre hay cosas que se me escapan.
No tengo ni idea de quién puede ser, pero ahí está como invitado a la foto sin haberlo estado. Ahora hay precisamente una revista que suele dedicarse a publicar fotos en las que aparecen “auto-invitados”, y que pegan el cantazo. No es este el caso, pero ahí está el hombre con el pitillo en la boca.
Eran aún momentos felices para todos, en los que no faltábamos ninguno, aunque yo no apareciera en esta foto. Hoy en día, sólo mis dos hermanos mayores y mi tía-abuela, que cuenta con 94 años, perviven. Y mi hermana Cris se parece tanto a mi hija Fátima en esa foto... y parece tan llena de vida, sonriente, feliz...
Cuando la veo tan pequeña y tan frágil en estas fotos, nunca me puedo hacer a la idea de que ya no existe, que ya no está entre nosotros. Pero así es la vida...
Ahora es como si yo estuviera enfrente de ellos, accionando el botón de la cámara, e inmortalizando ese momento, porque así es al fin y al cabo, ahora que subo la foto a Internet, como si de un viaje a través del tiempo se tratara...
"HOY TE ESCRIBÍ UNA CARTA"...
¡SI NO HAY CAFÉ, NOS VAMOS!
Por Laura Doltz

Acabo de actualizar el blog de mis enlaces favoritos. Hoy he insertado el blog de "ZAIBY", titulado "LA MALA SUERTE DE SER PISICIS".
Podéis acceder simplemente con pinchar la foto
PODÉIS PINCHAR EN LA FOTO PARA ACCEDER ALLÍ
¡SI NO HAY CAFÉ, NOS VAMOS!
4 de noviembre de 1990
Hola, mi gran amigo Mark:
¿Has visto? Por fin fotos mías. Ahí tienes “nueve fotos”, las cuales son todas tuyas. Espero que con ellas no olvides mi cara.
¿Sabes? Le he enviado a Nardo tres fotos. Una es en la que estoy de cara, sonriendo; otra, la que me estoy poniendo los vaqueros, y la otra es con la que llevo puesto el peto vaquero. ¿Están bien elegidas? Espero que sí.
No sé si te he contado que me han invitado a pasar las navidades en Alemania. Pero no Nardo, sino una amiga llamada “Nena” que está viviendo aquí en el pueblo en casa de sus tíos, pero que su familia vive en Alemania. Lo que aún no sé es si voy a ir. Todo el mundo me dice que vaya pero no lo tengo muy claro.
Ya sabes: Nochebuena sin la familia.

Este fin de semana ha sido un descontrol, más que nada porque ha resultado ser un fin de semana larguísimo. El miércoles, tras salir de clase, un compañero del Instituto me llevó a casa de Mamen, mi amiga de Valencia. Estuve allí hasta el sábado por la mañana, y luego me vine al pueblo con ella. Anoche cogí el coche de mi padre y nos fuimos las dos a la capital. Estuve como siempre en “Barracabar”. Pero nos pasó de todo, más de tres cuartos de hora intentando aparcar el coche porque tanto la “Gran Vía” como el río “Turia” estaban tan llenos de coches que era más que imposible aparcar allí.
Lo dejé un poco lejos de la Plaza “Cánovas”, pero no había más remedio. Y luego, cuando íbamos andando hacia Barracabar, veíamos lugares para aparcar por todas partes. Mamen y yo nos moríamos de la risa. Pero para más coña nos pasaron otras cosas. Queríamos un café antes de ir a Barracabar y nos dirigimos al “Café Salamanca”. ¡Estaba cerrado!
Fuimos buscando alguna cafetería por todo Cánovas y no encontramos ninguna. Al fin vimos una cafetería en la Gran Vía y cuando llegamos acababan de cerrar. En la Plaza de Cánovas había otra abierta y nada más entrar nos dijeron que la cafetera estaba desenchufada. ¡Horrible!
Por suerte, en la misma Plaza había una cervecería que tenía cafetera. Nos atendieron, pero... también estaban cerrando. Nos pasó de todo.
Menos mal que en Barracabar lo pasamos fenomenal. Vi mucha gente conocida, cosa que no le pasaba a Mamen. Incluso me encontré allí con mi prima Elena y una amiga.
En fin, llegué a casa a las seis de la mañana. Pero eso no era extraño. Salimos del pueblo casi a las dos de la madrugada. Y ya sabes lo que tardamos en aparcar.
¿Sabes? Este fin de semana mi madre y mi hermana Mara se han ido a Andorra. Espero que me traigan algo. También puede que me traiga algo mi hermana Sara de Tenerife. Ella llegará mañana de su luna de miel.
Y este viernes tengo mi primer examen. Iba a ser para el martes pero lo cambiaron. Es de derecho, lo que quiere decir que me toca memorizar esta semana. Y aún no he estudiado nada. Espero poder reengancharme a los exámenes sin problemas. Ya veremos que ocurre con el primero. Deséame suerte, ¿vale?
¿Viste este sábado en TV a “Los Inmortales”? ¡Divina! Yo, por supuesto, me la he grabado. Christopher Lambert es un actor ideal. Es uno de mis bizcos preferidos. La película ya la había visto dos o tres veces, pero ahora que la tengo grabada podré verla mil veces si me apetece. ¡Que exagerada soy, jajajajaja!
Espero poder enviarte esta carta mañana mismo. Además tendré que ir al estanco para que pesen la carta, porque necesitará más sellos de lo acostumbrado y, encima, creo que ha subido la tasa. ¿Te acuerdas cuando teníamos problemas con las tasas, y yo terminaba pagando las tuyas? Cuánto ha llovido desde entonces.
...
¡Adivina! Mi madre y mi hermana Mara ya han llegado de Andorra. Ya es de noche, claro. Es que empecé a escribirte la carta esta tarde, pero he tenido que parar.

En fin, Mara me ha traído una caja de esas de estuche para los bolígrafos que tanta falta me hacía para las clases. Y mi madre me ha traído dos cosas: un reloj (que también me hacía falta) y mi perfume favorito, “Eau de Rochas”. Hubiera preferido que fuera colonia, pero mi madre no se fija en esas cosas y me ha traído perfume.
Por cierto, yo no he ido nunca a Andorra pero parece un supermercado porque mi madre se ha traído una gran cantidad de cosas como quesos de todas las formas, colores, tamaños y sabores; café y harina en kilos, chocolates (¡ñam! ) enormes y de varias clases, licor de melocotón y whisky, etc. Y entre otras cosas, las que más me han gustado: un rebobinador de cintas de vídeo y la plancha para el pelo. ¡Sí! Estoy feliz.
Mark en el presente: Recuerdo perfectamente el rebobinador de cintas de vídeo, porque en una visita posterior Laura me lo enseñó. Es curioso que recuerde eso.
Ya veremos si Sara trae mañana alguna sorpresa.
¡Ah! ¡Adivina de nuevo! Me acaba de llamar Nardo por teléfono desde Alemania. Hemos estado un buen rato hablando y nos hemos contado algunas cosas. Da la casualidad que acababa de escribirle una carta. Me ha preguntado si es tan corta como las últimas y se ha quejado de mi afirmación. Creo que la ampliaré cuando acabe la tuya.
Bien, Mark... ya me despido hasta otra carta.
Espero no liarme mucho con los estudios para poder seguir escribiéndote. Intentaré no fallarte.
Recibe UN ENORME BESO DE TU GRAN AMIGA...
Laura doltz
P.d. Besitos a Isabel y saludos a tu mujer, Patricia.
Por Laura Doltz

Acabo de actualizar el blog de mis enlaces favoritos. Hoy he insertado el blog de "ZAIBY", titulado "LA MALA SUERTE DE SER PISICIS".
Podéis acceder simplemente con pinchar la foto
PODÉIS PINCHAR EN LA FOTO PARA ACCEDER ALLÍ

¡SI NO HAY CAFÉ, NOS VAMOS!
4 de noviembre de 1990
Hola, mi gran amigo Mark:
¿Has visto? Por fin fotos mías. Ahí tienes “nueve fotos”, las cuales son todas tuyas. Espero que con ellas no olvides mi cara.
¿Sabes? Le he enviado a Nardo tres fotos. Una es en la que estoy de cara, sonriendo; otra, la que me estoy poniendo los vaqueros, y la otra es con la que llevo puesto el peto vaquero. ¿Están bien elegidas? Espero que sí.
No sé si te he contado que me han invitado a pasar las navidades en Alemania. Pero no Nardo, sino una amiga llamada “Nena” que está viviendo aquí en el pueblo en casa de sus tíos, pero que su familia vive en Alemania. Lo que aún no sé es si voy a ir. Todo el mundo me dice que vaya pero no lo tengo muy claro.
Ya sabes: Nochebuena sin la familia.

Este fin de semana ha sido un descontrol, más que nada porque ha resultado ser un fin de semana larguísimo. El miércoles, tras salir de clase, un compañero del Instituto me llevó a casa de Mamen, mi amiga de Valencia. Estuve allí hasta el sábado por la mañana, y luego me vine al pueblo con ella. Anoche cogí el coche de mi padre y nos fuimos las dos a la capital. Estuve como siempre en “Barracabar”. Pero nos pasó de todo, más de tres cuartos de hora intentando aparcar el coche porque tanto la “Gran Vía” como el río “Turia” estaban tan llenos de coches que era más que imposible aparcar allí.
Lo dejé un poco lejos de la Plaza “Cánovas”, pero no había más remedio. Y luego, cuando íbamos andando hacia Barracabar, veíamos lugares para aparcar por todas partes. Mamen y yo nos moríamos de la risa. Pero para más coña nos pasaron otras cosas. Queríamos un café antes de ir a Barracabar y nos dirigimos al “Café Salamanca”. ¡Estaba cerrado!
Fuimos buscando alguna cafetería por todo Cánovas y no encontramos ninguna. Al fin vimos una cafetería en la Gran Vía y cuando llegamos acababan de cerrar. En la Plaza de Cánovas había otra abierta y nada más entrar nos dijeron que la cafetera estaba desenchufada. ¡Horrible!
Por suerte, en la misma Plaza había una cervecería que tenía cafetera. Nos atendieron, pero... también estaban cerrando. Nos pasó de todo.
Menos mal que en Barracabar lo pasamos fenomenal. Vi mucha gente conocida, cosa que no le pasaba a Mamen. Incluso me encontré allí con mi prima Elena y una amiga.
En fin, llegué a casa a las seis de la mañana. Pero eso no era extraño. Salimos del pueblo casi a las dos de la madrugada. Y ya sabes lo que tardamos en aparcar.
¿Sabes? Este fin de semana mi madre y mi hermana Mara se han ido a Andorra. Espero que me traigan algo. También puede que me traiga algo mi hermana Sara de Tenerife. Ella llegará mañana de su luna de miel.
Y este viernes tengo mi primer examen. Iba a ser para el martes pero lo cambiaron. Es de derecho, lo que quiere decir que me toca memorizar esta semana. Y aún no he estudiado nada. Espero poder reengancharme a los exámenes sin problemas. Ya veremos que ocurre con el primero. Deséame suerte, ¿vale?
¿Viste este sábado en TV a “Los Inmortales”? ¡Divina! Yo, por supuesto, me la he grabado. Christopher Lambert es un actor ideal. Es uno de mis bizcos preferidos. La película ya la había visto dos o tres veces, pero ahora que la tengo grabada podré verla mil veces si me apetece. ¡Que exagerada soy, jajajajaja!
Espero poder enviarte esta carta mañana mismo. Además tendré que ir al estanco para que pesen la carta, porque necesitará más sellos de lo acostumbrado y, encima, creo que ha subido la tasa. ¿Te acuerdas cuando teníamos problemas con las tasas, y yo terminaba pagando las tuyas? Cuánto ha llovido desde entonces.
...
¡Adivina! Mi madre y mi hermana Mara ya han llegado de Andorra. Ya es de noche, claro. Es que empecé a escribirte la carta esta tarde, pero he tenido que parar.

En fin, Mara me ha traído una caja de esas de estuche para los bolígrafos que tanta falta me hacía para las clases. Y mi madre me ha traído dos cosas: un reloj (que también me hacía falta) y mi perfume favorito, “Eau de Rochas”. Hubiera preferido que fuera colonia, pero mi madre no se fija en esas cosas y me ha traído perfume.
Por cierto, yo no he ido nunca a Andorra pero parece un supermercado porque mi madre se ha traído una gran cantidad de cosas como quesos de todas las formas, colores, tamaños y sabores; café y harina en kilos, chocolates (¡ñam! ) enormes y de varias clases, licor de melocotón y whisky, etc. Y entre otras cosas, las que más me han gustado: un rebobinador de cintas de vídeo y la plancha para el pelo. ¡Sí! Estoy feliz.
Mark en el presente: Recuerdo perfectamente el rebobinador de cintas de vídeo, porque en una visita posterior Laura me lo enseñó. Es curioso que recuerde eso.
Ya veremos si Sara trae mañana alguna sorpresa.
¡Ah! ¡Adivina de nuevo! Me acaba de llamar Nardo por teléfono desde Alemania. Hemos estado un buen rato hablando y nos hemos contado algunas cosas. Da la casualidad que acababa de escribirle una carta. Me ha preguntado si es tan corta como las últimas y se ha quejado de mi afirmación. Creo que la ampliaré cuando acabe la tuya.
Bien, Mark... ya me despido hasta otra carta.
Espero no liarme mucho con los estudios para poder seguir escribiéndote. Intentaré no fallarte.
Recibe UN ENORME BESO DE TU GRAN AMIGA...
Laura doltz
P.d. Besitos a Isabel y saludos a tu mujer, Patricia.
EL ÚLTIMO SUPLICIO

Este fin de semana hemos aumentado en número de ciclistas en nuestras salidas matutinas. Ya somos cinco. Se trata de Alfredo, al que ya conocía anteriormente. Por lo tanto, somos: Alfonso, Costa, Miguel, Alfredo y un servidor.
Así que ya no somos D´Acagañan y los tres mosqueteros, sino “Los cinco”. Sí, como los de las aventuras: “Los cinco se van de marcha”. Solo nos falta el perro, aunque difícilmente podría seguirnos.
El Sábado hicimos una ruta increíble, y acabamos en un pueblecito donde hay un restaurante que se come divinamente. Allí habíamos quedado con otro grupo de ciclistas que llevan más tiempo en sus andanzas, así que desayunamos todos juntos.
Ellos eran 12, y teníais que haber visto la entrada del restaurante, repleta de bicicletas. Al salir resultaba imposible recoger la mía, pues tenía el resto encima de ellas.

Este era parte del desayuno. Nos pusimos las botas con estas tortas con embutido. La verdad, mucho deporte, pero de comida, no se priva nadie.
Un viaje de vuelta, por otra parte, tormentoso, porque alguien decidió que debíamos regresar todos juntos, y a este grupo le iba la marcha, así que por poco me ahogan entre todos. Estuve sometido a un suplicio constante, y creí que nunca llegaría a casa. Recuerdo que dije: ¡Si ahora me quemaran en una hoguera, me dolería menos que el calvario que estoy pasando!

Parte del ambiente que había en el restaurante. Aquí podéis ver a Alfonso Costa, chocando los cinco con un compañero del otro grupo. Éramos 16 en total. Detrás de la valla había una enorme piscina. Estuve verdaderamente tentado de caerme dentro, pero como nadie movió un dedo...
Si, si, reíros de mí. Solo llevo dos meses, mientras que esta gente lleva años con la bicicleta, semana tras semana. Bien es verdad que había un chavalín de 18 años, pero ese no contaba, porque supongo que la bicicleta le iría sola. Pero yo... un auténtico martirio, creedme.
Mis vejetes aguantaban mejor que yo, huelga decirlo, así que aún me sentí peor, desahuciado. Uno me decía: Duele ser el último, ¿verdad? Eso hunde mucho más. ¡Que vergüenza, que vergüenza!
No me importa contarlo, y más porque deseaba que supierais que uno de los del otro grupo, gracias a dios, me esperó finalmente, y me ayudó a terminar el recorrido. No dejó de darme ánimos, a pesar de que no le conocía de nada, e incluso me empujó cuando vio que las cosas pintaban realmente mal para mí.
Yo no dejaba de decir: No puedo más, me rindo, me bajo de la bicicleta. Ya llegaré a casa, no importa. Aunque tarde cien años. Pero no puedo seguir...
No podía ver su cara, escondida entre el casco y las gafas oscuras, pero le pregunté: ¿Cómo te llamas? –Vicente, me dijo. Pues no voy a olvidar tu nombre, puedes estar seguro. Has sido mi salvación. No olvidaré esto. Aquí tienes un amigo, y si algún día puedo ayudarte yo, cuenta conmigo.

Al llegar a casa, pasada la una de la tarde, cuando habíamos iniciado la marcha a las 8 de la mañana (más de 60 kms. de viaje), me recompensé con este agradable granizado de naranja. ¿Gustáis?
Cosas como ésta no dejan de hacerte pensar, y darte cuenta cuán importante puede ser una simple ayuda, lo mucho que puede significar. Por eso pienso que, si está en nuestras manos, aún no conociendo a la persona, no importa si es en el trabajo, en la calle, donde sea, una mano tendida desinteresadamente a tiempo, puede obrar milagros y hacer feliz a esa persona sin darnos cuenta. Una palabra, una sonrisa, hasta lo más ínfimo, aparentemente, puede ser capaz de mover montañas.
Por mi parte, cada vez que crea ver esa misma angustia que yo sentí el sábado en los ojos de alguien, recordaré sin duda alguna lo ocurrido y ahí estaré yo para poner mi granito de arena.
Gracias, Vicente. Ahora estoy más que convencido que las personas como tú, realmente existen.
¿Y a vosotros? ¿Os ha ocurrido algo parecido alguna vez? ¿Habéis, en algún momento de vuestras vidas, recibido ese apoyo desinteresado, en el último instante de algo que parecía ya irremisiblemente perdido?
DIARIO DE MI ADOLESCENCIA (JULIO-AGOSTO 1983)
CINCO DÍAS EN BUNYOL

En el blog de Mis rarezas musicales podéis encontrar si lo deseáis al grupo NEW TROLLS con la canción "QUE IDEA".
SOLO TENÉIS QUE PINCHAR LA FOTO
Lunes, 27 de julio de 1983

Acabo de llegar a Valencia y me doy cuenta de que olvidé en casa mi diario, así que no he tenido más remedio que utilizar unos folios que mi tío Miguel me ha dejado para escribir. Supongo que cuando regrese a casa lo pasaré a limpio. En cualquier caso, de no tener ocasión de hacerlo, procuraré guardarlos en la última página del diario.
De todas formas, el verano se presenta tan espectacular que quizá mis momentos de ocio se encuentren totalmente copados, y no me quede tiempo para escribir aquí algunas líneas, aunque lo procuraré.
De momento, dentro de un cuarto de hora estaré disfrutando del mar en la playa de “Las Arenas”. Y por la tarde no me perderé mi clásico reencuentro con la ciudad con un enorme paseo sin fin. Aunque reservaré un par de horas para ver “Flashdance”, la película musical de este verano. La canción de “Irene Cara” es fantástica.
Cuando estamos en Valencia mis tíos-abuelos me llevan a casa de sus amigos de toda la vida, Miguel y Chelo. Tíos para mi lo son también y así les llamo. También durante las fallas es en su casa donde nos instalamos.

Martes, 28 de julio de 1983
Aún no he aterrizado en Valencia y recibo la primera carta de Laura. Estaba preocupada por haber tardado algún tiempo en escribirme. Quizá pensaba que ya llevaba tiempo aquí. Está en el pueblo, a unos cuántos kilómetros de la capital. Me habla mucho de una canción del grupo “La Mode”. Ha hecho que termine gustándome. La canción dice algo así como:
“Yo pago mis impuestos y tú eres
mi enfermera de noche...”
En tres días mis otros tíos de Valencia, los que tienen a mi hermana Cris, vendrán a recogerme para llevarme con ellos a Bunyol y pasar allí unos cuantos días. No tengo prisa porque llegue ese momento (el verano si no, pasa muy rápido), pero sí deseo enormemente ver a mi hermana Cris otra vez.
Sábado, 1 de agosto de 1983
Por fin con mi hermana Cris, en la casa de Bunyol. Está tan contenta de que estemos juntos de nuevo. Sólo son 5 días, pero me sentarán de maravilla. Y Cris no deja de sonreír, a pesar de que últimamente, al parecer, estaba muy triste. Creo que sigue sin encontrar su rumbo, su horizonte, y la veo sin amigos, sola, abandonada a su suerte. No puedo entender como con casi trece años apenas tenga ni una sola amiga de verdad. Estoy seguro de que si yo viviera en Valencia todo sería distinto para ella, no me cansaré de repetirlo. Hablaríamos más, tendría todo mi apoyo, me la llevaría a todas partes. Pero presiento que no será nunca así, porque nunca tendré la ocasión de vivir aquí. Bueno, ahora estamos en Bunyol, pero es lo mismo. Aquí mi tío se viene en verano y algunos fines de semana en invierno, pero el resto del año los pasan en la capital.
Menos mal que ahora mis tíos-abuelos entienden que yo deba estar con mi hermana, a pesar de que ellos estén enfrentados con sus propios sobrinos. Nunca acabaré de entender a los mayores. ¿Por qué no intentan comprender que nosotros no tenemos nada que ver con sus diferencias? Y si no, que lo arreglen. ¿Tan complicado es, que personas con la misma sangre no puedan afrontar sus errores y solucionarlos? ¿Es posible odiarse tanto?
Lunes, 3 de agosto de 1983
Da gusto levantarse por la mañana en plena sierra, y disfrutar de un buen paseo con el fresquito y el agradable aroma de los pinos, de una montaña repleta de una vegetación sin igual, como la que se puede contemplar aquí. Después gozar de un buen desayuno, para terminar con un buen chapuzón en la piscina y una estupenda paella a la hora de comer. A la tarde un magnífico paseo con la bicicleta, y a la noche, tras una memorable cena, terminar con estupendos ratos de ocio, bien jugando a las cartas, leyendo un buen libro o porqué no, tumbándose en el suelo y mirando al cielo sin dejar de observar las estrellas, hablando con mis primos y con Cris sobre cualquier cosa...
Verdaderamente, no tiene precio...

Miércoles, 5 de agosto de 1983
Ha sido una despedida muy triste. Nuevamente queda en mi ser esa sensación de que algo falla, que siempre acabamos perdiendo algo importante en nuestras vidas, como si creyera que algún día nos fuera a pasar factura. Pero nada puedo hacer ahora, salvo pensar en la llegada de nuevas ocasiones como ésta, en que mi vida tiene el sentido que realmente debe tener. Cris y yo no podíamos despedirnos, y mi corazón está ahora malherido porque no puedo huir de esta situación, de esta desazón que me quema por dentro. Y con la mano digo adiós a la sierra, a mi querida hermana, a mis primos, la piscina... y al mejor verano de mi vida, y me quedo así atrapado en la parte trasera del coche, hasta que finalmente pierdo de vista, aquello que más quiero...
Jueves, 6 de agosto de 1983
De nuevo en Valencia, y lo primero que me encuentro es una carta de Laura, llegada desde hacía dos días. Mi tío Miguel es lo primero que me ha entregado, nada más llegar.
¡”Hey, hola, colgao de la vie”! Jajajaja.
No te mosquees, ¿eh? Así llamo incluso a mi padre. Seguro que en otra carta ya te lo habré dicho.
¿Sabes? No me sentó nada mal tu carta, porque estaba de buen humor esperando recibir alguna y tú me has escrito. También me escribió mi amiga Susie la alemana, desde Cullera, y ya veremos si la puedo ver.
Desde que he comenzado la carta tengo a “Roxi”, mi gato, rondando a mis espaldas. Se duerme siempre a mi lado y cada vez que me levanto para poner un disco (estoy en el garaje ahora), se despierta. Ahora ha terminado por colocarse en mis piernas y pobre de él porque el disco de Miguel Bosé “Creo en ti” se está acabando y me toca levantarme, así que...

Por cierto, como te dije en la otra carta, me gustan los cambios de imagen de los cantantes y grupos, por eso me gusta “Mecano”. Siempre son la “Nueva Ola”. Ellos cambian y hasta ahora me han gustado todos los nuevos modelos que han llevado. Pero si alguna vez no me gusta alguna imagen nueva de ellos, te lo haré saber.
Y me siguen gustando las canciones independientes y las italianas antiguas, como por ejemplo:
- La Mode (Enfermera de noche)
- Parálisis Permanente (Autosuficiencia)
- Alaska y Dinarama (Perlas ensangrentadas)
- Danza Invisible (Al amanecer)
- Última Emoción (Sentir tu cuerpo)
- Betty Troupe (MS20)
- Glamour (Intento olvidar)
Y las italianas, como:
- Sandro Giacobbe (El jardín prohibido)
- Claudio Baglioni (Sábado por la tarde)
- I Santo California (Volveré)
- Il Guardiano del Faro (Amore grande, Amore líbero)
¡Ah! ¿Sabes que mi Santo fue el 1 de junio? ¿Cuándo es el tuyo?
Mark, perdóname cuando te vuelva a preguntar algo que ya hice, porque o bien no me acuerdo que te lo haya preguntado antes o es por otra razón: Sin duda soy muy perezosa y por no buscar en qué carta te lo pregunté, lo hago de nuevo. Pero seguro que me comprendes.
Bueno, “MarkMan”, tengo que dejarte ya. Igual que mi gato se despediría de ti: ¡“Miauuuuuuuu”! Ala, ya está en mis piernas de nuevo... ¡¡¡Chaoooo!!!
Laura.

En el blog de Mis rarezas musicales podéis encontrar si lo deseáis al grupo NEW TROLLS con la canción "QUE IDEA".
SOLO TENÉIS QUE PINCHAR LA FOTO
Lunes, 27 de julio de 1983

Acabo de llegar a Valencia y me doy cuenta de que olvidé en casa mi diario, así que no he tenido más remedio que utilizar unos folios que mi tío Miguel me ha dejado para escribir. Supongo que cuando regrese a casa lo pasaré a limpio. En cualquier caso, de no tener ocasión de hacerlo, procuraré guardarlos en la última página del diario.
De todas formas, el verano se presenta tan espectacular que quizá mis momentos de ocio se encuentren totalmente copados, y no me quede tiempo para escribir aquí algunas líneas, aunque lo procuraré.
De momento, dentro de un cuarto de hora estaré disfrutando del mar en la playa de “Las Arenas”. Y por la tarde no me perderé mi clásico reencuentro con la ciudad con un enorme paseo sin fin. Aunque reservaré un par de horas para ver “Flashdance”, la película musical de este verano. La canción de “Irene Cara” es fantástica.
Cuando estamos en Valencia mis tíos-abuelos me llevan a casa de sus amigos de toda la vida, Miguel y Chelo. Tíos para mi lo son también y así les llamo. También durante las fallas es en su casa donde nos instalamos.

Martes, 28 de julio de 1983
Aún no he aterrizado en Valencia y recibo la primera carta de Laura. Estaba preocupada por haber tardado algún tiempo en escribirme. Quizá pensaba que ya llevaba tiempo aquí. Está en el pueblo, a unos cuántos kilómetros de la capital. Me habla mucho de una canción del grupo “La Mode”. Ha hecho que termine gustándome. La canción dice algo así como:
“Yo pago mis impuestos y tú eres
mi enfermera de noche...”
En tres días mis otros tíos de Valencia, los que tienen a mi hermana Cris, vendrán a recogerme para llevarme con ellos a Bunyol y pasar allí unos cuantos días. No tengo prisa porque llegue ese momento (el verano si no, pasa muy rápido), pero sí deseo enormemente ver a mi hermana Cris otra vez.
Sábado, 1 de agosto de 1983
Por fin con mi hermana Cris, en la casa de Bunyol. Está tan contenta de que estemos juntos de nuevo. Sólo son 5 días, pero me sentarán de maravilla. Y Cris no deja de sonreír, a pesar de que últimamente, al parecer, estaba muy triste. Creo que sigue sin encontrar su rumbo, su horizonte, y la veo sin amigos, sola, abandonada a su suerte. No puedo entender como con casi trece años apenas tenga ni una sola amiga de verdad. Estoy seguro de que si yo viviera en Valencia todo sería distinto para ella, no me cansaré de repetirlo. Hablaríamos más, tendría todo mi apoyo, me la llevaría a todas partes. Pero presiento que no será nunca así, porque nunca tendré la ocasión de vivir aquí. Bueno, ahora estamos en Bunyol, pero es lo mismo. Aquí mi tío se viene en verano y algunos fines de semana en invierno, pero el resto del año los pasan en la capital.
Menos mal que ahora mis tíos-abuelos entienden que yo deba estar con mi hermana, a pesar de que ellos estén enfrentados con sus propios sobrinos. Nunca acabaré de entender a los mayores. ¿Por qué no intentan comprender que nosotros no tenemos nada que ver con sus diferencias? Y si no, que lo arreglen. ¿Tan complicado es, que personas con la misma sangre no puedan afrontar sus errores y solucionarlos? ¿Es posible odiarse tanto?
Lunes, 3 de agosto de 1983
Da gusto levantarse por la mañana en plena sierra, y disfrutar de un buen paseo con el fresquito y el agradable aroma de los pinos, de una montaña repleta de una vegetación sin igual, como la que se puede contemplar aquí. Después gozar de un buen desayuno, para terminar con un buen chapuzón en la piscina y una estupenda paella a la hora de comer. A la tarde un magnífico paseo con la bicicleta, y a la noche, tras una memorable cena, terminar con estupendos ratos de ocio, bien jugando a las cartas, leyendo un buen libro o porqué no, tumbándose en el suelo y mirando al cielo sin dejar de observar las estrellas, hablando con mis primos y con Cris sobre cualquier cosa...
Verdaderamente, no tiene precio...

Miércoles, 5 de agosto de 1983
Ha sido una despedida muy triste. Nuevamente queda en mi ser esa sensación de que algo falla, que siempre acabamos perdiendo algo importante en nuestras vidas, como si creyera que algún día nos fuera a pasar factura. Pero nada puedo hacer ahora, salvo pensar en la llegada de nuevas ocasiones como ésta, en que mi vida tiene el sentido que realmente debe tener. Cris y yo no podíamos despedirnos, y mi corazón está ahora malherido porque no puedo huir de esta situación, de esta desazón que me quema por dentro. Y con la mano digo adiós a la sierra, a mi querida hermana, a mis primos, la piscina... y al mejor verano de mi vida, y me quedo así atrapado en la parte trasera del coche, hasta que finalmente pierdo de vista, aquello que más quiero...
Jueves, 6 de agosto de 1983
De nuevo en Valencia, y lo primero que me encuentro es una carta de Laura, llegada desde hacía dos días. Mi tío Miguel es lo primero que me ha entregado, nada más llegar.
¡”Hey, hola, colgao de la vie”! Jajajaja.
No te mosquees, ¿eh? Así llamo incluso a mi padre. Seguro que en otra carta ya te lo habré dicho.
¿Sabes? No me sentó nada mal tu carta, porque estaba de buen humor esperando recibir alguna y tú me has escrito. También me escribió mi amiga Susie la alemana, desde Cullera, y ya veremos si la puedo ver.
Desde que he comenzado la carta tengo a “Roxi”, mi gato, rondando a mis espaldas. Se duerme siempre a mi lado y cada vez que me levanto para poner un disco (estoy en el garaje ahora), se despierta. Ahora ha terminado por colocarse en mis piernas y pobre de él porque el disco de Miguel Bosé “Creo en ti” se está acabando y me toca levantarme, así que...

Por cierto, como te dije en la otra carta, me gustan los cambios de imagen de los cantantes y grupos, por eso me gusta “Mecano”. Siempre son la “Nueva Ola”. Ellos cambian y hasta ahora me han gustado todos los nuevos modelos que han llevado. Pero si alguna vez no me gusta alguna imagen nueva de ellos, te lo haré saber.
Y me siguen gustando las canciones independientes y las italianas antiguas, como por ejemplo:
- La Mode (Enfermera de noche)
- Parálisis Permanente (Autosuficiencia)
- Alaska y Dinarama (Perlas ensangrentadas)
- Danza Invisible (Al amanecer)
- Última Emoción (Sentir tu cuerpo)
- Betty Troupe (MS20)
- Glamour (Intento olvidar)
Y las italianas, como:
- Sandro Giacobbe (El jardín prohibido)
- Claudio Baglioni (Sábado por la tarde)
- I Santo California (Volveré)
- Il Guardiano del Faro (Amore grande, Amore líbero)
¡Ah! ¿Sabes que mi Santo fue el 1 de junio? ¿Cuándo es el tuyo?
Mark, perdóname cuando te vuelva a preguntar algo que ya hice, porque o bien no me acuerdo que te lo haya preguntado antes o es por otra razón: Sin duda soy muy perezosa y por no buscar en qué carta te lo pregunté, lo hago de nuevo. Pero seguro que me comprendes.
Bueno, “MarkMan”, tengo que dejarte ya. Igual que mi gato se despediría de ti: ¡“Miauuuuuuuu”! Ala, ya está en mis piernas de nuevo... ¡¡¡Chaoooo!!!
Laura.
VA DE BLOGS
Estreno mi tercer blog. En esta ocasión se trata de un blog creado para guardar los enlaces de los blogs que visito a menudo, con un post dedicado a cada uno de ellos (iré haciéndolo poco a poco), y un apartado con todos los enlaces para que entréis si os apetece. Debo añadir que, aunque es algo que tenía en mente, no ha sido sino ALMA (http://free_spirit.blogia.com/) quién me ha dado la idea final. Espero que comprenda mi decisión de crear este blog y no me llame copión por ello.
Sólo en esta ocasión publico en este blog el primer post dedicado a mis amigos blogueros. A partir de ahora iré avisando cada vez que incluya uno nuevo, por si os apetece redireccionar y ver el post, al igual que hago con el otro blog (Mis rarezas musicales). La dirección de mi tercer blog es la siguiente:
http://www.lacoctelera.com/mark66
Allí hay mucho mejor colorido, y todo queda estupendamente resaltado.
ANTES FUI VALENTINA

Su carta de presentación:
LA VISIÓN QUE TENGO DE MI MISMA, DEPENDE DE LOS OJOS CON LOS QUE ME VEN LOS DEMÁS.
Cuando conocí a Valentina aún no había entrado en este mundillo de los blogs. Al poco de comenzar yo, un buen día apareció ella también con un blog, algo que me alegró muchísimo. Es una gran amiga, aquella que todos quisiéramos tener, con la bondad en la mano, con un espíritu a flor de piel. Si tenéis ocasión de pasaros por su blog, no os defraudará.
Algunos retales de su blog:
“Antes fui Valentina, ya os contare... Valentina en cierta forma era yo... o era quien yo hubiera querido ser, ya la conoceréis”
“¿Puede una persona quedarse sin nada? ¿Sin nada dentro? ¿Sin sentimientos ni pensamientos? Yo creo que no, no es posible, yo no tengo grandes cosas que decir, pero si pequeñas cosas..."
"Valentina nació hace algo mas de 3 años, nació de la necesidad de hablar, de buscar compañía... hacer amigos...y se le dio muy bien, era lo que yo quería”
“Alguien me ha dicho hoy... no lo dejes, sigue escribiendo, aquí soltaras muchas cosas..."
"Aún sigo teniendo mis dudas. Aunque ha pasado mi vergüenza de primeriza... sigo siendo tímida, Valentina siempre me ayuda mucho en esas cuestiones.. ella es mas lanzada y no piensa tanto las cosas antes de hacerlas, a mi me cuesta mas dejarme llevar”
“Hoy no hay canciones de amor, ni películas románticas. Valentina se pregunta si el amor existe.. al menos tal y como ella espera que sea."
"Valentina siempre ha pensado de si misma que ha leído demasiados libros... visto demasiadas películas y oído demasiadas canciones de amor, quizás todo eso la ha llevado a tener un concepto de amar... que no sirve en la vida real”
Su dirección:
http://blogs.ya.com/antesfuivalentina
UNA FOTO, UN RECUERDO
Tendréis que perdonarme por haber desaparecido estos días aquí en el blog, pero lo cierto es que necesitaba un pequeño descanso. No he hecho nada especial salvo eso, descansar, y ahora ya esta semana me iré poniendo al día con vuestros blogs y colocando algún que otro post.
Durante estos días se me ocurrió la idea de colocar fotos que me traigan algunos recuerdos, y de paso comentar un poquito sobre ellas.

Esta foto no ha resistido mucho el paso del tiempo, pero es una de esas que se guardo con especial cariño, como supongo que todas las que irán pasando por esta sección que se me acaba de ocurrir en esta semana de ocio en estado puro.
De izquierda a derecha estamos los que siguen: Elena (una de las mejores amigas de mi hermana mayor), Maricarmen (mi hermana mayor), Mercedes (prima hermana), la perra Cathy (aún la recuerdo), Roberto (mi hermano) y un servidor, ese con cara de susto.
En aquella ocasión, rondando el año 73, estábamos en casa de mi tío Emilio, hermano de mi padre. Precisamente, mis padres vivían aún, y seguramente estarían en el comedor, donde los mayores se reunían. Nosotros siempre terminábamos en alguna habitación haciendo de las nuestras. Esta foto seguramente nos la haría mi tío Emilio, que era fotógrafo y disfrutaba haciendo fotos sin parar. Tenía un laboratorio en la parte trasera de la casa, y era fantástico acercarse de vez en cuando para ver como revelaba las fotos.
Pero, si bien no recuerdo exactamente en qué andaban metidos mis padres y el resto de la familia, en cambio si me llega a la mente que hicimos nosotros aquél día. Por las vestimentas deduzco que era más o menos invierno, probablemente en el invierno del 73.
Alguien tuvo la ¿genial? idea de hacer espiritismo con una tabla de esas de “ouija” hecha con un pedazo de cartón. Mis dos hermanos mayores escribieron allí todas las letras, los números y las palabras “Si” y “No”, y al momento ya estábamos invocando a los espíritus. Desconozco si pasó algo interesante o no, pero sí que había un “canguelo” que no veáis entre todos. Yo poco podía decir, que era el más pequeño y en la foto se me puede ver la cara de asustado que tenía, aunque también se me percibe fingido, o al menos yo me veo así, ya que recuerdo que solía imitar las caras de los demás.
De todas formas, nunca podía escaparme de nada que propusiera mi hermano Roberto, que sin duda sería el artífice del juego, ya que, con tres años más que yo, me tenía dominado por completo, y era poco más que su vasallo, escudero, criado o llamadlo como queráis.
Cuando nos cansamos de aquél juego tan extraño para mí entonces, nos dedicamos en la casa a jugar al escondite, los chicos contra las chicas (era lo habitual), y poco después, dado el escándalo tan enorme que montábamos, mi tío decidió finalmente calmarnos enseñándonos el laboratorio donde revelaba las fotos. Era algo mágico, con aquellas fotos aún mojadas colgando con pinzas, las cajas con los colores, y como poco a poco la foto que nos había hecho (ésta en blanco y negro), tomaba vida.
No puedo deducir claramente si la mancha que tiene la foto encima de mi hermano apareció entonces o fue producto del paso del tiempo. Viéndola ahora mejor me parece una foto fantástica, con el paisaje extraño que se percibe tras la ventana, la perra Cathy mordiendo la mano de la amiga de mi hermana Maricarmen, y esa mancha sobre el jersey de Roberto que parece haberse transformado en una imagen. ¿Os dice a vosotros algo la imagen de la mancha?
Ya tenéis con qué distraeros!!!
¡¡¡Hasta ahora mismo!!!