"HOY TE ESCRIBÍ UNA CARTA"...
Por Laura Doltz
03 de octubre de 1990
Mi querido amigo Mark:
Nunca dejarás de sorprenderme, y eso me encanta.
Mira, para empezar tengo que decirte que tienes una hija preciosa. Esto quiere decir que he recibido la cinta de vídeo y no te puedes imaginar la cara de sorpresa y alegría cuando recibí el paquete y vi tu nombre en él. ¡Una cinta de video! No hay un amigo como tú.
Esa cinta de vídeo es tan especial como tú, sólo hay que fijarse en las grabaciones: Isabel, entrega de tu copa como campeón de fútbol-sala, fiestas típicas de tu ciudad, Infinity (Guru Josh), Black-Box y El último de la fila. Sorprendente y maravilloso.

Quiero contarte con detalle mi sorpresa al ver la cinta que, por cierto, la he visto varias veces y seguiré haciéndolo hasta que me canse, cosa que dudo mucho. Lo que no especificas es si quieres que te la mande de nuevo o es un regalo-sorpresa. Sea lo que sea, quiero decir, si quieres que te la devuelva, debes saber que no es ningún problema, pues el simple hecho de tenerla aquí un tiempo me hace sentirme más cerca de ti y de conocerte mejor... a ti, a los tuyos y un poco de tu vida.
Dime, ¿es un original o has hecho mezclas para que la copia haya salido así de perfecta? ¡Es increíble! Eres ideal.
A mi madre le encantó tu hija Isabel. De momento somos las únicas que hemos visto el vídeo y es que mi madre te conoce desde siempre, porque aunque no te ha visto nunca en persona, yo siempre le hablo de ti. A mí me gusta que mi madre lo sepa todo o casi todo de mi, y hablarle de ti era lógico. Eres, sin duda, mi mejor amigo.
Y eso me hace pensar que a ti te lo puedo contar todo. Y por ello te lo agradezco y no me siento sola en ningún momento. No quisiera perder jamás tu amistad.
Tengo que contarte una novedad que aún no sé si para mí es buena o mala: Nardo y yo lo hemos dejado.
Sinceramente, Mark, creo que no encontraré a alguien que me quiera con locura como cuando tenía 16 años y la vida era prácticamente perfecta.
Como te dije, yo, en mi casa, rompo con todas las reglas. Probablemente, si algún día me caso tendré cerca de 30 años. No sé si eso me gusta o no. Por un lado me gusta mi independencia pero por otro me encantaría tener hijos. Mi vida probablemente ya está escrita, pero yo no tengo ni vestigio de lo que será, y eso, en ocasiones, es lo que me hace sentirme sola.
No he sido exactamente yo quien lo ha dejado con Nardo, aunque como adulta, le he dado facilidades para que lo hiciera él con toda franqueza, sin omitir detalles que, después de todo, tuve que decirlos yo, ya que parece ser que yo sabía lo que estaba pensando Nardo mucho antes de que él intentara decir algo.
Para variar, quedamos como amigos y le prometí que seguiría escribiéndole. Pero ya ves, Mark... vuelvo a estar sola. Ese es mi sino, siempre rodeada de gente y en el fondo sola. Al menos sé que ese no es tu caso. Tú tienes una mujer y una hija. A veces me pregunto si yo algún día me casaré y tendré hijos...
Mark, estás en peligro de transformarte en mi consejero o algo así. Como “Elena Francis” pero en chico. Probablemente sea así como me conozcas mejor. ¿Te imaginas? Si hubieras sido psiquiatra tendría sesiones gratis por correo, ¡ja!

Por cierto, el adhesivo de “J’hayber” que me has enviado me ha hecho recordar nuestras viejas cartas en las que nos enviábamos de todo, y eso me ha gustado. Significa que nuestra amistad sigue siendo como siempre, si no más fuerte.
¡Ah! Sí que era mi hermana Sara aquella que viste en mi tienda la primera vez que viniste a verme, hace ya casi 8 años.
Hablando de mi tienda... ¿sabes que mis padres la han traspasado? Eso significa que habrá que apretarse los cinturones porque ni Mara ni yo trabajamos.
Oye... menudo equipo de fútbol-sala el tuyo. Y no hay que decir que eres un buen portero, porque lo demuestras muy bien. Sigue así, no te dejes ganar.
Mark, sobre tu hermana Cristina... yo creo que no tendrías ningún problema si te la llevaras a vivir contigo, aunque si lo haces deberías intentar que se interese por la vida, sus cosas... tan simple como los estudios, trabajo, amigos, familia... Es muy fuerte que alguien, un ser tan querido como una hermana (yo procuro llevarme lo mejor posible con las mías), se sienta tan mal como para no darle un sentido a su vida y decida que la vida no es soportable.
Mark, si puedo hacer algo por ti o por tu hermana, no dudes en decírmelo. No sé, lo que quieras... háblale de mí, pregúntale si le gustaría conocerme o cualquier historia. Verás, no sé si llevo bien mi vida –creo que sí- pero de lo que estoy segura es que yo soy muy buena consejera.
Dime una cosa, ¿tiene tu hermana Cris amigos? Quiero decir, ¿hay alguien en quien confíe lo suficiente como para darse cuenta de que no está sola? Sí, sé que están tus tíos y que deben quererla mucho, pero... está claro que le faltas tú y tus otros hermanos mayores. De momento os habéis casado todos, mientras que ella sigue siendo la pequeña, aunque ya tenga 20 años.
¿Os habéis planteado que tu hermana ha vivido un poco separada de vosotros y ahora siente que de algún modo la habéis dejado de lado? (aunque no sea ese el caso).
El problema de tu hermana probablemente haya sido crecer si ti. No es culpa de nadie, pero ella probablemente necesite hablar con una psicóloga para saber de dónde vienen sus reacciones, ya que un Centro Especial podría no ser buena para ella si cree que de ese modo en vez de preocuparos os desentendéis de ella. Piénsalo, Mark, te lo dice tu amiga que te aprecia de corazón.
Mañana empiezo las clases, Mark. En la próxima carta te contaré que tal me va.
Recuerda: eres mi mejor amigo.
No te olvida, tu amiga
Laura
03 de octubre de 1990
Mi querido amigo Mark:
Nunca dejarás de sorprenderme, y eso me encanta.
Mira, para empezar tengo que decirte que tienes una hija preciosa. Esto quiere decir que he recibido la cinta de vídeo y no te puedes imaginar la cara de sorpresa y alegría cuando recibí el paquete y vi tu nombre en él. ¡Una cinta de video! No hay un amigo como tú.
Esa cinta de vídeo es tan especial como tú, sólo hay que fijarse en las grabaciones: Isabel, entrega de tu copa como campeón de fútbol-sala, fiestas típicas de tu ciudad, Infinity (Guru Josh), Black-Box y El último de la fila. Sorprendente y maravilloso.

Quiero contarte con detalle mi sorpresa al ver la cinta que, por cierto, la he visto varias veces y seguiré haciéndolo hasta que me canse, cosa que dudo mucho. Lo que no especificas es si quieres que te la mande de nuevo o es un regalo-sorpresa. Sea lo que sea, quiero decir, si quieres que te la devuelva, debes saber que no es ningún problema, pues el simple hecho de tenerla aquí un tiempo me hace sentirme más cerca de ti y de conocerte mejor... a ti, a los tuyos y un poco de tu vida.
Dime, ¿es un original o has hecho mezclas para que la copia haya salido así de perfecta? ¡Es increíble! Eres ideal.
A mi madre le encantó tu hija Isabel. De momento somos las únicas que hemos visto el vídeo y es que mi madre te conoce desde siempre, porque aunque no te ha visto nunca en persona, yo siempre le hablo de ti. A mí me gusta que mi madre lo sepa todo o casi todo de mi, y hablarle de ti era lógico. Eres, sin duda, mi mejor amigo.
Y eso me hace pensar que a ti te lo puedo contar todo. Y por ello te lo agradezco y no me siento sola en ningún momento. No quisiera perder jamás tu amistad.
Tengo que contarte una novedad que aún no sé si para mí es buena o mala: Nardo y yo lo hemos dejado.
Sinceramente, Mark, creo que no encontraré a alguien que me quiera con locura como cuando tenía 16 años y la vida era prácticamente perfecta.
Como te dije, yo, en mi casa, rompo con todas las reglas. Probablemente, si algún día me caso tendré cerca de 30 años. No sé si eso me gusta o no. Por un lado me gusta mi independencia pero por otro me encantaría tener hijos. Mi vida probablemente ya está escrita, pero yo no tengo ni vestigio de lo que será, y eso, en ocasiones, es lo que me hace sentirme sola.
No he sido exactamente yo quien lo ha dejado con Nardo, aunque como adulta, le he dado facilidades para que lo hiciera él con toda franqueza, sin omitir detalles que, después de todo, tuve que decirlos yo, ya que parece ser que yo sabía lo que estaba pensando Nardo mucho antes de que él intentara decir algo.
Para variar, quedamos como amigos y le prometí que seguiría escribiéndole. Pero ya ves, Mark... vuelvo a estar sola. Ese es mi sino, siempre rodeada de gente y en el fondo sola. Al menos sé que ese no es tu caso. Tú tienes una mujer y una hija. A veces me pregunto si yo algún día me casaré y tendré hijos...
Mark, estás en peligro de transformarte en mi consejero o algo así. Como “Elena Francis” pero en chico. Probablemente sea así como me conozcas mejor. ¿Te imaginas? Si hubieras sido psiquiatra tendría sesiones gratis por correo, ¡ja!

Por cierto, el adhesivo de “J’hayber” que me has enviado me ha hecho recordar nuestras viejas cartas en las que nos enviábamos de todo, y eso me ha gustado. Significa que nuestra amistad sigue siendo como siempre, si no más fuerte.
¡Ah! Sí que era mi hermana Sara aquella que viste en mi tienda la primera vez que viniste a verme, hace ya casi 8 años.
Hablando de mi tienda... ¿sabes que mis padres la han traspasado? Eso significa que habrá que apretarse los cinturones porque ni Mara ni yo trabajamos.
Oye... menudo equipo de fútbol-sala el tuyo. Y no hay que decir que eres un buen portero, porque lo demuestras muy bien. Sigue así, no te dejes ganar.
Mark, sobre tu hermana Cristina... yo creo que no tendrías ningún problema si te la llevaras a vivir contigo, aunque si lo haces deberías intentar que se interese por la vida, sus cosas... tan simple como los estudios, trabajo, amigos, familia... Es muy fuerte que alguien, un ser tan querido como una hermana (yo procuro llevarme lo mejor posible con las mías), se sienta tan mal como para no darle un sentido a su vida y decida que la vida no es soportable.
Mark, si puedo hacer algo por ti o por tu hermana, no dudes en decírmelo. No sé, lo que quieras... háblale de mí, pregúntale si le gustaría conocerme o cualquier historia. Verás, no sé si llevo bien mi vida –creo que sí- pero de lo que estoy segura es que yo soy muy buena consejera.
Dime una cosa, ¿tiene tu hermana Cris amigos? Quiero decir, ¿hay alguien en quien confíe lo suficiente como para darse cuenta de que no está sola? Sí, sé que están tus tíos y que deben quererla mucho, pero... está claro que le faltas tú y tus otros hermanos mayores. De momento os habéis casado todos, mientras que ella sigue siendo la pequeña, aunque ya tenga 20 años.
¿Os habéis planteado que tu hermana ha vivido un poco separada de vosotros y ahora siente que de algún modo la habéis dejado de lado? (aunque no sea ese el caso).
El problema de tu hermana probablemente haya sido crecer si ti. No es culpa de nadie, pero ella probablemente necesite hablar con una psicóloga para saber de dónde vienen sus reacciones, ya que un Centro Especial podría no ser buena para ella si cree que de ese modo en vez de preocuparos os desentendéis de ella. Piénsalo, Mark, te lo dice tu amiga que te aprecia de corazón.
Mañana empiezo las clases, Mark. En la próxima carta te contaré que tal me va.
Recuerda: eres mi mejor amigo.
No te olvida, tu amiga
Laura
Comentario:
Sólo quiero decirte algo: GRACIAS.
Por los recuerdos, por Cristina, por esa Laura que nunca quedó atrás, por ti mismo... por esas cartas :)
Gracias.
:*
Por los recuerdos, por Cristina, por esa Laura que nunca quedó atrás, por ti mismo... por esas cartas :)
Gracias.
:*
Comentario:
Cuando leo estas cartas, no puede evitar sentir que invado algo muy especial entre vosotros...
Me gustan.. me recuerdan tanto a otras que yo recibi
Me gustan.. me recuerdan tanto a otras que yo recibi
Comentario:
Joo a mi hace muchisimo que nadie me escribe cartas!!! Yo como no tengo hermanos... :( Un besito
Comentario:
mmm son ironias de la vida... mano... portate bien ehhh...
Comentario:
Si es que todos los tíos sois iguales......jajajaja, qué poquito os gusta pringar en la casa.
Qué difícil situación la de tu hermana, cuando creces con hermanos los odias, pero cuando te separan de ellos, te falta algo. Qué mal, qué mal.
Qué difícil situación la de tu hermana, cuando creces con hermanos los odias, pero cuando te separan de ellos, te falta algo. Qué mal, qué mal.