Peluqueria: ese lugar donde te roban con tu consentimiento.
Decidi iniciar la transformación por la cabeza, por aquello de "de la cabeza a los pies".
Antes de ir a la peluqueria yo llevaba el pelo por los hombros, normalmente en una desastrosa coleta, sin tintes ni nada: castaño natural. Mis compañeras de trabajo me habian insinuado ya varias veces que me vendria mejor un corte de pelo mas moderno y actual, así que me puse manos a la obra. O mejor dicho: se pusieron manos a la obra. Yo solo les dije que queria algo comodo, facil de peinar y que fuera con mi personalidad.
Ahora tengo el pelo corto corto, con mechas rojas, y tengo que "despeinarmelo" por las mañanas. Si, si... yo no me peino, me despeino.
Lo peor fue el momento de pagar. Yo toda glamour, dandoles las gracias a todas por el gran trabajo, y tal y cual pascual. Me acerco al mostradorcito con la caja registradora y la chica me dice que me va a regalar unas muestrecitas de champú. Yo encantada, pensando: que majas son, que maja debo ser yo...
Y luego vino la puñalada trapera. CUARENTAYSIETEEUROS!! Mi glamour se fue al suelo, junto a los trozos de pelos que me habian cortado (y que por cierto, me daba ganas que me lo pusieran "para llevar", porque con ese dineral, da no sé qué salir con las manos vacias...)
Al menos me queda el consuelo de que el corte de pelo triunfó en la oficina... todas dicen que me hace más joven y que es un corte muy actual. Todas excepto una... mi cuenta corriente...
Antes de ir a la peluqueria yo llevaba el pelo por los hombros, normalmente en una desastrosa coleta, sin tintes ni nada: castaño natural. Mis compañeras de trabajo me habian insinuado ya varias veces que me vendria mejor un corte de pelo mas moderno y actual, así que me puse manos a la obra. O mejor dicho: se pusieron manos a la obra. Yo solo les dije que queria algo comodo, facil de peinar y que fuera con mi personalidad.
Ahora tengo el pelo corto corto, con mechas rojas, y tengo que "despeinarmelo" por las mañanas. Si, si... yo no me peino, me despeino.
Lo peor fue el momento de pagar. Yo toda glamour, dandoles las gracias a todas por el gran trabajo, y tal y cual pascual. Me acerco al mostradorcito con la caja registradora y la chica me dice que me va a regalar unas muestrecitas de champú. Yo encantada, pensando: que majas son, que maja debo ser yo...
Y luego vino la puñalada trapera. CUARENTAYSIETEEUROS!! Mi glamour se fue al suelo, junto a los trozos de pelos que me habian cortado (y que por cierto, me daba ganas que me lo pusieran "para llevar", porque con ese dineral, da no sé qué salir con las manos vacias...)
Al menos me queda el consuelo de que el corte de pelo triunfó en la oficina... todas dicen que me hace más joven y que es un corte muy actual. Todas excepto una... mi cuenta corriente...





