Blogs.ya.com Quitar publicidad
Asturiano en Londres
Diario de periodicidad incierta sobre las aventuras de un chaval incierto
Acerca de
Dudas, amenazas y declaraciones de amor: asturlondres@gmail.com
Sindicación
 
Diarios De Bicicleta
Mi historia con las bicicletas es una historia de mala suerte. La bici que me llegó caída del cielo en Lovaina y que transporté a duras penas hasta Amsterdam en el tren nunca funcionó bien del todo, y menos aún cuando la semana pasada el Chino pinchó (sin querer) la rueda trasera. Con ella sufrí una (por suerte) no muy aparatosa caída cuyas consecuencias pudieron haber sido peores en una ciudad donde una radiografía cuesta 200 euros. En una de esas noches donde se pierden la verguenza y el civismo intenté robar otra, sin demasiado éxito. Así que cansado ya de ser un puto peatón me dirigí al barrio rojo a conseguir una bicicleta por todos los medios.

Allí le pregunté al típico negro de esquina que ofrece sustancias, el cual me llevó a su vez con otro negro aún más negro, más hecho polvo y que debía de tener algún problema de laringe porque su voz era parecida a la de un hamster. Tras hacerme dar vueltas por todo el barrio este sujeto me entorchó una bici aparentemente normal por el módico precio de 10 euros, desapareciendo como alma que lleva el diablo una vez cobrados los mismos. No había rodado ni cien metros cuando descubrí que había adquirido el Seat 600 de las bicis: rueda delantera floja, cadena y pedales hechos una birria y portapaquetes trasero roto. Con unas herramientas que encontré por casa realicé algunos ajustes, que no evitan que la bici de marras continúe siendo un pedazo de chatarra inservible. Sigo siendo un puto peatón pero ahora con 10 euros menos y un ferviente odio hacia un negro sin laringe.

El viernes fue noche de fiesta a la mexicana. Se celebraba el quinto aniversario del restaurante donde el Chino y yo trabajamos, y allí nos reunimos todos los empleados y algunos amigos del negocio. Con barra libre de cerveza y tequila es fácil imaginar la que allí se montó. Recuerdos vagos: nuestro querido Juan con una máscara de luchador mexicano que le regalamos, Sabine y yo haciendo un baile a vida o muerte con el que casi nos desnucamos, Rafamán robando una bici que resultó ser de otro de los invitados, y sobre todo un hipo pertinaz que me entró y que, supongo yo, fue la causa de que me fuera a casa cuando todo el mundo decidió ir a comer un falafel. Como le mencioné al Chino en alguna ocasión, llegamos a Amsterdam a punto de pasar la primera noche en un parque y un mes y medio después formamos parte de una gran familia.

Y bueno, tras sufrir en mi persona el diluvio universal y llegar a casa empapado como una rana, al fin logré el dichoso SOFI number. Ahora que soy un trabajador legal a todos los efectos ya puedo aspirar a otro trabajo supuestamente mejor, pero en el que probablemente no me sentiré tan a gusto como lo estoy ahora. Algún día explicaré por qué ser fregaplatos es posiblemente el mejor de los quince trabajos que he desempeñado en mi vida. No es por el dinero, no es por el horario, no es por el desgaste físico. Es porque mis jefes y mis compañeros son, por encima de todo, mis amigos.
 
Comentario:
Pues sí, tío, sí, no hay mayor riqueza para el ser humano que el estar rodeado de seres queridos, ya sean familiares o amigos. Sin embargo, nos empeñamos siempre en mejorar nuestra situación laboral y personal en lo referente al dinero, estatus, etc. A veces, somos unos seres un poco absurdos
 
Comentario:
Tio, has dicho una verdad enorme como una catedral, no es el trabajo que hagas, es de quien estes rodeado, creo que ya no podre trabajar como dentista mas nunca, simplemente porque no hay buen rollo, pero he trabajado de cocinero y de fregaplatos y ahora de segurata, y el ambiente es genial...que lo sigas pasando bien
 
Comentario:
El seiscientos es una pieza muy cotizada hoy en día, cuidala...y cuidate tu de caidas imprevistas.

Respecto al trabajo no tienes más que explicar, si tienes buen ambiente y buenos amigos en él, tienes mucho ganado. Eso es realmente excepciona. Si de sueldo no anda bien pues lo entiendo, de lo contrario pues a seguir y a disfrutar...

No