Etapa 0. Amsterdam - Utrecht. 40 Km.
El Chino y yo nos propusimos al venir a Amsterdam el hacer una pequeña vuelta a Holanda en bicicleta antes de marcharnos del pais. Para tantear la experiencia (y nuestra capacidad fisica) decidimos desplazarnos desde Amsterdam hasta Utrecht, unos 40 kilometros de recorrido llano en bicicleta de paseo. Esta es la pelicula de la etapa.
Amanecio el dia con un sol radiante que no abandono en toda la jornada, algo totalmente excepcional por estos lares y detalle fundamental para llevar a cabo nuestra empresa. Sin embargo la mala suerte comenzaria justo antes de emprender ruta cuando el Chino me comunico que habia vuelto a pinchar la rueda mientras se dirigia al control de firmas, y continuaria minutos mas tarde cuando, mientras la rueda era reparada, observamos como la policia extraia el cadaver de una chica del fondo de un canal. Malos augurios que tendrian su punto final cuando enrede mi chaqueta en la cadena de mi velocipedo a la altura del Amsterdam Arena. A partir de ahi todo seria ya pedalear y cantar para estos dos jinetes de la carretera.
El recorrido entre Amsterdam y Utrecht es una absoluta delicia para las piernas y los sentidos. Para las piernas, porque son 40 kilometros por carril bici, perfectamente asfaltado y señalizado. Y para los sentidos, por cuanto el paisaje tipicamente holandes se descubre en toda su esencia: verde planicie trufada de ovejas y molinos, mansiones neerlandesas a la ribera de rios tapizados por hojas, frondosas arboledas volcadas sobre la carretera, barquitos, caballos, abuelos en moto y agua, siempre agua. Un simple detalle: nos detuvimos para avituallarnos delante de un resplandeciente palacete que resulto ser... una prision para mujeres! Eso es nivel. Embelesado por las vistas y disfrutando del buen clima el camino se fue haciendo sin apenas esfuerzo, lamentandome yo en ocasiones de lo cerca que estaba la meta y con ella el final de la aventura.
Llegamos a Utrecht sin sprint, como buenos compañeros de ruta. En las competiciones ciclistas el ganador es agasajado con flores por bellas señoritas. Pues bien, a nosotros nos dieron la bienvenida las prostitutas locales mostrando su dedo corazon mientras el Chino sacaba una foto del lupanar, una larga hilera de barcazas a la orilla de un canal en cada una de las cuales se contoneaban ya las profesionales del amor a tempranas horas de la tarde. Alcanzamos el centro de Utrecht y nos dirigimos a la caza y captura de un alojamiento. El Chino, que debe de tener un master en trato con hosteleros, saco una habitacion doble por 30 euros en un almodovariano hotel con laberintos y perros chihuahua. Solucionada ya nuestra primordial preocupacion, llego la hora del turisteo.
Utrecht es una pequeña localidad de ambiente puramente joven y universitario, la hermana holandesa de Salamanca. El curso 06-07 ha comenzado ya por estas tierras y eso hacia que por las calles y terrazas abundaran los grupos de estudiantes y las hermandades (inciso: aqui en Amsterdam se lleva mucho eso tan visto en las peliculas americanas de las hermandades con nombres griegos, donde a los novatos se les hacen putadas antes de entrar a formar parte de tan selectos clubes). En un esfuerzo por integrarnos en la realidad local nos tomamos un cafetito en una terraza, obnubilados por la belleza del producto nacional femenino que nos rodeaba. Completamos el dia con una partida de ajedrez en el coffeshop Andersom y una pequeña ruta por los bares regada con cervezas y Jagermeisters.
El dia de hoy se desperto gris y pesado, como debe ser. Tras un frugal desayuno saciamos nuestras inquietudes culturales visitando (yo gratis, que Sebastian me ha dejado su Museumkaart) el Catharijneconvent, un museo de tematica religiosa que, os aviso, no vale la pena visitar hasta que terminen las restauraciones que estan llevando a cabo. Y llego el momento de la despedida. Mis compromisos laborales me han traido de vuelta a Amsterdam (en tren), mientras que Radio Vuelta acaba de informarme que el Chino ha llegado a Gouda (si, donde el queso) y se dirige a Den Haag. La envidia me corroe.
La etapa 0 de nuestra particular vuelta a Holanda ha llegado a su fin con buenas sensaciones para los corredores. La experiencia ha resultado muy positiva: las maquinas se han portado, nuestras piernas han respondido y apenas hubo dopaje en el peloton. La proxima etapa, a saber cuando.
Amanecio el dia con un sol radiante que no abandono en toda la jornada, algo totalmente excepcional por estos lares y detalle fundamental para llevar a cabo nuestra empresa. Sin embargo la mala suerte comenzaria justo antes de emprender ruta cuando el Chino me comunico que habia vuelto a pinchar la rueda mientras se dirigia al control de firmas, y continuaria minutos mas tarde cuando, mientras la rueda era reparada, observamos como la policia extraia el cadaver de una chica del fondo de un canal. Malos augurios que tendrian su punto final cuando enrede mi chaqueta en la cadena de mi velocipedo a la altura del Amsterdam Arena. A partir de ahi todo seria ya pedalear y cantar para estos dos jinetes de la carretera.
El recorrido entre Amsterdam y Utrecht es una absoluta delicia para las piernas y los sentidos. Para las piernas, porque son 40 kilometros por carril bici, perfectamente asfaltado y señalizado. Y para los sentidos, por cuanto el paisaje tipicamente holandes se descubre en toda su esencia: verde planicie trufada de ovejas y molinos, mansiones neerlandesas a la ribera de rios tapizados por hojas, frondosas arboledas volcadas sobre la carretera, barquitos, caballos, abuelos en moto y agua, siempre agua. Un simple detalle: nos detuvimos para avituallarnos delante de un resplandeciente palacete que resulto ser... una prision para mujeres! Eso es nivel. Embelesado por las vistas y disfrutando del buen clima el camino se fue haciendo sin apenas esfuerzo, lamentandome yo en ocasiones de lo cerca que estaba la meta y con ella el final de la aventura.
Llegamos a Utrecht sin sprint, como buenos compañeros de ruta. En las competiciones ciclistas el ganador es agasajado con flores por bellas señoritas. Pues bien, a nosotros nos dieron la bienvenida las prostitutas locales mostrando su dedo corazon mientras el Chino sacaba una foto del lupanar, una larga hilera de barcazas a la orilla de un canal en cada una de las cuales se contoneaban ya las profesionales del amor a tempranas horas de la tarde. Alcanzamos el centro de Utrecht y nos dirigimos a la caza y captura de un alojamiento. El Chino, que debe de tener un master en trato con hosteleros, saco una habitacion doble por 30 euros en un almodovariano hotel con laberintos y perros chihuahua. Solucionada ya nuestra primordial preocupacion, llego la hora del turisteo.
Utrecht es una pequeña localidad de ambiente puramente joven y universitario, la hermana holandesa de Salamanca. El curso 06-07 ha comenzado ya por estas tierras y eso hacia que por las calles y terrazas abundaran los grupos de estudiantes y las hermandades (inciso: aqui en Amsterdam se lleva mucho eso tan visto en las peliculas americanas de las hermandades con nombres griegos, donde a los novatos se les hacen putadas antes de entrar a formar parte de tan selectos clubes). En un esfuerzo por integrarnos en la realidad local nos tomamos un cafetito en una terraza, obnubilados por la belleza del producto nacional femenino que nos rodeaba. Completamos el dia con una partida de ajedrez en el coffeshop Andersom y una pequeña ruta por los bares regada con cervezas y Jagermeisters.
El dia de hoy se desperto gris y pesado, como debe ser. Tras un frugal desayuno saciamos nuestras inquietudes culturales visitando (yo gratis, que Sebastian me ha dejado su Museumkaart) el Catharijneconvent, un museo de tematica religiosa que, os aviso, no vale la pena visitar hasta que terminen las restauraciones que estan llevando a cabo. Y llego el momento de la despedida. Mis compromisos laborales me han traido de vuelta a Amsterdam (en tren), mientras que Radio Vuelta acaba de informarme que el Chino ha llegado a Gouda (si, donde el queso) y se dirige a Den Haag. La envidia me corroe.
La etapa 0 de nuestra particular vuelta a Holanda ha llegado a su fin con buenas sensaciones para los corredores. La experiencia ha resultado muy positiva: las maquinas se han portado, nuestras piernas han respondido y apenas hubo dopaje en el peloton. La proxima etapa, a saber cuando.
Comentario:
¿Apenas?
Comentario:
lo que demuestra que las cosas que mal empiezan, no siempre acaban mal.
Comentario:
Holandesas y Jägermeister, que mas puede pedir uno?? jejeje