Psiquiatrizando problemas
Tal vez Sara, la que nunca había tenido un orgasmo pese a que por su cama pasaran un número impar de hombres cada sábado noche, aquella que vivía en su loft con el amigo gay que un día había intentado matar a sus padres, fuera la persona más cuerda que había conocido jamás.La encontraron hace poco en el baño de su casa, un espejo roto y dos botes de pastillas para ser más feliz que le había recetado su médico, que por lo que tengo entendido, lo era.
Fue un error de apreciación, pero yo creo que fue demasiado ambiciosa. Psicofármacos que hacen sonreír bajo prescripción médica, la decisión más sencilla. Sara siempre optaba por el camino fácil, al principio fue un poco reacia a tomarlas, pero luego decía que le estaban ayudando mucho. Prefería una pastilla a cualquier explicación, y sin darlas, aquella noche nos dejó. La envidia podía con todos los que la rodeaban -esa mierda está acabando contigo-palabras que decían los que menos la conocían.Yo nunca le advertí de los peligros de aquella felicidad a golpe de pastilla, no lo creí conveniente, quién era yo para privarla de aquello?
"Transparencia"
Comentario:
Mejor ser Sara que muchas otr@s...
Comentario:
... ¡y cuántas Saras hay en este mundo!...
Comentario:
Sara fue feliz solo los primeros días de haber conseguido tal proeza,al igual que todas las chicas que sienten el triunfo de afianzarse el beso de un gay por sus venas. Después, como todos, quiso más, no se conformaba con nada y llegó a ese extremo que tu y yo conocemos tan bien. Y es que la noche nos transforma, querida, te lo digo yo, que en estos cuatro días...
Comentario:
:(





