Día 3 y las máquinas
Hoy he asistido a una reunión de “moteros”.
Esas máquinas tan ruidosas y tan poco eficientes en el adecuado aprovechamiento del carburante líquido que llamas gasolina son un medio para catalizar emociones muy fuertes.
Pude percibirlo en las mentes de los participantes de la reunión.
El ruido, el olor a gasolina quemada, el clamor de las personas, las bebidas (la mayor parte cerveza), producían buenas vibraciones.
Y debo decir que me gustó.
Las personas se sonreían unas a otras, aunque no se conocieran.
Incluso me sonreían a mí y me hablaban y hacían comentarios sobre las máquinas ruidosas, las motos.
Y me sorprendí sonriendo y comentando cosas con ellos.
No suelo hacerlo.
Un compañero de trabajo me dijo una vez: “tío, tienes que salir más”.
Supongo que se refería a algo como esto.
No sé si será buena idea implicarme tanto con los humanos.
Tal vez no pueda tener una visión objetiva de su modo de ser.
Tal vez deba hacerlo para poder obtener más información.
Lo decidiré mañana, durante el tiempo de trabajo.
Aún me quedan seis meses de tiempo antes de comenzar la comunicación con mis semejantes.
Será un problema. Creo que los avances tecnológicos del Ser Humano van muy rápido y podría tener problemas con la señal de transmisión.
Pero cuento con la casualidad y la suerte para que la señal pase desapercibida, en forma de interferencias.
Volviendo a lo experimentado el día de hoy, me he dado cuenta de que una persona del sexo femenino me observaba.
Creo que conocía a mi recipiente, pues no figura entre mis recuerdos.
En cualquier caso, tampoco figura entre los recuerdos del otro.
Es posible que ella le conociese a él y no al contrario.
Me sonrió una vez, pero no hice caso. Me limité a ignorarla y a observarla cuando ella no se daba cuenta.
Tal vez sea una ayuda para el futuro.
Anotaré su recuerdo en mis bases para referencias posteriores.
Por lo demás, el día ha sido muy fructífero.
Las personas suelen estar más relajadas y con mejor humor que el resto de los días que forman la semana.
Se perciben mejores vibraciones.
Y eso me gusta.
Seguiré mñanaa.
Esas máquinas tan ruidosas y tan poco eficientes en el adecuado aprovechamiento del carburante líquido que llamas gasolina son un medio para catalizar emociones muy fuertes.
Pude percibirlo en las mentes de los participantes de la reunión.
El ruido, el olor a gasolina quemada, el clamor de las personas, las bebidas (la mayor parte cerveza), producían buenas vibraciones.
Y debo decir que me gustó.
Las personas se sonreían unas a otras, aunque no se conocieran.
Incluso me sonreían a mí y me hablaban y hacían comentarios sobre las máquinas ruidosas, las motos.
Y me sorprendí sonriendo y comentando cosas con ellos.
No suelo hacerlo.
Un compañero de trabajo me dijo una vez: “tío, tienes que salir más”.
Supongo que se refería a algo como esto.
No sé si será buena idea implicarme tanto con los humanos.
Tal vez no pueda tener una visión objetiva de su modo de ser.
Tal vez deba hacerlo para poder obtener más información.
Lo decidiré mañana, durante el tiempo de trabajo.
Aún me quedan seis meses de tiempo antes de comenzar la comunicación con mis semejantes.
Será un problema. Creo que los avances tecnológicos del Ser Humano van muy rápido y podría tener problemas con la señal de transmisión.
Pero cuento con la casualidad y la suerte para que la señal pase desapercibida, en forma de interferencias.
Volviendo a lo experimentado el día de hoy, me he dado cuenta de que una persona del sexo femenino me observaba.
Creo que conocía a mi recipiente, pues no figura entre mis recuerdos.
En cualquier caso, tampoco figura entre los recuerdos del otro.
Es posible que ella le conociese a él y no al contrario.
Me sonrió una vez, pero no hice caso. Me limité a ignorarla y a observarla cuando ella no se daba cuenta.
Tal vez sea una ayuda para el futuro.
Anotaré su recuerdo en mis bases para referencias posteriores.
Por lo demás, el día ha sido muy fructífero.
Las personas suelen estar más relajadas y con mejor humor que el resto de los días que forman la semana.
Se perciben mejores vibraciones.
Y eso me gusta.
Seguiré mñanaa.
Día 2
Creo que la experiencia acumulada en dos meses de relación con los humanos me permitirá contarte, de una forma objetiva, las particularidades de tan extraña raza.
Dicha experiencia comenzó el día que decidí aceptar un puesto de trabajo en un comercio, atendiendo a seres tan dispares y, sin embargo, tan iguales.
Sí, ya sé que ayer dije que no suelo relacionarme con los humanos (en adelante los llamaré “personas”) pero no considero que una relación de comerciante a cliente sea una relación humana.
En la mayoría de los casos es puro marketing: yo intento venderte algo, tu intentas comprarme algo.
Es curioso, la mayoría de las personas que atiendo suelen pensar que voy a mentirles. Es decir, creen que voy a engañarles con el producto sobre el que están interesados.
Las personas son desconfiadas por naturaleza.
He solucionado el problema de la alimentación. Al principio no me daba cuenta de que el recipiente…el cuerpo…iba perdiendo masa.
No me habían instruido sobre los hábitos nutricionales de las personas.
Esa parte pasó por alto. Fue un error grave.
Alimentar este cuerpo me producía enfermedad. Perdía la consciencia.
La mayor parte de lo ingerido volvía a salir por la boca.
Fue duro, pero he ido superándolo con el tiempo.
Al final mi mente tuvo que asimilar gran parte de la otra mente para poder realizar las tareas cotidianas que se le suponen a un ser humano.
Descubrí que no es necesaria ninguna comunicación con las personas para obtener alimentos, o vestimenta, o casi cualquier cosa.
En la mayoría de los comercios basta con escoger lo que necesito y pagar con moneda al salir. Las personas que recogen mi moneda no suelen mirarme y yo no suelo hablarles.
Con eso basta. Hacen que convivir sea más fácil para mí, aunque intuyo que el ser humano necesita comunicarse. Al menos he visto que cuando se hablan entre sí suelen sonreir.
Y creo que eso es bueno, al menos para ellos.
Para un ente como yo, que suele…solía…comunicarse con la mente, es muy complicado expresarse, al tener que encadenar una palabra tras otra, fonema tras fonema, construyendo frases que tengan sentido para que las personas me entiendan.
Aunque la construcción sintáctica y fonética que logre articular sea perfecta me he encontrado con personas que no entienden lo que les digo, aunque hablan el mismo idioma.
Parece como si la mente no les funcionase bien, porque explicando lo mismo de diferentes formas no he logrado que me entendiesen.
¿Tu me entiendes cuando lees este escrito?
¿Te parece raro o mal articulado?
Claro que escribir es más fácil que hablar.
También he descubierto que el ser humano es agresivo. Es casi una necesidad. Lo he descubierto cuando no he logrado hacerme entender. Han usado palabras grotescas para dirigirse a mí. Al principio no conocía su sentido, pero el televisor es una buena fuente de información; en ese primitivo medio de comunicación he aprendido lo que son los insultos, la agresividad, la violencia, la guerra…
La primera vez que contemplé como un ser humano destruía a otro sentí un fuerte shock. Estuve varios días en casa, enfermo.
Luego supe que es cotidiano el que unas personas destruyan a otras.
Debo ir con cuidado, este mundo es extremadamente peligroso.
Tengo suerte de que mi mente pueda ser transferida inmediatamente si al cuerpo le pasase algo, pero tendría que comenzar de nuevo, buscar un recipiente, coordinar mi llegada…
Creo que es bastante por hoy. El cuerpo debe descansar. Mañana no hay trabajo, pero es una gran oportunidad poder investigar los hábitos de ocio de ésta tu especie, más compleja de lo que creí al principio.
Tal vez mañana vuelva a ecsriibr.
Dicha experiencia comenzó el día que decidí aceptar un puesto de trabajo en un comercio, atendiendo a seres tan dispares y, sin embargo, tan iguales.
Sí, ya sé que ayer dije que no suelo relacionarme con los humanos (en adelante los llamaré “personas”) pero no considero que una relación de comerciante a cliente sea una relación humana.
En la mayoría de los casos es puro marketing: yo intento venderte algo, tu intentas comprarme algo.
Es curioso, la mayoría de las personas que atiendo suelen pensar que voy a mentirles. Es decir, creen que voy a engañarles con el producto sobre el que están interesados.
Las personas son desconfiadas por naturaleza.
He solucionado el problema de la alimentación. Al principio no me daba cuenta de que el recipiente…el cuerpo…iba perdiendo masa.
No me habían instruido sobre los hábitos nutricionales de las personas.
Esa parte pasó por alto. Fue un error grave.
Alimentar este cuerpo me producía enfermedad. Perdía la consciencia.
La mayor parte de lo ingerido volvía a salir por la boca.
Fue duro, pero he ido superándolo con el tiempo.
Al final mi mente tuvo que asimilar gran parte de la otra mente para poder realizar las tareas cotidianas que se le suponen a un ser humano.
Descubrí que no es necesaria ninguna comunicación con las personas para obtener alimentos, o vestimenta, o casi cualquier cosa.
En la mayoría de los comercios basta con escoger lo que necesito y pagar con moneda al salir. Las personas que recogen mi moneda no suelen mirarme y yo no suelo hablarles.
Con eso basta. Hacen que convivir sea más fácil para mí, aunque intuyo que el ser humano necesita comunicarse. Al menos he visto que cuando se hablan entre sí suelen sonreir.
Y creo que eso es bueno, al menos para ellos.
Para un ente como yo, que suele…solía…comunicarse con la mente, es muy complicado expresarse, al tener que encadenar una palabra tras otra, fonema tras fonema, construyendo frases que tengan sentido para que las personas me entiendan.
Aunque la construcción sintáctica y fonética que logre articular sea perfecta me he encontrado con personas que no entienden lo que les digo, aunque hablan el mismo idioma.
Parece como si la mente no les funcionase bien, porque explicando lo mismo de diferentes formas no he logrado que me entendiesen.
¿Tu me entiendes cuando lees este escrito?
¿Te parece raro o mal articulado?
Claro que escribir es más fácil que hablar.
También he descubierto que el ser humano es agresivo. Es casi una necesidad. Lo he descubierto cuando no he logrado hacerme entender. Han usado palabras grotescas para dirigirse a mí. Al principio no conocía su sentido, pero el televisor es una buena fuente de información; en ese primitivo medio de comunicación he aprendido lo que son los insultos, la agresividad, la violencia, la guerra…
La primera vez que contemplé como un ser humano destruía a otro sentí un fuerte shock. Estuve varios días en casa, enfermo.
Luego supe que es cotidiano el que unas personas destruyan a otras.
Debo ir con cuidado, este mundo es extremadamente peligroso.
Tengo suerte de que mi mente pueda ser transferida inmediatamente si al cuerpo le pasase algo, pero tendría que comenzar de nuevo, buscar un recipiente, coordinar mi llegada…
Creo que es bastante por hoy. El cuerpo debe descansar. Mañana no hay trabajo, pero es una gran oportunidad poder investigar los hábitos de ocio de ésta tu especie, más compleja de lo que creí al principio.
Tal vez mañana vuelva a ecsriibr.
Origen
El origen no es lo importante, pero ayudará a que me entiendas.
Soy impuesto. Tu lo llamarías “un impostor”.
Cuando estuve listo para el viaje solo había que coordinar mi llegada con un recipeinte para mi ser.
El recipiente debía ser un animal macho de la especie humana. Podía haber elegido un macho de otra especie inteligente, un delfin, pero el ser humano influye más en el entorno que cualquier otro animal.
Encontramos a uno agonizante. Vivía solo, sin familia, sin amigos ni trabajo estable.
Nadie le echaría de menos.
Suplantar su cuerpo y su mente no sería tan traumático, ni siquiera ahora que te lo cuento. Estamos seguros de que nadie descubrirá nunca lo que soy.
Entrar en aquella mente me ayudó mucho a conocer el lenguaje humano. El idioma es otra cosa. Lamentablemente solo conocía el español y el inglés. Me costará un poco aprender otros idiomas.
Cuando llegué a él le faltaban segundos para su último suspiro.
Noté su desconcierto, pero él creyó que eran alucinaciones causadas por el dolor de la partida. No hice nada. Solo esperé.
Después de reparar los daños causados por la ingesta de cantidades masivas de alcohol durante mucho tiempo, pasé algunos meses explorando mi nuevo recipiente y su entorno.
Me esforcé en conocer todo lo que hay en este mundo, sin salir de aquella pequeña morada en la que vivía mi donante.
En algún momento se perdió el afluente de energía que me permitía ver a través de un primitivo artefacto que tú conoces como televisor.
Ahora sé que el afluente no es libre. Hay que pagar con moneda por él. Se me hace extraño.
Cuando escogí la tarea de explorar tu mundo no me dijeron que sería tan primitivo y desgradable, pero fui entrenado para ello.
No me interpretes mal, no soy un ente militar, ni agresivo.
Solo debo observar. Después informar.
Así podremos recopilar información sobre todas las formas de inteligencia de nuestro sistema de estrellas.
La primera vez que salí al exterior me sentí extraño. Mi mente y la del recipiente se fusionaron en el recuerdo de un lejano día, cuando el hombre era niño y se quedó solo por primera vez en un centro de educación escolar. Él lo llamaba “la escuela”.
Sentia temor.
El sonido de la voz de los humanos me parecía desagradable al principio, pero luego me encontré con la sorpresa de que algunas voces vibraban a la misma frecuencia que mis ondas mentales, las de mi donante.
Y eso me producía placer. De hecho, busco esas voces a menudo.
Es como un alimento. No es necesaria la comunicación. Sólo debo escuchar.
Después de los diez primeros meses creí estar preparado para iniciar una nueva vida, fusionarme con la especie humana, como si nunca hubiese sido otro ente.
A partir de ahora trataré de expresarme como un ser humano. Creo que la mente de mi donante me ayudará mucho.
Pero te pido excusas si mi forma de comunicarme contigo es confusa. O rara.
Seguiré más trade.
Soy impuesto. Tu lo llamarías “un impostor”.
Cuando estuve listo para el viaje solo había que coordinar mi llegada con un recipeinte para mi ser.
El recipiente debía ser un animal macho de la especie humana. Podía haber elegido un macho de otra especie inteligente, un delfin, pero el ser humano influye más en el entorno que cualquier otro animal.
Encontramos a uno agonizante. Vivía solo, sin familia, sin amigos ni trabajo estable.
Nadie le echaría de menos.
Suplantar su cuerpo y su mente no sería tan traumático, ni siquiera ahora que te lo cuento. Estamos seguros de que nadie descubrirá nunca lo que soy.
Entrar en aquella mente me ayudó mucho a conocer el lenguaje humano. El idioma es otra cosa. Lamentablemente solo conocía el español y el inglés. Me costará un poco aprender otros idiomas.
Cuando llegué a él le faltaban segundos para su último suspiro.
Noté su desconcierto, pero él creyó que eran alucinaciones causadas por el dolor de la partida. No hice nada. Solo esperé.
Después de reparar los daños causados por la ingesta de cantidades masivas de alcohol durante mucho tiempo, pasé algunos meses explorando mi nuevo recipiente y su entorno.
Me esforcé en conocer todo lo que hay en este mundo, sin salir de aquella pequeña morada en la que vivía mi donante.
En algún momento se perdió el afluente de energía que me permitía ver a través de un primitivo artefacto que tú conoces como televisor.
Ahora sé que el afluente no es libre. Hay que pagar con moneda por él. Se me hace extraño.
Cuando escogí la tarea de explorar tu mundo no me dijeron que sería tan primitivo y desgradable, pero fui entrenado para ello.
No me interpretes mal, no soy un ente militar, ni agresivo.
Solo debo observar. Después informar.
Así podremos recopilar información sobre todas las formas de inteligencia de nuestro sistema de estrellas.
La primera vez que salí al exterior me sentí extraño. Mi mente y la del recipiente se fusionaron en el recuerdo de un lejano día, cuando el hombre era niño y se quedó solo por primera vez en un centro de educación escolar. Él lo llamaba “la escuela”.
Sentia temor.
El sonido de la voz de los humanos me parecía desagradable al principio, pero luego me encontré con la sorpresa de que algunas voces vibraban a la misma frecuencia que mis ondas mentales, las de mi donante.
Y eso me producía placer. De hecho, busco esas voces a menudo.
Es como un alimento. No es necesaria la comunicación. Sólo debo escuchar.
Después de los diez primeros meses creí estar preparado para iniciar una nueva vida, fusionarme con la especie humana, como si nunca hubiese sido otro ente.
A partir de ahora trataré de expresarme como un ser humano. Creo que la mente de mi donante me ayudará mucho.
Pero te pido excusas si mi forma de comunicarme contigo es confusa. O rara.
Seguiré más trade.
Día 1
Este es mi primer año en este planeta.
Y este es mi primer día en un diario electrónico.
Me siento desconcertado. No suelo comunicarme con la especie humana, a menos que sea absolutamente necesario.
La mayoría de los humanos son muy primitivos.
No son lógicos.
Puede que no sea buena idea publicar en La Red. Parece una terapia mental.
Aprender el lenguaje humano no ha sido difícil. Entenderlos a ellos sí.
Creo que seguiré mnañaa.
Y este es mi primer día en un diario electrónico.
Me siento desconcertado. No suelo comunicarme con la especie humana, a menos que sea absolutamente necesario.
La mayoría de los humanos son muy primitivos.
No son lógicos.
Puede que no sea buena idea publicar en La Red. Parece una terapia mental.
Aprender el lenguaje humano no ha sido difícil. Entenderlos a ellos sí.
Creo que seguiré mnañaa.





