Blogs.ya.com Quitar publicidad
A una isla desierta
Ningún hombre es una isla, pero yo sí.
Acerca de
La verdad es que he caído aquí, y no está mal. Llegué agarrado a un madero. También sirve para descolgar los cocos, atizar en la cabeza a pequeño Spielberg, bailar la danza del torso mojado, osea, que es la mejor demostración de multiutilidad que conozco. Algunos dirían que la dieta de la isla me proporciona el aspecto de un somalí. Un costillar bien marcado es atractivo, después de todo. Y no tengo nada más que decir sobre eso.
Sindicación
 
Crisis (Diario del capitán taparrabos)
Steven, por el amor de Dios, vives en un arrecife. No puedes adoptar a esa rata.
Ya sé que es una rata muy bien educada.
No estoy siendo negativo, Steven, es simplemente que no creo que sea una buena idea.
Mira, pienso en los sentimientos de la rata, veo a la rata. ¡Es una rata, maldita sea! No puede respirar bajo el agua. Eso no les gustaría a las lampreas.
Oh, soy un racista, claro, ahora me sales con eso.
Ya sé que has hablado con las lampreas y que les parece bien.
Pienso que las lampreas no tienen capacidad para decir la verdad. No hacen más que mentir y tener hijos.
Esto no tiene nada que ver con tus proyectos personales y tus ilusiones, Steven, no es una afrenta personal.
Por favor, te pido que no me amenaces con la aleta.
¿Dónde va a vivir, estúpido?
Ah, ya, la fuerza del amor os hará sobrevivir...
¿Han estudiado las lampreas asistencia social? ¡¿Han cuidado las lampreas de una rata?!
Creo que no me estás escuchando.
¡Una rata, Steven! ¿Has perdido el juicio?
Dioses, Steven, cuando te pones así no te soporto.
Ya sé que me va a oír, pero no pienso bajar la voz.
¡No estoy haciendo una escena!
Bien, empecemos de nuevo. Creo que podré hacerte entrar en razón.
¿Qué educación has pensado darle?
¿Crees que podrá ir con vosotros a hacer rabiar a las ballenas?
¿No entiendes que la falta de aleta la convertirá en una apestada social?
Steven, no tengo ningún problema con las ratas.
No, no es un trauma infantil.
Steven, respeto a tu rata, es sólo que pienso que no sabes qué es lo mejor para ella.
Al diablo, Steven.
 
Un encuentro (Diario del capitán Taparrabos)
Oh, Dioses, una vez conocí a un hombre cerca de los acantilados que para robarme la comida no cesaba de repetirme que tenía un mono de tres cabezas a mi espalda.
—Eh, detrás de ti. ¡Un mono de tres cabezas! Ahhhhhhhhh
Obviamente era un truco barato de piratas.
Lo que sí recuerdo es que lo torturamos un poco y luego nos cansamos de él. Lo dejamos que se marchara por el mar atado a un madero. Supongo que es una buena despedida. Francamente, aquí no tenemos cajas de bombones, y entiendo, como una regla natural en el corazón de los hombres —salvo por estos apestosos comehombres con los que cohabito—, que no le habría apetecido el hígado de un buzo.
Decía que iba a acabar con un villano que tenía nombre de ratón con graves vicios de apareamiento.
Diablos, era un tipo agradable. No sé por qué me he acordado de él.
Se llamaba Guybrush Threepwood, y decía que era pirata.