Diario del capitán taparrabos
—Ya veo, ¿y de dónde has sacado esa historia?
—Completamente cierta... entiendo.
—¿Estás completamente seguro? ¿De dónde has sacado ese vocabulario?
—Mira, pequeño Steven, déjame decirte algo.
—No, en serio, permíteme que te haga una apreciación.
—Sí, prometo no mentar a tu madre.
—Está bien, prometo que no hablaré de lo gorda que es tu madre... No, nunca mencioné que fuera el hazmerreír del arrecife.
—Bien, déjame ilustrarte lo siguiente.
—Steven, no he mencionado a tu madre, creo que ya es suficiente.
—Uno: la posibilidad de que te acercaras a ese barco de crucero es de una entre un millón, y te diré por qué. Eres alérgico al fuel.
—Ah, que lo superaste.
—No, además, tú no pudiste clavar el clavo que se había salido de la chapa.
—Porque no, pequeño. Eres tiburón martillo, pero en el catálogo de Black&Decker no se menciona que tu cráneo sea un útil especiamente adecuado para el bricolaje.
—¿Piensas de verdad que voy a creer que clavaste ese clavo y luego devolviste esa niña a sus padres? ¿Dejaste que te acariciaran el lomo?
—Bien, Stevie, ¿qué hiciste con la niña?
—Ya veo, la montaste en tu lomo y surcasteis el fondo marino.
—Claro que pienso que tu historia es bonita, pequeño Spielberg, pero eso no significa que tenga que creerte.
—Completamente cierta... entiendo.
—¿Estás completamente seguro? ¿De dónde has sacado ese vocabulario?
—Mira, pequeño Steven, déjame decirte algo.
—No, en serio, permíteme que te haga una apreciación.
—Sí, prometo no mentar a tu madre.
—Está bien, prometo que no hablaré de lo gorda que es tu madre... No, nunca mencioné que fuera el hazmerreír del arrecife.
—Bien, déjame ilustrarte lo siguiente.
—Steven, no he mencionado a tu madre, creo que ya es suficiente.
—Uno: la posibilidad de que te acercaras a ese barco de crucero es de una entre un millón, y te diré por qué. Eres alérgico al fuel.
—Ah, que lo superaste.
—No, además, tú no pudiste clavar el clavo que se había salido de la chapa.
—Porque no, pequeño. Eres tiburón martillo, pero en el catálogo de Black&Decker no se menciona que tu cráneo sea un útil especiamente adecuado para el bricolaje.
—¿Piensas de verdad que voy a creer que clavaste ese clavo y luego devolviste esa niña a sus padres? ¿Dejaste que te acariciaran el lomo?
—Bien, Stevie, ¿qué hiciste con la niña?
—Ya veo, la montaste en tu lomo y surcasteis el fondo marino.
—Claro que pienso que tu historia es bonita, pequeño Spielberg, pero eso no significa que tenga que creerte.
Comentario:
jejejejejee!!!
Me gusta mas este estilo naufrago-absurdo... es gracioso.
Besusssssssss
Me gusta mas este estilo naufrago-absurdo... es gracioso.
Besusssssssss






