Enfado (diario del capitán taparrabos)
He manifestado mi disconformidad a los caníbales de la zona norte por el asunto de la nueva dinámica de grupo. Lo explicaré detenidamente. Pero antes he de vigilar el contenido de mi zona anal —cuando un hombre cuenta historias mientras se baña en el río, puede asustar al público si a las sanguijuelas les apetece bailar la conga en mitad de su recto—. Mientras chapoteo, lo voy a contar.
Uno de esos salvajes, no hace demasiado, cogió la balsa y estuvo algo más de un mes fuera. Se marchó al amanecer vestido como un papagayo en celo —con esa cantidad de plumas que se colocan por todo el cuerpo para los rituales—. El tipo estaba llorando y dijo que había escuchado por ahí que existía un Dios, y quería comprobar si era comestible y si su hígado celestial se podía hervir con un poco de kubashi y costilla de anglomar. Le dije que estaba buscando un imposible. Me respondió que en su familia hubo una época en que se preciaban por tener grandes aventureros entre sus filas. Que su tío Mubashi una vez trajo un hígado encebollado de bartango —eso es notario en su lengua—, y que toda la tribu bailó desnuda durante un mes frente a esa cosa hasta que no pudieron soportar el olor.
Le he vuelto a repetir con voz de estanquero declamando a Shakespeare que sólo encontrará muerte, destrucción y autoservicios por todas partes.
El maldito volvió hoy con la balsa cargada de un montón de revistas pornográficas —mujeres delgadas, dios mío, de pechos hermosos como los de Trudy— y una botella de whiskey.
Preveo que eso será el fin y que la tribu entera se dará al etilismo.
“En qué estáis pensando”, le he dicho. “¿Qué será de la danza del torso mojado? ¿Quién bailará ahora en la cima del volcán con un corazón sanguinolento en las manos?
Los tiempos cambian; eso es lo que me ha respondido. Y ha añadido que la nouvelle cuisine es el futuro, y que si alguien en esta isla va a probar un pedacito de hígado, será bajo su supervisión.
Oh, cállate, le he dicho.
Y he ido a revolcarme un rato en el lago.
Uno de esos salvajes, no hace demasiado, cogió la balsa y estuvo algo más de un mes fuera. Se marchó al amanecer vestido como un papagayo en celo —con esa cantidad de plumas que se colocan por todo el cuerpo para los rituales—. El tipo estaba llorando y dijo que había escuchado por ahí que existía un Dios, y quería comprobar si era comestible y si su hígado celestial se podía hervir con un poco de kubashi y costilla de anglomar. Le dije que estaba buscando un imposible. Me respondió que en su familia hubo una época en que se preciaban por tener grandes aventureros entre sus filas. Que su tío Mubashi una vez trajo un hígado encebollado de bartango —eso es notario en su lengua—, y que toda la tribu bailó desnuda durante un mes frente a esa cosa hasta que no pudieron soportar el olor.
Le he vuelto a repetir con voz de estanquero declamando a Shakespeare que sólo encontrará muerte, destrucción y autoservicios por todas partes.
El maldito volvió hoy con la balsa cargada de un montón de revistas pornográficas —mujeres delgadas, dios mío, de pechos hermosos como los de Trudy— y una botella de whiskey.
Preveo que eso será el fin y que la tribu entera se dará al etilismo.
“En qué estáis pensando”, le he dicho. “¿Qué será de la danza del torso mojado? ¿Quién bailará ahora en la cima del volcán con un corazón sanguinolento en las manos?
Los tiempos cambian; eso es lo que me ha respondido. Y ha añadido que la nouvelle cuisine es el futuro, y que si alguien en esta isla va a probar un pedacito de hígado, será bajo su supervisión.
Oh, cállate, le he dicho.
Y he ido a revolcarme un rato en el lago.
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Donde esté un buen cocido madrileño...
Por lo menos, el salvaje descubrió la nouvelle cuisine en vez de la fast food :-D
Por lo menos, el salvaje descubrió la nouvelle cuisine en vez de la fast food :-D
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siempre vengo a verte aunque permanezca en silencio.... Besos a mil mati.
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jajajajaaaa.... los tiempos cambian, sí.
¡Y a qué velocidad!
Saf ;-))
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buenoooooooo, pero si ha vuelto el capitán taparrabos!! Ya le echaba de menos, estaba rayandome de tanto ver los pechos de trudy ;)
Esta historia me hace pensar si con la civilizacion vamos hacia delante o hacia atrás... yo prefiero revolcarme en el lago ese, pero sin las sanguijuelas por el recto, jejeje (escabroso!!!)
Besusssssssss tonti! t veo mañana!
Esta historia me hace pensar si con la civilizacion vamos hacia delante o hacia atrás... yo prefiero revolcarme en el lago ese, pero sin las sanguijuelas por el recto, jejeje (escabroso!!!)
Besusssssssss tonti! t veo mañana!
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Vaya cabreo que tenemos, espero que ya se te haya pasado. Y si no, siempre puedes cantar la canción del coco
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frustación de un feo, ¿no?
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"Ningún hombre es una isla, pero yo sí".
y no me extraña... jajaja
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