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A una isla desierta
Ningún hombre es una isla, pero yo sí.
Acerca de
La verdad es que he caído aquí, y no está mal. Llegué agarrado a un madero. También sirve para descolgar los cocos, atizar en la cabeza a pequeño Spielberg, bailar la danza del torso mojado, osea, que es la mejor demostración de multiutilidad que conozco. Algunos dirían que la dieta de la isla me proporciona el aspecto de un somalí. Un costillar bien marcado es atractivo, después de todo. Y no tengo nada más que decir sobre eso.
Sindicación
 
Pesadillas (diario del capitán taparrabos)
A veces sueño que estoy en mitad de una consulta. Me encuentro tumbado en un diván, completamente desnudo. Como no viene nadie, hago el ruido del armadillo en época de cópula y me divierto mirándome las uñas de los pies. Toda la habitación está a oscuras. Y de pronto, oigo la voz. Es Trudy que me habla:
—Oiga, ¿ha tirado usted de la cadena?
Y es horrible el modo en que Trudy me habla de usted. Yo le digo:
—No sé de qué me está hablando.
—Oh, claro que lo sabe —dice Trudy—. Había pelitos en la ducha, bastardo infecto
Y a veces, en mitad del sueño, puedo recordar que Trudy y yo nos peleábamos de una manera muy violenta por que yo no había tirado de la cadena, o porque ella había encontrado esa revista con modelos de lencería escondida en el armario de los cereales. Siento la mirada acusadora de Trudy, pero no se mueve. Sólo hay sombras a mi alrededor. Es algo muy extraño
—Tiene usted un despacho precioso —le digo, para romper el hielo.
—Tiene usted unas costillas y un aspecto famélico realmente sexual, querido —responde.
—Oh —le digo, y sé que me he ruborizado—, lo dice usted para camelarme.
Y no sé por qué me sale una risita de doncella parisina.
—Ummm... Creo que me estoy poniendo muy a tono... —dice Trudy.
Entonces, alguien enciende la luz, y yo me estremezco al ver esa cosa que me estaba hablando. No es ella.
—¡Oh, Dios mío!, ¿dónde estás, ma petit? —grito, y agito los brazos.
Es un coco el que me habla.
De pronto intento levantarme, pero noto que tengo las muñecas sujetas con correas. Y el coco se mueve hacia mí, lentamente. Cae a la alfombra, rueda. Creo oír la fricción de los pelos con la tarima. Poco a poco, lo noto mucho más cerca.
—No ha tirado usted de la cadena... —susurra.
Y entonces me despierto.
 
 
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Comentario:
Bueno, Saf, es que no se puede quererlo todo: que Trudy sea una supertetas y encima sea buena de morirse.
 
Comentario:
Es feo tener que soñar cosas que no nos gustan. En fin si te pones a pensar sobre las cosas que pasastes esa semana podes llegar a entender tu sueño
 
Comentario:
Con esas pesadillas que tienes no me extraña que duermas tan poco jijiji
Mira que tiene que haber sido mala esa Trudy, para inspirarte esos sueños

Un abrazo desde el profundo mar azul

 
Comentario:
Hola, Matías. Soy Juan Carlos, de "Relataduras", y agradezco que me dejaras un mensaje de esos que levantan la moral y que tanto necesitamos los escritores. Me he asomado a tu Isla en correspondencia y también he aprovechado para leer tu relato del mago. Me ha gustado. Tiene un puntito underground muy sabroso. Por cierto, ¿sabías que hay una calle que se llama igual que tú en Pontevedra, creo?
Eso esta bien, tienes mucho terreno ganado. En el fondo, casi todos los escritores queremos que le pongan nuestro nombre a una calle.
 
Comentario:
¡Oh, oh! terrorífica pesadilla, amigo mío... (y la culpa, claro, es de Trudy-que-es-una-arpía)

Saf XXDDDDDD
No