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Un globo de feria
Continuemos pues...

Alguna vez habeis sentido asfixiaros? Que hasta el aire te aprieta por todos los sitios y llega a congestionarte? Que todo tu cuerpo va muriendo lentamente mientras tu lo miras sin querer hacer nada? Que el fango en el que te vas hundiendo más y más va penetrando por cada rinconcito de lo que algún día fue tu cuerpo?

Pues así me he sentido yo desde el pasado septiembre.

Un globito de gas. Aparentemente muy bonito, gracioso y admirable (el escaparate siemrpe perfecto, por supuesto) peor por dentro... nada, sólo gas. Cualquier gesto puede hacr que pinches y mueras. Cualquiera puede soltar ese débil hilito que te ata al mundo y dejarte volar hasta que te pierdas por el cielo...

Y mi querido Extra, en un intento de poner una pizca de interés en este tuulto de aires contaminados y pitidos de claxon que no me llevan a nada, me invita a visitar su blog... Lo que faltaba!!! Otra cosa más a la que engancharme o, aúun peor, al leer, sentirme más pequeña. Esa vena literata que llevo? llevaba? (no sé) dentro y que siempre había hecho de mí algo más "decente" se vio pisoteada por unos cuantos jóvenes (o no tan jovenes, ni lo sé) que, muchas veces sin quererlo, escriben verdaderas obras de arte. -ya que estoy aprovecho para invitaros a que cliqueeis en el resto de blogs para que sepais de qué hablo-
Ciertamente, soy consciente de que su experiencia, su vida, su don de palabra, hasta su edad, supera con creces la mía peor aún así, no puedo dejar de anhelarlo.

Sin embargo, anoche, paradójicamente,se me antojó cierta similitud entre yo y mi tormenta y este nuestro planeta, la Tierra. Dicen que está enferma, que el aire se contamina, que la capa de ozono se rompe, que el sol la quema... Igual que yo. Y sin embargo, hemso despertado, y empezamos a recuperrnos. No queremos echar las campanas al vuelo porque puede que dentro de otra majestuosa década a nostros, los deprimentes hombres, vuelva a antojársenos herirla pero ahora, intentamso cuidarla. El aire huele un poquito más a nuevo; el calor del sol abriga pero no quema... Igual que yo, que empiezo a despertar despues de casi un año ivernando...
Y después de todo, empiezo a pensar que aquel lugar tiene algo de su nombre, El Rincón de la Victoria. Cinco días divagando, a lo mío, por ahí, sin más ni menos, esperando una fuente de inspiración que resultó llegar al volver a la jodida rutina contaminada de la que huía en mi partida.
Mi vida es ahora extraña, no acabo de acostumbrarme a no tener ese bloque de hierro metido dentro que me entierre en las entrañas de la tierra, no me aocstumbro a tener esta vitalidad, a querer hablar y reir, y contarlo todo y decir al mundo que he vuelto, que soy yo, que estoy de nuevo aquí.

¿Será verdad que tras la tormenta siempre vuelve la calma?

No lo sé, démosle tiempo al tiempo. Mientras yo sigo aquí enganchada, navegando y buscando carreras que me gusten y que, a su vez, satisfagan las metas que un día mis padres se propusieron para su hija pequeña.
No