Al otro lado del río, o donde va el tren del otro andén
Los poemas de mi padre son bien raros. Hay que estar algo mojado en orujo, como él hace, para entenderlos. Sólo tiene uno que me va: Están en el momento post-polvo, que se rompe por el ruido del camión de la basura. El resto de la realidad que no son él y ella, pegando fuerte.
Yo pensé que nunca llegaría a escribir de eso, pero quiero contarles a ustedes hasta del contenedor gris y la valla metálica en frente de casa. Cuando quedan lejos, van soltándose las horas, para verte de nuevo.
Yo pensé que nunca llegaría a escribir de eso, pero quiero contarles a ustedes hasta del contenedor gris y la valla metálica en frente de casa. Cuando quedan lejos, van soltándose las horas, para verte de nuevo.





