Tímidamente
Hoy voy a buscar a mi Cuscus a la salida de su curso de corrección de estilo. Eso de corrección de estilo suena a que te van a planchar la línea del pantalón y a decirte que no digas tacos ni te abras de piernas en las visitas (abrirse de piernas en las visitas...buena táctica para provocar polvos a la hora del té. Pero yo quiero con mi Cuscus, claro. Ya sabes, Cuscus).
Me gusta sentarme enfrente del Ateneu, en el bordillo de una tienda de bisutería súper tecnopaqui y esperar a que salga. Veo a la gente Ateneustyle, a saber: señores muy mayores con barba, señoras catalanas con collares de perlas y abrigos de piel como Carmencitas Polo de CIU, cuarenton@s burgueses progues creyéndose muy a la última pero con la falda y la cara de Carmina Ordóñez en el Rocío, todos muy encantados de haberse conocido y de haber conocido la pasión, la verdad y los libros (sencillos ellos) y veinteañeras con bolsos de colores llenos de antidepresivos.
Y como siente mi Cuscus, ¿en semejante mundo literato, donde pintamos? Yo, además, con mi complejo de chica sin estudios, si es que me los presentan, me quedo sin palabras, con la vergüenza de ser poeta y ser mejor que ellos
Me gusta sentarme enfrente del Ateneu, en el bordillo de una tienda de bisutería súper tecnopaqui y esperar a que salga. Veo a la gente Ateneustyle, a saber: señores muy mayores con barba, señoras catalanas con collares de perlas y abrigos de piel como Carmencitas Polo de CIU, cuarenton@s burgueses progues creyéndose muy a la última pero con la falda y la cara de Carmina Ordóñez en el Rocío, todos muy encantados de haberse conocido y de haber conocido la pasión, la verdad y los libros (sencillos ellos) y veinteañeras con bolsos de colores llenos de antidepresivos.
Y como siente mi Cuscus, ¿en semejante mundo literato, donde pintamos? Yo, además, con mi complejo de chica sin estudios, si es que me los presentan, me quedo sin palabras, con la vergüenza de ser poeta y ser mejor que ellos
Comentario:
La cultura nada tiene que ver con el número de títulos universitarios que uno tiene colgados en la pared de su vomitivo despacho del edificio más alto de la ciudad. La cultura es el mayor tesoro que habita en el corazón de los sabios de la vida. Las personas cotidianas que cada día nos cruzamos por la calle, en el metro, en el ascensor...
un beso.
un beso.





