de buena mañana
Hoy he tenido un sueño, iba a decir raro pero no, cual no lo es, lo que pasa que a la mayoria se les encuentra la conexión, y a este pues... como que no, en principio.
Estaba en el campo, en un pueblo donde no pasaba un fin de semana sin ir, sucediese lo que sucediese, allá por la adolescencia.
Era como si mi familia y yo tuviésemos allí un bar, o chiringo, o parecido. Eso sí tiene explicacíón, y es que me gustaría montar en esa casa a la que ya apenas se va un restaurante, pero la vida es sueño y los sueños sueños son.
Pues iba yo tralarín caminando por la carretera, que parecía más bien un puerto de los Alpes, cuando pasa un coche al que me subo sin que pare. Esto es curioso, porque antes de subir me da tiempo a mirarlo por dentro muy bien, y ver que tiene una cama. Me salto abrir la puerta y todo.
En los sueños hay algo que siempre pasa, o casi, y es que aunque no veas algo, lo sabes todo. El coche, eso sí lo ví, era un hummer, ese coche belicoso que tiene su otro yo civil y que cuesta un riñón. Y tan civil, con ese pedazo camona. Estaba cerrada, pero era como un futón, que tiras y ála. Lo que no ví y sabía es que la gente de delante eran los padres de una amiga de entonces. Ellos no sé dan cuenta de que subo, ni de que voy ni de ná.

Llegamos a la playa (?) y allí está mi super chiringais de madera, de paja, con música, gente, dos amigos míos que no tengo ni idea de quienes son, en la realidad, digo. Y luego uno era con el que estaba.
después todo era ya muy confuso, mucha gente...
Se me olvidan cosas, hay sueños de los que me acuerdo de todo, pero éste...
Luego pasaban cosas con el chico sin identidad y su amigo, pero no recuerdo.
Lo que esta claro es que me tengo que sacar el carné, que sigo con el sueño de mi "comedor", y que ¿quiero cambiar de novio?. Pero si ayer me hizo un regalo y no lo hace nunca, y sin motivo, coño, eso es muy de agradecer.
Si los sueños son para (según dicen los expertos) que el cerebro administre y sitúe toda la información que recibimos a lo largo del día porque si no cortocircuitaría, desde luego hay sueños a los que no les encuentro sentido. Como cuando soñe hace poco que a una amiga y a mí nos perseguían tres coches repletos de criaturas no muertas en pleno día. Ahí sí las pasé putas, no había manera de darles esquinazo, y encima no se chamuscaban a la luz del sol. Era angustioso saber que ibas a morir o algo peor, lo tenía clarísimo.
Pero casi nunca tengo pesadillas.
Soñar que me caigo muchas veces, y me caigo y llego, al suelo, digo, nada de vacío ni historias. Me doy unas hostias increíbles, pero sólo es el golpe, no hay heridas. Eso quizá se refiera a que a ver si me caigo del guindo por fin.
Otro sueño bastante recurrente de hace años es que me lo montaba con tías y me gustaba, pero también creo que es normal.
Y bueno, lo de los vehículos es constante, cuando no es una moto es un carro, de toda la vida de dios, llevo con eso como veintitantos años.
Pero de lo que más me ha gustado fue una vez que parecía un videojuego, dos equipos de cuatro por las calles. Unas íbamos vestidas con plumas iguales de distintos colores, como en el parchís, plumas de esos como de yonibegood, brillantes, casi de vinilo. Las contrincantes iban de neandertales, más o menos. Y saltaba pero volando que daba gusto, eso mola de los sueños, los poderes.
Estaba en el campo, en un pueblo donde no pasaba un fin de semana sin ir, sucediese lo que sucediese, allá por la adolescencia.
Era como si mi familia y yo tuviésemos allí un bar, o chiringo, o parecido. Eso sí tiene explicacíón, y es que me gustaría montar en esa casa a la que ya apenas se va un restaurante, pero la vida es sueño y los sueños sueños son.
Pues iba yo tralarín caminando por la carretera, que parecía más bien un puerto de los Alpes, cuando pasa un coche al que me subo sin que pare. Esto es curioso, porque antes de subir me da tiempo a mirarlo por dentro muy bien, y ver que tiene una cama. Me salto abrir la puerta y todo.
En los sueños hay algo que siempre pasa, o casi, y es que aunque no veas algo, lo sabes todo. El coche, eso sí lo ví, era un hummer, ese coche belicoso que tiene su otro yo civil y que cuesta un riñón. Y tan civil, con ese pedazo camona. Estaba cerrada, pero era como un futón, que tiras y ála. Lo que no ví y sabía es que la gente de delante eran los padres de una amiga de entonces. Ellos no sé dan cuenta de que subo, ni de que voy ni de ná.

Llegamos a la playa (?) y allí está mi super chiringais de madera, de paja, con música, gente, dos amigos míos que no tengo ni idea de quienes son, en la realidad, digo. Y luego uno era con el que estaba.
después todo era ya muy confuso, mucha gente...
Se me olvidan cosas, hay sueños de los que me acuerdo de todo, pero éste...
Luego pasaban cosas con el chico sin identidad y su amigo, pero no recuerdo.
Lo que esta claro es que me tengo que sacar el carné, que sigo con el sueño de mi "comedor", y que ¿quiero cambiar de novio?. Pero si ayer me hizo un regalo y no lo hace nunca, y sin motivo, coño, eso es muy de agradecer.
Si los sueños son para (según dicen los expertos) que el cerebro administre y sitúe toda la información que recibimos a lo largo del día porque si no cortocircuitaría, desde luego hay sueños a los que no les encuentro sentido. Como cuando soñe hace poco que a una amiga y a mí nos perseguían tres coches repletos de criaturas no muertas en pleno día. Ahí sí las pasé putas, no había manera de darles esquinazo, y encima no se chamuscaban a la luz del sol. Era angustioso saber que ibas a morir o algo peor, lo tenía clarísimo.
Pero casi nunca tengo pesadillas.
Soñar que me caigo muchas veces, y me caigo y llego, al suelo, digo, nada de vacío ni historias. Me doy unas hostias increíbles, pero sólo es el golpe, no hay heridas. Eso quizá se refiera a que a ver si me caigo del guindo por fin.
Otro sueño bastante recurrente de hace años es que me lo montaba con tías y me gustaba, pero también creo que es normal.
Y bueno, lo de los vehículos es constante, cuando no es una moto es un carro, de toda la vida de dios, llevo con eso como veintitantos años.
Pero de lo que más me ha gustado fue una vez que parecía un videojuego, dos equipos de cuatro por las calles. Unas íbamos vestidas con plumas iguales de distintos colores, como en el parchís, plumas de esos como de yonibegood, brillantes, casi de vinilo. Las contrincantes iban de neandertales, más o menos. Y saltaba pero volando que daba gusto, eso mola de los sueños, los poderes.
de cuencas, de reglas y de otras bestias particulares
A la mujer le dolía la cabeza, le dolía a lo bestía, cefalea constante y cada vez más intensa.
Pasaban los días y los médicos no encontraban nada, como por ejemplo un tumor que explicara el tema.
Dieron con la causa, aumento de la presión intracraneal, el líquido encefalorraquídeo no rulaba, no drenaba y aquello se estaba poniendo como la M30 en sus mejores momentos.
Aparte de TO-DO, se le estaban SALIENDO LOS OJOS. Por favor...
Perdió la visión de uno, aunque más tarde la recuperó.
Ayer estuve con esa señora y me lo contó.
Joder, le dolía la cabeza y claro, naturalmente estaba acojonadita.
Cuando te cuentan algo así, la mayoría de las veces no conoces al protagonista, son como leyendas urbanas. Pero en este caso es cuando me sale la mini vena hipocondríaca, porque veo que le puede pasar a cualquiera.
No sé qué tanto por ciento ocupa ese cualquiera, pero por dios, que no me pasen esas cosas raras. NUNCA.
Recuerdo que mi bestia negra era, desde pequeña, la operación de apendicitis, porque era una operación que nada tenía que ver con accidentes, enfermedades largas...sino que le podía pasar a CUALQUIERA.
Así las cosas, con doce años, empecé a tener un dolor extraño allá por la ingle, que se prolongó a lo largo de un par de días o tres.
Sobra decir que yo callada como una puta, porque en momentos así aparco la razón y no me apea del burro ni dios. Pienso que si no lo digo desaparece, o algo.
Total, que recuerdo era verano, nos íbamos el finde fuera. Antes de salir fui al baño y oh! surprise, era la mierda de la regla.
Volví a callar, y cuando llegamos allí, no quise ir a la piscina, cosa que la mujer de mi padre no comprendió, porque llevaba dando el coñazo con ello toda la semana.
Cuando ella bajó, y me quedé sóla con mi padre, aparecí en salón con las bragas en los tobillos y lloriqueando. Preferí una imagen a mil palabras, porque estaba traumatizada.
Luego vino la alegría de todos los mayores, cosa que no entendía ni entenderé.
Pero hace 2 años y pico apareció de nuevo el fantasma apendicectomía. Lo que ocurría es que el dolor sólo aparecía si intentaba caminar erguida. Lo que tenía fácil solución, iba por la calle y por casa como una octogenaría. El caso es que era más como un dolor de flato, así que yo aguanté y aguanté tres días.
Hasta que aparte del novio, que me decía que fuéramos a urgencias y yo que nóle que nóle, el tercer día, que ya iba en ángulo recto por la casa porque la calle era demasiao cante, apareció mi hermano y me dijo, pero tú qué, estás fatal, vete al médico.
Así que ahí ya dije, bueno, puedo elegir entra apendicitis y peritonis, puedo vivir o morir, así que...
Llamé a mi padre y le dije, estoy fatal,. creo que tengo que operarme.
Mi padre llegó volando y con cara de que me dá, como siempre que me pasa algo de médicos.
Nada, fuimos y yo pensaba, porr diós, que sea un cólico nefrítico, algo de orina, LO QUE SEA.
Después de tres horas y veenga pruebas, decidieron operarme, "porque no estamos seguros, pero ante la duda, es lo mejor"
Empecé a llorar como maría magdalena, perdí toda la dignidad ante los dos cirujanos.
Aparecieron mi padre y mi hermano para coger mis objetos peronales y yo ya estaba con ese tremendo camisón tan innnoble que deja el culo al aire, y arrugadita como una vieja, y llorando a mares le dije a mi padre "tengo mieeeedo", y mi padre, casi llorando, "no pasa nada hija, si esto es una tontería", "te quieeero", "yo también hija, yo también".
Tremenda la escena, los médicos no daban crédito. Creo que no le decía a mi padre que le quería desde que tenía 8 años y me abrí la boca cayendo de la bici.
Me encantó cuando desperté y una dulce enfermera me dijo, Oli, todo ha terminado ya y muy bien. Mi cara de drogada y satisfecha se ensanchó en enorme sonrisa.
Luego fue genial que me cuidaran en recu, creo que hasta me pusieron morfina una noche que dije que no me pusieran más mierda porque me dolía igual.
La enfermera (con pinta fumeta) me guiñó un ojo y me dijo, tenemos cosas más fuertes. Y luego la oí susurrarle a otra la cosa y la dósis.
Cuando me lo metieron en vena y lo noté correr fresco pensé que algo así debía ser un chute. Que lo era, pero terapéutico.
Soy cobarde cobarde cobarde.
Pasaban los días y los médicos no encontraban nada, como por ejemplo un tumor que explicara el tema.
Dieron con la causa, aumento de la presión intracraneal, el líquido encefalorraquídeo no rulaba, no drenaba y aquello se estaba poniendo como la M30 en sus mejores momentos.
Aparte de TO-DO, se le estaban SALIENDO LOS OJOS. Por favor...
Perdió la visión de uno, aunque más tarde la recuperó.
Ayer estuve con esa señora y me lo contó.
Joder, le dolía la cabeza y claro, naturalmente estaba acojonadita.
Cuando te cuentan algo así, la mayoría de las veces no conoces al protagonista, son como leyendas urbanas. Pero en este caso es cuando me sale la mini vena hipocondríaca, porque veo que le puede pasar a cualquiera.
No sé qué tanto por ciento ocupa ese cualquiera, pero por dios, que no me pasen esas cosas raras. NUNCA.
Recuerdo que mi bestia negra era, desde pequeña, la operación de apendicitis, porque era una operación que nada tenía que ver con accidentes, enfermedades largas...sino que le podía pasar a CUALQUIERA.
Así las cosas, con doce años, empecé a tener un dolor extraño allá por la ingle, que se prolongó a lo largo de un par de días o tres.
Sobra decir que yo callada como una puta, porque en momentos así aparco la razón y no me apea del burro ni dios. Pienso que si no lo digo desaparece, o algo.
Total, que recuerdo era verano, nos íbamos el finde fuera. Antes de salir fui al baño y oh! surprise, era la mierda de la regla.
Volví a callar, y cuando llegamos allí, no quise ir a la piscina, cosa que la mujer de mi padre no comprendió, porque llevaba dando el coñazo con ello toda la semana.
Cuando ella bajó, y me quedé sóla con mi padre, aparecí en salón con las bragas en los tobillos y lloriqueando. Preferí una imagen a mil palabras, porque estaba traumatizada.
Luego vino la alegría de todos los mayores, cosa que no entendía ni entenderé.
Pero hace 2 años y pico apareció de nuevo el fantasma apendicectomía. Lo que ocurría es que el dolor sólo aparecía si intentaba caminar erguida. Lo que tenía fácil solución, iba por la calle y por casa como una octogenaría. El caso es que era más como un dolor de flato, así que yo aguanté y aguanté tres días.
Hasta que aparte del novio, que me decía que fuéramos a urgencias y yo que nóle que nóle, el tercer día, que ya iba en ángulo recto por la casa porque la calle era demasiao cante, apareció mi hermano y me dijo, pero tú qué, estás fatal, vete al médico.
Así que ahí ya dije, bueno, puedo elegir entra apendicitis y peritonis, puedo vivir o morir, así que...
Llamé a mi padre y le dije, estoy fatal,. creo que tengo que operarme.
Mi padre llegó volando y con cara de que me dá, como siempre que me pasa algo de médicos.
Nada, fuimos y yo pensaba, porr diós, que sea un cólico nefrítico, algo de orina, LO QUE SEA.
Después de tres horas y veenga pruebas, decidieron operarme, "porque no estamos seguros, pero ante la duda, es lo mejor"
Empecé a llorar como maría magdalena, perdí toda la dignidad ante los dos cirujanos.
Aparecieron mi padre y mi hermano para coger mis objetos peronales y yo ya estaba con ese tremendo camisón tan innnoble que deja el culo al aire, y arrugadita como una vieja, y llorando a mares le dije a mi padre "tengo mieeeedo", y mi padre, casi llorando, "no pasa nada hija, si esto es una tontería", "te quieeero", "yo también hija, yo también".
Tremenda la escena, los médicos no daban crédito. Creo que no le decía a mi padre que le quería desde que tenía 8 años y me abrí la boca cayendo de la bici.
Me encantó cuando desperté y una dulce enfermera me dijo, Oli, todo ha terminado ya y muy bien. Mi cara de drogada y satisfecha se ensanchó en enorme sonrisa.
Luego fue genial que me cuidaran en recu, creo que hasta me pusieron morfina una noche que dije que no me pusieran más mierda porque me dolía igual.
La enfermera (con pinta fumeta) me guiñó un ojo y me dijo, tenemos cosas más fuertes. Y luego la oí susurrarle a otra la cosa y la dósis.
Cuando me lo metieron en vena y lo noté correr fresco pensé que algo así debía ser un chute. Que lo era, pero terapéutico.
Soy cobarde cobarde cobarde.
underground
De acá para allá, escaleras, vagones, escaleras, más vagones, gente con la mirada vacía, distante, ensimismada.
Así vamos todos, supongo. Nunca me ha gustado el metro. El ambiente que se respira, tampoco los olores, las caras.
Nadie, a pesar de la inherente singularidad que como individuos poseemos, se ve distinto.
Todo lo empapa ésa indefinible pátina que disfraza cada cuerpo, cada mirada, cada vida ahora subterránea.
Tampoco me han gustado, jamás de los jamases, los trámites, las burocracias.
Pero qué carajo creía yo. Que esto iba ser coser y cantar?
Nez.
Y ahora, como ayer, me hallo esperando, esperando a que los ajetreados, los laboriosos, los atareados, atiendan a los desocupados. Siempre es igual, es sistemático, y me atrevería a decir que también sintomático. De algo nada bueno, por cierto. Piensan que no tenemos nada mejor que hacer que esperar, cuando la realidad es que no queremos esperar más.
Un hombre frente a mí lee algo titulado Gestapo.
Una mujer chilena me pide que entregue por ella unos papeles, tiene prisa. Confía en mí y me desea suerte. Tiene la mirada algo perdida, quizá la tiene en Santiago, acaso en la casa que ha de ir a componer, a adecentar, a limpiar para otros.
Ahora, rato después, pienso que no debe llevar mucho tiempo aquí. O me ha visto buena cara, no sé. Tal vez otro le habría tirado los papeles a la mierda. Uno de esos que creen que le quitará el trabajo.
Puta la vida. Qué difícil para los de acá. Que doliente, espinosa, tan a trancas para los de allá.
Cuanta hiel que tragar para todos. Eso no se agota, verdad?
Así vamos todos, supongo. Nunca me ha gustado el metro. El ambiente que se respira, tampoco los olores, las caras.
Nadie, a pesar de la inherente singularidad que como individuos poseemos, se ve distinto.
Todo lo empapa ésa indefinible pátina que disfraza cada cuerpo, cada mirada, cada vida ahora subterránea.
Tampoco me han gustado, jamás de los jamases, los trámites, las burocracias.
Pero qué carajo creía yo. Que esto iba ser coser y cantar?
Nez.
Y ahora, como ayer, me hallo esperando, esperando a que los ajetreados, los laboriosos, los atareados, atiendan a los desocupados. Siempre es igual, es sistemático, y me atrevería a decir que también sintomático. De algo nada bueno, por cierto. Piensan que no tenemos nada mejor que hacer que esperar, cuando la realidad es que no queremos esperar más.
Un hombre frente a mí lee algo titulado Gestapo.
Una mujer chilena me pide que entregue por ella unos papeles, tiene prisa. Confía en mí y me desea suerte. Tiene la mirada algo perdida, quizá la tiene en Santiago, acaso en la casa que ha de ir a componer, a adecentar, a limpiar para otros.
Ahora, rato después, pienso que no debe llevar mucho tiempo aquí. O me ha visto buena cara, no sé. Tal vez otro le habría tirado los papeles a la mierda. Uno de esos que creen que le quitará el trabajo.
Puta la vida. Qué difícil para los de acá. Que doliente, espinosa, tan a trancas para los de allá.
Cuanta hiel que tragar para todos. Eso no se agota, verdad?
pues nada...
Aquí estoy ahora, no sé, es raro, me siento como exiliada, como echada de mi chabolo, coño.
Esto no se hace, lo que sea, pero no se hace.
En fin, en todo caso habrá que continuar, como si nada. Aunque dé como penilla no verlo con todo lo que contaste. Pero!
Estoy algo desanimá. Por esto, que si lo pienso ha sido al comenzar el día, y por el curro, que no empieza hasta e-ne-ro.
Bueno, por un lado así no me estreso, que pase la navidad, y luego ála, o hála, año nuevo, todo distinto. Como el madrugar. Así que lo voy a aprovechar y explotar, que luego lo veré inalcanzable fuera de sábados y domingos.
Joder, estoy quí y no allá. :$
Esto no se hace, lo que sea, pero no se hace.
En fin, en todo caso habrá que continuar, como si nada. Aunque dé como penilla no verlo con todo lo que contaste. Pero!
Estoy algo desanimá. Por esto, que si lo pienso ha sido al comenzar el día, y por el curro, que no empieza hasta e-ne-ro.
Bueno, por un lado así no me estreso, que pase la navidad, y luego ála, o hála, año nuevo, todo distinto. Como el madrugar. Así que lo voy a aprovechar y explotar, que luego lo veré inalcanzable fuera de sábados y domingos.
Joder, estoy quí y no allá. :$