de vuelta
Pues si, y creo que incluso diría AL FIN.
Podía haber sido si no maravilloso (ya somos mayores para algunos cuentos), sí agradable, tranquilo (sobretodo eso, joder), divertido (a veces pasan cosan cosas, oye)...pero no, por favor...qué me creía yo, y aquí retrocedo en el tiempo y recuerdo cuando dije nunca más. Pero no, lo hice, y mira que la sabiduría popular a mí me tiene encandilá, nunca digas nunca más o de este agua no beberé es cierto cierto cierto.
Pero ahora sí, lo juro y eso que no creo; que siempre prometo, pero ahora no, ahora juro por todos mis muertos y por los que puedan venir (ésa es otra, si llegando a los madriles no acaba nada, hostia). Pues eso, mi madre y mis vaciones a partir de ahora como la noche y el día, el fuego y el agua y los peces pastando. IMPOSIBLE.
Esta vez no es sólo que no la aguanto a partir de ciertos momentos, que también, sino que lo que ha hecho no se hace. Y no a mí, claro, que la familia es para dar por culo, parece ser y bastante, sino a mi amor y próximamente canonizado y santísimo amor.
En fin, no voy a contar porque es poco agradable, y no es cuestión, una cosa es estar siempre gruñendo por aquí, y otra contar situaciones de mal gusto.
Tan tan malo, que ayer pensaba no volver a hablarla por una muy muy larga temporada, pero después ya se sabe, como al día siguiente se comporta como si nada hubiese sucedido, y yo sólo tengo espíritu guerrero en plena batalla, pues nada, todo en su sitio y bien colocadito.
Qué pena de días a la vera del mar, esto es el lugar, por cierto

pero es la típica postal, porque no se ha visto un rallo de sol, lo mejor de todo es sin embargo, para mí, este paseo de verde mullido y largo largo largo, el de San Pedro, esos árboles son como peluditos y suaves, o sea no son agujes pinchudas como las de los pinos.

Da directamente a un acantilado. Ayer, lloviendo y con un viento huracanado resultaba un lugar duro, fuerte, las gentes de allí (raritas también, no creas) tienen suerte de poder recurrir, al salir del trabajo o en momentos difíciles a un remenso como este.
Yo, por desgracia, fuí antes del colofón.
De todas maneras recordaré las botellas y botellas de sidrina, los percebes y las cebollas rellenas. Bueno, y las verdinas con almejas, almejas que parecían centollos, la verdad.
Podía haber sido si no maravilloso (ya somos mayores para algunos cuentos), sí agradable, tranquilo (sobretodo eso, joder), divertido (a veces pasan cosan cosas, oye)...pero no, por favor...qué me creía yo, y aquí retrocedo en el tiempo y recuerdo cuando dije nunca más. Pero no, lo hice, y mira que la sabiduría popular a mí me tiene encandilá, nunca digas nunca más o de este agua no beberé es cierto cierto cierto.
Pero ahora sí, lo juro y eso que no creo; que siempre prometo, pero ahora no, ahora juro por todos mis muertos y por los que puedan venir (ésa es otra, si llegando a los madriles no acaba nada, hostia). Pues eso, mi madre y mis vaciones a partir de ahora como la noche y el día, el fuego y el agua y los peces pastando. IMPOSIBLE.
Esta vez no es sólo que no la aguanto a partir de ciertos momentos, que también, sino que lo que ha hecho no se hace. Y no a mí, claro, que la familia es para dar por culo, parece ser y bastante, sino a mi amor y próximamente canonizado y santísimo amor.
En fin, no voy a contar porque es poco agradable, y no es cuestión, una cosa es estar siempre gruñendo por aquí, y otra contar situaciones de mal gusto.
Tan tan malo, que ayer pensaba no volver a hablarla por una muy muy larga temporada, pero después ya se sabe, como al día siguiente se comporta como si nada hubiese sucedido, y yo sólo tengo espíritu guerrero en plena batalla, pues nada, todo en su sitio y bien colocadito.
Qué pena de días a la vera del mar, esto es el lugar, por cierto

pero es la típica postal, porque no se ha visto un rallo de sol, lo mejor de todo es sin embargo, para mí, este paseo de verde mullido y largo largo largo, el de San Pedro, esos árboles son como peluditos y suaves, o sea no son agujes pinchudas como las de los pinos.

Da directamente a un acantilado. Ayer, lloviendo y con un viento huracanado resultaba un lugar duro, fuerte, las gentes de allí (raritas también, no creas) tienen suerte de poder recurrir, al salir del trabajo o en momentos difíciles a un remenso como este.
Yo, por desgracia, fuí antes del colofón.
De todas maneras recordaré las botellas y botellas de sidrina, los percebes y las cebollas rellenas. Bueno, y las verdinas con almejas, almejas que parecían centollos, la verdad.
Comentario:
Perdón por el doblete, ha sido sin querer... ;)
Comentario:
Al menos el sitio era bonito, niña... Sí, sí, llámame. Antes del domingo, pues este día tengo una comida a la que tú estás invitada, en casa de nuestra querida M., ya sabes, la rubia con cara de candycandy. Que por cierto ahora se hace llamar Espuma y tiene un blog: http://blogs.ya.com/espuma ¡Hablamos!
Comentario:
Al menos el sitio era bonito, niña... Sí, sí, llámame. Antes del domingo, pues este día tengo una comida a la que tú estás invitada, en casa de nuestra querida M., ya sabes, la rubia con cara de candycandy. Que por cierto ahora se hace llamar Espuma y tiene un blog: http://blogs.ya.com/espuma ¡Hablamos!