LOCURA 1 Lopez Ibor?
Un loco, supuesto, aún no tengo pruebas fehacientes, se ha colado en nuestras vidas. Vamos, en la de mis seres cercanos, proximos, consanguineos y tal.Hemos estado conviviendo casi 15 días y aunque lo barruntaba, ha sido hoy, o ayer, cuando ya no me ha cabido ni la menor duda.
Es un tipo encantador, culto, educado y simpático, que además te halaga constantemente, pero algo pesado.
Está obsesionado con un desengaño amoroso y temo verlo un día en el telediario.
Pero a uno de esos seres a los que me refería antes, le tiene absolutamente engañado. Claro que ese ser es peculiar también y cuesta hacerle entender que el tipo en cuestión está como una puta cabra.
En fin, se ha ido pero amenaza con volver en un par de semanas para vivir en esta ciudad. Y si puede cerca de nosotros.
Preocupada no estoy, pero tampoco es un plan muy agradable el que veo en el horizonte. Porque aquí no tiene amigos, y ya ha conocido a casi todos los míos.
Incluso nos ha grabado en video con el telefonito, sin darnos cuenta, claro. Eso fue después, cuando me enteré, quiero decir.
Pues eso, ahora es que no estoy yo muy graciosa, si no, hay cosas que contar que son para descojonarte por lo delirante del tema. Y por las fantasias que tiene el hombre, que te cuenta y en principio te lo crees porque parece normal, pero de eso na de na.
Anibal Lecter también lo parecía y mira luego, le invitabas a cenar y acababas comiendo lonchitas de tu propio cerebro al plato caliente y sin darte cuenta.
Esto puede prometer, así que iré dando cuenta de ello, porque en un momento dado y si pasa algo, que nada lo quiera, puede servir de prueba.
Ah, ayer fue el colofón cuando ví el libro con el que va y viene, Principios de neurología, que es todo un manual de todo tipo de cuadros clínicos y alteraciones, desde transtornos de la personalidad, del talante, la conducta, problemas psiquiátricos a tutti plen hasta de los nervios periféricos y no sé que más historias para no dormir.
Dormir, por cierto, que he dormido más de un día y de cinco bajo el mismo techo.
Ay





