Podcasting: Elmundo.es se adelanta
Por primera vez en España, un diario digital utiliza el podcast para que su portada, además de leerse, pueda ser oída.
"Rosa es la locutora de elmundo.es. Trabaja durante las 24 horas del día para leer la noticia que ha seleccionado actualizada al segundo, pero tenga en cuenta que es una máquina. No se equivoca, pero tiene un acento muy particular." Así presenta Elmundo.es su lector de noticias, al que llego gracias a Periodistas 21.
Elmundo.es da un paso más hacia la incorporación de formatos multimedia y se convierte en el primer diario digital español en apostar abiertamente por el podcast. Aunque está aún en pruebas, "esta nueva herramienta lee la portada y la sección de 60 segundos, además de muchas noticias identificadas con un icono que se podrán escuchar mientras se navega o descargar como un podcast".
TEMAS RELACIONADOS:
Podcast periodístico y 'editores de podcast'
Podcast: le llega el turno al sonido
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Últimas entradas del taller de blogs
Para estas dos semanas que nos quedan de clase, habrá dos entradas obligatorias: una crónica (puede ser de segundo grado) y una visión sobre la experiencia de crear y mantener un blog. Os recuerdo todo lo que hemos explicado estos días sobre los géneros interpretativos debe quedar reflejado en el primer trabajo.
Algunos habréis recibido ya los PPT que no pude mostrar en clase. Si ha habido algún problema en la recepción, por favor, mandadme un correo electrónico.
AVISOS ANTERIORES:
No sirve de nada modificar la fecha de entrada
Sindicación con Bloglines
Prácticas: reportaje
Cómo saber quién te enlaza
Prácticas de esta semana (5-12 de diciembre)
Actualización de blogs
Al conocimiento por la confusión
"Mucho se habla de la sociedad de la información y del conocimiento, pero no tengo la menor duda de que nada se puede comprender acerca de nuestras actitudes y comportamientos sociales actuales sin conocer los graves niveles de desinformación y confusión en los que vivimos."
Así empieza un interesante artículo de Salvador Cardús en La Vanguardia. Como él mismo confiesa no quiere descubrir nada, tan sólo añadir a todo lo dicho hasta ahora que "habría que considerar las consecuencias que se derivan de vivir en un mundo tan dramáticamente confundido". El final tampoco tiene desperdicio:
"Todo lo contrario: es la actualidad la que me sugiere que es el mar de confusión en el que estamos nadando el que permite el ejercicio del poder más absoluto. Sólo en un sentido podemos decir que vivimos en la sociedad de la información y, quizás, del conocimiento: que lo escaso, que lo exclusivo, que lo poderoso, que lo que gobierna el mundo es la información y el conocimiento. Pero este hecho no puede ocultar que, para que el conocimiento funcione como poder exclusivo, necesita imperiosamente que cunda la confusión general. Quizás habría que hablar menos de la sociedad red y hablar más de la sociedad laberinto.Quizás el tema que hay que investigar sea la democratización de la ignorancia."
Perdonad el fisking, pero es que este artículo no tiene desperdicio. Estoy de acuerdo con lo que allí dice Salvador Cardús de principio a fin.
Últimamente tenemos muchas sociedades para analizar, y todas están en ésta: sociedad de la información, sociedad del conocimiento, sociedad red, sociedad laberinto... Habrá que empezar a hablar de sociedad de la sabiduría. ¿O eso es cosa del pasado?
Así empieza un interesante artículo de Salvador Cardús en La Vanguardia. Como él mismo confiesa no quiere descubrir nada, tan sólo añadir a todo lo dicho hasta ahora que "habría que considerar las consecuencias que se derivan de vivir en un mundo tan dramáticamente confundido". El final tampoco tiene desperdicio:
"Todo lo contrario: es la actualidad la que me sugiere que es el mar de confusión en el que estamos nadando el que permite el ejercicio del poder más absoluto. Sólo en un sentido podemos decir que vivimos en la sociedad de la información y, quizás, del conocimiento: que lo escaso, que lo exclusivo, que lo poderoso, que lo que gobierna el mundo es la información y el conocimiento. Pero este hecho no puede ocultar que, para que el conocimiento funcione como poder exclusivo, necesita imperiosamente que cunda la confusión general. Quizás habría que hablar menos de la sociedad red y hablar más de la sociedad laberinto.Quizás el tema que hay que investigar sea la democratización de la ignorancia."
Perdonad el fisking, pero es que este artículo no tiene desperdicio. Estoy de acuerdo con lo que allí dice Salvador Cardús de principio a fin.
Últimamente tenemos muchas sociedades para analizar, y todas están en ésta: sociedad de la información, sociedad del conocimiento, sociedad red, sociedad laberinto... Habrá que empezar a hablar de sociedad de la sabiduría. ¿O eso es cosa del pasado?
Sobre geeks, periodistas y periodismo
Ha vuelto a aparecer en la conversación de clase otro neologismo: "geek". Su traducción podría ser algo así como "empollón" o fanático tecnológico, pero en el mundo de internet la palabra tiene algunas connotaciones que los diccionarios aún no han incorporado. Me pregunto si un geek puede ser un buen periodista.
Con mi limitado inglés, tengo entendido que geek (pronúnciese llik) es, por una parte, un alumno aventajado que vive de espaldas a las modas que imperan en su clase, incluidos todos los deportes que tanta importancia tienen en los institutos estadounidenses; y, por otra, un fanático de la tecnología.
Podéis encontrar una interesante discusión sobre su significado real en Barrapunto. Me ha llamado la atención un comentario que hace hincapié en que esta palabra, para muchos, es un sucedáneo eufemístico de hacker.
Lo que sospechaba -y parece confirmarse- es que en origen se trataba de un término dotado de una enorme carga despectiva, pero que ahora se utiliza como un elogio para los tecnófilos que pululan por la red (segunda acepción de la palabra en Wikipedia).
Son los borrachos tecnológicos, según la metáfora de Umberto Eco que nos recuerda Orihuela. Porque la postura que toman las personas ante la red puede encuadrarse en una de estas tres categorías:
Abstemios. Se resisten a la innovación.
Catadores. Han probado y conocen los nuevos códigos. No están fascinados pero les es cómodo.
Borrachos. Fetichistas tecnológicos que ya no pueden vivir sin Internet.
Visión geek
de la realidad.
El borracho es un geek. "Representa a los que padecen el síndrome del fetichismo tecnológico, los tecno-alucinados, que ya no conciben la comunicación fuera del marco y de los códigos generados por el nuevo medio" según Orihuela.
Los periodistas debemos cuidarnos de determinadas adicciones pero no podemos vivir de espaldas a ellas. Hay vida más allá de la pantalla, sin duda; pero no podemos renunciar a los avances tecnológicos. Los periodistas "abstemios" se equivocan cuando cierran los ojos a una realidad de la que deben informar.
Si el primer deber del periodismo es, como nos recuerdan Bill Kovach y Tom Rosenstiel, proporcionar al ciudadano la información que necesita para ser libre y capaz de gobernarse a sí mismo, ¿podrán cumplirlo los profesionales que sólo informan con los datos obtenidos en ruedas de prensa, declaraciones y notas interesadas?
La disciplina de la verificación es ineludible para cualquiera que desee mantener cierta independencia. Internet ofrece valiosas herramientas para confirmar datos y, en todo caso, para buscar opiniones diferentes con la ventaja del ahorro de tiempo.
Un "abstemio" tecnológico es, en estos momentos, un periodista en precario. No es necesario, a estas alturas, insistir muchos en todas las desventajas con las que ejerce su trabajo. La máxima de "periodistas digitales seremos todos, o no seremos" está a punto de cumplirse plenamente.
Pero, cuidado, uno "borracho" corre un grave riesgo: el de la visión fragmentada. Los geeks se mueven en un círculo informativo cerrado que les hace ver la realidad con unas gafas que, en ocasiones, no son las mismas que para el resto del mundo, mucho más moderado en el consumo de nuevas tecnologías.
Rebeca Blood lo recuerda con esa clarividencia que le es propia:
"Cuando la gente puede escoger sus noticias e información de una variedad ilimitada de fuentes, usualmente escogerán las fuentes que confirmen sus prejuicios existentes (...) reafirmar el prejuicio es una tendencia del ser humano en buscar el apoyo y el refuerzo de sus creencias.”Tiene sentido, si lo piensas. La única base que tenemos para evaluar cualquier fuente de información son los pedazos —incluyendo opiniones— que ya decidimos que son verdaderos. Muy poca gente optará por escoger las fuentes de información primarias, que consistentemente ponen ideas que les parecen erradas (...) Eso no es maldad deliberada. Es simplemente una manera de escoger, de entre las fuentes disponibles, aquéllas que nos parezcan más acertadas. Y aquéllas que parezcan más acertadas siempre serán las que más reflejan nuestro propio punto de vista del mundo. Por ende, aunque la web, en teoría, hace posible que podamos explorar muchos más puntos de vista que antes, en la práctica, poca gente lo hace en toda su capacidad."
Por eso creo que los geek suelen ser técnicos de sistemas estupendos, pero limitados periodistas. A lo mejor mi visión del mundo también es fragmentada. Estoy deseando conocer excepciones.
En cualquier caso, aunque el usuario de internet busque información que confirme sus prejuicios, el periodista no puede/no debe actuar así. Esto me recuerda el viejo juego de las gafas, que los profesores de Primaria suelen explicar a los niños.
Con mi limitado inglés, tengo entendido que geek (pronúnciese llik) es, por una parte, un alumno aventajado que vive de espaldas a las modas que imperan en su clase, incluidos todos los deportes que tanta importancia tienen en los institutos estadounidenses; y, por otra, un fanático de la tecnología.
Podéis encontrar una interesante discusión sobre su significado real en Barrapunto. Me ha llamado la atención un comentario que hace hincapié en que esta palabra, para muchos, es un sucedáneo eufemístico de hacker.
Lo que sospechaba -y parece confirmarse- es que en origen se trataba de un término dotado de una enorme carga despectiva, pero que ahora se utiliza como un elogio para los tecnófilos que pululan por la red (segunda acepción de la palabra en Wikipedia).Son los borrachos tecnológicos, según la metáfora de Umberto Eco que nos recuerda Orihuela. Porque la postura que toman las personas ante la red puede encuadrarse en una de estas tres categorías:
Abstemios. Se resisten a la innovación.
Catadores. Han probado y conocen los nuevos códigos. No están fascinados pero les es cómodo.
Borrachos. Fetichistas tecnológicos que ya no pueden vivir sin Internet.
Visión geek
de la realidad.
El borracho es un geek. "Representa a los que padecen el síndrome del fetichismo tecnológico, los tecno-alucinados, que ya no conciben la comunicación fuera del marco y de los códigos generados por el nuevo medio" según Orihuela.
Los periodistas debemos cuidarnos de determinadas adicciones pero no podemos vivir de espaldas a ellas. Hay vida más allá de la pantalla, sin duda; pero no podemos renunciar a los avances tecnológicos. Los periodistas "abstemios" se equivocan cuando cierran los ojos a una realidad de la que deben informar.
Si el primer deber del periodismo es, como nos recuerdan Bill Kovach y Tom Rosenstiel, proporcionar al ciudadano la información que necesita para ser libre y capaz de gobernarse a sí mismo, ¿podrán cumplirlo los profesionales que sólo informan con los datos obtenidos en ruedas de prensa, declaraciones y notas interesadas?
La disciplina de la verificación es ineludible para cualquiera que desee mantener cierta independencia. Internet ofrece valiosas herramientas para confirmar datos y, en todo caso, para buscar opiniones diferentes con la ventaja del ahorro de tiempo.
Un "abstemio" tecnológico es, en estos momentos, un periodista en precario. No es necesario, a estas alturas, insistir muchos en todas las desventajas con las que ejerce su trabajo. La máxima de "periodistas digitales seremos todos, o no seremos" está a punto de cumplirse plenamente.
Pero, cuidado, uno "borracho" corre un grave riesgo: el de la visión fragmentada. Los geeks se mueven en un círculo informativo cerrado que les hace ver la realidad con unas gafas que, en ocasiones, no son las mismas que para el resto del mundo, mucho más moderado en el consumo de nuevas tecnologías.
Rebeca Blood lo recuerda con esa clarividencia que le es propia:
"Cuando la gente puede escoger sus noticias e información de una variedad ilimitada de fuentes, usualmente escogerán las fuentes que confirmen sus prejuicios existentes (...) reafirmar el prejuicio es una tendencia del ser humano en buscar el apoyo y el refuerzo de sus creencias.”Tiene sentido, si lo piensas. La única base que tenemos para evaluar cualquier fuente de información son los pedazos —incluyendo opiniones— que ya decidimos que son verdaderos. Muy poca gente optará por escoger las fuentes de información primarias, que consistentemente ponen ideas que les parecen erradas (...) Eso no es maldad deliberada. Es simplemente una manera de escoger, de entre las fuentes disponibles, aquéllas que nos parezcan más acertadas. Y aquéllas que parezcan más acertadas siempre serán las que más reflejan nuestro propio punto de vista del mundo. Por ende, aunque la web, en teoría, hace posible que podamos explorar muchos más puntos de vista que antes, en la práctica, poca gente lo hace en toda su capacidad."Por eso creo que los geek suelen ser técnicos de sistemas estupendos, pero limitados periodistas. A lo mejor mi visión del mundo también es fragmentada. Estoy deseando conocer excepciones.
En cualquier caso, aunque el usuario de internet busque información que confirme sus prejuicios, el periodista no puede/no debe actuar así. Esto me recuerda el viejo juego de las gafas, que los profesores de Primaria suelen explicar a los niños.
Flog: ¿Blog con fotos o con mentiras?
Los neologismos nos juegan malas pasadas. Hasta que se asientan y pasan por la Academia, cada uno puede utilizarlos con completa libertad. Hoy surgió la duda con "flog".
De novísima factura, el término "flog" ha caído en gracia. Se ha convertido en muy poco tiempo en una palabra polisémica. Tanto que hoy, cuando estábamos hablando en clase de fotoblogs -o fotologs-, ha surgido una interesante discusión sobre si también se les puede llamar "flogs", que parece que sí.
Sin embargo, Enrique Dans, uno de los españoles más influyentes en internet según El Mundo , se refiere así al flog:
"Es una palabra extraña, completamente apócrifa y anónima, pero suficientemente gráfica para lectores bien informados: se trata de la contracción de las palabras 'falso' y 'blog', y corresponde a uno de los pecados capitales en la sociedad de la información actual: la mentira."
De novísima factura, el término "flog" ha caído en gracia. Se ha convertido en muy poco tiempo en una palabra polisémica. Tanto que hoy, cuando estábamos hablando en clase de fotoblogs -o fotologs-, ha surgido una interesante discusión sobre si también se les puede llamar "flogs", que parece que sí.
Sin embargo, Enrique Dans, uno de los españoles más influyentes en internet según El Mundo , se refiere así al flog:
"Es una palabra extraña, completamente apócrifa y anónima, pero suficientemente gráfica para lectores bien informados: se trata de la contracción de las palabras 'falso' y 'blog', y corresponde a uno de los pecados capitales en la sociedad de la información actual: la mentira."
No sirve de nada modificar la fecha de entrada
Ya están evaluadas las dos primeras fases de la clase práctica. Por tanto, a partir de hoy no cambiéis la fecha de los post. El truco no va a servir para maquillar deficiencias pasadas. Es preferible que os volquéis con lo que nos queda de cuatrimestre.
Os recuerdo que, desde el 12 de diciembre, puntúa tanto la cantidad como la adecuación de los post a lo comentado en clase.
AVISOS ANTERIORES:
Sindicación con Bloglines
Prácticas: reportaje
Cómo saber quién te enlaza
Prácticas de esta semana (5-12 de diciembre)
Actualización de blogs