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El queso no justifica todos los cambios
La apertura de una publicación digital dedicada a la economía local, y la publicidad que hace me recuerdan que una cosa es adaptarse a los cambios y otra aceptarlos todos como inevitables. El inexplicablemente famoso librito "¿Quién se ha llevado mi queso" promueve una forma de pensar acomodaticia.

No la tengo agregada, pero visito de vez en cuando la página Un argentino en el MIT. Curiosidad obliga. Por ella me entero de la reciente creación de un nuevo portal de noticias económicas de cobertura local en la ciudad argentina de Rosario. Nada relevante visto desde Madrid. Un dato más para mi archivo sobre nanopublicaciones y especialización y, quizás, una idea matriz para futuras reflexiones, quién sabe para cuándo y en qué contexto.

Sin embargo, este post me lleva por otros derroteros. Es inevitable. En ocasiones la mente -la mía- parece no tener freno y, pese a que el tiempo apure, se desboca. Una vez más, no puedo resistirme y me dejo llevar. Quiero compartir la reflexión con vosotros.

Primero me sorprende -aunque también me divierte, tengo que reconocerlo- la visión simplista, repleta de tópicos que ofrece de Madrid y de la política española uno de de los columnistas de este medio. Buena lectura para el día después del 27F. Hasta puedo entender mejor los resultados.

En segundo lugar aterrizo sobre el anunció publicitario de ON24, que así se llama la web. Cuarenta segundos en los que una voz en off plantea cuatro preguntas. Con el énfasis trascendental que está asumiendo últimamente la publicidad parecen una declaración de principios vitales. Al final, la moralina: "Si 'sos' uno más, 'sos' uno menos":



Texto: "¿Por qué quedarse fuera de todo si estar dentro es tan fácil? ¿Por qué vivir en una burbuja con el mundo al alcance de la mano? ¿Por qué insistir con caminos que no llevan a ninguna parte? ¿Por qué vivir 'off' si se puede estar 'on'? Si 'sos' uno más, 'sos' uno menos"

Tremendo y, si uno se fija en las imágenes de jaulas de metacrilato, unas con queso y otras sin él, aunque con la puerta abierta, de doble lectura.

Una cascada de respuestas -todas críticas- a un planteamiento que se presupone unidereccional se apelotonan en mi mente. La metáfora del ratón y el queso, recurrente para el pensamiento ultraliberal, no es de mi gusto. Quién no recuerda el célebre e innecesario best-seller "¿Quién se ha llevado mi queso?", de M.D. Spencer Johnson, que tras el disfraz de cuento infantil intenta convertirse en una fábula milenarista sobre el miedo al cambio. Sencillo, directo, corto, fácil de asimilar, redactado en un chirriante tono didáctico... Muestra el mundo como un laberinto en el que hay que sufrir por conseguir el queso. Cualquiera puede entender el mensaje.

Parábolas, alegorías y metáforas sencillas son eficaces dardos ideológicos de directa asimilación para el gran público. Sus enseñanzas tienen el éxito asegurado. Es una de las armas utilizadas por las religiones para que sus creyentes entendieran los mensajes.

Parece, por tanto, que este libro se ha convertido en una forma de transmisión ideológica. No exige ni un gran bagage cultural ni un esfuerzo intelectual. Lo da todo asimilado. Por eso probablemente se ha convertido en una de las biblias del ultraliberalismo económico:

"El 'queso' del relato representa cualquier cosa que queramos alcanzar 'la felicidad, el trabajo, el dinero, el amor' y el laberinto es la realidad, con zonas desconocidas y peligrosas, callejones sin salida, oscuros recovecos... y habitaciones llenas de queso. Escrito por un autor de fama internacional, este relato está prologado por un renombrado consultor empresarial. Sus enseñanzas han servido de inspiración en todo tipo de compañías y organizaciones empresariales."

Leo en Villadiego.com que el libro ha tenido también cierta repercusión en el periodismo, cómo no:

"Uno de los ejemplos reales de cómo ha servido este cuento en la vida real es el de Charlie Jones, el respetado locutor de la cadena NBC, quien confesó que escuchar el cuento '¿Quién se ha llevado mi Queso?' salvó su carrera."

Curiosamente, Ciao lo encuadra en el grupo de libros "de Autoayuda y Esoterismo", no en Pensamiento, y muestra 48 opiniones, entusiastas en su mayoría, que explican un éxito que, por supuesto, ya ha llegado a Youtube (12:17 min):



También hay personas a las que esta simpática historia de apariencia infantil no ha gustado nada. Se entiende por la carga ideológica que transmite. Y si hablamos de ideología, es lógico y saludable que se produzca controversia.

Adaptarse a la realidad cambiante es una necesidad -una obligación- en la nueva sociedad que estamos construyendo. Pero,
¿hay que adaptarse a ella sin más?
¿Adónde nos llevará imponer lecturas como ésta de 'pensamiento light' tan acomodaticio y complaciente?
¿No existen la injusticia, la economía rapiñera, la discriminación, los falsos estatus o las conductas sociales reprobables?
¿Caminamos hacia un modelo de sociedad acomodaticia donde no hay que luchar por nada porque, ante un cambio inevitable, es mejor adaptarse?
¿Desaparecerá con pensamientos así el espíritu crítico?

Estoy convencido de que la tecnología -y los cambios que ésta conlleva para nuestra profesión- sirve de excusa para explicar todo tipo de decisiones empresariales.
Por cierto, ¿qué quiere decir el cepo con el queso como cebo en el anuncio de ON24?

ACTUALIZACIÓN (29.05, 15:35): Como si Pangea, la Madre Tierra personificada en Gaia, enviase mensajes criptografiados, me llega, vía Mangas Verdes, este vídeo. Son casi ocho minutos y medio, pero merece la pena verlo entero. Esto sí que es ideología en estado natural (puro), y sin ratas de por medio.

¿Que hay que adaptarse a qué?
No