Sobre geeks, periodistas y periodismo
Ha vuelto a aparecer en la conversación de clase otro neologismo: "geek". Su traducción podría ser algo así como "empollón" o fanático tecnológico, pero en el mundo de internet la palabra tiene algunas connotaciones que los diccionarios aún no han incorporado. Me pregunto si un geek puede ser un buen periodista.
Con mi limitado inglés, tengo entendido que geek (pronúnciese llik) es, por una parte, un alumno aventajado que vive de espaldas a las modas que imperan en su clase, incluidos todos los deportes que tanta importancia tienen en los institutos estadounidenses; y, por otra, un fanático de la tecnología.
Podéis encontrar una interesante discusión sobre su significado real en Barrapunto. Me ha llamado la atención un comentario que hace hincapié en que esta palabra, para muchos, es un sucedáneo eufemístico de hacker.
Lo que sospechaba -y parece confirmarse- es que en origen se trataba de un término dotado de una enorme carga despectiva, pero que ahora se utiliza como un elogio para los tecnófilos que pululan por la red (segunda acepción de la palabra en Wikipedia).
Son los borrachos tecnológicos, según la metáfora de Umberto Eco que nos recuerda Orihuela. Porque la postura que toman las personas ante la red puede encuadrarse en una de estas tres categorías:
Abstemios. Se resisten a la innovación.
Catadores. Han probado y conocen los nuevos códigos. No están fascinados pero les es cómodo.
Borrachos. Fetichistas tecnológicos que ya no pueden vivir sin Internet.
Visión geek
de la realidad.
El borracho es un geek. "Representa a los que padecen el síndrome del fetichismo tecnológico, los tecno-alucinados, que ya no conciben la comunicación fuera del marco y de los códigos generados por el nuevo medio" según Orihuela.
Los periodistas debemos cuidarnos de determinadas adicciones pero no podemos vivir de espaldas a ellas. Hay vida más allá de la pantalla, sin duda; pero no podemos renunciar a los avances tecnológicos. Los periodistas "abstemios" se equivocan cuando cierran los ojos a una realidad de la que deben informar.
Si el primer deber del periodismo es, como nos recuerdan Bill Kovach y Tom Rosenstiel, proporcionar al ciudadano la información que necesita para ser libre y capaz de gobernarse a sí mismo, ¿podrán cumplirlo los profesionales que sólo informan con los datos obtenidos en ruedas de prensa, declaraciones y notas interesadas?
La disciplina de la verificación es ineludible para cualquiera que desee mantener cierta independencia. Internet ofrece valiosas herramientas para confirmar datos y, en todo caso, para buscar opiniones diferentes con la ventaja del ahorro de tiempo.
Un "abstemio" tecnológico es, en estos momentos, un periodista en precario. No es necesario, a estas alturas, insistir muchos en todas las desventajas con las que ejerce su trabajo. La máxima de "periodistas digitales seremos todos, o no seremos" está a punto de cumplirse plenamente.
Pero, cuidado, uno "borracho" corre un grave riesgo: el de la visión fragmentada. Los geeks se mueven en un círculo informativo cerrado que les hace ver la realidad con unas gafas que, en ocasiones, no son las mismas que para el resto del mundo, mucho más moderado en el consumo de nuevas tecnologías.
Rebeca Blood lo recuerda con esa clarividencia que le es propia:
"Cuando la gente puede escoger sus noticias e información de una variedad ilimitada de fuentes, usualmente escogerán las fuentes que confirmen sus prejuicios existentes (...) reafirmar el prejuicio es una tendencia del ser humano en buscar el apoyo y el refuerzo de sus creencias.”Tiene sentido, si lo piensas. La única base que tenemos para evaluar cualquier fuente de información son los pedazos —incluyendo opiniones— que ya decidimos que son verdaderos. Muy poca gente optará por escoger las fuentes de información primarias, que consistentemente ponen ideas que les parecen erradas (...) Eso no es maldad deliberada. Es simplemente una manera de escoger, de entre las fuentes disponibles, aquéllas que nos parezcan más acertadas. Y aquéllas que parezcan más acertadas siempre serán las que más reflejan nuestro propio punto de vista del mundo. Por ende, aunque la web, en teoría, hace posible que podamos explorar muchos más puntos de vista que antes, en la práctica, poca gente lo hace en toda su capacidad."
Por eso creo que los geek suelen ser técnicos de sistemas estupendos, pero limitados periodistas. A lo mejor mi visión del mundo también es fragmentada. Estoy deseando conocer excepciones.
En cualquier caso, aunque el usuario de internet busque información que confirme sus prejuicios, el periodista no puede/no debe actuar así. Esto me recuerda el viejo juego de las gafas, que los profesores de Primaria suelen explicar a los niños.
Con mi limitado inglés, tengo entendido que geek (pronúnciese llik) es, por una parte, un alumno aventajado que vive de espaldas a las modas que imperan en su clase, incluidos todos los deportes que tanta importancia tienen en los institutos estadounidenses; y, por otra, un fanático de la tecnología.
Podéis encontrar una interesante discusión sobre su significado real en Barrapunto. Me ha llamado la atención un comentario que hace hincapié en que esta palabra, para muchos, es un sucedáneo eufemístico de hacker.
Lo que sospechaba -y parece confirmarse- es que en origen se trataba de un término dotado de una enorme carga despectiva, pero que ahora se utiliza como un elogio para los tecnófilos que pululan por la red (segunda acepción de la palabra en Wikipedia).Son los borrachos tecnológicos, según la metáfora de Umberto Eco que nos recuerda Orihuela. Porque la postura que toman las personas ante la red puede encuadrarse en una de estas tres categorías:
Abstemios. Se resisten a la innovación.
Catadores. Han probado y conocen los nuevos códigos. No están fascinados pero les es cómodo.
Borrachos. Fetichistas tecnológicos que ya no pueden vivir sin Internet.
Visión geek
de la realidad.
El borracho es un geek. "Representa a los que padecen el síndrome del fetichismo tecnológico, los tecno-alucinados, que ya no conciben la comunicación fuera del marco y de los códigos generados por el nuevo medio" según Orihuela.
Los periodistas debemos cuidarnos de determinadas adicciones pero no podemos vivir de espaldas a ellas. Hay vida más allá de la pantalla, sin duda; pero no podemos renunciar a los avances tecnológicos. Los periodistas "abstemios" se equivocan cuando cierran los ojos a una realidad de la que deben informar.
Si el primer deber del periodismo es, como nos recuerdan Bill Kovach y Tom Rosenstiel, proporcionar al ciudadano la información que necesita para ser libre y capaz de gobernarse a sí mismo, ¿podrán cumplirlo los profesionales que sólo informan con los datos obtenidos en ruedas de prensa, declaraciones y notas interesadas?
La disciplina de la verificación es ineludible para cualquiera que desee mantener cierta independencia. Internet ofrece valiosas herramientas para confirmar datos y, en todo caso, para buscar opiniones diferentes con la ventaja del ahorro de tiempo.
Un "abstemio" tecnológico es, en estos momentos, un periodista en precario. No es necesario, a estas alturas, insistir muchos en todas las desventajas con las que ejerce su trabajo. La máxima de "periodistas digitales seremos todos, o no seremos" está a punto de cumplirse plenamente.
Pero, cuidado, uno "borracho" corre un grave riesgo: el de la visión fragmentada. Los geeks se mueven en un círculo informativo cerrado que les hace ver la realidad con unas gafas que, en ocasiones, no son las mismas que para el resto del mundo, mucho más moderado en el consumo de nuevas tecnologías.
Rebeca Blood lo recuerda con esa clarividencia que le es propia:
"Cuando la gente puede escoger sus noticias e información de una variedad ilimitada de fuentes, usualmente escogerán las fuentes que confirmen sus prejuicios existentes (...) reafirmar el prejuicio es una tendencia del ser humano en buscar el apoyo y el refuerzo de sus creencias.”Tiene sentido, si lo piensas. La única base que tenemos para evaluar cualquier fuente de información son los pedazos —incluyendo opiniones— que ya decidimos que son verdaderos. Muy poca gente optará por escoger las fuentes de información primarias, que consistentemente ponen ideas que les parecen erradas (...) Eso no es maldad deliberada. Es simplemente una manera de escoger, de entre las fuentes disponibles, aquéllas que nos parezcan más acertadas. Y aquéllas que parezcan más acertadas siempre serán las que más reflejan nuestro propio punto de vista del mundo. Por ende, aunque la web, en teoría, hace posible que podamos explorar muchos más puntos de vista que antes, en la práctica, poca gente lo hace en toda su capacidad."Por eso creo que los geek suelen ser técnicos de sistemas estupendos, pero limitados periodistas. A lo mejor mi visión del mundo también es fragmentada. Estoy deseando conocer excepciones.
En cualquier caso, aunque el usuario de internet busque información que confirme sus prejuicios, el periodista no puede/no debe actuar así. Esto me recuerda el viejo juego de las gafas, que los profesores de Primaria suelen explicar a los niños.





