Los estudiantes que copian serán periodistas que copian
Tengo un compañero muy preocupado porque ha detectado que algunos de sus alumnos copian literalmente sus trabajos de la red. "¿Qué harán cuando estén en una redacción?", me dice una y otra vez este profesor recién incorporado a las tareas docentes. Ayer me pasó un artículo de Umberto Eco sobre este tema.
Ni este compañero ni Eco parecen conocer el software antiplagio tipo Turnitin. Son programas que se están convirtiendo en herramientas muy útiles en algunas universidades estadounidenses. No creo que tarde mucho en generalizarse su uso en Europa.
Eco se siente un tanto indefenso ante tanto copia-pega y le preocupa la información falsa o, peor aún, la deformada intencionadamente. Cree que "la nueva y fundamental asignatura que hay que enseñar en el colegio debería ser una técnica de selección de las noticias de la red; el problema es que se trata de una asignatura difícil de enseñar porque a menudo los profesores están en una condición de indefensión equivalente a la de sus alumnos".
Pero también se reconoce "propenso a no considerar trágico este fenómeno porque también copiar bien es un arte que no es fácil (...) Por otra parte, también cuando no existía Internet, los estudiantes podían copiar de un libro hallado en la biblioteca y el asunto no cambiaba (salvo que implicaba más esfuerzo manual). Y, por último, un buen docente se da cuenta siempre cuando se copia un texto sin criterio y se huele el truco".
La solución que propone Umberto Eco me parece imaginativa y, por supuesto, mucho mejor y más pedagógica que cualquier software buscacopistas:
"Planteen ustedes como ejercicio en clase, trabajo para casa o tesina universitaria, el siguiente tema: “Encontrar sobre el argumento X una serie de elaboraciones completamente infundadas que estén a disposición en Internet, y explicar por qué no son dignas de crédito”. He aquí una investigación que requiere capacidad crítica y habilidad para comparar fuentes distintas, que ejercitaría a los estudiantes en el arte del discernimiento."
A lo mejor el próximo curso realizamos este ejercicio como trabajo de rastreo. La idea de reconvertir lo inevitable en positivo es siempre atractiva. No obstante, es importante que el alumno aprenda antes a realizar su propia investigación, la enriquezca con distintas fuentes y las cite adecuadamente.
Que la copia sea indetectable o que resulte convincente no elimina la gravedad del hecho. ¿Qué pasaría si en una academia de policía se les dice a los nuevos agentes que el crimen perfecto no es delito?
El artículo entero se puede consultar en Vanguardia.com.
Por cierto, aconsejé a mi amigo que echara un vistazo a esta página.
Ni este compañero ni Eco parecen conocer el software antiplagio tipo Turnitin. Son programas que se están convirtiendo en herramientas muy útiles en algunas universidades estadounidenses. No creo que tarde mucho en generalizarse su uso en Europa.
Eco se siente un tanto indefenso ante tanto copia-pega y le preocupa la información falsa o, peor aún, la deformada intencionadamente. Cree que "la nueva y fundamental asignatura que hay que enseñar en el colegio debería ser una técnica de selección de las noticias de la red; el problema es que se trata de una asignatura difícil de enseñar porque a menudo los profesores están en una condición de indefensión equivalente a la de sus alumnos".
Pero también se reconoce "propenso a no considerar trágico este fenómeno porque también copiar bien es un arte que no es fácil (...) Por otra parte, también cuando no existía Internet, los estudiantes podían copiar de un libro hallado en la biblioteca y el asunto no cambiaba (salvo que implicaba más esfuerzo manual). Y, por último, un buen docente se da cuenta siempre cuando se copia un texto sin criterio y se huele el truco".
La solución que propone Umberto Eco me parece imaginativa y, por supuesto, mucho mejor y más pedagógica que cualquier software buscacopistas:
"Planteen ustedes como ejercicio en clase, trabajo para casa o tesina universitaria, el siguiente tema: “Encontrar sobre el argumento X una serie de elaboraciones completamente infundadas que estén a disposición en Internet, y explicar por qué no son dignas de crédito”. He aquí una investigación que requiere capacidad crítica y habilidad para comparar fuentes distintas, que ejercitaría a los estudiantes en el arte del discernimiento."
A lo mejor el próximo curso realizamos este ejercicio como trabajo de rastreo. La idea de reconvertir lo inevitable en positivo es siempre atractiva. No obstante, es importante que el alumno aprenda antes a realizar su propia investigación, la enriquezca con distintas fuentes y las cite adecuadamente.
Que la copia sea indetectable o que resulte convincente no elimina la gravedad del hecho. ¿Qué pasaría si en una academia de policía se les dice a los nuevos agentes que el crimen perfecto no es delito?
El artículo entero se puede consultar en Vanguardia.com.
Por cierto, aconsejé a mi amigo que echara un vistazo a esta página.