Arrastrados por una publicidad ajena a los publicistas tradicionales
Los ingresos publicitarios en la red crecen, pero no está claro que sean las empresas de publicidad quienes abanderen el cambio. De momento, los grandes beneficiados son Yahoo! y Google. Me pregunto qué ganamos los periodistas.
En la siempre interesante sección que La Vanguardia dedica a internet, leo un par de artículos sobre el auge de la publicidad en internet que quiero comentar con vosotros. El primero, sobre el resultado de una encuesta, muestra que el 74 por ciento de los anunciantes europeos considera ya que la red es un soporte esencial para su trabajo; el segundo, redactado desde una perspectiva estadunidense, avisa del "mal rollo" que se está produciendo entre las grandes empresas que aspiran a obtener un buen trozo en el reparto de la tarta publicitaria.
Los acuerdos entre Google y Yahoo! han transformado -aún más- el paisaje mediático en la red. Es como si estuvieramos en la España medieval. Falta que llegue un Cid conquistador a reorganizar el territorio. O mejor aún, el paisaje es ahora similar al de una película del Oeste: grandes extensiones vírgenes en las que aparecen colonos con ambiciones. Quieren más y más propiedades, aunque eso signifique ignorar que hay indios que habitan ya esos lugares. Es la ley del más fuerte. Sólo el más audaz será quien más "tierras" consiga para el futuro.
Andy Robinson cuenta en uno de estos artículos que las mayores agencias de publicidad neoyorquinas se preocupa. Estos cambios son la señal del principio del fin para un jugoso negocio de 116.500 millones de euros anuales:
"Mientras los medios tradicionales se preocupan desde hace tiempo por la lenta fuga de publicidad desde los periódicos y la televisión hacia internet, los publicitarios en Madison Avenue acaban de darse cuenta de que los gigantes camaleónicos de Silicon Valley ya no son sólo medios de comunicación, sino también empresas de publicidad con información (...) Ya se sabía cuando se inició la construcción de la nueva sede de The New York Times que el mundo había cambiado irrevocablemente para los diarios, arrastrados por las leyes schumpeterianas de la destrucción creativa.
La encuesta de la EIAA (PDF) revela en el otro artículo mencionado que "internet está dejando su impronta en el sector publicitario, especialmente entre los grandes anunciantes. Las marcas de productos de gran consumo están detrayendo su pesupuesto de publicidad en televisión, mientras que los anunciantes de los sectores de Ocio y Electrónica de Consumo también está re-estructurando sus presupuestos y desviando la inversión inicialmente destinada a televisión y prensa a Internet. Asimismo, el sector Viajes está detrayendo publicidad de la prensa escrita, mientras que los anunciantes del sector automovilístico lo detraen de todos los medios en general."
Ya conocemos el proceso. Cambios anunciados, pero que llegan tan rápido que sorprenden hasta a los analistas más avispados.
"El zorro está en el gallinero; se va a comer gran parte de este negocio y, antes de que nadie se dé cuenta, ya seremos historia", dijo un directivo de una empresa de publicidad entrevistado en The New York Times." Pues, si los anunciantes se muestran preocupados, ¿no deberíamos estarlo también los periodistas?
Andy Robinson nos recuerda el vídeo "Google EPIC 2015", que está colgado con gran éxito de crítica y público en YouTube.com. Lo enlazo subtitulado; no obstante, hay una traducción completa al español para quienes no se defiendan bien en inglés.
En la siempre interesante sección que La Vanguardia dedica a internet, leo un par de artículos sobre el auge de la publicidad en internet que quiero comentar con vosotros. El primero, sobre el resultado de una encuesta, muestra que el 74 por ciento de los anunciantes europeos considera ya que la red es un soporte esencial para su trabajo; el segundo, redactado desde una perspectiva estadunidense, avisa del "mal rollo" que se está produciendo entre las grandes empresas que aspiran a obtener un buen trozo en el reparto de la tarta publicitaria.Los acuerdos entre Google y Yahoo! han transformado -aún más- el paisaje mediático en la red. Es como si estuvieramos en la España medieval. Falta que llegue un Cid conquistador a reorganizar el territorio. O mejor aún, el paisaje es ahora similar al de una película del Oeste: grandes extensiones vírgenes en las que aparecen colonos con ambiciones. Quieren más y más propiedades, aunque eso signifique ignorar que hay indios que habitan ya esos lugares. Es la ley del más fuerte. Sólo el más audaz será quien más "tierras" consiga para el futuro.
Andy Robinson cuenta en uno de estos artículos que las mayores agencias de publicidad neoyorquinas se preocupa. Estos cambios son la señal del principio del fin para un jugoso negocio de 116.500 millones de euros anuales:
"Mientras los medios tradicionales se preocupan desde hace tiempo por la lenta fuga de publicidad desde los periódicos y la televisión hacia internet, los publicitarios en Madison Avenue acaban de darse cuenta de que los gigantes camaleónicos de Silicon Valley ya no son sólo medios de comunicación, sino también empresas de publicidad con información (...) Ya se sabía cuando se inició la construcción de la nueva sede de The New York Times que el mundo había cambiado irrevocablemente para los diarios, arrastrados por las leyes schumpeterianas de la destrucción creativa.
La encuesta de la EIAA (PDF) revela en el otro artículo mencionado que "internet está dejando su impronta en el sector publicitario, especialmente entre los grandes anunciantes. Las marcas de productos de gran consumo están detrayendo su pesupuesto de publicidad en televisión, mientras que los anunciantes de los sectores de Ocio y Electrónica de Consumo también está re-estructurando sus presupuestos y desviando la inversión inicialmente destinada a televisión y prensa a Internet. Asimismo, el sector Viajes está detrayendo publicidad de la prensa escrita, mientras que los anunciantes del sector automovilístico lo detraen de todos los medios en general."
Ya conocemos el proceso. Cambios anunciados, pero que llegan tan rápido que sorprenden hasta a los analistas más avispados.
"El zorro está en el gallinero; se va a comer gran parte de este negocio y, antes de que nadie se dé cuenta, ya seremos historia", dijo un directivo de una empresa de publicidad entrevistado en The New York Times." Pues, si los anunciantes se muestran preocupados, ¿no deberíamos estarlo también los periodistas?
Andy Robinson nos recuerda el vídeo "Google EPIC 2015", que está colgado con gran éxito de crítica y público en YouTube.com. Lo enlazo subtitulado; no obstante, hay una traducción completa al español para quienes no se defiendan bien en inglés.





