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De todo un poco
Lo cotidiano del día a día
Acerca de
Me gusta la lectura, el cine y el senderismo, aunque reconozco que últimamente no hago muy a menudo ninguna de las tres cosas. Eso si, me he apuntado a gimnasia y procuro ir aunque a veces la pereza me vence. Me gusta también charlar con mis amistades y reunirme con ellas-
Sindicación
 
Adios
Hola!

No se muy bien como empezar esta carta, así que te diré que lo siento, tenía que hacerlo. Me siento cobarde por dejarte esta nota, pero no tengo valor para volver a hablar de lo mismo. Darnos otra oportunidad sería alargar la agonía de nuestra relación.

Hace ya algún tiempo que nuestras inquietudes no van emparejadas, como tampoco nuestros objetivos, nuestras vidas en común son esos eventos a los que acudimos muchas veces de mala gana, pero acudimos.

Ambos hemos tenido suerte en nuestra profesión, pero en el camino personal nos ha fallado algo. Al menos a mi.

Lo único que nos queda es el cariño y el respeto, por eso antes de que se pierda, me voy.

Vuelvo a El Castillo, a ese trasto viejo como tu lo llamas, a ese generador de impuestos y gastos varios, que me dejaron mis abuelos como herencia. Voy a intentar dar forma a ese sueño que siempre tuve: convertirlo en un parador.

Ya se, no lo veías viable, era y es mucho lo que hay que invertir para poder dejarlo mínimamente bien, pero creo que es el momento adecuado para hacerlo, es mi momento y lo voy aprovechar.

Sabes que la ciudad me agobia, no intento escapar, de verdad, simplemente necesito respirar, sentirme viva, sentirme bien. El trabajo por muy bien que me iba, ya no era suficiente, me deprimía.

Todavía no les he dicho a la familia que vuelvo a el castillo, ni que los planes que tenía sobre él, los voy a dar forma. Creo que les gustará la idea, al menos antes cuando lo comenté, les pareció bien.

Bueno, ya he hablado con mi abogada, ha quedado en que te llamará para firmar los papeles. Si necesitas alguna cosa, ya sabes donde me vas a encontrar. Espero verte allí.


 
Dudas 1
Ayer he publicado algunos de mis relatos en una página que encontré.

No se porque lo he hecho, pero la experiencia para ser la primera vez ha sido, creo humildemente, buena. Me han hecho varios comentarios y no han sido malos. Eso no significa ni con mucho que escriba bien o que tenga facilidad para expresarme. No nada de eso.

Se que si quiero seguir escribiendo, todavía queda mucho camino por delante. Pero también me tengo que reconocer a mi misma, que me da corte el expresar todo lo que quiero.

Escribir todo aquello que alberga nuestra memoria, nuestras vivencias, nuestro día a día, darlo forma, no es tarea fácil.

Me he dado cuenta de que a veces me faltan las palabras, cosa curiosas cuando esas han sido mi arma en más de una ocasión. Pero ahora, desde que........... , bueno que más da., me he dado cuenta de que ésas no fluyen con la facilidad que lo hacían antes.

Dicen que cuanto más lees más vocabulario manejas. Es posible, pero también he comprobado que muchas de esas palabras que he leido, no las uso de normal en mi vida diaria.

En realidad, en mi trabajo el escribir no es tarea mía, como tampoco lo es hablar con la gente (teléfono, púlico, hacer cartas), no, no lo es.

Recuerdo que cuando retomé los estudios, había una asignatura que me traía de cabeza, no conseguía dar forma a su lenguaje tan enfarragoso. No sabía como explicarla. Me llevaban los demonios, y encima la suspendí. Esa es una espinita que tengo clavada hoy en día y que si Dios quiere espero quitármela.

Todavía sigo pensando sobre que escribir, que tema escoger, o poder explicar un día cualquiera de mi vida. Tampoco es que ésta sea muy interesante, pero bueno, alguna anecdota que otra quizás tenga, no tanto para mi como para los demás.

Me gustaría permitirme a mi misma, soltar la imaginación,dar rienda suelta a esa parte que hay en mi. Escribir me gusta, cuando era cría las redacciones no se me daba bien, pero a medida que fui creciendo, las fui cogiendo gusto. Así que espero que con esto ocurra lo mismo.

Procuraré poner mi empeño, que no mi obcecación para que esto pueda salir adelante, quiero que así sea y deseo que salga bien.

No se cuanta gente llegará a leer este blog, pero seguiré colgando mis relatos en esa otra página que he encontrado, seguiré viendo como hay gente que me lee y como algunos de ellos me dejan sus comentarios. La verdad es que fue agradable pensar que había alguien a quien le había gustado lo que yo buenamente y sin tener nociones de escritura había hecho, un relato, para mi sencillo. NO, no esperaba que lo leyeran y me dejaran un comentario.

Eso me ha dado ánimo, no para que se me suba a la cabeza, pero si para en cuanto pueda apuntarme a alguno de esos talleres literarios, y poder aprender, para de esa manera saber dar mejor forma las palabras, a las frases.

Dicen que cuando deseas algo con mucha fuerza se suele cumplir. Espero que al menos este deseo si se vea cumplido.

 
Donde descansan los sueños
Había crecido como la mayoría de los crías, entre juegos de muñecas, combas, cromos, recortables y toda esa pararfernalia que hay para niña pero y ¿ por qué no decirlo? también peleando con los niños.

No era algo que buscase, pero tampoco se arrinconaba ni se dejaba amedrentar por ellos. De hecho había pocas cosas en las que ella no participara como uno más y como uno más, también estaba allí, para defender a los suyos.

Así pasó sus primeros años de niñez, y así llegaron sus primeros sueños. Ella de mayor sería esto, no mejor aquello, no mejor eso, sueños y sueños, que todavía tenía tiempo de definir.

Tuvo una temporada en que volvió loco a todo el mundo, quería irse a África, quería ser misionera. Su abuelo le decía que monja no, que no se metiera monja, que eligiera otra cosa, que eso nada de nada, esas son unas ………….., porque la Iglesia es ……….. En fin que el hombre se cabreaba cuando ella decía eso.

Luego quería ser …… ¿Qué quería ser? Tantas y tantas cosas, pero desde luego no lo que era ahora. Eso no lo había soñado.

No recuerda que soñara con ser una princesa, una princesa como la de los cuentos, esos en los que llegaba un príncipe y se casaba con ella. No, eso no recuerda que soñara.
Pero en cambio si recuerda haber soñado con ser una gran actriz de cine. Salir en las películas, cantando, bailando, ¡ay con los actores tan guapos que veía en el cine!. Ella también quería ser como ellas. Con esos vestidos, tan guapas.

Pero eso duró lo que dura un caramelo a la puerta de un colegio, es decir nada. Soñó también con ser marino. Se veía surcando mares, con mares embrabecidos. Pero eso no era de mujeres, no podían acceder a eso estudios así que….. tuvo que resignarse y dejarlo aparcado en el lugar donde descansan los sueños.

Soñó que era una buena ministra, como la Indira Ghandi, pero ni tan siquiera se dedicó a la política, asi que imposible serlo. Algunas veces se preguntaba porque no lo había intentado, era un tema que la iba, pero los años pasaron y ahora se daba cuenta de que no había hecho amago alguno de acercarse a ella.

También soñó con ser una cantante, con una potente y buena voz, como las soprano, pero tampoco la tenía. En otras ocasiones soñaba con viajar por el mundo, conocer y vivir en otros países, hablar unos cuantos idiomas, ¡aysssss! los idiomas. Fueron su cruz cuando estudiaba. No se le dieron bien. Otro sueño más.

Creció y siguió soñando, aún hoy en día lo sigue haciendo. Pero siempre se pregunta ¿Dónde descansan los sueños? ¿Dónde descansan aquellos que no se han hecho realidad?. Imagina que en algún lugar, en algún recoveco de su memoria. Pero para que revolver en ella fueron eso sueños nada más.

 
AGRADECIMIENTO
Hoy me he llevado una grata sorpresa, sinceramente no lo esperaba y aunque no se a quién dar las gracias directamente, las doy: GRACIAS POR LEER ESTAS LETRAS Y GRACIAS POR LOS COMENTARIOS DE ALIENTO..

No se si ha sido y es buena idea lo de este blog, o lo del otro, porque aún ando ahí, decidiendo, no se muy bien que, porque cada uno me gusta porque tiene algo que el otro no tiene.

A este blog por ejemplo todavía no le cogido el tranquillo de poner fotos, en cambio en el otro lo he hecho sin problemas.

Una no es que esté muy al día en estas cosas de internet, de abrir blog, crear páginas web, pero bueno se hace lo que se puede y al final algo ya conseguiré aprender.

Ya he decidido que el próximo curso al que me apunte será a alguno que hable de estos temas
 
Ya casi mediados de mes
La Semana Santa ya ha pasado, el mes de abril casi (quizás soy un poco exagera) vencido y ahora todos esperando ese puente de mayo.

Yo si lo hubiera querido coger, hubiera tenido que ser con un día de vacaciones, pues nosotros eso de hacer puente como que no.

Ayer comentado con una amiga, me decía que ella está deseando que llegue junio, porque empieza la jornada intensiva, y ésta termina en septiembre. Que salir a las 3 de la tarde es una gozada, tienes toda la tarde para ti, para hacer tus cosas, para irte a la playa, y que se siente más relajada y además todo ello unido a que al ser verano, a las cinco de la tarde e incluso a las 9 de la noche aún es de día. La sensación que esto la produce es de tranquilidad, de que la da tiempo y puedo programarlo para ir a mas sitios, hacer más cosas, en definitiva que lo disfruta y puede permitirse descansar también.

En mi caso, la jornada continua sólo es un mes, agosto, y para cuando quiero darme cuenta de ello tengo septiembre encima, asi que no me da tiempo a nada.

Es un mes en que la mayoría de los negocios cierran por vacaciones o bien todo el mes o una de las dos quincenas, incluso los supermercados cierran por la tarde. Así que el hacer compras me sigue limitando y lo dejo para el sábado por la mañana.

Es un mes que nunca me ha llamado la atención para coger vacaciones y tampoco me he visto en la necesidad de hacerlo, asi que trabajarlo no me importa.

La verdad es que a la hora de coger vacaciones no he solido tener problemas ni en esta empresa ni en las otras en las que he trabajado. Siempre las he repartido, me gusta hacerlo así y además disfruto más.

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Y ahora a buscar otra cosa para seguir aprendiendo
Ya he terminado mi curso. Por un lado diría que ¡por fin! Pero por otro……… pues no, se que da pena.

Opino, como ya dije antes, que han sido pocas horas y lo peor es que consta como que hemos dado toda la materia y no es así. No ha sido culpa del profesor, ni tampoco nuestra (los alumnos).

No se con quién habría que hablar y exponer estas cosas, pues las personas que vamos a este tipo de cursos, somos gente que hace el esfuerzo de acudir a esas clases fuera de su horario laboral o pidiendo permiso para salir antes y recuperar el tiempo y de esa manera acudir.

El tipo de encuesta que nos han hecho sobre el material que nos han dado, el aula que nos han asignado, si teníamos buena comunicación para ir hasta el centro, si el profesor era bueno, si explicaba bien, al menos para mi en la materia que nos ha dado si, llegaba a la gente con sus explicaciones. Pero ha habido dos materias que una de ellas ni la hemos visto más que en el libro que nos dieron el primer día y que no hemos abierto en todo el cursillo, puesto que con los ejercicios y las explicaciones de él nos ha servido.

El fallo que si ha tenido esa materia, aún bien explicada, es que cuando nos ha tocado la hora de meter los datos al ordenador, sólo han sido 3 días, obviamente eso ha sido escaso, en opinión de todos los asistentes.

Las otras dos asignaturas, un ejercicio que hizo él (porque ya no daba tiempo a más) y que se quedó en eso, en un ejercicio copiado de una pizarra con una breve explicación. Pero esa otra materia que a mi personalmente si que me interesaba, ni la hemos catado, se que está en el libro y nada más.

Me hubiera gustado que nos hubieran dado ejercicios y que nos la hubieran explicado en condiciones aunque eso hubiera supuesto estar otra semana más o mejor dos.

La gente decía que si hubiera durado más tiempo el curso (este era de 60 horas), no lo hubieran aguantado, lo entiendo, pero de esta manera con esas horas nos hemos quedado compuestos y sin nada.

Como decía una compañera: yo no creo que ponga este título en mi currículum, me daría vergüenza que me mandaran hacer algo sobre ello y no saberlo hacerlo. En fin, de novata considero que no iría, y que como en todo y en todas partes tendría que adaptarse a como se hagan las cosas en ese lugar. Pero si, ha sido como quedarse con ganas de dar otro bocado al pastel.

Por mi parte, no se si lo pondré o no en mi currículum, de momento se que para el trabajo que yo hago no me va a servir de nada y que en él no tendré oportunidad de poner en practica ese poquito que he aprendido, pero si sé que cuando mire mis papeles ya no los miraré con total ignorancia sino que más o menos sabré entenderlos y en caso de tener que preguntar entenderé un poco más lo que me expliquen.
 
OTRA DESILUSION MAS
Otra desilusión más!, ¡Otro leñazo más! ¿Por qué? ¿Qué había pasado esta vez?. ¿En que había fallado? ¿En qué se había equivocado?

Siempre lo mismo, más de lo mismo y sin saber por qué, o al menos no era consciente de ello, no es que no quisiera verlo, simplemente no lo veía. Quizás fuera debido a que después de tantos años, como que ya formaba parte de su ser, de sus entrañas, de sus pensamientos, de su forma de actuar.

Otra vez se sentía cojear, se sentía herida, pero ¡que más daba! ¿Estaba viva no? Eso era lo importante.

Pero esta vez no sólo era cuestión de estar viva, sino de sentirse también viva.
Quería saber, quería respuestas.

El último fin de semana que pasaron juntos fue uno más, pero al mismo tiempo diferente a los anteriores.

Ella fue de acompañante, de soporte. A él esas historias no le iban, pero……….. Tenía que ir, tenía que hacer acto de presencia y recoger el fruto de su trabajo, el fruto de su mérito, de su pequeño éxito. No era el primero y ella esperaba que no fuera el último que él fuera a recoger. Lo que ya no tenía tan claro es que volviera a acompañarle. No al menos como esta vez.

Después a la vuelta la dejo en casa como siempre hacía, pero esta vez no la acompañó, no subió. Durante unos días él no dio señales de vida, no llamó. Ella empezó a intuir más nítidamente que había otra persona, no sabía como ni por qué, pero esa idea se hizo más y más fuerte.

La confirmación vino unas semanas después. Quedaron, él empezó a hablar y hablar, y entre unas cosas y otras, confirmó que si, que había otra y ella le dejó que siguiera hablando, hasta que pensó que había llegado la hora de que fuera ella quien lo hiciera. Empezó diciéndole que ya había intuido lo de la otra persona, que lo había presentido el último fin de semana que habían pasado juntos.

Algo en los últimos días había cambiado en ella, y sin saber muy bien empezó a hacer preguntas, a pedir respuestas. El escuchaba, asentía, pero daba la impresión de sentirse acorralado, él no quería hacerla daño, ya la había dicho lo de su egoísmo, que la quería, pero que no tenían futuro juntos, que lo que había pasado entre ellos, había pasado y punto. Su mirada no dejaba de ir constantemente hacia el reloj, había quedado con la otra, llegaba tarde a su cita. La charla empezaba a cansarle, no sabía como salir, llegaba tarde y esto le estropeaba sus planes, cosa que no le gustaba.

Ella le dejó marchar. Se sentía borracha de dudas, seguía sin tener respuestas, ya sabía que él era egoísta y una vez más se lo había demostrado. Esta vez no quería dejar las cosas así, no podía seguir así.

Las lágrimas recorrían sus mejillas, otra noche de insomnio, otro cigarro, otro café, más vueltas al pensamiento, más devanarse la sesera, más sentirse herida, más de lo más y más grande el agujero en el que se sentía.

La mañana llegó, en bendita hora, la noche se había echo eterna. Pero ella que pensaba que el ajetreo diario la haría olvidar por unas horas lo vivido, se equivocaba. No podía centrarse ni concentrarse, las ojeras marcadas, las lágrimas fluían a la mínima. No se podía permitir eso, no delante de la gente, no podía dejar ver que la habían vuelto a herir, que la habían echo daño, no lo entenderían.

Otro día más y otro y otro, sin noticias de él. Era mejor así, no se encontraba con fuerzas para encararle, para decirle todo el daño que la había hecho, para explicarle como se sentía, para pedirle respuestas a tantos momentos vividos, para preguntarle que había sido ella en su vida, que había significado.

No, no tenía fuerzas, se sentía vencida, se sentía sucia, vacía, como si las caricias que había dado hubieran sido para comprar un poco de cariño, de comprensión, de afecto. Como si sus sentimientos no fueran puros, él seguro que no lo entendería. Ahora no. No podía decirle como se sentía.

Pero una parte de ella quería respuestas, quería saber, no quería sentirse así, necesitaba poder seguir adelante con ellas o sin ellas, pero seguir adelante asi que la última palabra la tenía él, y todavía no lo sabía.

Sonó el teléfono un día cualquiera, los nervios hicieron acto de presencia, las dudas volvieron a agitarse, el miedo al encaramiento era fuerte, pero tenía que contestar. El teléfono volvió una y otra vez a sonar, ella lo oía como en sueños, no quería cogerlo, no sabía que decir y al mismo tiempo tenía tantas cosas que decir que estaba asustada.

Al final el teléfono dejó de sonar, pero eso tampoco la tranquilizó. Empezó a pensar en lo que él pensaría, que igual se preocupaba por ella, que igual pensaba que la había pasado algo, que igual estaría enfadada, siempre el igual. No la conocía y tampoco se había molestado mucho en hacerlo. Como todos se había quedado en la superficie.

Decidió llamarle y decirle sino todo lo que pensaba si una buena parte, la suficiente como para poder acostarse y dormir con un gramo de tranquilidad. Y así lo hizo, le llamó, le dejó hablar durante unos minutos y después empezó ella, bla, bla, bla, bla, bla. ¿Se dio realmente cuenta del daño que la había hecho? Pensó que si, pero una de las cosas que la quedo clara es que él no la conocía. Esperaba volver a verle, así quedaron, esperaba que por fin la diera respuestas a muchas preguntas y que éstas pudieran sacar muchos de los clavos que tenía en el alma, en el corazón. Eso era lo que ella deseaba, lo que quería en lo más profundo de su pensamiento, en lo más profundo de su ser.
Ahora más calmada, su sueño se tranquilizó, su conciencia se acalló, no sabía por cuanto tiempo pero al menos esperaba que fuera el suficiente hasta poder hablar con él cara a cara. Tampoco es que pusiera demasiadas esperanzas en ello, pero si al menos de esa charla sacaba un solo clavo, eso que había ganado para el futuro.

Más tranquila, con más ganas de seguir adelante, con más ganas de vivir su vida, con más ganas de sentirse y de sentir, veía el futuro un poco más colorido, con una pincelada de esperanza, una pincelada de ilusión, un pequeño faro que iluminaba el camino.

Hoy se había levantado con otra perspectiva, se sentía más relajada con más ganas de hacer cosas y empezó o mejor dicho retomó su hobby. No le hacía falta él. Hasta eso momento pensó que si, se acordaba de las veces en que le había añorado, en que había pensado en él.

Aunque en realidad y pensando en frío ¿qué les unía? Sólo eso, un hobby para ella, algo más para él. Necesitaba pensar así. Sólo había sido un nexo común en un momento determinado y por una circunstancia que muy a su pesar sabía muy bien cual era. Fuera lo que fuera, ella seguiría con su hobby, no era su profesión y tampoco pensaba hacer de ello algo diferente. Si, es verdad, con él había aprendido trucos, técnicas, la había ayudado a mejorar, a ver las cosas desde otro enfoque, desde otra perspectiva pero en el fondo ella hacía lo que la gustaba, daba igual lo que la dijera, gustaba lo que veía y como lo veía aunque los demás no.

Debía pensar en ella, por muchas explicaciones que él diera, tenía que seguir siendo ella. Saber respuestas quizás la ayudara, no lo tenía muy claro, debía intentarlo aún así.

Su hobby y nexo común seguiría ahí, seguiría existiendo aunque ya no se relacionasen. Había dejado un poso de aliento, aunque no era capaz de verlo todavía. El tiempo se encargaría de ello.

Quien sabe quizás al final su hobby se convirtiera en algo más, tenía tiempo para mejorarlo sin dejar de hacer lo que la gustaba, ver las cosas de otra forma.
 
EL LADRON DEVOLVIA LO ROBADO
Aquí estaba, había vuelto al sitio de siempre, en ese bar donde desde hacía años acudía no sabía muy bien por qué, pero allí sentada en la mesa de siempre, delante una taza de café, fumando cigarrillo tras cigarrillo.

Los recuerdos se agolpaban en su cabeza. Hacía ya tiempo que no había ido por allí. Nada había cambiado, seguía teniendo esos enormes ventanales a través de los cuales se veía la playa, la gente pasear y el mar, ese mar que no sabía muy bien si la transmitía paz o que, pero que la gustaba ver y más en esos momentos en que la soledad se había vuelto a adueñar de ella.

Se preguntaba si realmente se había enamorado. Sentía lo mismo que las otras veces o esta vez era diferente. No lo sabia, intentaba descifrar ese gran jeroglífico que es el amor, o al menos era como ella lo veía.

¿Se había vuelto a enamorar?. No estaba segura. Sentía que si. Pero también sentía que quería querer y ser querida, que necesitaba y quería tener a alguien a su lado. Alguien que la comprendiera, que la diera calor, que la susurra palabras al oído, que la acariciara, que la hiciera el amor como la primera vez. No, como la primera vez no, porque el recuerdo era de calidez pero de desastre total. Ambos eran inexpertos y aquello fue bonito, pero no como luego lo vivió, sin reparos, sin tapujos, sin miedos, con entrega.

Esa primera noche, como las siguientes y entre caricias, con un trago de más él la había robado una parte de su libertad, de su alma, de sus ilusiones, de sus necesidades. Ella inconscientemente lo había dejado hacer, ¿por qué? Se preguntaba ahora. Y la conclusión era la de siempre, necesitaba sentirse querida, necesitaba que la necesitasen. Necesitaba entregarse, necesitaba oír “te quiero”.

Habían quedado, no tenía muchas ganas, se encontraba cansada, cansada física y moralmente, pero había accedido, había vuelto a ceder no sabía si por su necesidad o la de él, pero había acudido a la cita.

Cuando él, después de un rodeo de palabras, como estas, que tal la semana, había dejado caer que había conocido a otra hacía poco, que estaba saliendo con ella. Ufffffff, su corazón se paró un momento, su mente se nubló. Ya lo esperaba, lo había intuido y así se lo dijo.

Bueno, le dijo, y ahora ¿Qué pinto yo en tu historia?. Mujer, tu eres tu, siempre estarás ahí, tu eres mi alma gemela. Su alma gemela ¿sólo eso?. Ella quería más. Quería más noches, quería más susurros, quería más caricias, pero si quería seguir a su lado, tenía que ser así.

No se daba cuenta de que de alguna forma la devolvían la libertad, la libertad para poder volver a elegir, volver a intentar encontrar, buscar a alguien que además de ser su alma gemela, fuera su mitad, como se suele decir, su media naranja.

Sabía que tenía que empezar de nuevo, que la habían vuelto a romper un trozo de su corazón, que debía curar la herida, que debía seguir hacia delante. Pero ¿Cómo hacerlo?. Dolía, dolía y mucho.

Se sentía vulnerable, utilizada, y eso no la gustaba. Ya había pasado otras veces por situaciones parecidas y no la gustaba la perspectiva. Volvía una y otra vez a lo mismo, ¿en qué había fallado?. Si era tan buena amiga, tan buena amante ¿por qué no podía ser algo más?. No quería ser simplemente eso, una buena amiga, una buena amante, quería más, quería una vida conjunta, un compañero hasta …….. eso ya no lo sabía.

Había vuelto a su lugar, a su escondrijo, como ella lo llamaba. Papel en mano y bolígrafo, cigarrillo tras cigarrillo y café tras café, escribiendo sus sentimientos, sus emociones, recordando su pasado, intentando ver las fisuras que había habido en su vida. Intentando ver que había pasado otra vez.

Lo único que sabía es que volvía a estar sola, sola en su alma, sola con sus pensamientos, con su vida. Que llegaría a casa y no oiría ruidos de cacharros, ruidos de grifos, un saludo, un que tal el día. Volvía a estar sola, a hacer planes en solitario.

Pero si pensaba con optimismo, se daba cuenta de que ahora podría volver a hacer lo que quisiera, que no tendría que contar con el beneplácito de nadie, que sus planes eran suyos, que sus ideas eran suyas, que sus deseos eran suyos, que volvía a ser enteramente ella. Aunque claro, eso tampoco lo quería así. Pero era tan difícil encontrar su mitad, que después de esto ya lo ponía en duda. Seguiría sola, no sabía por cuanto tiempo, pero sola.

La había devuelto su libertad, libertad de ir, de venir, de pensar, de hacer, de sentir. Podía llorar y reír sin tener que pedir disculpas, podía volver a soñar con un nuevo amor, con un nuevo horizonte por descubrir. Pero eso tampoco quería, la producía tristeza.

¿De que la serviría descubrir nuevos horizontes, nuevas gentes, si no tenía con quien compartirlo?. Si, la libertad se la habían devuelto, pero el precio era la soledad. Así lo estaba viviendo ahora.

Añoraba esas noches, esos susurros, esas palabras robadas, esas caricias que…………. ¡ay! Dolía recordar.

Se preguntaba hasta cuando seguiría así, buscando, intentando ser ella misma y tener a alguien a su lado, alguien que diera calor a su cuerpo, a su alma, a su vida, alguien que la alentara, que la quisiera a ella misma. Alguien que la amara con todas sus fuerzas, alguien para quien no fuera solo su amiga del alma. Alguien que no entrara por la puerta falsa del corazón, instalándose ahí, robando su alma, su cariño, su amor, su vida.

Escribiendo, palabra tras palabra se daba cuenta de que los patrones se repetían. Los patrones y fallos anteriores se habían vuelto a repetir, sin querer, pero………. Ahí estaban. Veía que si no era de una forma era de otra, se sentía que la habían robado, la habían dejado vacía, con el alma dañada, los sentimientos encontrados, desinflada de ilusiones, de esperanzas.

Pero tenía que seguir, aunque intuía que no todo tenía que ser así, sentir así. Ya antes había salido de atolladeros parecidos, también saldría de éste. Cuando no lo sabía, pero saldría. Tenía que salir.

Necesitaba poner orden a sus ideas, dejar atrás los sentimientos de culpabilidad, porque siempre termina echándose la culpa. De que se entregaba entera, de que la otra parte era más importante que ella. De que su vida era más interesante, más importante.

Su libertad, debía volver a encauzarla, a sentirla, se la habían devuelto, antes no lo habían echo, la habían dejado con ella trucada, al menos era lo que ella sentía, se la habían dañado, pero ahora…………. si, se la habían devuelto y eso la chocaba, porque se sentía colgada, desubicada, ahora la pedían que simplemente que fuera una amiga, que estuviera ahí, que siempre estuviera ahí. Antes eso no había pasado. Por lo menos algo había cambiado, ahora era ella la que tenía que elegir la que tenía que decidir si quería seguir ahí o no.

La elección era de ella. No tenía claro que pudiera seguir así, no hasta que sus sentimientos se enfriaran, hasta que oírle, o el simplemente hecho de tomar un café no doliera, y que pensar en él no llevara parejo un escalofrío por todo su ser, un estremecimiento de deseos reprimidos.

Debía dejar pasar un tiempo, debía aclarar sus emociones, debía recuperar su cordura, su sensatez, debía volver a ser amiga, al menos intentarlo, pero todavía eso no podía, asi que el tiempo corriera y mejor si lo hacía deprisa, así dolería menos y quizás entonces pudiera ser su amiga.

La resultaba extraño y curioso a la vez, ella que siempre había propuesto continuar como amigos, que lo veía no muy difícil, que ahora se lo hubieran propuesto y la costara aceptarlo. Ironías del destino, de la vida. Pero ahí estaba y con ello tendría que bregar.

Volvería a su vida normal, volvería a enamorarse, eso lo sabia en el fondo de su alma, intentaría no dejar que la robaran otro trocito de su corazón. Pero deseaba poder entregarlo entero, sin dobleces, encontrar una alma gemela que latiera al unísono con el suyo,

Leía palabra tras palabra y si, había vuelto a dejar entrar un respiro de aire fresco en su vida, eso era lo que había hecho, pero al mismo tiempo, ese soplo de aire fresca había penetrado un poco más de lo normal, había hecho mella en su corazón, en su alma, pero ¿realmente era lo que buscaba? ¿era eso lo que quería? ¿era así como lo quería?. No lo sabía, no había sido como otras veces, lo único que era igual, era el dolor que causaban las esperanzas rotas y ella había puesto esperanzas en ello, porque no quería estar sola, había intentado agarrarse a ello con todas sus fuerzas, aunque en el fondo intuyera que no saldría bien.

Así que ¿por qué lloraba? Eso iba a pasar, lo sabía desde el principio, lo supo nada más verle, en realidad tenían pocas cosas en común, pocas cosas que decirse, sus vidas eran diferentes, sus ideas tampoco iban encaminadas a lo mismo. Habían compartido experiencias juntos, pero de diferente forma las habían sentido.

Sólo quedaban los recuerdos y esos con el tiempo se irían alejando poco a poco. Al final él se convertiría en un recuerdo, alguien que al final no sabía muy bien como la había dado esperanzas sin querer, pero que la había devuelto su anhelada libertad. La había hecho vibrar, sentirse querida, sentirse atada a un deseo.

Volvería a su vida, a rellenar los huecos vacíos que dejan los amores no correspondidos, a olvidar las malas experiencias, los deseos no realizados. Intentaría que su corazón volviera a latir con fuerza, aunque la experiencia la decía que eso vendría solo y cuando menos lo esperara. Estaba cansada de esperar, pero no podía hacer nada, ahora no. Poco a poco cuando las ideas no se amontonaran, cuando los sentimientos se hubieran enfriado y el corazón latiera a su ritmo normal, entonces ya pensaría, ya haría, mientras tanto, intentaría vivir y sentirse viva, no quería sentir que sólo vegetaba, sabia que tenía mucho que dar, que no hacía falta que la robaran su vida, que la podía dar a cambio de …………….. Eso no lo había pensado, todavía no lo sabía.

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TENIA QUE DECIDIR, PERO CON AQUELLO EN LA CABEZA NO PODIA PENSAR CON CLARIDD
¿Cuánto tiempo hacía que aquello se había instalado en su cabeza? No lo sabía, no con exactitud, parecía como si siempre hubiera estado allí, como si esafuera su morada.

Recordaba vagamente algunos episodios en los que había dado señales de vida, pero sin más, parecían como pataletas, pero de repente ya no eran simples pataletas, pugnaba por salir, por dar rienda suelta a todo lo que había estado silenciado. Parecía como si hubiera adquirido vidapropia, no aceptaba órdenes.

Es como si hubiera llegado la hora de decidir, pero con aquello en el cerebro no podía pensar con claridad. Necesitaba claridad, necesitaba tiempo, necesitaba serenarse.

Su razón se nublaba, no conseguía ver con claridad, sentir con el corazón, tampoco podía reconocerlo, eso no, reconocerlo significaba......... no, no podía, debía intentarlo solacomo siempre había sido.

Hasta ese momento lo había conseguido, había conseguido esquivarlo de una forma u otra, no prestarle atención, pero ya no, había que tomar una decisión por muy dura que fuera, sino sería morir todos los días un poco más.

Había llegado la hora, pero ¿la hora de qué?. No podía pensar, costaba y mucho hacerlo. Sólo el intento provocaba dolor de cabeza.¿Cómo erradicarlo?

Intentar que volviera a dormirse no era la solución, volvería otra vez a despertarse y entonces quien sabe lo que pasaría, quizás no lo consiguiera dominar y entonces........... no habría vuelta atrás

Se sentía perdida, incomprendida, sola,estar rodeada de gente no la hacía sentirse mejor. Hablar y hablar, si pero ¿para qué?

Después de tantos ¿quién iba a imaginar que aquello aún seguía allí?. Aquello, así lo llamaba, no lo había dado nombre nunca y tampoco sabía muy bien cual darle, al fin y al cabo que mas daba. Pero si quería que la comprendieran la harían ponerle un nombre, un calificativo.

Todavía no estaba preparada para aceptar que Aquello, muy a su pesar seguía allí, que necesitaría aún más tiempo, que parecía no tener fecha de caducidad, a pesar de que pensara y deseara de que así fuera.

Los pros y los contras, había que analizarlos de forma detallada,cada punto y cada coma, todo de forma minuciosa incluso con lupa si hiciera falta, eso llevaría tiempo.

La última vez que se manifestó lo intentó aparcar, pero esa vez no pudo, parecía como sihubiera cobrado vida y la estaba dejando sin fuerzas, exhausta. Tuvo que hacer un alto en el camino, necesitaba tiempo y precisamente era eso lo que la faltaba,tiempo.

Por eso se sentía agobiada,asfixiada. El tiempo corría y ella no podía ir a su ritmo, era como si jla cuenta atrás hubiera comenzado y el día a día se hubiera convertido en una contrareloj, había una meta, pero no la veía con claridad.

Tiempo, algo que no se ve, pero que se palpa y se siente, algo que a veces oprime por escaso y otras se conviverte en solar, pero para ella en estos momentos se había convertido en una carga pesada.

Tenía que volver a empezar, pero ¿por dónde hacerlo?. Las dudas, los miedos, las preguntas sin respuestas, las ilusiones convertidas en desilusiones, los sueños rotos, las esperanzas..............., eso era lo único que la quedaba. Empezar con el alma partida y el cerebro estrujado, porque erradicarlo del todo sabía que no había conseguido hacerlo.

Tenía que decidir, pero con aquello en su cerebro, no podía pensar con claridad. Aquello, seguía y seguiría allí.

Por mucho que la dijeran, por mucho que la quisieran ayudar, daba igual, todo daba igual. Era ella y nadie más que ella la que tenía que hacer y deshacer, la que tenía que seguir hacia adelante, era su vida,. pero ¿era también su destino?

Sus deseos no realizados, sus ideales sin materializarse, toda una vida esperando sin saber a que, toda una vida luchando, pugnando por salir, por vivir, por ser feliz, y en unas horas todo se rompió.

Volver a empezar de la nda, eso ¿sería lo ideal?, si, pero no, eso sería imposible, tenía un pasado, tenía una parte de su vida, una parte de un camino hecho, la gustara o no ahí estaba. Cambiarlo tampoco podía así que el presente aquí estaba y el futuro............. ese no sabía de que manera iba a llegar, como sería.

Esperaba, deseaba, que el alto en el camino la hubiera dado un respiro, pero eso tampoco se había hecho realidad, al contrario, la había generado más angustia, más pesar y aún así tenía que seguir adelante,. debía sonreir y caminar erguida, intentando que aquello no pesara, que la dejara pensar con un poco de claridad, que la diera una tregua, lo ncesetiba como necesitaba el aire para respirar.

Reconocerse asi misma que aquello oprimía hasta el kpunto de no dejarla ver el futuro con claridad había hecho mella y ya era hora de borrar cosas, bueno, borrar no podía mejor sería decir corregir o intentar hacerlo.

El tiempo ya sabía que jugaba en su contra, el reloj había comenzado su cuenta atrás.

Las cartas ya estaban repartidas incluso antes de que ella naciera asi que había partidas en las que había perdido por no saber jugar o por ignorar las reglas del juego, pero la partida continuaba y esperaba saber jugar la baza que la había tocado.

Sabía y contaba con que habría tropiezos, pero........ no quería que la pillaran fuera de juego, esta vez no, tenía que estar con todos los sentidos alertas, ya había visto y sentido lo que había pasado la última vez y eso no podía volver a repetirse. No se lo podía permitir, esta vez no, no podía.

Ahora tocaba esperar, analizar la partida, ver que jugada podía hacer sin que ello implicara dolor o pérdida, paso a paso pero sin pausa, con algún trago en el camino para refrescar la garganta, una palmada en el hombro de ánimo, una palabra amable que llegase al corazóny una mano amiga que encontrar en los momentos en que el desaliento invdadiera su corazón. Eso era lo que esperaba y si venía algo más que consiguiera calentar su alma, mitigar su sed, bien venido sería.

Mientras tanto aquello, que volviera a dormirse, si fuera para siempre mucho mejor, pero eso seguro que no pasaría, así que de momento habría que intentar que el día a día no produjera más dolor que el necesario,que trajera un rayo de esperanza y de lucidez.
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TENIA MIEDO DE MIIRARLE A LOS OJOS NO FUERA A SER QUE LE DESNUDARA EL ALMA Y DESCUBRIERA SU MENTIRA
¿Cuánto tiempo hacía que no se veían? Mientras esperaba sentada en un bar, esa pregunta había surgido en su cabeza de nuevo. El camarero la sirvió el café con leche y la saludó, charlaron sobre el tiempo, las noticias del periódico, ya se conocían, no era la primera vez que iba alli. Lo había elegido ella, por seguridad,por si en el último momento él no aparecía, así pasaría más desapercibida, no se sentiría traicionada ni tirada.

Nunca había faltadoa una cita, pero quién sabe, quizás hoy si, podía haber cambiado y como ella había estado un poco reticente para quedar, pues bueno, igual en el último momento él pensara que era ella la que no apareciera y............ En fin, allí estaba y rezaba porque no la dejara tirada, eso no la hubiera gustado nada.

Hacía muchos años que no se veían. ¿Habría cambiado físicamente? Por lo poco que habían hablado por teléfono parecía que en su forma de ser no, al menos en su forma de expresarse. Bueno, en un momento lo sabría.

¿Se habría vuelto a casar o seguía con ella?. No se lo había preguntado cuando hablaron por teléfono. Bueno tendría tiempo para preguntar.

Después de mucho pensárselo había accedido a quedar con él. Recordaba el impacto que la produjo oir su voz al otro lado de la línea:

- Hola Bea
- ¿Si? ¿quién es?
- Bea, ¿eres tu?
- Si, soy yo, ¿pero con quien hablo por favor?
- ¿No me reconoces? Soy Alex
- ¿Alex? Pues no, la verdd es que no te hubiera reconocido y desde luego lo que menos esperaba era que llamases.
- Ya bueno, pues es que.......... verás, llevo ya algún tiempo pensando en tí.
- ¿Y no te ha producido dolor de cabeza o pesadillas?
- Bea por favor, estoy hablando en serio.
- !toma y yo!, venga ya me pongo seria. ¿Te ha pasado algo?, ¿Ha sucedido algo?
- Bueno veras, me gustaría verte, charlar contigo, ya se que no lo entenderás y más después del tiempo que hace que no coincidimos, que no nos vemos.
- Pues la verdad es que me choca si, porque a ver majo ¿cuántos años y no meses o días hace que no he sabido nada de tí?. Creo y si no recuerdo mal que serán más de 10 años, ahí es nada.
- Si tienes razón. Verás me gustaría, si puedes y no te importa que quedaramaos.

Se había hecho la remolona, pero al final habia accedido. Había puesto un sin fin de pegas, pero todas se las había tirado abajo, así que se vio diciendo día, hora y lugar. Había ganado, así lo sentía, no pudo resistirse. No cabian disculpas.

Mientras estaba esperando, recordaba la última vez que estuvieron juntos. No había pasado nada espsecial, el recuerdo era más bien triste. Pudo ser y no fue. ¿Por qué no fue? Por ella, sintió miedo y se retiró como pudo, como ya había hecho otras veces cuando se habían tropezado.

Ahora no sabía que podía pasar, que decir, que hacer. No sabía por qué y para qué quería verla. Algunas veces había pensado en que pasaría si él la llamaba, en que haría, que diría y eso había ocurrido. La había llamado.

Una cosa era clara, fuera lo que fuera, y no sabía por qué le sería fiel. Si la necesetiba, ella estaría ahí, pero eso si, no le aguantaría ni una sola palabra que considerase ofensiva.

Desde que se conocían y de eso hacía más de veinte años, en los que al principio medio habían salido, sisempre habían estado con rifis y rafes, con dimes y diretes, como si fueran el perro y el gato. ¿Se habría dado cuenta él de eso? Y aún así, él constituía para ella una asignatura pendiente, una asignatura que nunca se veía capaz de aprobar.

HOy, volverían a verse, volverían a sus rifis y rafes, a sus dimes y diretes !los echaba en falta! Esa era la verdd. Pero luego después de ello ¿Qué habría? ¿Qué pasaría?. El quería verla, no la había dicho para qué, simplemente que llevaba tiempo acordándose de ella y necesitaba verla, charlar, ¿Pero de qué?, ¿Qué podrían tener en común en estos momentos?

La volvería apreguntar si se había acordado de él, esa pregunta la daba coraje. No, no me he acordado de tí, le contestaría, como había hechosiempre. Pero en el fondo de su corazón sabía que no era así. Muchas veces y en ocasiones muy diversas se había acordado de él, se había imaginado lo que hubiera podido ser estar juntos.

Cuando eran críos habían medido salido, para él había sido una de sus novias, hacía la................ No se cuantos en su larga lista. Después cuando la relación se rompió por decisión de ella, habían seguido frecuentando los mismos sitios, asi que habían vuelto a coincidir.

¿Por qué no siguiÖ? ¿Por qué corto? Cosas de críos, pero ella sentía que a pesar de ser unos críos, él la ahogaba, así que decidió poner fin a eso, a no seguir más, a no tener que lamentar más adelante el tiempo que hubieran pasado. Prefería tener un recuerdo más o menos agradabale de él.

Después, siempre que se habían encontrado él parecía no aceptar que hubiera sido ella la que diera el paso. En más de una ocasión se lo había echado en cara de una manera u otra.

Si él supiera que seguía sientdo algo, que su corazón palpitaba cuando lo veía, cuando le tenía cerca, que tenía que hacer verdaderos esfuerzos para que no se diera cuenta, para disimular, para poder seguir negando lo que el tiempo no había conseguido borrar, olvidar ¿Qué pensaría? Nunca había sabido que nombr dar a esas emociones que la embargaban.

Y ahora, después de tantos años, volvía a sentir latir su corazón, sus sienes, volvería a negar lo que parecía que seguía ahi, asíque...........
TENIA MIEDO DE MIRARLE A LOS OJOS, NO FUERA A SER QUE LA DESNUDARA EL ALMA Y DESCUBRIERA SU MENTIRA.

Ya había llegado, ya le tenía enfrente suyo, se habían dado un beso de saludo, ¿Qué tal estás?, !que bien te veo!, parece que por ti no pasan los años. Pero se daba cuenta de que su corazón empezaba a latir, que tendría que hacer un esfuerzo para mirarle a la cara, ver sus ojos y mantenerse fría de pensamiento, de corazón, le dejaría hablar, seguro que algo de lo que dijera la agradaría. Al final del día, ya haría una valoración.

El había vuelto a aparecer en su horizonte, no sabía por qué ni para qué. Otras veces también había ocurrido, otras veces había desaparecido, seguro que ahora sería igual.
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Reencuentro
Casi una decada que no nos sentabamos a tomar un cafe y charlar.
¿Te acuerdas de..........? me preguntabas, y nos reíamos.

No sabía como romper el hielo, como empezar, pero esperaba que ella como antaño la ayudara.

- Cuanto tiempo ha pasado, te he echado en falta, pero no sabía como localizarte y.................. bueno, en el fondo creo que me daba apuro, que me daba corte llamarte, reconocerte lo que ya alguna vez habíamos comentado.

La costaba reconocer que sentía que había perdido el tiempo, que ese tiempo que había dado como tregua, la había llevado a bajar un poco más hacía un pozo, a sentirse ahora vacia, a que tenía que volver a empezar, si empezar.

- Sabes no se si hice bien o mal, pero aquí estoy, tomando un café contigo después de tantos años y con un pasado en común en el que eramos amigas, compañeras de batallas y que quizás ahora porque me siento perdida necesito recordar.

Recordar aquellos años en los que ibamos y veniamos, en los que por no se que azar, nunca discutimos por un chico pero si por lo tardona que era yo. Teníamos gustos diferentes y eso ayudo a que nos entendieramos, a que nos hicieramos inseparables para la bueno y lo malo.

Hubo un lazo que quiero pensar sólo se soltó y ahora vuelve a unirse. Necesito pensar que es así.

Poco a poco, espero que la comunicación vuelva a fluir
Se que ya ni es ni será lo mismo, hemos cambiado, hemos crecido y la vida a cada una nos ha tratado de una manera diferente.

A partir de ahora si quiere (pensaba) podremos volver a ser como antes, más mayores porque los años han pasado para ambas, pero en fin, si ella quiere........... llenaremos esos huecos que quedaron vacios con el paso de los años, intentaremos si es posible crecer juntas de nuevo.
 
Cursos
Esta semana terminaré un curso. Después de pasar cerca de un mes a dos horas diarias con gente desconocida y con pocas cosas en común, al final como siemore oasa me dará pena que termine.
El curso no ha estado mal, pero no se ha podido dar todo lo que estaba programado, ha faltado tiempo, han faltado horas.
En la falta de tiempo es lo que hemos coincidido todos, pero también hemos coincidido en que es duro salir de trabajar y meterte dos horas y media de clase todos los días.
No entiendo porque programan cursos en los que te van a dar dos o tres temas y al final no llega el tiempo para todo ello.

Por otro lado, en este caso, la persona que nos lo ha dado si sabía de uno de los temas, pero del otro, que ni lo hemos tocado, no tenía ni idea.

El título que nos van a dar, yo personalmente, no se si lo pondré en mi curriculum porque tampoco es que me vea suelta para llevar a cabo esa materia y menos a la hora de manejar el meter los datos al ordenador.

Es una pena que programen cursos con tal y cual materia y después no se cumplan las expectativas por falta de tiempo, pero no por la gente que se apunta a ellos sino por quienes los programan.

Es duro salir de trabajar y meterte dos horas o dos horas y pico de clase. Salir de tu casa a las 8 de la mañana y volver a las 10 o las 11 de la noche. Pero la gente queremos aprender, no quedarnos obsoletos, queremos mejorar nuestra situación laboral y porque no, también un poco la personal.

Si, me dará perna que termine porque al final las clases para la materia que era, se han echo a menas y de no saber nada, ahora sabemos un poco, mejor dicho un poquito más, pues a la hora de la verdad y de llevarlo a la prácica, todo dependerá de como funcione la empresa de cada uno, pero la base,esa pequeña base ya la tenemos, luego es cuestión de aplicar las diferencias.

Ahora, empezaré a mirar a ver si puedo encontrar otro curso, que me ayude a matizar las nociones que he cogido con éste y si se puede ampliarlo un poquito más.

Me gustaría que no quedara en agua de borrajas lo poquito que he aprendido y que aún sabiendo que para mi trabajo actual no me sirve, pudiera tener la oportunidad de practicarlo.

Aún así, sabiendo que no me servirá, pero no sólo éste curso, sino cualquier otro que haga, yo intento seguir aprendiendo.

Tengo una amiga que cuando la dije que me había apuntado a este curso, la primera pregunta que me hizo fue: ¿No te cansas de hacer cosas?. La verdad es que a veces si me canso, la contesté pero sabes, creo que más me cansaría de estar parada.

Ella trabaja también y alguna vez ha hecho algún curso que la ha mandado la empresa relacionado con el trabajo que hace y ha salido contenta. Pero si no la mandan tampoco pasa nada. Opina que ya es bastante con ir a trabajar.

A otra de mis amigas su empresa también la ha mandado alguna vez hacer algún curso relacionado con las tareas que hace. A ella se lo han mandado hacer en horario de trabajo, con lo cual aunque también ha resultado un poco cansado, ha sido más llevadero porque no la ha quitado horas para hacer otras cosas. Yo la suelo decir que ha tenido suerte.

Bueno, creo que para ser mi primer ¿escrito?, no se como denifirlo, ya vale.