Nuestra pluma invitada: Mystic Rain
por CRISTINA ÓVILO
Cuando tomo un sugerente baño de Mystic Rain, una de mis fragancias favoritas del genio perfumista que es Jimmy Boyd, las dos primeras impresiones que me vienen a la mente, "como lluvia inesperada", son sin duda magia y poesía.
Salvaje e intensa me resulta esta inigualable (para mi gusto) fragancia propia de un maestro.
En Mystic Rain, las notas verdes (salvia, musgo...) y florales (artemisa) dotan a esta composición de una luz y color propios, la particularidad seca de este perfume floral, que viene dda por el incienso y el almizcle, hacen que tenga personalidad propia. De hecho, el énfasis seco de la misma me evoca un recuerdo tan intangible como su propio nombre indica, lluvia mística. Invita a un paseo mental por parajes que parecen ya no de leyenda sino de sueño.

En resumen, resulta fascinante que un perfume sugiera tantas imágenes en perfecta armonía y las haga vibrar en el alma de forma tan sutil, con esa luz propia que siempre tienen los perfumes de Jimmy Boyd: lagos míticos, bosques de leyenda, misticismo de elevadas cumbres, música, color del Mediterráneo y, cómo no, lluvia, pero lluvia mística.
Cuando tomo un sugerente baño de Mystic Rain, una de mis fragancias favoritas del genio perfumista que es Jimmy Boyd, las dos primeras impresiones que me vienen a la mente, "como lluvia inesperada", son sin duda magia y poesía.
Salvaje e intensa me resulta esta inigualable (para mi gusto) fragancia propia de un maestro.
En Mystic Rain, las notas verdes (salvia, musgo...) y florales (artemisa) dotan a esta composición de una luz y color propios, la particularidad seca de este perfume floral, que viene dda por el incienso y el almizcle, hacen que tenga personalidad propia. De hecho, el énfasis seco de la misma me evoca un recuerdo tan intangible como su propio nombre indica, lluvia mística. Invita a un paseo mental por parajes que parecen ya no de leyenda sino de sueño.

En resumen, resulta fascinante que un perfume sugiera tantas imágenes en perfecta armonía y las haga vibrar en el alma de forma tan sutil, con esa luz propia que siempre tienen los perfumes de Jimmy Boyd: lagos míticos, bosques de leyenda, misticismo de elevadas cumbres, música, color del Mediterráneo y, cómo no, lluvia, pero lluvia mística.





