B01 - Retomando el hilo
¿Por dónde lo dejamos? Difícil decirlo. Yo aquí, en Washington, ustedes allí, en diversas partes del mundo. Unos más cerca, otras más lejos.
¿Por qué tanto tiempo en silencio? Ninguna respuesta que se me venga a la cabeza
¿Por qué de repente volver a hablar -perdón, a escribir-? Ninguna pista que hoy tenga para compartir con vosotros.
¿Por qué hoy y no ayer o mañana o el día después de mañana? Ningun hecho simbólico que pueda marcar un hito y mucho menos un punto de referencia... o tal vez sí...
Tal vez sí que haya un por qué, un de repente, un símbolo, un pequeño hito. Tal vez una conversación que hoy tuve, breve -por lo anhelada-, mediana -una hora más o menos- y larga -porque seguía, sigue, seguimos, nunca llegó a detenerse-.
Será que hoy cumples años, chico, pequeño, siempre "-ito", Pablo, treinta, como pronto cumpliré yo, y así me lo pediste entre anécdotas y campanadas -"vuelve a escribir"-; y aquí me encuentras escribiendo de nuevo, con ese tono simbólico/sensible que suelo usar en esas divagaciones que apunto un día aquí y otro en un papel que termino dejando en papeleras desiertas de cafeterías-franquicia y que nunca habéis leído. Será porque son esos, y no otros, ni más ni menos, porque suman treinta, con todas sus letras, y no veintinueve, y yo, que si no nos veo no lo creo... o tal vez sí...
Tal vez sí porque de un tiempo a esta parte siento que empiezo a repetir más de lo que alguna vez hice aquel "qué joven que es" que -a mi juicio- marca a quien empieza a hacerse un poquito menos joven -vean cómo evito la palabra "mayor"- en diferentes situaciones. Tal vez sí porque en conversaciones circulares se repite el tema y, entre otros detalles, hace menos de un mes que empecé a esbozar una poesía que, como yo, también le teme a "la edad que llega". O será tal vez, acaso, porque ya no tomo fotos pensando en inmortalizar el momento sino a nosotros y a nuestras no-arrugas, y pienso en qué guapa que eres, Elena, y qué lindo sería que así nos viéramos siempre.
Será por esto, por la fecha, el número, el amigo, la petición, la noche -lluviosa, creo que hasta ahora no nos lo había dicho-, o será simplemente porque, sin excusas, me apetecía volver a hacerlo, para retener espacios y memorias, porque qué sera que tiene el tiempo que cuanto menos lo cultivas más se te escapa entre las manos, como un reloj de arena que terminado su ciclo tienes que saber volver a darle la vuelta.
Retomando el hilo, aquí estoy yo, allá estan ustedes -vosotros-, y hacía tanto que no nos contábamos que se hace imposible continuar sin preguntaros "¿y cómo estáis vosotros?".
Yo ya saben, enredado entre barras y estrellas, dispuesto a recuperar el tiempo perdido y con muchas cosas que contaros de poco a poco, mientras sueño -dormido y despierto- con recordar aquel sueño que a media noche me despertaba para encontrarme viviendo el sueño. Al menos ya no me despierto entre vigilias con la sensación de que alguien me observa desde la puerta... bueno, tal vez lo sigo haciendo, aunque últimamente con menos frecuencia. Mari, ¿encontraste ya la respuesta?
Retomando el hilo ... felices, treinta, chico, ¿quieres que te quitemos ya el "-ito"?
¿Por qué tanto tiempo en silencio? Ninguna respuesta que se me venga a la cabeza
¿Por qué de repente volver a hablar -perdón, a escribir-? Ninguna pista que hoy tenga para compartir con vosotros.
¿Por qué hoy y no ayer o mañana o el día después de mañana? Ningun hecho simbólico que pueda marcar un hito y mucho menos un punto de referencia... o tal vez sí...
Tal vez sí que haya un por qué, un de repente, un símbolo, un pequeño hito. Tal vez una conversación que hoy tuve, breve -por lo anhelada-, mediana -una hora más o menos- y larga -porque seguía, sigue, seguimos, nunca llegó a detenerse-.
Será que hoy cumples años, chico, pequeño, siempre "-ito", Pablo, treinta, como pronto cumpliré yo, y así me lo pediste entre anécdotas y campanadas -"vuelve a escribir"-; y aquí me encuentras escribiendo de nuevo, con ese tono simbólico/sensible que suelo usar en esas divagaciones que apunto un día aquí y otro en un papel que termino dejando en papeleras desiertas de cafeterías-franquicia y que nunca habéis leído. Será porque son esos, y no otros, ni más ni menos, porque suman treinta, con todas sus letras, y no veintinueve, y yo, que si no nos veo no lo creo... o tal vez sí...
Tal vez sí porque de un tiempo a esta parte siento que empiezo a repetir más de lo que alguna vez hice aquel "qué joven que es" que -a mi juicio- marca a quien empieza a hacerse un poquito menos joven -vean cómo evito la palabra "mayor"- en diferentes situaciones. Tal vez sí porque en conversaciones circulares se repite el tema y, entre otros detalles, hace menos de un mes que empecé a esbozar una poesía que, como yo, también le teme a "la edad que llega". O será tal vez, acaso, porque ya no tomo fotos pensando en inmortalizar el momento sino a nosotros y a nuestras no-arrugas, y pienso en qué guapa que eres, Elena, y qué lindo sería que así nos viéramos siempre.
Será por esto, por la fecha, el número, el amigo, la petición, la noche -lluviosa, creo que hasta ahora no nos lo había dicho-, o será simplemente porque, sin excusas, me apetecía volver a hacerlo, para retener espacios y memorias, porque qué sera que tiene el tiempo que cuanto menos lo cultivas más se te escapa entre las manos, como un reloj de arena que terminado su ciclo tienes que saber volver a darle la vuelta.
Retomando el hilo, aquí estoy yo, allá estan ustedes -vosotros-, y hacía tanto que no nos contábamos que se hace imposible continuar sin preguntaros "¿y cómo estáis vosotros?".
Yo ya saben, enredado entre barras y estrellas, dispuesto a recuperar el tiempo perdido y con muchas cosas que contaros de poco a poco, mientras sueño -dormido y despierto- con recordar aquel sueño que a media noche me despertaba para encontrarme viviendo el sueño. Al menos ya no me despierto entre vigilias con la sensación de que alguien me observa desde la puerta... bueno, tal vez lo sigo haciendo, aunque últimamente con menos frecuencia. Mari, ¿encontraste ya la respuesta?
Retomando el hilo ... felices, treinta, chico, ¿quieres que te quitemos ya el "-ito"?
La ciudad tras el cristal

La ciudad tras el cristal,
detenida, vibrante, repleta, ausente, opaca o transparente,
¡hay tanto que depende del punto de vista!
Un instante, un reflejo, un segundo,
y tras éste otro segundo
que bloquea los recuerdos y convierte en sueño -o pesadilla-
el subir y bajar de colinas con forma de edificios
o edificios como colinas que los brazos de miles hombres levantaron.
La ciudad tras el cristal,
el vacío, el ruido, los olores, los fantasmas, el icono, la leyenda,
todo queda ahí, al alcance de la mano,
y el tren que sigue pasando conmuta los peones sin que la partida se detenga.
-
NYC.mayo2006






