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La Cienaga
Escritos en barro...
El Ogro
Pase pero no haga ruido
Sindicación
 
Da...dos
Dados de palabras envueltos, hundidos en algún saco, cerrado con un cordón de cuero silencioso…silencio que dando vueltas al saco lo sella…dejando caer algo de el…

Ojos curiosos…manos hábiles atrevidas…pero es que hay dados…juegos de mano…de mesa…de cama…de suelo…

¿Cuántas veces tiembla una mano antes de lanzarlos?...¿Cuantas son las veces que se tiran? ¿Cuantas las veces que no llegan a caer?...

Y es que hay veces que es el juego el que se cansa de ser o no jugado…otras los jugadores…hay dados lanzados al aire que para cuando se paran en el suelo ya no hay nadie que los lea…

Hay manos que desgastan sus propios dados…cuando la duda se hace sudor y el interrogante te interroga la respuesta exclama un porque a la pregunta que no llega,…hay memoria para todo lo inmemorable…y hay quien invento el olvido para lo inolvidable…

Pero es que hay dados y dados, aburridos, cobardes, intimidados, tímidos, avergonzados, miedosos, llenos de adjetivos incalificables que saturados de estar y aguantar el peso de otros dados que tampoco salen a jugar…hacen con sus picos un agujero en el saco y se dejan caer al tropiezo, lento, rápido, intencionado, accidentado, expreso o eternamente mortal de quien pasa dejando pasar o no…

Hay quien juega sabiendo jugar…hay del que juega dejando jugar, hay también quien juega sin saber a que juega…hay quien pasa de jugar…y es que hay y hay…

Dados de palabras envueltos, hundidos en algún saco, cerrado con un cordón de cuero silencioso…hay dados que anuncian la partida…otros que parten y se parten sin previo anuncio…y que hay ahí de aquel dado que juega hasta partirse en dos…
 
La noche de...

Shhh…Decían que era una de las noches mas mágicas del año…Los niños de la aldea se acostaban pronto, y metiditos en la cama con la manta hasta la nariz le daban vueltas al reloj de arena que había en la mesilla echa por algunos troncos de madera, que caídos, los aldeanos recogieron de alguna tormenta, giraban y giraban el reloj esperando la llegada de los tres magos…hasta que se quedaban dormidos…sshhh

En la Séptima casa pegada al río que yacía montaña abajo, vivía una doncella de aspecto desenfadado, su cabello era rizado como las mismísimas enredaderas, ojos profundos y su tez guardaba la calidez de un Otoño que atardece…con la belleza de una princesa, el encanto del caballero que conquista sin armas y el carácter de un pueblo que lucha viviendo dejando vivir…
Se levantaba temprano para trabajar en la parcela de campo que poseían sus padres, a cambio le daban un par de doblones al mes, así todos los días hasta que el Sol se ponía por el bosque. Mientras sus manos se endurecían trabajando la tierra, su interior labraba un lugar donde desear fuese la semilla de cumplir, donde arar no marcara la arena…donde el único fruto a recoger fuese lo que con ilusión se siembra…
Durante el tiempo que duraba la jornada de trabajo, la doncella contaba historias sobre sus escapadas al bosque y a los poblados de al lado, anécdotas, parajes, habitantes curiosos, leyendas y un sin fin de detalles que hacían sonreír y despertar la curiosidad e inquietud, alegrando las labores de los que compartían campo con ella.
El mejor momento del día para ella, era cuando llegaba la noche, justo después de cenar…daba las buenas noches, y se metía en su cuarto, su torreón, allí soñaba, imaginaba como seria el mundo detrás de las laderas…como seria el caballero apuesto que encerrado en su mundo, fuese cual fuese, robaría un caballo y postrado en su ventana, la lanzaría una piedra para escapar juntos donde el donde no importe siempre que haya algo que ver mas allá…Otras visualizaba como era ella la que cogía las riendas, y al trote saltaba la ultima valla del poblado con el cabello cortando el aire, los ojos humedecidos y las manos bien agarradas a la cuerda de sus sueños…

Shhh…pero esa noche…esa noche era una noche diferente…era y es una de las noches más mágicas del año…Los tres magos estaban a punto de llegar para cumplir las peticiones de los que piden sin exigir deseando con fuerza…

Esa noche la Doncella bailaba sentimientos en su torreón y poco a poco se fue quedando dormida pidiéndole algo a los tres magos… con los rizos adornando la almohada y el cuerpo dando vida a su lecho… Sucedió…,…Justo sucedió esa noche…cuando su respiración se entrego a Morfeo…en el cielo brillo con fuerza una estrella, de esas a las que alguien pone nombre, atravesando con un az de luz su ventana llegando al pecho de la Doncella dejándole dentro el siguiente mensaje: No necesitas mi luz para que tus deseos se cumplan,… tu ya la tienes, pero mientras que brille en el azul mi az te acompañara desde los sueños a la realidad…


Y a la mañana siguiente…
 
Entre I y R...
¿Cuántos secretos guarda cada tumba? ¿Quién iba a morir por escucharlos?
¿Quien se iba a sentar en un cementerio a desarrollar sus sentidos?
¿Por qué hay un periódico que se llama La Razón?


A lo lejos hay una niña andando por un camino, de esos abaratullados por arbustos, juncos…vistas al campo…algún mini acueducto, con río y gravera, pinos de seco verde, pajas disecadas en el suelo…Delicadamente empujaba con las zapatillas las piedras que se iba encontrando por el caminillo…miraba de reojo a sus padres y hermano que andaban con ella…por si la descubrían…pensaba que ellas, las piedras, no merecían quedarse ahí quietas…que seguro que lo único que querían eran avanzar…que desearían estar en algún sitio…y que a saber hasta cuando otro zapato les daría un empujoncito, o quizá una patada fuera… o… atrás del camino…entonces estarían perdidas…atrasadas…
Intentaba abarcar todas las piedras que podía…pero a veces se retrasaba demasiado y sus padres y hermano que andaban mas rápido la regañaban y no le quedaba mas remedio que dejarlas donde la zapatilla las empujo por ultima vez…El tiempo para su calzado se agotadaba tras el ultimo : Vaaaamooos!! …Entonces corría hacia donde estaban sus padres, y agarrada de sus manos volvía la cabeza y mirando hacia atrás las deseaba de dentro a fuera y sin mover los labios: Mucha suerte espero que lleguéis al “final” de vuestro camino, que nadie de una patada os saque de el…que nadie tras adelantaros se gire y haciéndoos dar saltos retrocedáis todo lo que con ayuda o sin ella habéis avanzado…
Y triste las perdía de vista…



Supongo que en aquel momento lo que aquella niña no se planteo es : lo realmente imaginario y lo imaginariamente real...