BARTOLOMEO NUEZ EN: VISITANDO AL DOCTOR
Consulta del Doctor Liendres, Bartolomeo con el Doctor.
- Verá Sr. Doctor Liendres, que vengo por lo que le comenté, por el dolor de ano, ya le habrá contado mi madre, ¿no?
- Sí, hijo, sí, procede...
- ¿Qué?
- Nada, que me vayas contando que te pasa, y te me vas desnudando y me pones el culo en pompa, ya sabes...
- Sí, sí. Pues verá Sr. Doctor Liendres, como le habrá dicho mi madre, yo soy un gran aficionado al sexo anal, y a otras cosas que no vienen al caso, ya sabe, drogas, alcohol, rock radical, lactancia, etc... Volviendo al sexo anal, de un tiempo a esta parte, noto que me duele mucho, sobretodo cuando me penetran, ¿usted cree que habrá alguna relación, Doctor, entre ser penetrado analmente, y el dolor en el ano?
- ¡A ver, a ver! Relájese, abra más la puerta de atrás, así, así. Verá, voy a tener que penetrarle, para observar los síntomas, relájese, deje, deje que le coja la polla...
- ¡Pero Doctor!... Bueno, bueno, Ah, ay, ah, ay, ah, ay...
5 minutos más tarde, mismo sitio, mismos personajes.
- Verás hijo, después de examinarte, tengo que concluir que tus dolores son debidos a unas hemorroides severas, únicas en su especie, y de difícil tratamiento. Lo mejor será que te recete una cremita, para que te untes con cuidado, después de lavarte,...
- Pero Doctor, no entiendo, ¿y el sexo anal? Yo noto que el dolor es mucho mayor cuando me petan, ¿se dice así?, y que después también tengo el ano más escocido. ¿No debería dejarlo?
- No, hijo, verás, eso es una coincidencia, simplemente. Son unos accesos periódicos que te dan, de dolor, que casualmente coinciden con las penetraciones, pero que seguirían existiendo igualmente si no existiesen éstas, ¿me explico? Puedes seguir practicando el sexo. ¡Es más, debes! Me ha dicho tu madre que te tranquiliza mucho, ¿no es cierto?
- Sí, Doctor, sí, lo que usted diga, muchas gracias, le haré caso, ¿cuánto le debo?
- Nada hijo, nada, espera no te vayas todavía, déjame que te haga otra vez la prueba, para confirmar el diagnóstico,....
- ¡Jo! ¡Qué profesional, Sr. Doctor!...
- Sí, jejeje, ¡y no soy el único! Jejejeje..., Ah, ah, ah...
Más tarde. Consulta del Doctor Liendres, hablando por teléfono con la madre de Bartolomeo.
- Muchas gracias, Doctor, por atender a mi hijo, y por contarle lo que teníamos pactado, ¿usted cree que se lo ha creído?
- Sí, señora, enteramente. Debo, no obstante, advertirle que su hijo tiene que hacer reposo de vez en cuando, y que no olvide untarse la crema que le receté, que le dije que era para las hemorroides, ¡que tiene todo el culo escocío! Ah, y que use vaselina, ¡por el amor de Dios!
- Gracias Doctor. Gracias por entenderme. Ya le diré que se lo tome con más calma más adelante, Doctor, pero ahora mismo, en mi situación, y tras la muerte de mi difunto, nos hace falta el dinero, y Juan está consiguiendo cada vez más clientes. ¡Pobrecillo hijo mío, si supiese que cobramos por sus servicios! ¡El no lo entendería! ¡Es tan noble! Pero ya le digo, la clientela va en aumento y...
- Bien señora, si la entiendo, es carne de primerísima calidad, ¡que me va usted a contar!... ¡Claro, tantos años en conserva! Ya me pasaré yo también para verle, ¡a ver si me hace algún descuento! Adiós señora, adiós.
- Verá Sr. Doctor Liendres, que vengo por lo que le comenté, por el dolor de ano, ya le habrá contado mi madre, ¿no?
- Sí, hijo, sí, procede...
- ¿Qué?
- Nada, que me vayas contando que te pasa, y te me vas desnudando y me pones el culo en pompa, ya sabes...
- Sí, sí. Pues verá Sr. Doctor Liendres, como le habrá dicho mi madre, yo soy un gran aficionado al sexo anal, y a otras cosas que no vienen al caso, ya sabe, drogas, alcohol, rock radical, lactancia, etc... Volviendo al sexo anal, de un tiempo a esta parte, noto que me duele mucho, sobretodo cuando me penetran, ¿usted cree que habrá alguna relación, Doctor, entre ser penetrado analmente, y el dolor en el ano?
- ¡A ver, a ver! Relájese, abra más la puerta de atrás, así, así. Verá, voy a tener que penetrarle, para observar los síntomas, relájese, deje, deje que le coja la polla...
- ¡Pero Doctor!... Bueno, bueno, Ah, ay, ah, ay, ah, ay...
5 minutos más tarde, mismo sitio, mismos personajes.
- Verás hijo, después de examinarte, tengo que concluir que tus dolores son debidos a unas hemorroides severas, únicas en su especie, y de difícil tratamiento. Lo mejor será que te recete una cremita, para que te untes con cuidado, después de lavarte,...
- Pero Doctor, no entiendo, ¿y el sexo anal? Yo noto que el dolor es mucho mayor cuando me petan, ¿se dice así?, y que después también tengo el ano más escocido. ¿No debería dejarlo?
- No, hijo, verás, eso es una coincidencia, simplemente. Son unos accesos periódicos que te dan, de dolor, que casualmente coinciden con las penetraciones, pero que seguirían existiendo igualmente si no existiesen éstas, ¿me explico? Puedes seguir practicando el sexo. ¡Es más, debes! Me ha dicho tu madre que te tranquiliza mucho, ¿no es cierto?
- Sí, Doctor, sí, lo que usted diga, muchas gracias, le haré caso, ¿cuánto le debo?
- Nada hijo, nada, espera no te vayas todavía, déjame que te haga otra vez la prueba, para confirmar el diagnóstico,....
- ¡Jo! ¡Qué profesional, Sr. Doctor!...
- Sí, jejeje, ¡y no soy el único! Jejejeje..., Ah, ah, ah...
Más tarde. Consulta del Doctor Liendres, hablando por teléfono con la madre de Bartolomeo.
- Muchas gracias, Doctor, por atender a mi hijo, y por contarle lo que teníamos pactado, ¿usted cree que se lo ha creído?
- Sí, señora, enteramente. Debo, no obstante, advertirle que su hijo tiene que hacer reposo de vez en cuando, y que no olvide untarse la crema que le receté, que le dije que era para las hemorroides, ¡que tiene todo el culo escocío! Ah, y que use vaselina, ¡por el amor de Dios!
- Gracias Doctor. Gracias por entenderme. Ya le diré que se lo tome con más calma más adelante, Doctor, pero ahora mismo, en mi situación, y tras la muerte de mi difunto, nos hace falta el dinero, y Juan está consiguiendo cada vez más clientes. ¡Pobrecillo hijo mío, si supiese que cobramos por sus servicios! ¡El no lo entendería! ¡Es tan noble! Pero ya le digo, la clientela va en aumento y...
- Bien señora, si la entiendo, es carne de primerísima calidad, ¡que me va usted a contar!... ¡Claro, tantos años en conserva! Ya me pasaré yo también para verle, ¡a ver si me hace algún descuento! Adiós señora, adiós.
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