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Se nos va a dar
Citas diarias y relatos. Poemas, cuentos de autoría propia.
Acerca de
Solo un momento, un robar el tiempo no permitido. Desde hace mucho que somos y seremos CIUDADANOS del MUNDO. Nos ha tocado vivir una revolución tecnológica la cual nos brinda lo escencial en los seres humanos: la comunicación. Sin más ni menos, pretendo aqui encontres , no lo que buscas, sino lo que no buscas... De otra manera seria un seguir de largo como tantas veces lo hacemos en la vida. Me permito y acepten si ustedes quieren, penetrar en las líneas y así darnos cuenta que hay "más" de lo que uno espera. A ustedes quienes serán los que hagan perdurar la esfímera vida de este espacio minúsculo, colaboren con sus comentarios, pues de sa manera creamos un espacio abierto y aprendemos de nuestos errores.
Sindicación
 
Luvias de los 21 de octubre
Naci un 21 de octubre, alla por el año 60 en la República Oriental del Uruguay, en Montevideo, capital de la misma.
Tarde plomiza con lluvia a las 17:20 horas segun me cuentan y consta en los libros de la historia.
Año a año ha llovido casualmente en mi cumpleaños.
Por diferentes razones he estado fuera del país, de mi ex-país: Uruguay,en este "especial" día, y se que es personal netamente lo que digo , pero aquellos que siempre tuvimos una familia y encima numerosa estas ocasiones son las que nos permiten aunarse y dejar el anecdotario abierto para mi recuerdos imborrables.
Insolitamente, donde siempre estuve, el dia desprendio sus gotas para refrescar el ritual vaya a saber de como, porque y de que raices cunde esa coincidencia.
Pero este año, estoy en San Vicente del Raspeig, Alicante, España. A esta altura es muy dificil que llueva aqui.
Más que eso es dificil poder ver las gotas como se desprenden y corren agrupadas discretamente en los vidrios de las ventanas.
Pero hoy 21 de octubre de 2004, llovió.
Insolitamente llovió aquí, donde es dudoso que suceda. donde la gente se extraña cuando ve caer las gotas gruesas y continuas del cielo encapotado y oscuro en este día increible.
Creo que si fuera ido a parar al Sahara, estaba lloviendo. Lástima no lo pense pues el record Guiness se hubiese hecho realidad y mi nombre estaria dentro de las marcas mundiales.
Hace 44 años que donde estoy llueve en mi fecha de nacimiento.
Mas alla de eso, mi familia desde montevideo me llamo para darme su abrazo fraternal a la distancia. Primero fue mi señora, cuando estaba trabajando , luego fueron mis hijos Juancito y Laura, luego mi madre y mi primo Pablo y cerrando la lista mi padre y Marta. Evidente que por Internet el primero en saludarme fue mi hermano, el contacto diario con Alvarito Noceti y amigas de mi hija junto a mi primo carolino, cerraban la lista.
Mi familia aqui en San Vicente, me beso temprano en la mañana para desearme un feliz dia por costumbre como tenemos los uruguayos...
Pero en la noche, golpeo fuerte!
Cuando nos juntamos aparecieron pizzas y picadas, una torta de cumpleaños, vela y el compartir ese corto e inolvidable momento que me brindaron de corazón con quienes comparto mis penas dia a dia.
Gracias a mi mujer e hijos, gracias a Fernanda y Gonzalo y al "loco" Washington Marquez.
Por más años que llegue a tener siempre tendre presente este día. Jamás sera borrado bajo ningún concepto. Pues estuvieron los que tenían que estar y los que no estaban también estuviern mas cerca que nunca... Aprendia a sentir lo que es estar lejos de casa definitivamente y que tu "familia" te haga sentir que no estas solo. Que te arrimen esa cuota de esperanza y alegria en tu corta vida...
Cosas de la vida.
Cosas que pasan...
Tal vez a unos poquitos, como digo a veces, tal vez suceda por mera casualidad.
Les parece?...
 
Hasta siempre Chiripioica!
15 de setiembre de 2002-


Querida compañera:

Hace muchos años te conocí. Viniste a mi vida sin avisarme y me acompañaste sin faltar un día tan solo. He roto mil veces en mi mente este papel para conversar contigo. Hoy es el día. Debemos hablar para que sepas sobre mis decisiones irrevocables.
Diez años para mí y para ti es mucho tiempo, es la cuarta parte de mi vida y se me ha hecho duro, muy duro poder compartir de esta manera las cosas. No sé que te he hecho. Tal vez en algún momento invoque tu nombre y ofendida viniste a mí o tal vez te enamoraste y no pudiste abandonarme. Creo que es tiempo que tomemos caminos diferentes. Tu me has enseñado mucho sobre cosas que a pocos les enseñas y bastante he aprendido como para seguir solo mi sendero sinuoso y duro. A veces siento que me lo haces más difícil de lo que es pero te respeto. Siempre te he respetado y hasta el temor y el miedo llego a apoderarse de mí por tu presencia.
Compañera, es hora de que nos separemos. Realmente me has hecho daño y tal vez tú también. He sufrido y has sufrido en demasía y haciendo padecer a inocentes malos momentos por tus mañas certeras o no. Quiero pedirte humildemente como nunca he hecho a nadie que me dejes libre. Que me devuelvas aquello que algún día me quitaste: la tranquilidad de vivir la vida sintiéndome bien: el disfrutar de cada mañana, el no sentir el miedo a la “parca”, el mantener erguida y firme la frente hacia las desavenencias de la vida, el poder poner el pecho a las balas sintiendo el dolor como tu me enseñaste.
Los tiempos son duros, necesito fortaleza en mi cuerpo, cabeza y corazón. Te ruego no me quites nada y te marches en silencio como viniste algún día.
Tarde o temprano nos encontraremos y conversaremos de los viejos tiempos. Sé que estarás por allí pero no dentro de mí. Sé que me escucharas y te escuchare y reiremos juntos por todas las peripecias pasadas. Podemos tal vez, mas adelante, ser buenos amigos. Sé que las partidas son dolorosas pero tu debes seguir y yo también.
Estoy cansado de mirar la vida con miedo. Quiero disfrutar de cada momento solo, sin tu presencia.
Me has dejado mucho, mucho mas de lo que te imaginas: he aprendido a respetar a la muerte, he aprendido a respetar a la vida, he aprendido a sufrir lo que no se puede explicar y he aprendido a sufrir lo que puedo explicar. He aprendido lo mucho que tengo dentro y lo mucho que escondo. Me has enseñado a que no es bueno esconder y debo expresar mis sentimientos. Me enseñaste que la razón no gobierna y que el sentir es lo primordial de la vida. Me has enseñado que puedo mucho más de lo que imagino.
Me has dejado un legado extenso, útil y hermoso.
Pero también he sufrido: me he sentido mal muchos, muchos días. Temiendo a la muerte siempre. No te culpo a ti de esto en particular, sino que tu presencia me infunde a ello. No he podido disfrutar de mis hijos como pienso yo que debería haberlo hecho, no pude dar todo lo que tengo como debí haberlo hecho, no pude vivir como pienso yo debería haberlo hecho y SENTIDO!
Tu no tienes todas las culpas, tal vez y creo es una posibilidad real y lógica yo mismo he fundado todas estas cosas sobre tu espalda como justificando los pasos que nos llegan.
He ido a brujos, curanderos, sanadores, parasicólogos, sicólogos, médicos, terapeutas y siquiatras para poder descargarte y ha sido en vano.
Lo único que he encontrado para aliviar tu presencia son pastillas y más pastillas de diferentes tipos, vedes, amarillas, grises, grandes, chicas, sedantes, ansiolíticos, antidepresivos, etc..
Tal vez no me di cuenta y tú diciéndome a gritos que la cosa estaba en mí y nada más. Tal vez fui sordo a tus gritos y recibí tus embates para aprender como antes menciono a reaccionar, a darme cuenta que dentro de mí están las soluciones que he buscado en medicamentos, profesionales y consejeros.
Realmente debo darte las gracias por dejarme todo lo bueno que has dado.
No te recriminaré mis sufrimientos pues son míos y así quise yo que fueran equivocadamente.
Solo te quiero dejar para seguir sin ti mi camino.
Tal vez te duela ... Creo que si.
A mí me cuesta decirte todo esto. Me duele dejarte pero es lo mejor para mi fundamentalmente y para mi familia.
Para ti será un partir hacia otros lados, otras personas que tal vez necesiten tus consejos. Ojalá no sean tan torpes como yo que demoré diez años en darme cuenta de cómo son las cosas.
Un día te bauticé Chiripioica y así fuiste siendo parte de la familia. Compartimos asados, boliche, buenos y feos momentos.
Te voy a extrañar.
Creo que tu también.
Lo que nos van a quedar simplemente son los recuerdos cosa que no nos puede quitar nadie.
Te agradezco todo lo que has hecho por mí y te doy un abrazo para que partas ahora hacia donde quieras y devolver tu libertad ganando así la mía.
Eres libre, ve y vuela, otros te esperan...
Lo nuestro fue una larga etapa de aprendizaje, de idas y venidas, de sufrimientos y alegrías.
No hay rencores entre nosotros.
Nunca nos vamos a olvidar el uno del otro.
Seguiré mi vida sin ti peleando contra lo que se avecine y haz lo mismo con la tuya: así me lo enseñaste, así será por siempre y para siempre.

Gracias.
Tu amigo Anibal.
 
La espera
La espera es dura.
El tiempo se detiene, se alarga y se ensancha en un vaivén de acordeón tanguero. Después, lo duro, la cabeza, que tantas veces ayuda se vuelve enemiga acérrima de tus sentimientos. Te traiciona, te lleva de aquí para allá, busca olores registrados, busca sonidos y caras: no encuentra.
Pero cuando encuentra se dispara, se dispara tal cual saeta, en un vuelo infinito hacia lo profundo. Tu cuerpo se contorsiona evitando el flechazo certero directo al corazón, directo al sentimiento, a los recuerdos.
Se mezcla todo se vomita el dolor y las ansias, se oprime el cerebro físico de aquel infinito cerebro intangible.
Sucede aquí y allá. Sucede siempre ante un esfuerzo indómito de la naturaleza. Es fuerte y débil. La carne lo soporta y usa sus mecanismos de defensa. Sus mecanismos de escape, de liberación.
Pero siempre rondan, rondan.
Están al acecho.
 
Fin de año, día 32 de Diciembre
Fin de año
Hace muchos años escuche que había un día que pocos podemos ver y sentir: el día 32. Sucede a muy poquitos, sucede exactamente a la medianoche del 31 de diciembre. Hay un día más antes de llegar al primero del año siguiente.
He aquí mi día 32 de diciembre de 1998.
Miraba por la ventana y el reloj decía que eran las 12 menos 10, Juan revoloteaba con sus cañitas procurando una botella vacía para lanzarlas, me hizo acordar a un niño de 11 años que junto a hermano y primos en la casa de algún abuelo pedía un cigarro para encender los fuegos artificiales y por supuesto para dar unas pitadas también. El cielo negro y de buen tiempo se iluminaba con diferentes explosiones casi todas por supuesto llenas de esperanza y de humildad en contraposición a sus bolsillos. En casa están mis hijos y sobrinas junto a sus padres y mi compañera. De pronto alguien estallo gritando el feliz año nuevo y al inclinarme para besar a Juan en la frente comenzó el día 32...
Lo primero que vi fue un hibisco y botijas tirando bombas había dos rubios y dos morochos. El morocho menor hablaba en inglés alzando en su mano fina una copa de buena champaña. El flaco, rubio miraba por una ventana fuegos artificiales mientras la lluvia partía su cristalino. A lo lejos se oía no sé si allí o acá un tambor que repicaba desentonado. No sé si su corazón estaba en Alemania, Chile o en una plaza malvinense. Una voz gruesa me dijo de atrás feliz año "mijo"... Lo vi, era un señor de unos 40 años parecido a mi padre, con su pelo teñido de negro sus cejas enjutas su mano gruesa que me abrazaba, le mire a los ojos y comprendí que estaba en el día 32. Fue tan real ese momento. Luego lo vi sentado a una mesa mirando al cielo, a esa luna imaginaria por la que todos nos comunicamos... Mis piernas por cierto mucho más ágiles y ligeras corrieron al interior de esa casa y tres bancos libres se movieron hacia mí. El primero fue el de la cabecera. Tenía un bigote grueso y cachetes gordos, el segundo lo vi como una muchacha gorda, de senos grandes y risa grotesca y el tercero estaba quieto allí cerca del teléfono, en su esquina. Era un banco celeste con acento gallego, con olor gallego con amor gallego.
No sé que me dijo pues uno a veces llora en ese día 32. Le tome su mano gorda y redonda la cual la apretó fuerte y sin más giré mi cabeza a un lado y una señora de bastón, tal vez un aborigen de los pocos sobrevivientes de aquel éxodo famoso, me beso con una india sonrisa en sus labios.
Los Beatles sonaban en algún rincón mientras en otro Zitarrosa rascaba una milonga. Vi a tres reyes magos que hurgaban en mis zapatos, también vi como se iban como se nos van a todos, con ese amargo lamento de que la realidad es dura. De pronto el boliche se abrió de par en par en una lluvia de grapas con Jaime y el Pelado nos abrazamos y en ese momento brindamos por nosotros, los nuestros y los que se nos fueron. Crucé de repente por la plaza Fabini en busca del Mario que corría Verdi abajo. Miré las estrellas y levante mi vaso lleno de amarilla cerveza la cual se tornó cristalina y transparente. Miré mi reloj nuevamente y eran las doce y un minuto. Juan y Laura me tironeaban queriendo bajar a tirar sus "cuetes".
Ya había pasado el día 32, que solo se da a veces, a algunos, a unos poquitos, a unos muchos o tal vez sean cosas mías nomás.
 
Recuerdos I
España, 15 de julio de 2004.

Mi piso, mi suelo, mi cielo, mi casa, mis olores, mis sueños, mi parquet tibio, mi computadora amiga, mi tabla, mi reja, el sillón, los barnices, la pintura, la cal, la miseria, el encierro, la desesperanza, el dolor de ver a mis hijos sin futuro, el miedo, mis ataques de pánico, mi moto, el cansancio de mi compañera, mi dolor por la patria, por la bandera, por mi Plaza Fabini, las tumbas, los techos de lata, los techos blancos,… ¿Dónde están?.
¿Tanto entra en mi corazón?
El poder vivir sin problemas, el horizonte firme, el futuro asegurado y borroso, mis hijos creciendo, una vejez junto a mi amada.
¿Tanto palpo y veo en mis sentidos?
¿Soñaré o estaré en España?.
Todo cuesta aquí o allá.
Aquí un día, allá toda una amarga , tortuosa y dura vida.
Tú eliges, tu decides.
Tú solo tu.
Tú eres dueño del camino.
Tú no permitas que te embreten.
Rompe las vallas.
Rompe la tradición de seguir asido a la miseria, viendo cada día como somos menos a la mesa.
Todo se puede cambiar, detener, doblar, luchar, pero lo único que no podemos abortar es el siniestro minutero.
Aprovecha ahora que las alas firmes, se deshojan tarde o temprano.
Vuela, vive, baila!
Sueña, ríe, llora pero siempre canta.
 
Plaza España
No dependo de un zapatero, de una voluntad, no dependo de nadie!. Dependo de mí y por eso iremos adelante.

Busco en los rincones
Y encuentro una plaza
Solo y en un banco
Pasan caras raras
Piso en San Vicente
Baldosas de España
Baldosas de abuelos
Baldosas de entierros
De historias lejanas.

Uno muere un poco
Con tanta distancia
Pero los recuerdos
Reviven el alma
Miro a mis costados
Todos ríen y hablan
Yo ensucio papeles
Con tinta añoranza.

Y allá mi familia
Me da fuerza y ganas
Para seguir firme
Por ellos no paras!
Solo y contra el mundo
Extraño y te atacan
Pero los esquivas
Y aunque te derriben
Ellos te levantan.

Y cuando tu quieres
Abrazar las gracias
Nadie esta a tu lado
Te miran las piedras secas de batallas
Y es como un Quijote
Se levanta en armas
Buscando horizontes
Abriéndote brechas
Con las duras manos
Que hoy sangran en llagas
Que curan las fotos
Los recuerdos, gracias.
 
Cosas de la vida cotidiana...
A falta de papel y lápiz tengo este tapiz blanco ante mis ojos que reflejara mis sentimientos y andanzas en tierras Valencianas.

La vi, se sentaba un día por la Calle Mayor en su butaca. Allí, las butacas, no todas pero algunas tienen nombre, por mas que sean públicas. Yo caminaba por la peatonal al alba para mi trabajo y ella bordaba su pañuelo sin parar. No me miro, yo si.
Tal vez de mi edad , con rostro serio, de esos rostros que dejan ver la guerra civil española, no se porque la comparo a este episodio.
Tal vez sus ropas, grises, viejas, tristes. Peinada hacia atrás con un moño elegante seguía bordando. Me entrepare y seguí rumbo a mi destino. Casi al doblar la esquina, gire en torno a su vista y reconocí, creo una esbozada sonrisa.
Luego de la jornada laboral siempre vuelvo por la calle mayor. Y gran sorpresa allí estaba!
No pude contenerme, me acerque hasta el banco menos distante, me senté y la miraba como bordaba. Seguía Bordando! Me recordó a Penélope, que tejía y destejía...
Pero ella no, seguía igual que en la mañana, concentrada en su trabajo.
Mil cosas se me pasaron por lamente; como se llamaría, sería de San Vicente, estaría casada... Lo que si se es que mi coraje no dio en aquel momento para acercarme a intercambiar palabras.
Me levante y me fui . De reojo la miraba. Parecía que me ignoraba, me sentí avergonzado. Pensé en mi esposa e hijos y pensé en contarles a quien había conocido ya que debería ser un personaje típico de aquí..., no lo se.
Al otro día no trabajaba, era sábado. Cuesta un poco acostumbrarse a la buena vida otorgada por los Españoles. Tomando mate en el living de casa me pico la curiosidad de aquella muchacha.
No se porque pero salí de mate y termo por la calle mayor. El día estaba nublado y misteriosamente en esta zona caían unas gotas raleadas con un calor agobiante.
Para mi sorpresa allí, en la otra calle, estaba ella. Estupefacto afine mi vista y vi que bordaba. Me ungí de coraje y salí directo a ella. El irresistible corazón palpitaba temiendo no tener respuesta.
Sin mediar palabras me senté al lado de ella en un banco y le dije buenos días buena moza. No me contesto, siguió bordando como si yo no existiera.
- Perdón señora, la molesto?
Nada...
- Disculpe me fascina su afán por la belleza de sus bordados...
Silencio.
De pronto tras de mi una voz masculina interrumpía el monólogo; - Le gusta?, la hicieron en 1755 y desde ese día esta ahí sentada, esperando a su caballero que fue a las Cruzadas, su nombre es Otilde...
Una sonrisa , no se como, brotó de mis entrañas.
-Gracias le dije al anciano
-Vale , chaval...
Gire, cebé un mate, la mire nuevamente y en mis adentros no podía creerlo!
Hace días que quiero hablar y hable con una estatua...

Cosas y enredos de la vida cotidiana.........
 
Cronicas de la Abuela Pura
Grabación del 20 de agosto


1913


De España no me acuerdo nada, si se algo es porque me lo han contado mis padres.
Lo que si me acuerdo como un sueño es del barco que nosotros veníamos . El barco era el Balbanera y no paraba en el puerto paraba un poco mas adentro y teníamos que bajar en una lancha y recuerdo que llovía, yo no tenía 3 años todavía.
Un español que venía con nosotros, pues yo venía con mi madre y 3 hermanas más, mi padre estaba acá esperándonos, el había venido cuando yo tenía 4 meses, ese español nos puso una manta por arriba para no mojarnos.
Del barco mi madre dice que yo era muy graciosa y que iba a la cocina y que era graciosa, que la gente me mimaba por eso.

Donde primero fuimos a vivir fue allá por Villa Dolores en la calle General Prins entre Dolores Pereira Rosell y Rossell y Rius. El zoológico ya estaba hecho era justo detrás.
Alejo Rosell y Rius, que era catalán y no se que fábrica tenía, había hecho el Hospital de niños. El se había casado con la Hija de Gabriel Pereira presidente de la república. Con el dinero que sacaba del zoo mantenía el hospital.
Cuando murió dejo todo el dinero a la Asistencia Pública que hoy sería el equivalente a Salud Pública. Había muchas casas de su propiedad en esa zona principalmente sobre la calle Rivera. La mayoría eran con un jardín y tenían dos plantas y eran varios apartamentos hacia los fondos. Esas casas las dejo para la Asistencia Pública. También otras de Agraciada.
A cada empleado le dejo 100 pesos que en ese entonces eran como tres sueldos mas o menos.
Al mayordomo le dejo una casa que era por Dolores Pereira.
Luego nos mudamos a la calle Julio Cesar pues mi padre había comprado un terreno hacia la calle Ramón Anador.
La calle Rivera ya se llamaba Rivera en esa época hasta Comercio. La calle de abajo, hacia la rambla, creo que es Verdi era la continuación de Rivera.
Los primeros autos que vinieron en esa época, un poco después de que vinimos de España, eran los Ford y los mirábamos pasar. Había muchos caballos y carros.
Teníamos el tranvía, este era eléctrico. No a caballo. Los de caballo estaban mas al centro.
Nosotros no teníamos luz. En la calle comercio entre Asilo y 8 de Octubre estaba la usina que generaba la corriente para que anduvieran.
Los de a caballo andaban por la calle Gaboto. El que iba manejando tocaba una corneta. Iban para el lado del prado.




Contare de General Prins: estabamos a una cuadra de la veterinaria que ya estaba hecha. Teníamos lámpara a queroseno, primus y carbón para cocinar. El carbón se compraba en el almacén en bolsitas. El primus era lo más usado.

Jugábamos en los jardines de la veterinaria mirando los esqueletos de los animales. Yo tenía 6 años. Comencé a ir a la escuela de Julio Cesar y Rivera. En ese entonces era mas chica. Fui hasta 6 año pero como éramos pocos alumnos en 6º lo sacaron y me quedé sin clases.
Fui un poco a 5º, probé de ir a otro colegio.
Acá se menciona otra mudanza a la calle José Pedro Varela hoy Demóstenes (6º año)
En esos años se compro el terreno en Neyra y se mudaron ahí.
José María fue a la Joaquín Mestre y mamá le habló a la Señora Directora de mí, corría el mes de setiembre creo que de 1917, a esa altura ya habían pasado como tres meses sin tener clases en 6º y ya estaban adelantados, y entonces me pusieron en 5º.
Termine 5º y luego hice 6º de vuelta.
7º año lo hice en la calle Gaboto y Guayabo.
En aquel entonces para ir al liceo te tomaban un examen de ingreso pero si hacías 7º y 8º de escuela pasabas directo. Entonces por eso fui a 7º allí con las hermanas Vidal. Teníamos francés, contabilidad y otras cosas.
A mi me hubiese gustado seguir de maestra...
Pero en casa hacía falta más la plata y me tuve que poner a trabajar. Entonces me inscribí en un Instituto de la calle Colonia entre Patria y Cufré. Entonces allí aprendí contabilidad y máquina y de ahí a laburar. Estamos hablando del año 26 yo tenía 16 años.


Año 18


Como yo sabia leer muy bien me hacían leer, me acuerdo el día que se firmo la paz un letrero grande "LA PAZ". Yo tenía 8 años.


Año 28


Ramón Anador en aquel entonces se llamaba Garibaldi pusieron los ómnibus que tenían letras no números. El A de 8 de octubre. El 121 el B el de nosotros era la X y la E el 141 por comercio. Eran cooperativas. Cada uno era dueño y tenían nombre los ómnibus, estaba el TBC. El Blancanieves el Mar del Plata... Este último era chiquito y cuando subía el repecho de Ramón Anador nos teníamos que bajar.
El, ómnibus era familiar. Me acuerdo que un día lo perdí y veo como a una cuadra que el guarda se había bajado y me gritaba que me apurara que me estaban esperando.
Todavía no había bañaderas.
Garibaldi era de barro y lleno de quintas.
El ómnibus iba por Garibaldi y seguía hasta Comercio. Comenzaron en ese momento a hacer el pavimento de Propios. El ómnibus iba hasta Solferino, luego hasta Avenida Italia y luego lo hicieron hasta 8 de octubre.



18 de julio


Era la parte principal. La Plaza Independencia tenía una fuente en el medio. No tenía el caballo. Luego trajeron de Italia la estatua y sacaron la fuente.
La plaza de los bomberos se llamaba la Plaza Artola.
Enfrente donde esta el Banco ahora había un cine de madera. Yo fui una vez sola. Creo que fue la primera vez.
Nos llevaron dos amigos españoles, Benjamín, que venía a comer a casa pues él no tenía familia en Uruguay y era como huésped, le pagaba a mamá por la comida. Le decía Pepe el Roch por el pelo colorado.
A ese cine fui con Laura.
La primera vez que vi cine nos dieron un bono en la escuela que tenías que pagar un medio como le decíamos que eran 50 centésimos, para ver La vuelta al mundo en la Fragata Sarmiento. Me acuerdo que fuimos con los de la escuela.
El cine era mudo.


Gardel


Se hablaba de Gardel, yo lo vi una vez que había venido a Radio Carve.


Trabajos


Yo trabaje en 33 y 25 de mayo en el bazar Duilie. Solo un mes pues luego me vino a buscar uno que era casado con la madrina de mi hermano que tenía casa De Bella en 18 de Julio y Julio Herrera, en frente estaba La Platense. Era el Nr 1000. El dueño era muy bruto.
Mi hermana Laura conoció a un empleado de Danrre y me consiguió trabajo ahí.
En el salón de belleza me pagaban 25 y me había aumentado a 30 y en lo de Danrre me pagaban 40 y luego 45.
La plata que ganaba se la daba a mi madre. Nunca me quedé con un peso. Ella me daba todos los días la plata para el boleto. Cuando, precisaba zapatos me los compraba o algún vestido..
En Danrre hacía todo lo que había que hacer a máquina. Recibo de sueldos, correspondencia.
Las cartas eran dictadas por el patrón. Teníamos unos libros copiadores que había que poner como un género mojado y los papeles en una prensa y hacíamos duplicado de los documentos. Eso era obligación impuesta por el gobierno.

Baltazar Brum lo vi en Danrre con la señora que vino a comprar Arañas de techo. Cuando se mato con el lío de TERRA YO ESTABA TRABAJANDO AHÍ.
Luego Terra hizo elecciones de nuevo y como los Batllistas no votaron gano.
Esa fue una dictadura nada trágica, no mataron a nadie. Grawer tuvo un tiroteo por allá por Pando y murió; dicen que no lo atendieron bien.
A otros los llevaban en cana a la Isla de Flores. Pero salían al poco tiempo.
A Terra lo quisieron matar y le dieron un balazo que lo salvó el chaleco.


Un día de trabajo.


Me levantaba a las 8 menos cuarto, desayunaba, me tomaba el ómnibus 8 y 20 y me llevaba una media hora hasta el trabajo. Pero como yo no tenía un horario fijo. Teníamos horario cortado, entraba a las 9 hasta las 12, venia a comer a casa, y entraba 2 y 30 a 7 y 30. Como el patrón venia a última hora a dictarme y a veces salía como a las 8.
Cuando llegaba a casa de noche escuchábamos la radio luego que la compramos ahí en lo de Danrre. Escuchábamos alguna comedia. Era la vida nuestra...

Mi papá trabajaba en una fábrica de calzados. Un día se jubiló. Era joven tendría unos 52 años más o menos y era medio atorrante, fíjate que él podía haber hecho algo por las del con oficio que tenía, pero no.
Ahí comenzó a trabajar el Tito. Falta un cacho por grabación de Juan.


Con el Abuelo.


Vivimos en la Calle Aguaceros allá por camino carrasco.
Las sociedades eran muy baratas. Soy socia de la española desde el año 31 y yo me case en año 32.
 
Algo que debo
Siempre falta cuando son palabras.
Siempre el tiempo nos corre en la carrera de la vida.
Siempre se encuentra algún descanso en las retinas
cuando una mano se asoma y es amiga.
Cuando en vértigo del reloj nos pone,
cuando el boliche cierra en madrugadas
se queda uno vacilante en una esquina
y aparece la sombra que de atrás nos mira.
Y uno camina sinuoso, errante, esquivo
sin darse cuenta que los árboles le gritan
que el viento suave nos lleva y acaricia
por el sendero que a nuestra casa arriba.
Y ahí están, seguros vigilantes
aunque uno ignore o falte estima
para calmarnos cuando uno lo necesita
esos hermanos que la vida nos arrima.
Y esta Gustavo, el Perro o Alejandro que me enciman,
tal vez con Pablo o un Batata, - Dale, vamo arriba!!
Y los miro atónito sin decir palabra
porque es poco todo lo que en mi cabeza rima.
Y es difícil entender que el silencio es cosa seria
y es difícil entender que allí se funda el respeto
y que la vida en esencia es eso
llevar a Juan en todos un poco adentro.
Que simple es tropezar cayendo en el agujero
pero que lindo es sentir que sin gritar desesperos
surgen sus manos bien limpias
y uno flota en el misterio
de esa amistad verdadera que aflora sin ningún pero,
que lucha contra esa muerte y brota de mi garguero,
muchas gracias linda gente, con mi silencio los quiero.


Pa’ esa barra que me ayudo sin cansancio. Que un día me dio una sorpresa que jamás la voy a olvidar: una guitarra con la cual adornar mis soledades. A esas noches de timba y madrugada. Sanas, siempre sanas.
Al viejo Juan que me hizo comer carne cruda, a los “pelos blancos” de sus locuras.
 
Al Rancho
Voces del rancho, fogón del rancho
mesa que baila, tabla doblada,
paredes mudas, leña apilada,
canoas que cuelgan
fotos que se hablan...
Grande es la puerta, ceniza en calma
y en las botellas, vacías colgadas
se han ido apuestas
de humo en pitadas
queda el borracho que hoy no descansa
Y llega el Jueves, se oyen pisadas
sonríen las fotos, vuelan palabras
y vuela un trago, vuelan tonadas
las penas vuelan, sueñan las ganas...
Inunda el tiempo, la madrugada
fotos que ríen, fotos que faltan
reloj detente, en zonas claras
donde mi imagen será colgada...
Vida ladrona: - Detén tus mañas!
Porque este rancho que hoy peina canas
quiere sus jueves con fotos blancas...
fotos que ríen...
fotos que faltan...



A veces pienso que quien no conoció al menos una vez un “rancho”, no debe saber, quizás según mi modesto y humilde entender, de donde salen los sentimientos por “la cosa”.
 
Al Monte I
Una ginebra, un vino, un trago, una guitarra
una palabra que inicia la discusión,
y las canoas silenciosas se aletargan
junto al barranco lucha por ponerse el sol.
Las carpas brillan en la orilla duermen mansas
se mueve el mate y el cigarro en el fogón
las voces todas en la noche suenan largas
alguna risa una chicharra, algún tambor.
Ahí se comparte, la comida, el sueño, el frío
lindos momentos de la vida, ese calor
que el río esconde allí en el monte bien tupido
donde el silencio te hace abrir el corazón...
Donde hay momentos que tus penas se agigantan
pero se encogen con la llama de un farol
siempre es la mano del borracho que te agarra
siempre algo surge para apagar el dolor.

Grita el Pelao, Bachicha y La Pocha se maman,
con un “candombe tanqueta”: Mickey - Castor
Jaime discute, Condorito lo respalda
el Ruso y Pepe ceban mate a la reunión.
Surge la murga cuando el Gallego se larga
lo sigue el Chester, Claudio, Alvarito y se armo!!
Las voces roncas en la noche se agigantan
se elevan juntas con vapores del alcohol.
Con la milonga lenta los encuentra el alba
y atan su carga con hilos finos del sol,
y río abajo salen todos “guasca y guasca”,
robando al monte su belleza y su color.



A ese monte que siempre me dio todo y a la vez le aportamos el contexto humano son estas líneas que describen una forma de vida. Pido disculpas a algunos por algunos que estaban y no se pueden obviar.
Así se escribe la historia.
 
Cuatro Techos
Recuerdo la cocina y el fogón
junto al arcón de los juguetes
el cuarto del placard el ventanal
el corredor los viejos muebles,
recuerdo aquella mesa familiar
donde los platos con amor
se sirven todos por igual
donde los cuatro con dolor
pero más con felicidad
vimos la vida que nos dio la realidad...

Las cosa marcan hondo en mi razón
mirando el fuego de ese entorno;
el tiempo va forjando la humildad
que llevaré sobre mis hombros,
mi madre en la costura del hogar
junto a mi padre dando días sin parar
para dejarnos lo mejor que es el hablar
y es el ejemplo y es mi guía para mis hijos mostrar...

El tiempo va pasando sin dejar
plasmar los sueños que uno tiene;
el crecer es el precio que se paga
por un mundo diferente
y hoy somos cuatro techos, cuatro vientos
que pelean por su futuro presente
y demos gracias a esta corta vida
que permitió conocerse...
 
A mi Hermano Esteban
Cuánto hace que no escribo?... Pero vi su foto y me ha llamado el recuerdo. Hoy me llamó la plaza, llena de espinillos, llena de pasto y de pelotas; de bicicletas con bocinas y timbres, de tardes perdidas en el tiempo... y allí estabas. Flaco, desgarbado, de rodillas chuecas y yo crecía. Cerca pero fuera tuyo. Pero sin embargo allí estabas, en la cama de al lado
-¡Apaga esa radio carajo!
-¡Guacho, es un calambre!!! No!! La otra pierna!!!, ta, ta gracias...
Esa cosa en silencio nos unía. Nunca supe pero así era. Así es y será siempre, hasta que no ardan mis velas.


Parece ayer, tus piernas flacas tu mirar
parece ayer, cerquillo largo y tu jugar
parece ayer, verte en la reja y saludar
para pelear por un juguete o el hablar.
Parece ayer, y el tiempo pasa sin parar
sin preguntar, tantas palabras sin decir
silencio hay, y esa es mi manera de amar
con corazón lo puro y lindo del vivir

Te vas te vas te vas y ahí vas mi hermano
por tu camino duro aunque lejano
mis días se repiten con tu nombre
y aunque tu no lo sepas te llevo aquí a mi lado
te llevo pues mi sangre que es tu sangre nos liga
aunque destino y viento nos lleve a separarnos
pero llegará el día que habremos de mirarnos
y entre montes y risas podremos abrazarnos
y decirnos ya hombres: que el querer es amargo.

Gira el reloj
tiemblan mis manos sin parar
Aranzazú y Plaza Fabini quedó atrás
unos se van, pero otros llegan a alegrar
el despertar del pelo blanco de la edad.
Se que vendrán, días con lluvias y con sol
lunas con noches, de encandilada y vista al Sur
se cruzarán nuestros fogones por amor
donde se funde el verde con el cielo azul.

Te vas te vas te vas y ahí vas mi hermano...



Algún día, en pedo pa’ variar...
 
A Ruben Lena II
La muerte se paró enfrente
de tu puerta y se animó
pues la parca y su mandato
en tu destino acertó.
Sin querer pasó las rejas
y en tu lecho te miró
y vio la esperanza vieja
entonces si que dudó.
Dudó porque tu mirada
recopila aquel sentir
de verdes valles y sierras
de tardes y amanecer;
dudó porque le es difícil
llevarse a quien le canto
con sus versos de costado
y en sus versos la elogio.
Respeto tuvo la muerte
tal vez miedo en su interior
pero él la miró sonriendo
con sus canas la enfocó
y aquel mechón insolente
pluma fresca de canción
la invitó a que se sentara
y ella quieta lo escuchó:
- Te digo mi compañera
pues siempre me has escoltado
siempre que fui pago en pago
siempre presente te vi
más nunca te he visto en cuerpo
bienvenida eres aquí.
Hoy mi tiempo no ha acabado
ha comenzado el sinfín
que dejé en versos sembrados
pa’ que recojan por mí,
los cantores de mi pueblo,
del mío y también de ti.
Siéntate que el tiempo es corto,
largo será para ti
siéntate que ya no hay prisa
tu orden se ha de cumplir.








La muerte pálida mira
a un hombre que le está hablando
y su vergüenza le duele
al deber que le han mandado.
La muerte lo mira fijo
y recuerda el rubio encanto
que de niño acompañara
a aquel gigantesco anciano.
Y la muerte se pregunta:
¿Seré inocente yo acaso?
Pues la vida que es ufana
mucha ya lo ha maltratado.
Seré acaso la corrupta
la asesina de lo incauto
o será la Vida amarga
que les pega y les da llanto.
La muerte miró sus ojos
y el dolor los ha cerrado..
- Es hora de mi misión
a cumplir con lo enviado!
Y en ese mismo momento
se escucha un guitarrón largo
que bordonea cielitos,
valses, milongas y gatos.
Y aparece doña Zamba
se hinca la Polca y un alto...
en el silencio se oye
A Don José muy lejano...
Una guajira, un corrido,
una cueca, un paso doble,
un candombe o algún tango
se hacen presentes de golpe
y en un compás se han juntado.

Y la muerte se sorprende
y fría queda por un rato
pensando que es principiante
su rostro es blanco asustado.
El día se tiñe de rubio
y la muerte llora un rato
pa’ que los ríos se enyenen
por aquel triste trabajo.
Y es Rubito que la mira
la consuela con un verso
y le dice que la patria
se hace a esfuerzo y sin destajo.




Que cumpla con su deber
Cómo oriental y paisano!
Que las lágrimas se secan
y en la huella queda el canto.
Y la muerte que se cae
Rubito le da una mano
y se van juntos de a rastros
a cumplir con el recado.
Patria linda la uruguaya
rubios se tiñen los campos
rubias suenan las bordonas
rubios reflejan los campos.
Rubio el sol de la Bandera
y ahí estará tu recado
y le contaré a mis hijos
que respeten pelos canos;
y esas franjas que se ondean
con el aire de los cantos
será su humilde epitafio
celeste y blanco de cielo
al celeste y Rubio amo
al blanco y Rubio respeto
que cosa linda flameando!
Por Rubito Lena escribo,
por Rubito Lena canto.




4 de noviembre de 1995.
 
A Ruben Lena I
A solo un mes de haber nacido mi primer hijo...

Simplemente una imagen, simplemente
y se fue sin poderme decir adiós
pues sus letras fueron diferentes
a mi imagen, mis vivencias, mi dolor.
Fue el reflejo de los montes en las aguas,
fue el reflejo de los campos en la voz
de cantores que forjaron la esperanza
de ser patria por una patria mejor.

Fue maestro de los niños y eso es mucho
fue batuta de alguna canción
fue la cruz del sur en cantos
fue bordona de guitarra y de dolor.
No imaginas lo importante de tus versos
no pensaste en tu imagen ni en tu honor
fuiste viento huracanado y eso marca
huellas hondas en la vista de quien pudo ver tu amor.

Fuiste penas en la mágica distancia
fuiste río en mi soñar de cantos
fuiste `padre de sentimiento y esperanza
fuiste Rubito pa’ algunos
pa’ otros fuiste señor.

Y en el monte cuando se viene el ocaso
y en el monte cuando se enciende el fogón
fuiste brasa de la llama que nos une fuiste de los pueblos su amigo y su rencor.
Ruben Lena no tendrás letras de oro
pues el oro es de los ricos, gran honor!
Pero tendrás tu nombre grabado en mi vida de boliches y de olor.
De olor de parrillas viejas
vasos de caña y alcohol
no te has ido siempre estas entre nosotros
y yo nunca pude oír tu voz.
Tu destino será igualito al mío
nos unirá la muerte a los dos
y algún día en el camino
con Pepe o algún cantor
cantaremos serenatas al Olimar y al amor.
 
Pelao
Siempre en la sombra
siempre en la sombra, tu propia sombra
de esa luz, en esa luz
Blanca Luz duele y te forma
de un padre amor
Cachirulo es su horma
de su luz, propia luz que a unos nos toca.
Te debo tu canción
y no te debo.
Te debo mi deber y solo encuentro
un garabato de señor y de maestro,
de padre, amigo, pinche y de hombre honesto.
Quisiera alguna vez darte algún día
no va a alcanzar, tal vez
con mi alegría
Pero yo se y se bien
que nos amiga
el eco, el mostrador
mi viola amiga.
Pelao, dame tu voz ronca y potente.
Dame tu mirar duro
tu arrugada frente
dame tus manos torpes
y ansias de gente;
tu hombría de mirar la vida
la vida, esa vida...
que una vez me contaste.
Padre de nadie y padre de todos
padre mío búscale el modo,
modelo de boliche, de amor de esquina
de amor del que falta en las familias.




Algún día de la década del 90
 
Mataste
El tiempo camina y nacen rosas
se suman al barrio de la vida
y en la vida esta esa cruel espuma
de viento y marea que te mira.
Qué lindo ver puntos caminantes
ver que el cielo es alto y no te aprieta
pero te aprieta el odio y la venganza
por caminar libre y con respuesta.
Quiero saltar alto hasta la risa
quiero ver feliz la muerte fresca
y aunque deje todo haciendo el trillo
y aunque vuelva solo por buscarla
te veré con todos nueva idea
entregando manos sin palabras.
Es verdad que tú fuiste asesino?
Me han dicho que mataste sin pausa,
Sí maté pero al tirano,
al que por poder tortura y ladra
al que sin razones se mantiene
oprimiendo a todos y de espaldas.
Pero entonces tú mataste!!
Si maté!, para que estés hablando
para que el hombre muera respirando,
maté para que vivas limpia
para que veas que tus hijos
van en un camino de conciencia.
Y maté para que nadie pase hambre
para que el odio sea hoy la risa
para que el dolor sea la ternura
y el temor,
y el temor la esperanza hecha en la brisa.
 
A Olivia
Montevideo, 20 de Noviembre de 1995


Hora Local 23:30

Hoy la historia me a entregado un titulo del que nadie puede despojarme. Hoy me he convertido en TIO.

Mi primer sobrina, gracias a la “octava maravilla” y mi hermano, ha nacido hace pocas horas en tierras germanas.
El motivo de esta carta es que algún día tu la leas o entiendas. Espero antes verte; pero de no ser así, he aquí mi escritura:

Señora Olivia Sosa Fadda:

Me llamo Aníbal Sosa, soy tu tío. Nací hace 35 años en un país lejano al tuyo. Lejano y chiquito, pero que como su forma lo indica, se parece a un corazón: cosa que todos levamos dentro, pero que entre nosotros nos une.
El país se llama URUGUAY, y es de los mas chiquitos de América, de AMERICA DEL SUR.
Aquí tienes una gran familia. Tienes tía, primos hermanos, abuelos, y todo lo demás.
Algún día espero veamos juntos los verdes de los ríos y los montes, que aunque no lo creas, no son los mismos verdes que tus ojos ven.
Hoy estaba trabajando en un taxi y me entere de tu nacimiento.
Alguien que estaba conmigo me dijo si no estaba contento, porque tu tío, o sea yo, no soy de exteriorizar los sentimientos. Quede quieto y contento.
Mas tarde cuando me encontré solo, en mi mundo sobre cuatro ruedas grité. Grité tu nombre y grité FUERTE. Y grité FUERTE porque estabas lejos. Y me puse un poco triste por eso. Pero tu con tu sonrisa distante, sin yo verte pero si sintiéndote, hiciste que se empañara el cristalino de este viejo loco. Entonces hice un alto en mi camino y dejé resbalar esa agua que nos surge muy de adentro, que nos cuesta tanto y a veces nos gusta tanto.
La sangre araucana y charrúa se mezclan en tu cuerpo para que le ganes a la vida, para que quieras a tus padres, y para que en el fondo, sientas esa curiosidad y nostalgia por ver, algún día no muy lejano, el ondular de las sierras y la majestuosidad imponente de la cordillera y sus valles.

Sobrina mía, se que tus padres te pondrán en el camino.
Se también que el camino será NUESTRO camino.
Sé que en el camino nos juntaremos.
Se que compartiremos alguna mirada en algún momento.

Y si algún día te sientes sola o triste, ¡fácil! Recorre con tu mente ese camino, solo un poco, y veras a un “viejo tío loco” sentado en un banquito, tal vez con un mate en el bolsillo o una guitarra pintada en las manos, justo debajo de un cielo azul y piso verde.
Entonces habla con él, cuéntale cosas, y te iras feliz, con una flor pintada en tu inocencia.
Olivia, culminando tu primera carta, gracias por pisar la vida. Bienvenida, fuerza y hasta mañana.
Que sueñes con Pinocho.....
Tío Aníbal XXXXXXXXXX (Besos)
 
A juan Martín
 
A Juancito
Estas cosa salen de repente y sin sentido. Fue en una víspera del cumpleaños de Juan no me bastarían las letras de los escritores del mundo para expresar lo que siento pero algo se plasmó en el papel y es para él.
Gracias “"guacho”!.


Allá por el año 1987 en una plomiza tarde de comienzos del verano austral, en un pequeño país nacía un niño. Recuerdo que fue de tarde y era el 7 de diciembre. Luego de la lucha por la vida vino al mundo esa cosa que nos cambia las ideas y nos llena de cariño los espacios nuevos de ser padre.
El destino caprichoso en complicar las cosas me hizo viajar esa siguiente madrugada a Buenos Aires para trabajar y así ausentarme por una semana.
Mis llamadas telefónicas se propagaron día a día hasta que regresé a Uruguay.
Ya en la casa de mi madre, me dio una triste noticia: mi niño tenía una cardiopatía congénita.

No supe que decir.

Tampoco me di cuenta de lo grave del asunto. Fue como si me dijeran que estaba resfriado o tenía una pequeña gripe.

Ignorante de las posibles consecuencias me informe de los detalles: había que operarlo.
Parece mentira que a esa cosita tan chiquita se le pudiera reparar un pequeño corazón.
Y así fue, primero una intervención chica. Luego una más grande y luego el suplicio…
Teníamos que enfrentarnos a la definitiva. La intervención que dejaría bien o mal para siempre a mi niño.

Viajé; a San Pablo y hable con el Dr. Barbero del Hospital Sirio Libanés.
Lógico es pensar que los costos no fueron baratos, pero hubo una persona, la cual siempre pidió el anonimato pero quiero decir al menos su nombre, él era Joaquín. Vino a casa, ofreció todo el dinero de los gastos y se fue dejándonos atónitos por lo ocurrido.
Aceptamos pues no teníamos otra salida.

Joaquín hizo su mejor obra para con nosotros, y para su conciencia. Si hay un juicio final pido a quien sea juez del mismo que sepa esto pues hay mucha gente con dinero pero muy poca ofrece incondicionalmente esto y que pese en su balance. El fue gestor de salvar una vida, la vida de mi niño.

Y así; paso el tiempo hasta llegar a la operación final. En agosto del 89, vivimos todos los que estábamos en aquella sala de hospital las seis horas más largas de mi vida. La sorpresa más grande fue cuando apareció; Jaime, un AMIGO.

Todo salió; bien!

La recuperación fue excelente!
Mi niño podía disfrutar de una vida normal!

El 7 de diciembre cumple sus 10 años y quiero que esta página la lea y disfrute ya que en ella esta puesta una parte de su historia que aunque fue protagonista de la misma debe saber que allí; estuvimos todos. TODOS SIN EXCEPCIONES.
Gracias Juan por un año más de tu vida.

Gracias mi niño por dejar verte correr, poder discutir y enojarme contigo, gracias por poder verte dormido y con una túnica blanca rumbo a la escuela. Gracias por tu mirada inocente y vivaz, por tu físico flaco, tu sonrisa sincera, gracias, muchas gracias…
Ojalá; el tiempo nos de lo suficiente para vernos como hasta ahora, creciendo, creciendo pero juntos.

Gracias por enseñarme a ser padre de un varón. Gracias por tus mentirillas y verdades.

Gracias por tu existencia pues ella es base de mis días y será lo que deje en este mundo dañino.

Como dijo mi padre: llevas contigo un apellido limpio, vive !!
 
A Don Alfredo Zitarroza.
Canta Zitarroza, del amor herido
dice que yo se quien soy
y la milonga madre se cruza en el camino.
La milonga madre
se va en coplas del canto
en un adagio a mi país.
Desde Tacuarembó, recordándote
de regreso, surge una melodía larga.
La guitarra blanca perfuma una antología
cuando la canción del canto
descubre el amanecer.
La ley es tela de araña
cuando el violín de Becho
suena en temas inéditos
pa’l que se va.
Zitarroza en Obras, suena una Antología
dándole un candombe del olvido
a su milonga de ojos dorados.
Un adiós a Madrid
le dice adiós a un camba
que marca la senda del volveremos.
La milonga para una niña
es milonga pájaro
y que pena que
el romance para un negro milonguero
se marche con el loco Antonio.
Doña Soledad, queda desvelada
y el gato de las cuchillas
deja una milonga en do,
canto menor, canto de nadie
y dile a la vida que no me esperes
pues no se puede cantar.
Mire amigo, al amanecer
la canción quiere
y la tendrá en una milonga de contrapunto
¿Que debo hacer?...
tal vez una mariposa negra
o tal vez dile a la vida
que el canto de nadie da en la desvelada.
Que pena, el nene patudo
le escribe una carta a Doña Tomasa
y le dice recordándote.
A la dulce Juanita sin señorita Erre,
le deja una canción de que.
Pichón de amor, María Serena mía.
Crece desde el pié un amor entredicho,
y entre las sombras
Stephanie esta llorando.
Finalmente, un día azul de enero
pasó a ser gris casi violeta,
hoy había dejado de ser siempre todavía
para nuestro Alfredo.
Una guitarra negra
se inclina solemne
simplemente diciendo: gracias maestro.....
 
Otra vez el papel
Otra vez el papel pegándome en los ojos llenos de ganas y sin rumbo.
El otro día pise la vereda para correr a mi trabajo y vi un papel en el suelo.
No se por que pero me incline a levantarlo.
Sorpresa!, lo que vi era demasiado. Una carta a Papá Noel...
Letra desgarbada de túnica blanca y moña azul. Lápiz de punta fina y olor a ganas de ver en un rincón el ansiado momento de una noche.
Pense, que esa noche era su noche.
Pense que alguien debía estar disfrutando de un sueño.
Pense en mis Navidades, en las de mis hijos, en la de otros niños...
Doble el papel y ya en el ómnibus que me llevaba al yugo, releí esa carta.
Casi sin poderlo, entendí que se solicitaban algunos regalos pero me mojó la pupila cuando pedía a su abuelo.
Pense en un viejo de sonrisa blanca y pelo blanco. De barriga grande, de camisa desprendida, con un mate de galleta en un banco celeste, en algún domingo de olor a humo y asado en aquel fondo que en algún momento fue mío y estando solo, él me miraba desde el rincón.
La misma tabla, el plato de latón esmaltado y cascado, la copa sobre la vieja madera.
Pense en las mañanas que me levantaba, cuando me quedaba con ellos, mirándolo afeitado y dándole mate a la abuela que aún acostada era servida con cariño por ese viejo.
Pensé en los enanos que le robaban la manteca y corrían por el techo, pensé en su mano roja y gorda en una cama de hospital.
Luego no pense..
Doble la carta y me baje del ómnibus.
Llegué a la terminal, punto de comienzo de mi jornada laboral.
Una brisa me llamo y deje volar la carta que se fue haciendo giros en el aire.
La miré caer al piso y vi como un sueño se esconde en nuestra mente; como un sueño nos despierta un momento...
Acomode la bombilla, cebé un mate y sin querer silbé una canción.
No recuerdo cual, da lo mismo.
Me detuve un instante para ver si podía divisar la carta.
No la vi.
No la veré más.
Como los sueños, y como mi abuelo, no los vi más.
Nunca escribí una carta como esa. Nunca lo voy a hacer.
Cuando veo un papel doblado en el suelo siento que algún día fui niño, que nunca le pedí nada a Papá Noel...
 
Domingo en Buenos Aires
Estas líneas las escribí, me acuerdo, en el apartamento de Julio García. Allí parábamos de paso en Buenos Aires cuando laburábamos en Migración. Eran días de mucho trabajo y nos dábamos un franco cada uno para poder visitar algunos familiares o para preparar un guisito en espera de los otros compañeros. Me acuerdo que me levante con la resaca del día anterior y estaba en aquella hermosa pieza solo. Delante mío una ventana abierta dejaba que mis ojos se perdieran en una inmensidad de cemento con un soleado y tibio amanecer dominical sin mi familia...
Ahí estaba el papel, el lápiz y salió esto:


Domingo,
las ventanas se abren
con motivos.
La mía está abierta ya,
para que alguien la mire,
pero solo mi vista
se pierde en el cemento
lejano y caliente.
No es mi ventana.
La mía se recorta en siluetas
de niña remolona
en mi mujer de siempre.
Me falta el mandato justo,
el techo cercano,
mi desorden.
El lavado que tarda,
el apúrate que ya es hora,
lo extraño y me falta.
Juan está llorando,
el capricho del champión comienza
la discusión que me alimenta
- No puede ser!- digo
pero es lo mío.
Y está lejos pero cerca
y lo quiero y necesito
lo palpo en mi mente
lo siento y me abruma.
No soy extranjero
pero tengo mi patria
solo en la calle
solo a tu lado;
tal vez cocinando
dentro de mis muros,
nuestros muros
que son la patria y parte
de uno que se aleja
y quiere morir
siempre cerca,
siempre dentro
con alcohol y cigarro
tirado en la madera de nuestro parque.
Tirado en el sueño de lo suyo
porque lo mío es lo nuestro.
Y es por eso que allí los dejo
y siempre los encuentro
Por eso, y nada más que por eso
siempre vuelvo.




Gracias Julito por compartir aquellos momentos juntos... muchas gracias.
 
De Carceles II
A todos aquellos que dejaron sus años sepultados en los penales sucios y corroídos por el odio; a todos aquellos que marcaron el duro destino de una razón y una lucha; a todos aquellos que sus carnes destrozaron por la codicia; a todos ellos, a los que marcaron nuestro suelo de sangre que jamás borrara sus huellas, porque sus cuerpos vivieron de una idea y estas nunca mueren sino que se afirman y en el tiempo se concretan a base de manchas de sacrificio de dolor.
A todos ellos y sin nombrar a nadie nombro a todos: Salud Pueblo Oriental!!

Sentado en el umbral de tu llegada
viviendo la esperanza encarcelada
del tiempo sin pensar, de un sueño eterno es
mi cuerpo existe por tu caminar.
Cansado de esperar ver los rincones
mi sombra tiembla siempre en mi conciencia
te veo reposar, en nadie para hablar
mi sangres tierra y vida ya no se

Veo en las calles siento a la gente
que en tanto tiempo mi memoria respetó
canto a sus vidas, canto a mi muerte
en mi letargo el hombre crece con razón...
Mi piel no se entumece por el frío
mis huesos palpan hoy el aire tibio
hoy puedo respirar lo que es la libertad
la siento ya en mis venas, veo volar;
al sol que me sonríe lentamente
un pájaro que trina suavemente
mil lágrimas dejé, mil nuevas lloro hoy
por ser parte de un pueblo digno yo!.
 
De cárceles I
En un rincón, vio crecer cuatro paredes
callo su voz
por querer ver a su gente respirar
por querer ver a los pobres opinar
de la verdad.
Allí aprendió, a tener la frente alta
a valorar
el precio de aquellos hombres que él dudó
a respetar al hambre, al miedo y el frío que sintió
por ser leal.
Murió la luz
ciegos quedaron sus ojos
silencio oyó
y en las sombras de su mundo descubrió
que hay algo más en la pregunta de un hijo
¿que es papá la libertad?
Quiso amar
y con golpes destruyeron su ilusión
no cayó
en pié solo frente al mundo resistió
por tener,
padre, madre, pueblo un dios,
cielo, tierra, una razón, que defender.
 
Primera Cosa
La sombra de un juguete tapó mi puerta
para dejarte dormida en el silencio
de esa fiesta que es tu vida.
La sombra dejó ver aquel misterio
que hoy me es todo, por tenerte,
solo por tenerte daré todo.
No por tenerte mía, solo un poco;
ese poco que al espejo nos amiga,
solo por tenerte daré todo.
Por verte libre y humilde siempre,
así segura partirás un día, daré todo, o tal vez todo.
Para que la vida te golpee fuerte y fuerte
aunque llores y me duela,
daré todo.
Daré todo por tu amor hacia la vida
por tus golpes y tus risas
daré todo.
Daré todo para que el día que parta
jamás llores, me recuerdes con la risa,
con la guitarra, tu espejo,
te prometo: daré todo...