Recuerdos I
España, 15 de julio de 2004.
Mi piso, mi suelo, mi cielo, mi casa, mis olores, mis sueños, mi parquet tibio, mi computadora amiga, mi tabla, mi reja, el sillón, los barnices, la pintura, la cal, la miseria, el encierro, la desesperanza, el dolor de ver a mis hijos sin futuro, el miedo, mis ataques de pánico, mi moto, el cansancio de mi compañera, mi dolor por la patria, por la bandera, por mi Plaza Fabini, las tumbas, los techos de lata, los techos blancos,… ¿Dónde están?.
¿Tanto entra en mi corazón?
El poder vivir sin problemas, el horizonte firme, el futuro asegurado y borroso, mis hijos creciendo, una vejez junto a mi amada.
¿Tanto palpo y veo en mis sentidos?
¿Soñaré o estaré en España?.
Todo cuesta aquí o allá.
Aquí un día, allá toda una amarga , tortuosa y dura vida.
Tú eliges, tu decides.
Tú solo tu.
Tú eres dueño del camino.
Tú no permitas que te embreten.
Rompe las vallas.
Rompe la tradición de seguir asido a la miseria, viendo cada día como somos menos a la mesa.
Todo se puede cambiar, detener, doblar, luchar, pero lo único que no podemos abortar es el siniestro minutero.
Aprovecha ahora que las alas firmes, se deshojan tarde o temprano.
Vuela, vive, baila!
Sueña, ríe, llora pero siempre canta.
Mi piso, mi suelo, mi cielo, mi casa, mis olores, mis sueños, mi parquet tibio, mi computadora amiga, mi tabla, mi reja, el sillón, los barnices, la pintura, la cal, la miseria, el encierro, la desesperanza, el dolor de ver a mis hijos sin futuro, el miedo, mis ataques de pánico, mi moto, el cansancio de mi compañera, mi dolor por la patria, por la bandera, por mi Plaza Fabini, las tumbas, los techos de lata, los techos blancos,… ¿Dónde están?.
¿Tanto entra en mi corazón?
El poder vivir sin problemas, el horizonte firme, el futuro asegurado y borroso, mis hijos creciendo, una vejez junto a mi amada.
¿Tanto palpo y veo en mis sentidos?
¿Soñaré o estaré en España?.
Todo cuesta aquí o allá.
Aquí un día, allá toda una amarga , tortuosa y dura vida.
Tú eliges, tu decides.
Tú solo tu.
Tú eres dueño del camino.
Tú no permitas que te embreten.
Rompe las vallas.
Rompe la tradición de seguir asido a la miseria, viendo cada día como somos menos a la mesa.
Todo se puede cambiar, detener, doblar, luchar, pero lo único que no podemos abortar es el siniestro minutero.
Aprovecha ahora que las alas firmes, se deshojan tarde o temprano.
Vuela, vive, baila!
Sueña, ríe, llora pero siempre canta.





