A mi querido y único perro: Dover.
Nacio el 7 de noviembre.
Recuerdo que con mis 7 años fué el mejor juguete que tuve. Le di de comer, lo peinaba, lo lavaba, hacia y se dejaba hacer lo que nuestro antojo quería.
Su nombre: Dover.
Nuestro perro; mí perro...
17 años pasaron y un día lluvioso de octubre, me encontraba con mi hermano haciendo un pozo en la casa de mi abuela, allí en el jardín, cerca de los malvones, cerca del duraznero, de la piedra angular, en el centro del hueco de la muerte misma.
El césped crecio rápido en ese lugar.
Los recuerdos se multiplicaron rápido en mi mente.
Jamás olvido este día; jamás lo olvido.
Por eso nunca más quise tener perro...
Por eso es que el césped es verde siempre en aquel lugar...
Por eso, simplemente por eso.
Recuerdo que con mis 7 años fué el mejor juguete que tuve. Le di de comer, lo peinaba, lo lavaba, hacia y se dejaba hacer lo que nuestro antojo quería.
Su nombre: Dover.
Nuestro perro; mí perro...
17 años pasaron y un día lluvioso de octubre, me encontraba con mi hermano haciendo un pozo en la casa de mi abuela, allí en el jardín, cerca de los malvones, cerca del duraznero, de la piedra angular, en el centro del hueco de la muerte misma.
El césped crecio rápido en ese lugar.
Los recuerdos se multiplicaron rápido en mi mente.
Jamás olvido este día; jamás lo olvido.
Por eso nunca más quise tener perro...
Por eso es que el césped es verde siempre en aquel lugar...
Por eso, simplemente por eso.





