Cerca de estas fechas...
Inevitablemente, se acerca la fecha de sus nacimientos...
Un 4 de diciembre de 1984 estaba en la puerta de la sala de partos y salio una enfermera, con una niña, visiblemente obvio, y dijo Sosaa!...
Mi madre y yo nos emocionamos.
Era la primer nieta, mi primer hijo.
Un 7 de diciembre de 1987 en la puerta de la sala de partos pero del lado de afuera, salió la enfermera nuevamente como hacia ya 3 años y dijo, Sosaa, Varón.
Otra vez las lágrimas corrieron por dentro y por fuera.
Había llegado el segundo nieto y mi segundo hijo...
Hoy hace 20 y 17 años respectivamente de este hecho.
Lo recuerdo como si fuera hoy mismo.
A la distancia, y es la primera vez que sucede, esto se hace mucho más duro de soportar.
Sé que estaré ahí con ustedes, pero no es lo mismo...
Sé que nunca más podré vivir éste especial momento que comparten.
No se puede volver atrás en el tiempo. No se puede compartir lo que físicamente no podremos.
Pero en el seno del alma estarán siempre. Son parte de la misma. Son parte de un todo.
Son mi vida y mis anhelos, mi espera, el motivo de mis días, lo que dejo, la herencia de los pobres: el tesoro mas sagrado e invulnerable que son los hijos que llevarán siempre el apellido limpio.
Gracias por haberme dejado vivir la experiencia de ser padre.
Gracias por haberme regalado sus caprichos y sonrisas, sus llantos y penas, su amor y sus problemas... gracias.
Nada más aspiro en mi vida y es el respeto biunívoco de mis hijos.
Gracias.
No alcanzan las palabras ni el ciber espacio para que pueda describir tanta riqueza.
Nada alcanza.
Tal vez solo sus sonrisas, su mano tibia, la nariz fría, gracias...
Un 4 de diciembre de 1984 estaba en la puerta de la sala de partos y salio una enfermera, con una niña, visiblemente obvio, y dijo Sosaa!...
Mi madre y yo nos emocionamos.
Era la primer nieta, mi primer hijo.
Un 7 de diciembre de 1987 en la puerta de la sala de partos pero del lado de afuera, salió la enfermera nuevamente como hacia ya 3 años y dijo, Sosaa, Varón.
Otra vez las lágrimas corrieron por dentro y por fuera.
Había llegado el segundo nieto y mi segundo hijo...
Hoy hace 20 y 17 años respectivamente de este hecho.
Lo recuerdo como si fuera hoy mismo.
A la distancia, y es la primera vez que sucede, esto se hace mucho más duro de soportar.
Sé que estaré ahí con ustedes, pero no es lo mismo...
Sé que nunca más podré vivir éste especial momento que comparten.
No se puede volver atrás en el tiempo. No se puede compartir lo que físicamente no podremos.
Pero en el seno del alma estarán siempre. Son parte de la misma. Son parte de un todo.
Son mi vida y mis anhelos, mi espera, el motivo de mis días, lo que dejo, la herencia de los pobres: el tesoro mas sagrado e invulnerable que son los hijos que llevarán siempre el apellido limpio.
Gracias por haberme dejado vivir la experiencia de ser padre.
Gracias por haberme regalado sus caprichos y sonrisas, sus llantos y penas, su amor y sus problemas... gracias.
Nada más aspiro en mi vida y es el respeto biunívoco de mis hijos.
Gracias.
No alcanzan las palabras ni el ciber espacio para que pueda describir tanta riqueza.
Nada alcanza.
Tal vez solo sus sonrisas, su mano tibia, la nariz fría, gracias...
Comentario:
El azar me lleva a tu página, a la emoción de tus hijos... Yo no soy padre, pero hoy en la tarde llevé al pibe de mi mujer a la plaza... él jugaba en las hamacas y yo escuchaba a Vivaldi y la alegría del barroco se mezclaba con la alegría de ese presente...
Chau.
Un abrazo con algo de tango.
Chau.
Un abrazo con algo de tango.





