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Se nos va a dar
Citas diarias y relatos. Poemas, cuentos de autoría propia.
Acerca de
Solo un momento, un robar el tiempo no permitido. Desde hace mucho que somos y seremos CIUDADANOS del MUNDO. Nos ha tocado vivir una revolución tecnológica la cual nos brinda lo escencial en los seres humanos: la comunicación. Sin más ni menos, pretendo aqui encontres , no lo que buscas, sino lo que no buscas... De otra manera seria un seguir de largo como tantas veces lo hacemos en la vida. Me permito y acepten si ustedes quieren, penetrar en las líneas y así darnos cuenta que hay "más" de lo que uno espera. A ustedes quienes serán los que hagan perdurar la esfímera vida de este espacio minúsculo, colaboren con sus comentarios, pues de sa manera creamos un espacio abierto y aprendemos de nuestos errores.
Sindicación
 
A Don Mauricio Bonino: mis disculpas.
Caía la noche.
El pórtico me daba el espacio solitario para eplayarme.
El pino torcido, la anacahuita, la palmera, los cipreces, el rosal, se empeñaban firmemente en adornar el camino de salida, o de entrada.
Más allá, la luna recortaba su silueta en el negro firmamento produciendo un fenómeno que no se da siempre. No se reflejaba el blanco. Su rostro era de un rojo tímido. Ahí estaban mis hijos, mi esposa, mi familia.
Pero el color me daba la pauta de la noticia que habia recibido. Selene me miraba con verguenza o tal vez su color era de llantos.
Mauricio había partido.
Por fin, la vida le dió el asueto a su sufrimiento. Su silla de ruedas quedaba vacía. Se diluía en la distancia su inmensa sabiduría, su picardía, su afanoso apego a lo terrenal.
El alma pura y dorada cortaba su cordón con placer y obediencia. Se levaba en un destello rojo y verde, con arpegios de una guitarra negra, de una guitarra ausente, de una guitarra que había faltado a su cita.
Desde aquí lo despedí con una sonrisa; casi de perdón y verguenza por mi ausencia.
No lo veré mas hasta dentro de algún tiempo. Tal vez más o tal vez menos del que yo imagino.
El silencio aterra respetuosamente.
La luna dibuja su rostro triste. Es mi espejo aúreo. Mi conección al otro mundo de mis sueños.
La Cañada Baja, sin saber, cae en el letargo de la madrugada y a modo de despedida, tal vez, deja explotar sus fuegos de artificio en lágrimas que brillan y se disuelven en la nada.
Queda la huella.
Queda una pausa.
Queda la luna roja.
Queda otro adiós inconcluso.
Hasta mañana Mauricio.
Perdón y gracias, muchas gracias por tu ejemplo.
No