Así es la vida...
Lo conocí allá por el año 70...
Le robé a su hija...
Tal vez depositó en mí el hijo que nunca tuvo...
Se me fué 35 años despúes...
Gracias por tus horas, tus días, tu vida...
Se fue en la niebla
dejo su estela,
dejó sus zapatos,
su sonrisa,
su carne pesada.
Dejó el vacío
aunque sin dolor.
Dejó su herida,
dejo su casa
y Marta sola quedó.
Pero en la barra
de estaño tieso,
su copa servida olvidó.
Dejó de herencia:
dos Marías dejó.
Su aguda sombra,
su aguda vista,
su imaginación.
Dejó en mis manos
agua clara y limpia,
por eso no digo adiós.
Siempre será
un hasta luego
y en su juego jugó,
para enseñarnos
que así se aprende y
así se gana,
así se pierde,
así se ama,
así es la vida,
así es la muerte.
Le robé a su hija...
Tal vez depositó en mí el hijo que nunca tuvo...
Se me fué 35 años despúes...
Gracias por tus horas, tus días, tu vida...
Se fue en la niebla
dejo su estela,
dejó sus zapatos,
su sonrisa,
su carne pesada.
Dejó el vacío
aunque sin dolor.
Dejó su herida,
dejo su casa
y Marta sola quedó.
Pero en la barra
de estaño tieso,
su copa servida olvidó.
Dejó de herencia:
dos Marías dejó.
Su aguda sombra,
su aguda vista,
su imaginación.
Dejó en mis manos
agua clara y limpia,
por eso no digo adiós.
Siempre será
un hasta luego
y en su juego jugó,
para enseñarnos
que así se aprende y
así se gana,
así se pierde,
así se ama,
así es la vida,
así es la muerte.





