logotipo

img_google
Se nos va a dar
Citas diarias y relatos. Poemas, cuentos de autoría propia.
Acerca de
Solo un momento, un robar el tiempo no permitido. Desde hace mucho que somos y seremos CIUDADANOS del MUNDO. Nos ha tocado vivir una revolución tecnológica la cual nos brinda lo escencial en los seres humanos: la comunicación. Sin más ni menos, pretendo aqui encontres , no lo que buscas, sino lo que no buscas... De otra manera seria un seguir de largo como tantas veces lo hacemos en la vida. Me permito y acepten si ustedes quieren, penetrar en las líneas y así darnos cuenta que hay "más" de lo que uno espera. A ustedes quienes serán los que hagan perdurar la esfímera vida de este espacio minúsculo, colaboren con sus comentarios, pues de sa manera creamos un espacio abierto y aprendemos de nuestos errores.
Sindicación
 
Al 143.
Viejo papel garabateado en una bolsa llena de recueros, encontraba una fría mañana letras de mi madre. Aunque conservé la esencia de sus palabras corregí algunas cosas que a mi criterio daban mejor entendimiento al texto.

Viejo y querido 143...
Viste nacer mi barrio, pasaste cuando todo era zanja y esperaste a mi madre cuando se atrasaba para ir a su empleo; o tú te adelantabas, no se; anduviste por el viejo Camino Propios hoy ya Boulevard, cuando era angostito, once pasos tenía, ¡si los habré contado cuando cruzaba!, tal vez para ir a la panadería o al almacén, y tu siempre pasabas de testigo, llevándonos y trayéndolos a la vieja Unión.
La de mis días de tías Isabel e Isolina, la del Toto y La Sarita; luego me llevaste cinco años a mi querida Escuela Industrial; esas madrugadas y a las siete y cuarto tú siempre al firme. No fallabas.
Fuiste el de mi primer amor, ese que nunca se olvida, amor de los 12 años, con su gorra echada hacia atrás y su diente de oro; aquellos ojos verdes agrisados que asomaban en tu plataforma.
Aquellas caminatas por 8 de Octubre hasta Comercio donde vacío, emprendías tu nuevo viaje.
Luego te abandone.
Me fui del barrio y por muchos años no te usé, pero la vida y sus vueltas, me devolvieron a mi vieja Neyra y ahí estás.
Ahí sigues por el renovado Ramón Anador y siempre por el viejo Propios, más como no podía ser de otra manera me llevas y me traes a mi trabajo.
Eres como mi abuelo, como parte de mi familia, viejo y querido.
Gracias, mí amado 143!!

Escrito allá por el siglo pasado en los años 88.
Ya avanzado el siglo XXI, se siguen cumpliendo las letras de mi madre.
No