Lo efímero.
El beso extrañado, el abrazo esperado, sentir el olor de tus seres queridos, su voz pegando en el pecho, su aliento recorriendo tu vista, la piel que se une, la nariz fría, todo y más se unen en la lejanía.
Luego viene el reencuentro y lo efímero de éste.
Ahí nos damos cuenta que somos un pequeño trozo de sus vidas. Que sus prioridades cambian día a día y uno cada vez es relegado a otros planos cada vez más lejanos.
Así es, será y siempre fue la vida. Los sentimientos siempre nos traicionan contra la razón, contra la lógica.
Ley de la vida.
Los caminos solamente se unen en un pedacito corto y luego se abren hacia la imaginación de los destinos.
Por eso y por ellos damos nuestras vidas, tal cual darán la suya por sus hijos.
Pero llegado el momento, nadie puede parar al río.
Nadie tiene derecho sobre él.
Nadie.
Solo el río mismo buscará su cauce.
Lo efímero…
Lo efímero de la vida nos hace revivir y morir al mismo tiempo. Pero es ese morir alegre y sin arrepentimientos ni dolores.
Una mirada significa más que todas nuestras ansias y deseos.
Una mirada nos complace y debemos retenerla para disfrutarla, gozarla, vivirla.
Así es, será y no hay nada ni nadie que pueda cambiar la forma.
Y así nos vamos orondos, de frente alta, llenos de orgullos.
Tan solo por aquella mirada…
Tan solo por lo efímero de la vida: la esencia del momento.
De un golpe volvemos a nuestro sendero y hay que seguir adelante.
Sin perderlos de vista, nuestra vista, solamente nuestra vista
Luego viene el reencuentro y lo efímero de éste.
Ahí nos damos cuenta que somos un pequeño trozo de sus vidas. Que sus prioridades cambian día a día y uno cada vez es relegado a otros planos cada vez más lejanos.
Así es, será y siempre fue la vida. Los sentimientos siempre nos traicionan contra la razón, contra la lógica.
Ley de la vida.
Los caminos solamente se unen en un pedacito corto y luego se abren hacia la imaginación de los destinos.
Por eso y por ellos damos nuestras vidas, tal cual darán la suya por sus hijos.
Pero llegado el momento, nadie puede parar al río.
Nadie tiene derecho sobre él.
Nadie.
Solo el río mismo buscará su cauce.
Lo efímero…
Lo efímero de la vida nos hace revivir y morir al mismo tiempo. Pero es ese morir alegre y sin arrepentimientos ni dolores.
Una mirada significa más que todas nuestras ansias y deseos.
Una mirada nos complace y debemos retenerla para disfrutarla, gozarla, vivirla.
Así es, será y no hay nada ni nadie que pueda cambiar la forma.
Y así nos vamos orondos, de frente alta, llenos de orgullos.
Tan solo por aquella mirada…
Tan solo por lo efímero de la vida: la esencia del momento.
De un golpe volvemos a nuestro sendero y hay que seguir adelante.
Sin perderlos de vista, nuestra vista, solamente nuestra vista





