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Se nos va a dar
Citas diarias y relatos. Poemas, cuentos de autoría propia.
Acerca de
Solo un momento, un robar el tiempo no permitido. Desde hace mucho que somos y seremos CIUDADANOS del MUNDO. Nos ha tocado vivir una revolución tecnológica la cual nos brinda lo escencial en los seres humanos: la comunicación. Sin más ni menos, pretendo aqui encontres , no lo que buscas, sino lo que no buscas... De otra manera seria un seguir de largo como tantas veces lo hacemos en la vida. Me permito y acepten si ustedes quieren, penetrar en las líneas y así darnos cuenta que hay "más" de lo que uno espera. A ustedes quienes serán los que hagan perdurar la esfímera vida de este espacio minúsculo, colaboren con sus comentarios, pues de sa manera creamos un espacio abierto y aprendemos de nuestos errores.
Sindicación
 
Las puertas
LAS PUERTAS

Cuando nacemos llegamos a ese gran recinto y nos depositan en el centro.
Este es redondo y esta lleno de puertas.
Puertas totalmente abiertas para que gateando y de a poco puedas escoger una, pero hay una ley que nos enuncia que luego de pasar el portal este se cierra y no podemos volver atrás.
Luego se van repitiendo los salones cada vez más grandes y cada vez con más puertas.
Muchas las vemos cerradas otras entreabiertas, otras con letreros de peligro, otras nos dan su paso libremente.
Nuestra conciencia evoluciona.
La vida comienza a transcurrir.
Muchas veces queremos "esa puerta cerrada" y la embestimos hasta caer derrotados.
Otras veces la podemos tirar, destruir, pero nuestro camino ya quedó marcado por una puerta rota.
Esas no se cierran esas nos dan la oportunidad de volver atrás y elegir otra. Lo mismo las que dejamos entornadas por nuestras dudas.
Y así paso a paso vamos recorriendo ese camino.
Ese que nosotros elegimos al azar, por nuestra intuición, por nuestra experiencia, por pasión, por amor o por frustraciones.
Seguimos avanzando y tarde o temprano vemos que en nuestra sala ya no estamos solos. Alguien más llego a un misterioso encuentro.
Entonces escogemos con esa persona que nos acompaña lo que nos parece correcto. Y pasan los días, meses o años.
Muchas veces por donde entramos existe una bifurcación que nos separa del compañero de ruta y así seguimos yendo de lugar a lugar con miles de puertas.
Unas de colores llamativos, otras grises, otras negras, otras ni siquiera tienen nada. Por ella el paso es libre.
Y escogemos la que nos parezca mejor.
Tal vez, y suele pasar a muchos, lleguemos a lugares solo dibujadas en la pared con finos pinceles.
Pero la experiencia nos dio las herramientas para fabricar los escapes y tarde o temprano logramos salir por algún lado.
Tal vez solo con nuestras manos escarbemos, tal vez tengamos alguna herramienta que facilite el trabajo.
Y llegamos a otro lado, y allí encontramos la sala pero con menos puertas y una silla.
Allí nos damos cuenta que debemos reflexionar y sentarnos para repasar los recorridos. Comprender, hacer balances, y relacionar que de a poco se nos va cerrando el círculo y no podemos errar en nuestras desiciones.
Y por fin con paso decidido acometemos a una de ellas y una vez dentro podremos encontrar alguien que espera, alguien que se nos une, tal vez nada ni nadie o directamente la ultima puerta, negra y oscura que nos lleva al fin del recorrido.
Cada vez que se nos achican las posibilidades tomamos el tiempo necesario para entrar en la siguiente etapa.
Y así es. Por eso el que busca no necesariamente encuentra.
Por eso creo en tu esquina.
Por eso hoy doble la esquina.
Y encontré un tesoro. No de oro, ni de joyas. No hay esmeraldas ni diamantes. Hay solo carne y huesos que toman una forma, la cual mis ojos no la ven.
Mis ojos ven un alma pura llena de grandeza. Ningún dinero podrá comprar esto. Solo el corazón es el intercambio permitido y así debe ser.
Por eso hoy doble la esquina.
Hoy entregue lo poco que me queda: mi vida.
La entrego sin pedir nada. Tal vez sea de una vez por todas lo que tanto tiempo me ha llevado encontrar.
Tal vez el tesoro se me esfume entre mis manos y quede en piel y huesos tiritando en una gélida atmósfera que muchos sienten como el fin del recorrido.
Si así fuese mi ciclo hubiese llegado a su fin sin más que mis manos vacías y mi cuerpo desnudo, ya sin fuerzas para seguir caminando.
Así es la vida. Así es como ganamos, perdemos y morimos.
No