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Bella y oscura
Mi alma
Acerca de
"Los saludos entregados en nuestro cruce siempre fueron sinceros" (Tzahay)
Sindicación
 
Tomando impulso
Algo más animada que estos días, intentando ver las cosas con otro
color y sacando fuerzas no sé muy bien de dónde para compartir momentos con mis niñas. Y es que las miro y se me cae el alma a los pies... Más animada y convencida en quedarme estos meses siguientes. Convencida porque sé que "nuestros momentos" serán eternos. Eso me da muchas fuerzas.
Esta mañana al salir del hogar para venir al centro, una de las peques
con 5 añitos se enganchaba a mi... Lusssss llévemeeeeeeeee, llévemeeeeee!!!!
Ahí se ha quedado la pobre tras la reja con unos ojitos de tristeza....
¿Cómo no me voy a quedar más tiempo?
Las pobres están encerradas todo el día, excepto por las mañanas para ir al colegio y los domingos para ir a misa. No conocen nada más. Viven en una irrealidad absoluta. Las mayores cuando se marchan del hogar.... se pierden por el camino la gran mayoría. Lógico... No conocen, no saben qué hay más allá de estas rejas.
Aquí es muy habitual que las niñas con 15, 16 o 17 ya empiecen a tener hijos. Con cualquier hombre que les dice cuatro cosas bonitas. Suelen ser mujeres muy machacadas, que piensan que sólo valen lo que el hombre les diga. Sin 20 años siquiera ya tienen un par de bebés, el hombre las abandona y con suerte no les han propinado palizas. Ellas sacan a sus bebitos adelante trabajando muy duro vendiendo en la calle, vuelven a juntarse con otro hombre, unos cuantos niños más, otro abandono, otro señor, más hijos...
Casarse para ellas es como... uffff!!! algo inpensable, no porque no quieran, sino porque aquí que un hombre quiera casarse, comprometerse es....¿imposible? Sus mayores sueños suelen ser llegar a casarse y tener hijos.
Mujeres que creen que deben aguantar cualquier cosa que les haga un hombre,creen que debe ser así. Y si el hombre les pega una paliza ¡no importa! él me quiere y cuantos más hijos le de mejor, aunque no tenga con qué alimentarlos... y vuelven una y otra vez...hasta que el hombre se cansa y se va por ahí.
Muchas veces pienso que estar aquí es como retroceder 50 años, a todos los niveles... Los lunes por la mañana antes de pasar a clase en el patio del colegio todos los niños forman filas, la directora del colegio subida a una tarima con una batuta, como en las películas de la posguerra y dirigiendo a los niños cantan el himno de Santa Cruz y el de Bolivia. La primera vez que lo vi me preguntaron las niñas por el himno de España ¡uffff y yo qué se! Qué espiritu tan patriótico tienen aquí!!
Están construyendo la tercera etapa al ladito del hogar, un proyecto que en principio tiene muy buena pinta, para ofrecer a las chicas un lugar donde vivir cuando abandonen el hogar, una casa compartida para las chicas donde las chicas tendrán que pagarse los gastos, un mínimo alquiler... pero sobretodo para que puedan ser independientes... Ya veremos cómo sale el proyecto.
Me encanta ver caminar por allí a Sor Adela, llena de sueños, de entusiasmo. Doy gracias que ella es la directora del hogar. Me gusta mucho como trata a las niñas, con firmeza pero con todo el amor del mundo. Gracias, gracias que está ella aquí. Verla caminar por allí, con pasos cansados, con más de 70 años, con ese aire cansado y casi arrastrando su caminar pero sobretodo con los ojos llenos de amor.
De otras monjas no puedo decir lo mismo... Y es que me cuesta tanto aceptar que las cosas se hagan sin amor, y con gritos... No logro entenderlo.
Hay días que lo llevo mejor y otros... otros días se me hacen grises. Pero bueno... ahí ando intentando coger impulso todos los días. Son las niñas las que cada día me llenan de energía, aunque a veces también me la quiten ¡jeje! Aysss qué bichos son!!! Pero me encanta verles esos ojillos de felicidad momentánea.
He empezado a darles a las mayores unos cursitos de autoestima ¡¡¡aysss cómo les cuesta quererse a mis pobres!!!! Intento ponerme en su piel... y no es para menos.
La gran mayoría de ellas han sido abandonadas, otras tienen los papás muertos...
Se me rompe el alma cuando las abrazo y siento que en sus abrazos me entregan una vida sin infancia.
Por las noches cuando voy a darles la bendición a sus camitas, algunas lloran noche tras noche... porque a pesar de llevar en el hogar años y años siguen echando de menos a sus mamás.
A veces me quedo absorta mirándolas... y pienso... no es para menos que a veces sean tan rebeldes, desobedientes... Con toda la rabia que deben llevar dentro... no es para menos. Que tu madre te abandone, te deje tirada siendo casi un bebé... que rehaga su vida con otro hombre, que venga a verte al hogar una vez al año y te diga que no puede tenerte en casa porque tiene que cuidar de otro bebé que ha tenido con otro señor, que este señor no quiere en casa hijos que no sean suyos... Que tu madre consienta esto, que tu madre
te deje ahí.... Esto tiene que dejarte el alma en carne viva. Ellas pensarán ¿y yo qué soy? No me extraña que a veces respondan con tanta rabia....
Mi objetivo.... mi objetivo es simplemente colorear esa infancia robada.
Esta semana me llevé a las peques a dar un paseo. Gritos y gritos de entusiasmo. Salir del hogar para ellas aunque sea media hora y a 200 metros es todo un acontecimiento. Saltaban, corrían, gritaban,cantaban...corrían detrás de los animales que había en la calle. Y es que hasta los animales salen corriendo cuando las ven ¡jeje! Asustando a las gallinas, a las ovejas, los caballos, las vacas... Gracias que volvimos sanas y salvas ¡jeje! Espero poder salir con ellas a pasear más a menudo. Porque hasta esto está prohibido y sólo se hace como algo excepcional.
Con el dinero que recaudé espero poder ir con las mayores a la ciudad algún domingo y tomar un refresquito. Para que vean la ciudad y puedan pasear. Que vean algo más allá. Están muy ilusionadas con la idea. Llevan en el hogar toda su vida.
El otro día me decía una de ellas ¡ahhhh yo fui al cine una vez! Y lo contaba con el mayor orgullo.... Aysss qué vida esta!!! Qué injusta para
muchos!!!!!

En fin, aquí andaré unos mesecitos más para intentar compartir todo lo que pueda
 
Carrera de obstáculos
No ando muy allá...
Si decido quedarme más tiempo del previsto en Bolivia es exclusivamente por las niñas porque no estoy demasiado a gusto que digamos en el hogar. Hay muchas limitaciones constantemente, prohibido esto, prohibido lo otro, mil prohibiciones. Muchas veces tengo la sensación de estar en una cárcel. Prohibido pasar aquí, prohibido darles besos a las niñas por la noche, prohibido jugar aquí, prohibido, prohibido.......... Venga yaaaaaaaaaaaaa, que esto parece un colegio militar.
Lo normal es que ante estos obstáculos saque fuerzas para
ingeniarmelas de tal manera que pueda compartir otros momentos con las niñas.... pero hay días que me faltan las fuerzas para sortear estos obstáculos.
A veces no sé muy bien el papel que debe desempeñar un voluntario... ¿quitarle trabajo a las monjas o estar con las niñas?
A esto se une que algunas hermanas no facilitan la buena convivencia.... incluso a veces nos gritan a las
voluntarias y nos dan malas contestaciones, cortes.... así que esto a veces parece un gran hermano.
Me duele tanto ver que las cosas se hacen sin amor. No concibo la vida sin amor, hacer las cosas sin pasión es algo que me supera. ¿Cómo una persona, en este caso una monja, que se supone que le guía el amor a los demás, puede tratar así a las niñas o incluso a las voluntarias?
No todas son así, tres de las monjas son bastante majas y admiro cómo trabajan con las niñas pero el resto.... más vale que tuvieran otra profesión. Lo que sí que tengo muy claro es que el próximo voluntariado no lo voy a hacer con ninguna ong religiosa. Más les valdría que dejaran de rezar tanto y se ocuparan de lo que hay en la tierra y se curraran cómo tratar mejor a los demás.
Y con el resto de las voluntarias normal, no se puede decir que mal pero tampoco es para tirar cohetes. Así que los días a veces se hacen duros, entre el jaleo con tantas niñas y sintiéndote sola... no se hace muy agradable que digamos... así que no sé, ando un poco confusa. Aún no sé si me quedaré más tiempo. Probablemente sí que me quede porque creo que se lo debo a estas niñas que han tenido la puta mala suerte de no tener una infancia como debieran... pero a costa de estar pasándolo un poco mal. La verdad es que las niñas me regalan unos momentos muy bonitos... cosas que nunca jamás voy a olvidar.
No ando en mi mejor momento. Llevo unas semanas un poco baja de ánimos... espero ir cogiendo fuerzas poco a poco

 
Como agua para chocolate
"El doctor le mostró un experimento a Tita.
-Aunque el fósforo no hace combustión en el oxígeno a la temperatura ordinaria, es susceptible de arder con gran rapidez a una temperatura elevada, mire...
(...)
-Como ve, todos tenemos en nuestro interior los elementos necesarios para producir fósforo. Es más, déjeme decirle algo que a nadie le he confiado. Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un sólo fósforo. Si eso llega a pasar el alma huye de nuestro cuerpo, camina errante por las tinieblas más profundas tratrando vanamente de encontrar alimento por sí misma, ingorante de que sólo el cuerpo que ha dejado inerme, lleno de frío, es el único que podría dárselo."

-Como agua para chocolate- Laura Esquivel

 
Cielo, tierra y el corazón del hombre
La semana pasada anduve algo baja de ánimos. Seguía pensando si quedarme, no quedarme... removidilla porque algunos días se hacen duros y pensar que me iba a quedar más tiempo a veces agobia. No sabía si la decisión que estaba tomando de quedarme iba a ser buena, si no me iba a arrepentir. Decidí dejar pasar los días y no apresurarme en decidir. A finales de semana levanté un poco el ánimo, con esas pequeñas cositas que te llenan inmensamente.
El jueves pasado Luly aprendió a leer, sus primeras ma, me, mi, mo, mu. Son momentos que me resultan díficiles de describir porque son tan especiales, son miradas limpias llenas de sueños... Ver esa carita de orgullo, de satisfacción, de felicidad, de haber hecho algo grande es precioso. Levantando la vista buscaba mi aprobación. Esas sonrisas son hermosísimas.
Otro momento precioso fue el regalito que me hicieron Lucero y Sole. Me tienen encandilada estas niñas, tienen 10 y 11 añitos. Vinieron a buscarme a clase para darme a escondidas un regalito, su mayor tesoro, un cromo y dos pegatinas. Me emocionaron tanto que brotaron las lágrimas de alegría... aunque tenga momentos bajos estos otros momentos compensan cualquier cosa. Porque sé que para ellas este regalito significa ofrecerme todo lo que tienen. Aquí no tienen grandes cosas... ni pequeñas.
Todas sus pertenencias caben en un casillero, la ropa con sus nombres, el jabón de la ducha, el jabón de la ropa, el cepillo de dientes, la pasta, el peine, champú y papel higiénico. Esas son todas sus pertencias. Así que lo mucho o lo poco que consiguen cuando les llegan paquetes de sus padrinos o cosas que les han ido dando las voluntarias a lo largo de los años lo guardan como oro en paño, guardan absolutamente todo. Se mueren simplemente porque les des una botella de agua vacía, para ellas es un tesoro, así tienen algo más que el resto.
Se ganan todo con puntos. Si hacen más oficios de los que tienen asignados les dan unos puntos. Así van acumulando puntos para poder cambiarlo por papel higiénico, jabón, jabón de la ropa, cuaderno, lápiz. Absolutamente todo se lo tienen que currar. Desde las más pequeñas que tienen 5 añitos hasta las mayores. Contando con todo esto que dos niñas me regalen su cromo y sus pegatinas es.... el mayor regalo que te pueden ofrecer, aparte por supuesto del cariño y el amor que te regalan, concretamente estas dos niñas... porque hay de todo. hay niñas también muy desagradables... Y precisamente con estas niñas son con las que más me esfuerzo, intento crecer en humildad. Pienso que bastante han tenido en la vida y pongo la otra mejilla... pero escuece.... Quizás eso es lo que me hace tener bajones de vez en cuando porque casi siempre acabo poniendo la otra mejilla, por muy mal que me contesten o incluso a veces hacen desprecios.... Intento no tomarlo como algo personal, pienso que como todos tendrán un mal día y tolero... Por supuesto que cada vez los vínculos afectivos son más estrechos y esto hace que las faltas de respeto, desobediencias ocurran cada vez con menos frecuencia... Pero... tela hasta llegar aquí, sudor y lágrimas me ha costado. Ahora las cosas van muy suaves. La relación con la mayoría de las niñas son muy positivas. Estoy muy contenta.

El fin de semana de carnaval lo celebramos en el hogar. Es increíbles la creatividad que pueden llegar a tener con tan pocos recursos. Disfraces con los plásticos de los libros del año pasado, con las bolsas vacías de la leche que han ido guardando estas semanas, con cartones, con los sacos de las patatas...
Lo pasaron genial el día de carnaval. Me disfracé con ellas, nos pintamos la cara, bailamos, reimos... Al día siguiente aquí hacen la mojada. Se tiran agua a diestro y siniestro, incluso a las monjas ¡jeje! Todas llenas de agua, cubo va, cubo viene. Una tarde muy divertida para las niñas. Al menos salen de la rutina de hacer oficios e ir al cole.
El siguiente fin de semana me fui con la otra voluntaria española del hogar y otra de otro proyecto a Samaipata, un lugar cerca de Santa Cruz precioso, a dos horas y algo. Mochila y hacia allá que fuimos. Valles, montaña, naturaleza....
Sigo flipando con los cielos de aquí... Son tan bonitos. Me encanta mirar al cielo y ver las estrellas. ¡¡Qué cielos tan increiblemente bonitos!
Una vez en Samaipata buscamos sitio donde dormir. Encontramos un sitio baratisimo y super acogedor, muy agradable. El señor del hostal sentado en su hamaca con los pies metidos en un barreño lleno de agua, mientras se cortaba las uñas. Una parejita de escritores ecuatorianos lavando en el patio sus tiendas de campaña, el loro por allí revoloteando... Un patio delicioso para tomar el té. Eso fue casi lo primero que hicimos. El sitio era una maravilla, familiar y muy acogedor.
Esa misma noche salimos. Conocimos a gente muy interesante. Unas copitas de vino en un pueblo casi desierto, hablando con los lugareños de la cultura inca, costumbres, animales, ruinas, naturaleza... Muchas risas. Conocimos a un camba que estaba.... ¡jajaja! Bueno, no sé si realmente estaba tan bueno o es que nosotras tres estamos fatal, tenemos las hormonas revolucionadísimas. No me extraña ¡¡tanto rezar en cuanto salgo del hogar me altero!!
El sábado por la mañana nos fuimos a buscar a alguien que nos llevara en coche hasta El Fuerte, unas ruinas preincas. Alucinantes. Naturaleza pura... y ruinas. Una caminata muy muy empinada de 2 horas. Después nos fuimos a unas cascadas que había más o menos cerca. Preciosas. Un gustazo sentir esa fuerza tan descomunal de las cascadas. Un baño realmente delicioso.
Al día siguiente hablamos con un señor del pueblo para que nos llevara cerca del parque Amboró, a la Yunga, un bosque de helechos. Acojonante.... La presencia de la naturaleza en este lugar era tan inmensa que por momentos te paralizaba, como si te aplastara. Una caminata de 3 horas en medio de lianas, helechos, mariposas, pájaros, libélulas... mirar al cielo y no ver más que árboles... acojona la verdad. El crujir de las ramas, ruidos de los árboles en medio de aquel silencio absoluto te pone los pelos de punta. Nos adentramos sin guía. Queríamos hacerlo a nuestro aire. Nos perdimos varias veces... Se pasa un poco mal... pero bueno, merece la pena. Compensa. Es una pasada estar ahí dentro, dentro de la madre tierra. Para la próxima machete y brújula. Dimos unas cuantas vueltas... pero conseguimos salir ¡jeje!
Hicimos una ofrenda a la naturaleza y pedimos un deseo.
A Samaipata antiguamente se le llamaba Sabaipata que en Quechua significa "Descanso en las alturas". Un nombre perfecto para un sitio tan especial.
De vuelta al pueblo, bajando la montaña fuimos encontrando casas por llamarlo de alguna manera de los "sin tierra". Los sin tierra son los colla, los indígenas del altiplano que se han ido de su lugar de origen en busca de tierra. Se instalan en medio de la montaña, perdidos de la mano de dios, para que no les quiten la tierra de la que se acaban de apropiar. La cultivan, y bajan al pueblo atravesando el monte durante horas para vender los frutos en el mercado del pueblo. Veías bajar a las cholitas con sus trenzas, su bebé cargado a las espaldas y un saco lleno de frutos. La vida es dura aquí, muy dura para muchos. Para otros no, pero para toda esta gente que no tiene nada que perder sí es terriblemente dura, el dios de las pequeñas cosas les abandonó hace tiempo... Su bebita chupaba un hueso, lo lamía una y otra vez.
Nos contaba el viejito del lugar que a veces vienen extranjeros a enseñarles cosas, pero normalmente se acaba la plata y las cosas se quedan a medias. A veces les intentan enseñar a cultivar, a abonar, apicultura... proyectos que duran un año o dos y luego... luego nada. Así andan las cosas por esta parte de Bolivia. No todo es así... pero esta es una realidad que ahí está... y no la podemos olvidar
Ha sido un fin de semana muy enriquecedor, conociendo otras culturas, gente muy interesante y respirando entre el cielo y la tierra.