La casa de las bellas durmientes
"Desde los pequeños arco iris, la pulcritud de las partes secretas de la muchacha le fue revelada y ya no le abandonó.
La vió en una posada junto al río, en Kanazawa. Había sido una noche de nevisca. La pulcritud le impresionó tanto que contuvo el aliento y sintió el escozor de las lágrimas. No había visto tal pulcritud en las mujeres de todas las décadas pasadas; y había llegado a creer que comprendía todas las clases de pulcritud y que la pulcritud en los lugares secretos era propiedad exclusiva de la muchacha. Trató de reirse de esta idea, pero el caudal de la nostalgia la convirtió en un hecho y ahora continuaba siendo un recuerdo poderoso que el viejo Eguchi no podía desechar"
-Yasunari Kawabata-





