Una semana más
Las semanas aquí se hacen pesadas, bastante pesadas, los días son largos, se hacen tantas cosas que al final del día no recuerdo exactamente qué he hecho durante el día. No consigo recordar ni lo que hice por la mañana. Las niñas han empezado esta semana el cole, por las mañanas las acompañamos al cole, porque si no..... no llegan ¡jejeje! mira que son perrillas!! Aunque con sueño es una de las cosas que más me gusta del día, ir con ellas al cole, llevarlas de la mano e ir cantando canciones. Estoy recordando muchas canciones de la infancia ¡antón, antón pirulerooooooo!!! El patio de mi casa!!! Soy la reina de los mares!!! jejeje!! los últimos éxitos. Por las tardes tengo clase con las de primero y segundo ¡un auténtico tormento! Tengo 3 o 4 niñas que son bastante buenas en clase pero el resto.... demonios como poco, una que sale corriendo y se escapa de la clase, cuando regreso a los 2 minutos, ya hay 2 tirándose de los pelos, otra de 11 años comiéndose el pegamento, otra insultando a la pequeña... en fin... una auténtica maravilla ¡jejeje!! Me dejan sin fuerzas, agotada, son dos horas y media de clase realmente tormentosas. A las que más o menos se portan bien les leo unos cuentos después de clase, les encanta. Siempre me dicen: Unito, unito más, cuentenos unito más lus!!! En primero tengo a una niña de 10 años que me tiene prendada, es una preciosidad de niña, super obediente, dulce como ella sola, y con una historia tremenda, sus padres la dieron a una familia cuando era pequeña para trabajar en el campo y este señor la violó. Con sólo 10 añitos ya tiene todo eso en su mochila. Todavía no sabe leer ni escribir, la estoy enseñando las vocales. Hay momentos en los que me quedaría mirándola a los ojos eternamente.... En fin, que estos momentos me dan la suficiente fuerza para seguir adelante, porque hay ratos en los que.... te duele el corazón. Sí, porque no todas las niñas son así, aquí hay niñas muy difíciles, tremendamente difíciles, horrorosamente desagradecidas, interesadas... Supongo que la vida que han llevado no les ha facilitado ser de otra manera. Y aunque haya ratos en los que no me siento muy bien intento pensar en las niñas que sí que merecen la pena. Todas merecen la pena, pero no todas facilitan el buen hacer. Y aunque intente no tomarme en serio las cosas que a veces hacen o dicen, los desprecios que propinan... en algunos momentos lógicamente me duele y me desanima... y pienso si realmente merece la pena el esfuerzo que hago... pero bueno esos desánimos me invaden 5 minutos al día. El resto del día no tengo tiempo ni para pensar ni para sentir cosas mías.
El domingo estuvimos todo el día fuera de la casa, había un encuentro de todos los orfanatos, las niñas lo pasaron genial. Se hace dos veces al año. Dos veces al año en el que pueden hacer algo distinto, ver a otros niños... especial alegría para las niñas que tienen a sus hermanitos en estos otros hogares y pueden verles. Y especial alegría también para las mayores que pueden hablar con chicos y bailar con ellos ¡jeje! Se ponen todas las chicas en fila a bailar una enfrente de otra, como se hacía hace 50 años y los chicos vienen a sacarlas a bailar. Fue un día agotador, pero las niñas lo pasaron realmente bien. No sé muy bien todavía como lo conseguimos, pero las 115 niñas, más las voluntarias, mas dos monjas nos metimos en dos microbuses, un microbus es minúsculo, unas encima de otras, como las apuestas del gran prix. Aquí es lo normal.
El lunes estuve quitando pijos ¡aggggggggggggg!!! Ha sido uno de los peores momentos, quitando liendres, una tras otra, yo creía que me iba a dar un soponcio y que las iba a vomitar encima. Pero resistí ¡jejeje! Ellas dicen que a las españolas nos dan mucho asco los piojos y se ríen pero es que a mí me estaban entrando los siete males, me picaba todo, hasta las uñas de los pies! Ellas están muy acostumbradas a tener piojos, siempre han convivido con ellos.
Ya voy echando de menos algunas cosas. Las primeras semanas casi no era consciente, porque todo era nuevo. Pero ahora ya voy echando en falta algunas cosas. Echo de menos la lavadoraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ¡jejejeje! Aysss todos los días lavando a mano!!! Echo de menos tomarme un café y fumarme un cigarro mientras tanto. Aquí no puedo fumar. Las niñas no pueden saber que fumo. Así que fumo siempre a escondidas en el baño de mi habitación. Fumo como cinco veces menos. Echando 20 kilos de ambientador para que no huelan, porque tienen un olfato tremendo. Echo de menos levantarme a cualquier hora, echo de menos estar a solas aunque sólo sea un día, echo de menos salir a tomarme una copa, echo de menos salir a quemar la ciudad ¡aggggggggggggggg!!! Estoy como un mandril, necesito pegarme una juerga, pero creo que no va a ser posible porque las voluntarias de ahora son tan tan tan religiosas que el día libre cuando salimos siguen rezando, nos tomamos algo, vamos a internet, después un heladito y ala pa la casa otra vez. Son majas pero les falta ese puntillo. Estoy deseando que llegue la semana que viene otra voluntaria española, a ver si puedo sacar mi humor. Porque aquí..... imaginaros todas mis cosas me las tengo que callar, se escandalizarían!!!! o no las entenderían!!! Aunque yo por dentro me río mucho!
Ahhh y ya he empezado a tender los tangas junto con las bragazas de cuello alto de las monjas y las otras voluntarias. He estado un par de semanas tendiendo la ropa interior en el baño porque la primera semana la monja esta reprimida hizo no se qué comentario sobre los tangas, que qué indecente o algo así, y claro a mí me daba vergüenza tenderlos con el resto. pero ahora.... me he desatao ¡jajajaja!!! Imaginaros todo el tendedero con los hábitos de las monjas, tan blanquitos, sus bragas de cuello alto, esos camisones de awela.... y mis tangas ¡jejejeje!! Qué bonitos quedan ahí entre toda la ropa "decente"
¡Me encantaría teletransportarme por unos instantes y aparecer en la corrala,mirar hacia arriba y ver el cielo contaminado de madrid... oler mi casa, tumbarme en mi cama, escuchar música, fumarme un marcafly y bailar!
Pequeñas cosas que se echan de menos, pero voy bien.
Aún hay muchas miradas que compensan el esfuerzo. Ver esas sonrisitas no tiene precio.
El domingo estuvimos todo el día fuera de la casa, había un encuentro de todos los orfanatos, las niñas lo pasaron genial. Se hace dos veces al año. Dos veces al año en el que pueden hacer algo distinto, ver a otros niños... especial alegría para las niñas que tienen a sus hermanitos en estos otros hogares y pueden verles. Y especial alegría también para las mayores que pueden hablar con chicos y bailar con ellos ¡jeje! Se ponen todas las chicas en fila a bailar una enfrente de otra, como se hacía hace 50 años y los chicos vienen a sacarlas a bailar. Fue un día agotador, pero las niñas lo pasaron realmente bien. No sé muy bien todavía como lo conseguimos, pero las 115 niñas, más las voluntarias, mas dos monjas nos metimos en dos microbuses, un microbus es minúsculo, unas encima de otras, como las apuestas del gran prix. Aquí es lo normal.
El lunes estuve quitando pijos ¡aggggggggggggg!!! Ha sido uno de los peores momentos, quitando liendres, una tras otra, yo creía que me iba a dar un soponcio y que las iba a vomitar encima. Pero resistí ¡jejeje! Ellas dicen que a las españolas nos dan mucho asco los piojos y se ríen pero es que a mí me estaban entrando los siete males, me picaba todo, hasta las uñas de los pies! Ellas están muy acostumbradas a tener piojos, siempre han convivido con ellos.
Ya voy echando de menos algunas cosas. Las primeras semanas casi no era consciente, porque todo era nuevo. Pero ahora ya voy echando en falta algunas cosas. Echo de menos la lavadoraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ¡jejejeje! Aysss todos los días lavando a mano!!! Echo de menos tomarme un café y fumarme un cigarro mientras tanto. Aquí no puedo fumar. Las niñas no pueden saber que fumo. Así que fumo siempre a escondidas en el baño de mi habitación. Fumo como cinco veces menos. Echando 20 kilos de ambientador para que no huelan, porque tienen un olfato tremendo. Echo de menos levantarme a cualquier hora, echo de menos estar a solas aunque sólo sea un día, echo de menos salir a tomarme una copa, echo de menos salir a quemar la ciudad ¡aggggggggggggggg!!! Estoy como un mandril, necesito pegarme una juerga, pero creo que no va a ser posible porque las voluntarias de ahora son tan tan tan religiosas que el día libre cuando salimos siguen rezando, nos tomamos algo, vamos a internet, después un heladito y ala pa la casa otra vez. Son majas pero les falta ese puntillo. Estoy deseando que llegue la semana que viene otra voluntaria española, a ver si puedo sacar mi humor. Porque aquí..... imaginaros todas mis cosas me las tengo que callar, se escandalizarían!!!! o no las entenderían!!! Aunque yo por dentro me río mucho!
Ahhh y ya he empezado a tender los tangas junto con las bragazas de cuello alto de las monjas y las otras voluntarias. He estado un par de semanas tendiendo la ropa interior en el baño porque la primera semana la monja esta reprimida hizo no se qué comentario sobre los tangas, que qué indecente o algo así, y claro a mí me daba vergüenza tenderlos con el resto. pero ahora.... me he desatao ¡jajajaja!!! Imaginaros todo el tendedero con los hábitos de las monjas, tan blanquitos, sus bragas de cuello alto, esos camisones de awela.... y mis tangas ¡jejejeje!! Qué bonitos quedan ahí entre toda la ropa "decente"
¡Me encantaría teletransportarme por unos instantes y aparecer en la corrala,mirar hacia arriba y ver el cielo contaminado de madrid... oler mi casa, tumbarme en mi cama, escuchar música, fumarme un marcafly y bailar!
Pequeñas cosas que se echan de menos, pero voy bien.
Aún hay muchas miradas que compensan el esfuerzo. Ver esas sonrisitas no tiene precio.
Comentario:
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Ya todo pasa... Cada vez queda menos para volver a casa y seguro que despues te costará...
A ver si un día tienes tiempito y me mandas n mail...
Mil besos, Alba.
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Mil besos, Alba.