JUAN
Yo era incapaz de distinguir en el rostro de Juan la mueca del asco de la del deseo: era virgen y, además, todo hombre que ama es un pobre inocente. Comprendí más tarde que yo representaba para él la peor de las culpas carnales, el pecado ilegítimo, reprobado por la costumbre, tanto más vil cuanto que no está permitido revolcarse en él sin rubor, tanto más de temer cuanto que trae consigo la condenación. Había elegido en mi al más escondido muchacho a quién él pudiera cortejar con la secreta esperanza de no obtenerle nunca; y justificaba su repugnancia hacia otras presas más accesibles; sentado en aquella cama, ya no era más que un hombre fácil. La imposibilidad en que se encontraba de amarme creaba entre nosotros una similitud más fuerte que esos contrastes del sexo que sirven, entre dos seres humanos, para destruir la confianza, para justificar el amor: ambos deseábamos ceder a una voluntad más fuerte que la nuestra, entregarnos, ser cogidos, y salíamos al paso de todos los dolores para dar a la luz una nueva vida juntos. Aquel joven de largos cabellos corría hacia su amante. Apoyaba su frente en el cristal cada vez más empañado por su aliento; los ojos cansados de las estrellas ya ni siquiera nos espiaban; alguien al acecho al otro lado de la puerta tomaba quizás mis sollozos por exclamaciones de amor. Se alzó en la noche una voz llamando a Juan, una, dos y hasta tre veces. Abrió la ventana, se asomó para medir la profundidad de la sombra y atando las sábanas se perdió en lo oscuro. Perdí de vista a aquel tránsfuga incapaz de preferirme. Abrí prudentemente la puerta de la habitación, en donde nada había sucedido a no ser una huida, y me abandoné en la demasiado oscura noche para ver las pisadas del amor perdido, las pisadas de Juan.


BOB DYLAN
Enhorabuena Bob por ese merecido premio Principe de Asturias. Los que hemos sido durante tantos años unos fieles seguidores de tu carrera, nos sentimos felices con el galardon. Ahora no metas la pata y des la espantá por respuesta, cosa que en ti tampoco sería extraño.
FELICIDADES
FELICIDADES
RECETA PARA FABRICAR UN BEBÉ
INGREDIENTES:
-1/4 Oscuro
-Una cama
-Dos personas de sexo opuesto (insustituibles)
-1 higo
-1 pepino
-2 melones
-2 huevos
-200 gr. de resistencia física
-abrazos y besos al gusto.
PREPARACIÓN
Se introducen las dos personas delsexo opuesto en 1/4 oscuro donde habremos ubicado lla cama.
Se acomodan sobre esta, y se amasan sin prisa durante 20 o treinta minutos a temperatura ambiente, añadiendo los besos y los abrazos en pequeñas pizcas.
Se pueden incluir el pepino, los huevos, los melones y el higo en este proceso previo.
Cuando esté todo bien sazonado se rellena el higo con el pepino y se baten los huevos enérgicamente durante 10 o 15 minutos (será durante este proceso que deberemos añadir a la mezcla los 200 gr. de resistencia física) hasta que se forme una masa espesa en el pepino que se vierte en el interior del higo.
Tras rellenar el higo se retira suavemente el pepino, procurando que no se rompa, y se deja reposar la mezcla en el horno durante nueve meses. Tras este periodo de espera, el niño ya está listo para servir. Si se desea otro niño se debe limpiar el molde y dejarlo reposar durante cuarenta días antes de empezar de nuevo.
NOTA: Si le gusta cocinar sólo por placer, envuelva el pepino con una cubierta plástica para que no quede ningún residuo en el higo tras verter la masa espesa
-1/4 Oscuro
-Una cama
-Dos personas de sexo opuesto (insustituibles)
-1 higo
-1 pepino
-2 melones
-2 huevos
-200 gr. de resistencia física
-abrazos y besos al gusto.
PREPARACIÓN
Se introducen las dos personas delsexo opuesto en 1/4 oscuro donde habremos ubicado lla cama.
Se acomodan sobre esta, y se amasan sin prisa durante 20 o treinta minutos a temperatura ambiente, añadiendo los besos y los abrazos en pequeñas pizcas.
Se pueden incluir el pepino, los huevos, los melones y el higo en este proceso previo.
Cuando esté todo bien sazonado se rellena el higo con el pepino y se baten los huevos enérgicamente durante 10 o 15 minutos (será durante este proceso que deberemos añadir a la mezcla los 200 gr. de resistencia física) hasta que se forme una masa espesa en el pepino que se vierte en el interior del higo.
Tras rellenar el higo se retira suavemente el pepino, procurando que no se rompa, y se deja reposar la mezcla en el horno durante nueve meses. Tras este periodo de espera, el niño ya está listo para servir. Si se desea otro niño se debe limpiar el molde y dejarlo reposar durante cuarenta días antes de empezar de nuevo.
NOTA: Si le gusta cocinar sólo por placer, envuelva el pepino con una cubierta plástica para que no quede ningún residuo en el higo tras verter la masa espesa
SUEÑOS
Nos acordamos de nuestros sueños, pero no recordamos nuestro dormir, Tan sólo dos veces penetré en esos fondos, surcados por las corrientes, en donde nuestros sueños no son más que restos de un naufragio de realidades sumergidas. El otro día, borracho de felicidad como uno se emborracha de aire al final de una carrera, me eché en la cama a la manera del nadador que se lanza de espaldas, con los brazos en cruz: caí en un mar azul. Adosado al abismo como un nadador que hace el muerto, sostenido por la bolsa de oxígeno de mis pulmones llenos de aire, emergí de aquel mar como una isla recién nacida. Esta noche, borracho de dolor, me dejo caer en la cama con los gestos de un ahogado que se abandona: cedo al sueño como a la asfixia. Las corrientes de recuerdos persisten a través del embrutecimiento nocturno, me arrastran hacia una especie de lago. No hay manera de hundirse en esta agua saturada de sales amargas. Floto como la momia en su asfalto, con la aprensión de un despertar que será, todo lo más, un sobrevivir. El flujo y reflujo del sueño me hace dar vueltas, a pesar mío, en esa playa. A cada momento, mis rodillas tropiezan con tu recuerdo. El frío me despierta, como si me hubiera acostado solo y no al calor de tu cuerpo

MIEDO

Los que trabajan
tienen miedo de perder el trabajo.
Los que no trabajan
tienen miedo de no encontrar trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tienen miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo a caminar
y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo a recordar
y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares,
los militares tienen miedo a la falta de armas,
las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre
y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones, miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura,
al tiempo sin relojes, al niño sin televisión.
Miedo a la noche sin pastillas para dormir
y miedo al día sin pastillas para despertar.
Miedo a la multitud, miedo a la soledad.
miedo a lo que fue y a lo que puede ser,
miedo de morir, miedo de vivir.
NO CUMPLIMOS NADIE
En el medio siglo pasado y en lo que va de este, no parece que los gobiernos hayan hecho por los derechos humanos todo aquello a lo que moralmente estaban obligados. Las injusticias se multiplican, las desigualdades se agravan, la ignorancia crece, la miseria se expande. La misma esquizofrénica Humanidad, capaz de enviar instrumentos a un planeta para estudiar la composición de sus rocas, asiste indiferente a la muerte de millones de personas a causa del hambre. Se llega más fácilmente a Martes que a nuestro propio semejante.
Alguien no está cumpliendo con su deber. No están cumpliendo los gobiernos, porque no saben, porque no pueden, o porque no quieren. O porque no se lo permiten aquéllos que efectivamente gobiernan el mundo, las multinacionales y plurinacionales cuyo poder, absolutamente no democrático, ha reducido a casi nada lo que todavía quedaba del ideal de la democracia. Pero tampoco estamos cumpliendo con nuestro deber los ciudadanos que somos. Pensemos que ninguno de los derechos humanos podría subsistir sin la simetría de los deberes que les corresponden, y no es de esperar que los gobiernos realicen en los próximos 50 años lo que no hicieron en los pasados cincuenta. Tomemos entonces, la palabra. Con la misma vehemencia con que revindicamos los derechos, reivindiquemos también el deber de nuestros deberes. Tal vez así el mundo pueda ser un poco mejor.

DECÍAMOS AYER.......
Ha transcurrido casi un años y hoy por fin me atrevo a abrir una nueva ventana de este edificio que comencé hace ya mas de un año. No se me ocurre nada mejor en este reinicio que reflejar un excelente artículo de Maruja Torres publicado ayer en El Pais y que ella titulaba " MALDADES" y que recoge maravillosamente lo que mucho de nosotros pensamos y sentimos. Decía así:
El anuncio de la ruptura oficial de la tregua por parte de la banda de asesinos pilló al jefe aparente de la desleal oposición con la casete antigua y el discurso rayado, se notaba que en la FAES estaban trabajando en ello, en la renovación del verbo sin perder las esencias, pero no llegaron a tiempo a la primera intervención. Por eso repitió don Mariano lo de basta de concesiones y cesiones. ¿No ve usted, señor Rajoy, la tarugada que surge de sus acicalados labios? ¿No entiende que si existieran tales mercedes, si el Gobierno hubiera accedido a proporcionar semejantes dádivas, la banda habríase dado pelín satisfecha, continuando con la tregua que tan nerviosos puso a los de la calle Génova? ¿No se da cuenta de lo malignas que resultan sus exposiciones orales, así como las de sus correligionarios?
Ya que esta decisión de los terroristas les va a ustedes tan bien (vislumbran en el horizonte el regreso a la eterna Iberia que les es tan cómoda, la del enfrentamiento entre machos cabríos), al menos deberían mostrar, no sé, cierto gracejo. Vayan por ahí saludando como si acabaran de cortar las dos orejas y el rabo. Sí, ustedes, que han hecho lo imposible para entorpecer la razonable actitud del Gobierno -intentar acabar con la violencia por el diálogo: pero qué van a entender de dialogar-, ustedes tienen motivos sobrados para dar la vuelta al ruedo en los restaurantes del barrio de Salamanca, y en donde sea que se dedican a verter su bilis. Vamos a volver, vamos a volver. Ésa y no otra es su causa. No el fin del terrorismo, sino el fin del socialismo.
Es duro tener que admitirlo. Hay gente a la que esta ruptura alegra. Hay gente dispuesta a sacar ventaja. Es amargo tener que aceptar que esa gente, a la que tantos votan en muchas respetables zonas de nuestra geografía, va a seguir usando la sangre de las futuras víctimas en su carrera ciega hacia la recuperanción del poder. Que el dios de los ateos nos asista como lo consigan, porque vienen con unas ganas que dan pánico.
Escribo en miércoles, no sé qué novedades habrán salido de las bocazas opositoras cuando ustedes lean esto. Pero me austan tanto como las de la banda. Porque sus palabras también son muy malvadas.
¡Bravo, bravo Maruja!. Se podría decir mas alto pero no mas fuerte.
El anuncio de la ruptura oficial de la tregua por parte de la banda de asesinos pilló al jefe aparente de la desleal oposición con la casete antigua y el discurso rayado, se notaba que en la FAES estaban trabajando en ello, en la renovación del verbo sin perder las esencias, pero no llegaron a tiempo a la primera intervención. Por eso repitió don Mariano lo de basta de concesiones y cesiones. ¿No ve usted, señor Rajoy, la tarugada que surge de sus acicalados labios? ¿No entiende que si existieran tales mercedes, si el Gobierno hubiera accedido a proporcionar semejantes dádivas, la banda habríase dado pelín satisfecha, continuando con la tregua que tan nerviosos puso a los de la calle Génova? ¿No se da cuenta de lo malignas que resultan sus exposiciones orales, así como las de sus correligionarios?
Ya que esta decisión de los terroristas les va a ustedes tan bien (vislumbran en el horizonte el regreso a la eterna Iberia que les es tan cómoda, la del enfrentamiento entre machos cabríos), al menos deberían mostrar, no sé, cierto gracejo. Vayan por ahí saludando como si acabaran de cortar las dos orejas y el rabo. Sí, ustedes, que han hecho lo imposible para entorpecer la razonable actitud del Gobierno -intentar acabar con la violencia por el diálogo: pero qué van a entender de dialogar-, ustedes tienen motivos sobrados para dar la vuelta al ruedo en los restaurantes del barrio de Salamanca, y en donde sea que se dedican a verter su bilis. Vamos a volver, vamos a volver. Ésa y no otra es su causa. No el fin del terrorismo, sino el fin del socialismo.
Es duro tener que admitirlo. Hay gente a la que esta ruptura alegra. Hay gente dispuesta a sacar ventaja. Es amargo tener que aceptar que esa gente, a la que tantos votan en muchas respetables zonas de nuestra geografía, va a seguir usando la sangre de las futuras víctimas en su carrera ciega hacia la recuperanción del poder. Que el dios de los ateos nos asista como lo consigan, porque vienen con unas ganas que dan pánico.
Escribo en miércoles, no sé qué novedades habrán salido de las bocazas opositoras cuando ustedes lean esto. Pero me austan tanto como las de la banda. Porque sus palabras también son muy malvadas.
¡Bravo, bravo Maruja!. Se podría decir mas alto pero no mas fuerte.





