17 de febrero de 2.005
…Escribo en San Valentín: en un tiempo antiguo, un observador encontró que los pájaros hacían sus nidos para depositar los huevos de la pareja hacia el 14 de febrero. Y alguien buscó esa fecha en el santoral y encontró que era el día de San Valentín. Qué casualidad, venía a coincidir con la Lupercalia romana: el día en que la loba amamantó a Rómulo y Remo. Un arranque de las fiestas de primavera en estos días en los países del sur. La apreciación de estas creencias sumamente disparatadas para hacer regalos podría ser una revelación de que el amor siempre es caro, hasta cuando no resulta. Más barato, probablemente, cuando no resulta. Aunque, en general, bastante más triste, y muy capaz de crispar a los genes.
Por eht en Visto/Oído,
…Lo contrario que ocurre con el objeto amado: no es nuestro, pero mediante el amor hacia él y la pretensión de que nos ame se monta toda una estrategia con miras a conseguir que el objeto sea nuestro, lo más nuestro posible. Por eso, el amor aspira a la posesión –así como suena- del objeto, y todo intento de amar sin que ello implique poseer introduce racionalidad, algo ajeno al sentimiento amoroso (como lo es, en otro orden de cosas, el contrato matrimonial, cuando lo único que debería regir en la pareja amorosa, es el amor que entre ellos exista)…lo anhelamos tan cerca de nosotros que desearíamos interiorizarlo, hacerlo nuestro, y cuanto más cerca esté de nosotros más placer nos depara…
Carlos Castilla del Pino. Teoría de los sentimientos.
especulaciones sobre la biología del amor
…hay que destacar, por su enjundia científica, oportunidad e interés para los lectores, la página que el Harvard Health Letter de febrero de 2005 dedica a la biología del amor. Como el fenómeno del enamoramiento se da en todas las culturas humanas, algunos biólogos creen que es algo programado por la evolución, pues la necesidad de estar juntos que tiene la pareja favorecería la reproducción y la crianza. En esta publicación divulgativa de la Universidad de Harvard se apuntan diversas hipótesis sobre las bases biológicas del enamoramiento, desde las oleadas de la molécula señalizadora feniletilamina hasta el amortiguamiento de los sistemas serotoninérgicos cerebrales. Y se destaca por su novedad la que proponen los investigadores italianos Donatella Marazzitti y Domenico Canale, que se inclinan por una explicación hormonal. Tras medir los niveles sanguíneos de ocho hormonas en 24 jóvenes enamorados, estos investigadores comprobaron que todos tenían los niveles de cortisol elevados, y que los de testosterona estaban disminuidos en ellos y aumentados en ellas, como si el amor apaciguara a los varones e hiciera más agresivas a las mujeres. También pudieron confirmar que esta prueba hormonal del amor no resistía el paso del tiempo, pues al cabo de 12-28 meses las hormonas de los jóvenes, aunque siguieran emparejados, se habían normalizado…
Gonzalo Casino en Valentín y Valentina.
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