La melancolía de la partida.
Salgo descendiendo una corta y fuerte pendiente hasta entrar en el camino principal de la partida. Sigo bajando y frenando hasta desviarme por una ramal secundario. Paso entre la casa de la ruina y su pinar. Continuo dejando a un lado un campo de golf, donde hay guiris de piel roja y pelo blanco pegándole a la pelota con unos palos de hierro. Atravieso el jardín de un hotel de lujo para llegar a la carretera principal. Rodeo una montaña y cruzo la vía del tren. Me desvío de la carretera para entrar en otro camino rural, el camino viejo del cementerio. Paso al lado de una antigua fábrica de cemento abandonada. Vuelvo a cruzar la vía del tren y otro bosquecillo de pinos. Entonces llego a las primeras y horribles urbanizaciones que me indican que estoy entrando en la ciudad. La única ciudad del mundo donde los gánsters de la construcción, el cáncer que destruye mi país, se atreve a hacer una manifestación a plena luz del día exigiendo más trozo del pastel.Enlaces:
Mark Isham
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