La incomunicación o la blogbiografía.
No sé si es por la fase del bioritmo, los niveles de melatonina alterados por la pérdida otoñal de luz solar; si es por el dolor, o la debilidad física y la humillación constante, por los escasos niveles de embriaguez conseguidos, o quizá por la tensión de los 10 meses de retraso en los informes pendientes ... Podría encontrar la simple explicación en el esfuerzo agotador que supone esta imposición de modo de vida: el todo o nada, 0 / 1, es lo que hay, o lo tomas o lo dejas. Pero seguramente la causa más razonable del deplorable estado de ánimo en que me encuentro esté en que hace días que no veo a mi vecina en el jardín, coincidiendo con las primeras señales que confirman mis predicciones.
Después de estar dos meses hablando, explicando, argumentando, razonando cuidadosamente, amablemente, casi como un caballero inglés, sin haber obtenido resultado alguno, más que el de ser relegado otra vez a un papel subsidiario, he querido recordar literalmente este texto:
Los seres humanos disponemos de dos biografías, dispares entre sí, pero dependientes una de otra. A lo largo de nuestra existencia biológica construimos ambas alternativamente. La primera de ellas es la biografía pública, la que se escenifica ante los demás , pocos, varios o muchos.. La compone el conjunto de nuestras actuaciones observables y observadas. Es la que erróneamente consideramos la única vida real.
La segunda la constituye nuestra biografía íntima: la fantaseada, la de nuestros deseos aún o quizá por siempre insatisfechos, la de nuestros sueños y ensueños, la de sentimientos ocultos hacia personas que nos rodean: una vida secreta (y bien que lo sea ¡)...Secreta porque es inobservable. De vez en cuando sacamos al exterior , aunque, eso sí, convenientemente acicalado, un segmento de esa vida oculta y lo convertimos en público. Ahora bien, esta vida íntima no es menos real que la otra la vida empírica, aunque es puramente mental...Esta vida de la fantasía tiene una propiedad formidable: hace al sujeto omnipotente en esa realidad. A diferencia de lo que ocurre en la vida exterior, en la íntima los deseos se satisfacen de manera inmediata; y esa y no otra es su función, esencial, por cierto, para la economía del sujeto -como lo es el dormir o el soñar-; la sustitución pasajera de la vida empírica.
De la introducción del discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua de D. Carlos Castilla del Pino, pronunciado en Madrid el 7 de marzo de 2.004. Está disponible el texto completo en la página de la academia. (Pero no se atrevanl).
Y como hoy va de interrogantes: 1 del viernes:
¿Cabría hablar de la blogbiografía?
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