Panfleto contra el matrimonio realmente existente.
El título sí que es auténtico materialismo dialéctico. Pero, por lo demás, un ladrillo señor Gustavo. No cabe duda que siempre inspira algo o incita a reflexionar. Impecables razonamientos soportados por una sólida estructura. Conceptos precisos, casi matemáticos. En cambio, no entiendo donde quiere ir a parar con la legalización del homicidio o su crítica de los mecanismos de participación realmente existentes, no me parecen nada Bueno. Tampoco entiendo esta extraña asociación con el contrato que pretende vincular relaciones personales basadas en la afectividad. Cosas del paleocórtex. Ignora el sujeto don Gustavo, no se puede hacer filosofía olvidádose del sujeto. Aunque todo se compra y se vende, menos el cariño verdadero, no se puede hablar de contrato sin la consideración de las partes implicadas. Del sujeto nace la obligación, no de las leyes positivas, por muy prácticas que resulten para la convivencia.
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