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BESOS DE COLECCION
Desde que era pequeña buscaba aquello que mereciera la pena coleccionar...lo encontré!!
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Sazbo
No hay una sola representación del beso en las cavernas prehistóricas y ningún beso aparece en las manifestaciones del arte sumerio, mesopotámico ni egipcio.
Aunque parezca raro, quizá sean los judíos los inventores del beso erótico tal como lo conocemos ya que, hasta donde sabemos, la Biblia es el primer libro que lo describe perfectamente, con 40 alusiones sólo en el Antiguo Testamento. "Que me bese con besos de su boca. Tus labios, ¡oh esposa!, destilan miel virgen. Bajo tu lengua se esconden la miel y la leche...", se lee en el Cantar de los Cantares, que incluye bellísimas citas sobre el beso entre hombre y mujer.

Arthur Sazbo
 
Lo que sucede al besar. La mirada de los científicos. Parte I
"Pero empecemos por el beso, como en todo buena historia de amor. Por la boca fluyen las palabras, el aliento y el alimento que necesitamos: es el umbral hacia la vida interior y por eso, metafísicamente, el paso hacia el alma.

Con el beso, así lo enseñaba Platón: "el alma llega a los labios para poder salir del cuerpo"

El beso de Platón servía solo para fundirse espiritualmente con el amante celestial y no con el anhelo carnal- es una idea que aun se encuentra en la tradición cristiana, por cierto-. Se besa la cruz, el anillo y la reliquia con la esperanza de unirse a las fuerzas espirituales.

Los científicos ven el beso de manera mas profana. Algunos consideran que el acto de besar va asociado al deseo de comida y bebida de algunos monos: de boca a boca. Otros cientificos creen que nuestros antepasados lamían la piel para obtener la sal necesaria para vivir y que encontraban placer en las caricias.

Que el besar ib asociado al sexo queda claro para algunos investigadores: en el apareamiento se empezó con los mordiscos para seguir luego con los besos.

Freud, el padre del psicoanálisis, intentó enlazar la ingestión de alimentos con la sensualidad. Cuando es bebé, el ser humano disfruta mamando del pecho de la madre y desde entonces desarrolla las ganas del contacto oral, que a lo largo de su vida mantendrá y sufragará mediante el acto del besar."

"Bésame mucho" de Francis Amalfi