Debate del estado de la cuestión

El portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, Josu Erkoreka, ha sido el primero en subir a la tribuna de oradores en la segunda jornada del debate sobre el estado de la nación. Lo ha hecho con un tema sobre el que hasta ahora se había pasado de puntillas: el alto el fuego de ETA. Zapatero
, en contra de lo esperado, no ha rehuido el tema. El portavoz de los nacionalistas ha dado su aval al Gobierno para que dialogue con ETA, incluso sin pasar por el Parlamento, pero ha reclamado más protagonismo para su formación. El presidente, en su intervención
, le ha agradecido su apoyo y ha anunciado que el fin de la violencia "será una tarea que "lleve tiempo", pero que no impedirá "que el dialogo político comience".
Erkoreka ha comenzado su discurso con una palmada y un azote. Ha dado todo su apoyo al presidente en el proceso de paz, porque "solamente usted cuenta con la información necesaria para ponderar la pertinencia material y temporal de cada uno de los pasos a dar". Pero le ha reprochado, entre otras cosas, que anunciara el alto el fuego en un acto del PSOE, en lo que puede interpretarse como una manera de reclamar protagonismo para su partido en el proceso.
El político vasco redundó en esa exigencia de protagonismo cuando advirtió de que la izquierda abertzale pretende monopolizar la relación con Zapatero, con el Gobierno y con el PSOE para hablar sobe el futuro de Euskadi, a pesar de que ese colectivo no representa al PNV ni a los miles de ciudadanos que le votaron.
No obstante, le advirtió de que la "transparencia total y absoluta, con luz y taquígrafos, perjudica más que beneficia este tipo de operaciones, que requieren para prosperar mucho sigilo y mucha discreción", por lo que le reiteró que tiene el aval de su partido para dialogar con ETA sin necesidad de comparecer antes en el Parlamento.
Erkoreka también quiso dejar clara otra idea: la convivencia entre los vascos, objetivo último del proceso de paz, sólo podrá darse tras la definición de un "nuevo marco de autogobierno".
Zapatero, en su discurso
agradece el apoyo de los nacionalistas
En su réplica, Zapatero ha sido agradecido y optimista con los nacionalistas vascos. A pesar de que no tenía previsto extenderse sobre el alto el fuego de ETA durante el debate del estado de la nación, le ha dedicado toda la primera parte de su respuesta al PNV. Ha explicado que tiene presente la importancia del partido en la sociedad vasca, y le agradece "su disposición apoyo en el proceso de paz", pero también ha recordado al PNV "la importancia de contar con el PP".
Imágenes del debate
Al poco, la contrarréplica de Erkoreka a Zapatero ha sido un poco más dura, la intervención de Rajoy. Ha pedido que se profundice en el autogobierno e, incluso, que no se eluda el debate sobre la autodeterminación del País Vasco.
Leer el discurso del líder de la oposición
Llamazares exige cambios sociales al Gobierno
El líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, ha sido el tercero en intervenir. En primer lugar, se ha unido a los que han ofrecido su apoyo al Gobierno para que dialogue con ETA pero, en seguida, se ha alejado de lo que ha calificado de "triunfalismo" del Gobierno y, como era de esperar, ha exigido cambios de izquierdas: "El primer año de Gobierno de Zapatero, le dimos nuestra confianza. El segundo, apostamos por la estabilidad. A estas alturas, queremos compromiso y exigencia. Compromiso con los cambios y exigencia al Gobierno con los cambios que queremos que se produzcan", ha explicado.
Llamazares criticó que el Gobierno se aleje de los cambios sociales mientras los ciudadanos sufren "dificultades" para lograr empleo de calidad, acceder a una vivienda "digna", y ven aumentar su deuda.
Ha sido especialmente duro con una reforma fiscal que "consolida lo peor de la política del PP". "España necesitaría más de 6.000 millones de euros adicionales al año para converger en gasto social con la media europea, mientras que con esta contrarreforma el Gobierno "retrae 5.000 millones al año de las arcas públicas", ha dicho.
Coalición Canaria exige medidas ante la crisis migratoria
El portavoz de Coalición Canaria, por su parte, ha llevado al Debate como tema central la crisis que afronta España y concretamente el archipiélago canario ante la llegada masiva de inmigrantes. Paulino Rivero ha vuelto a recriminar al Gobierno su "dejadez" ante este problema, "el más importante que tiene la sociedad española".
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Palmarés de Cannes 2006
Verdadera razia europea con colores británicos, españoles y franceses en la 59a. edición del Festival de Cannes, que reveló esta noche un palmarés lleno de sorpresas dominado por la Palma de Oro concedida al veterano director británico Ken Loach por The Wind That Shakes the Barley (lit. El viento que agita el centeno) (leer artículo). Una recompensa suprema que consagra la carrera de un cineasta que celebrará sus 70 años el próximo 15 de junio y que ya se distinguió tres veces en Cannes con el Premio del Jurado en 1990 por Agenda oculta y en 1993 por Lloviendo piedras, así como con el premio al mejor guión en 2002 por Sweet Sixteen. El jurado, presidido por Wong Kar-wai, también fue sensible a otro cine británico y concedió el Premio del Jurado a Red Road, el primer largometraje de Andrea Arnold.
Francia y España también marcaron presencia en la ceremonia con el Gran Premio del Jurado concedido a Bruno Dumont por Flandres y con Pedro Almodóvar recompensado con el Premio al mejor guión por Volver. Pero fueron, sobre todo, las interpretaciones de los dos países europeos las que monopolizaron un inesperado número de recompensas (un total de 11) con dos premios colectivos que recompensaron a Penelope Cruz, Carmen Maura, Lola Dueñas, Blanca Portillo, Yohanna Cobo y Chus Lampreave - las seis actrices españolas de Volver - y a Jamel Debbouze, Roschdy Zem, Sami Bouajila, Bernard Blancan y Samy Nacéri - los cuatro actores franceses de Indigènes de Rachid Bouchareb, igualmente productor de la película de Dumont. El triunfo del viejo continente se completó con la Cámara de Oro recogida por el director rumano Corneliu Porumboiu (12:08 East Bucharest). Solamente el premio a la mejor dirección, concedido a Alejandro Gonzales Inarritu por Babel ha escapado a las garras del cine europeo.
Francia y España también marcaron presencia en la ceremonia con el Gran Premio del Jurado concedido a Bruno Dumont por Flandres y con Pedro Almodóvar recompensado con el Premio al mejor guión por Volver. Pero fueron, sobre todo, las interpretaciones de los dos países europeos las que monopolizaron un inesperado número de recompensas (un total de 11) con dos premios colectivos que recompensaron a Penelope Cruz, Carmen Maura, Lola Dueñas, Blanca Portillo, Yohanna Cobo y Chus Lampreave - las seis actrices españolas de Volver - y a Jamel Debbouze, Roschdy Zem, Sami Bouajila, Bernard Blancan y Samy Nacéri - los cuatro actores franceses de Indigènes de Rachid Bouchareb, igualmente productor de la película de Dumont. El triunfo del viejo continente se completó con la Cámara de Oro recogida por el director rumano Corneliu Porumboiu (12:08 East Bucharest). Solamente el premio a la mejor dirección, concedido a Alejandro Gonzales Inarritu por Babel ha escapado a las garras del cine europeo.
Polémica Coppola
Se oyeron aplausos y abucheos sonoros al acabar la proyección de prensa de María Antonieta, la película de Sofia Coppola que se prometía como un plato fuerte del festival. Inmediatamente, comenzaron a circular apasionados comentarios que elogiaban su brillantez formal frente a los que consideran que María Antonieta no es más que el capricho cinematográfico de una niña rica. Por otra parte, la proyección a concurso de una película belga hizo un flaco favor a la jornada oficial de promoción del cine europeo.

Sofia Coppola se ha acercado al personaje histórico de María Antonieta como si se tratara de una mujer de nuestros días. Desde que la película comienza con música actual, y la chica vienesa que acabaría convertida en reina de Francia luce un corte de pelo de hoy mismo, la apuesta está clara. El trasfondo de la Revolución Francesa pasa a segundo plano para dar prioridad a la soledad de una joven casada olvidada por su esposo, tema aderezado con detalles irónicos del sofisticado protocolo versallesco, o sobre la timidez del rey en su convivencia marital, o el aburrimiento de la esposa, su eventual enamoramiento de un militar extranjero, sus ganas de divertirse y de gastar dinero a lo loco, como cualquier burguesa de nuestros días...
Ver trailer de la película
Se debe hacer mención a las circunstancias que llevaron a la guillotina a esta reina y a su marido, pero la película elude este acontecimiento. Todo acaba cuando la reina y el rey se marchan de Versalles mientras el pueblo grita pidiendo pan. "Si no tienen pan, que coman bollos", adjudicaron a la reina. María Antonieta es la crónica de una decadencia, pero, por así decir, despolitizada, descontextualizada. ¿Se trata de un reflejo del ocaso del actual imperio, una autocrítica? La directora evitó comentarios en este sentido.
Deslumbrante Dunst

La interpretación de Kirsten Dunst es deslumbrante. La actriz confesó que los niños de su país apenas saben algo de la historia de Europa, y que en los libros de texto la Revolución Francesa se despacha en pocas líneas. Quizás, esta ignorancia haya sido útil para evitar que el personaje adquiriera trascendencia. El resto del reparto es igualmente bueno, como la ambientación, la brillante fotografía, la música de época y los sones contemporáneos... todo bien manejado para una película que ha dejado insatisfecho a medio mundo pero que gustará a la otra mitad. No en vano, la hija de Coppola ha logrado un puesto de prestigio entre los aficionados. Tiene el mérito de atreverse a correr riesgos haciendo a la vez lo que le viene en gana. Mañana se sabrá en qué lugar queda situada en las votaciones de la crítica, donde sigue gobernando Almodóvar con Volver, seguida por Babel, de González Iñárritu. Buenos aunque insuficientes títulos para una competición de la talla de Cannes.
En cualquier caso, bien lejos está María Antonieta del aburrimiento provocado por la mala película belga La razón del más débil, del director y actor Lucas Delvaux. Dejó a la sala perpleja, sin reacción. ¿Qué hacía una película como ésta en la competición de un festival? ¿Quién y por qué la había seleccionado? Es un filme torpe, con actores deficientes, chistes de colegial y una trama previsible. Cuenta cómo tres parados y un ex delincuente, hartos de vivir económicamente angustiados en una potente ciudad industrial, organizan un asalto... que naturalmente les sale mal. La razón del más débil es un noble intento de denuncia social pero naufragado por la tosquedad de su lenguaje cinematográfico.
La razón del más débil coincidió con el día oficial del cine europeo, como si el título de la película fuera una declaración de principios de la Unión. Se reunieron ministros de Cultura, representantes de la Comisión Europea en materia audiovisual, y repitieron manifestaciones archisabidas, aunque también anunciaron proyectos nuevos.
Uno de ellos es la creación de un servicio de consumo de películas europeas de calidad por Internet. Con cláusulas que hacen referencia a la protección contra la piratería, a los derechos de autor y a la compleja organización económica que tal tinglado va a suponer, se trata de un plan que comenzó a pergeñarse hace un año, precisamente en el Festival de Cannes. Si tiene éxito, podremos ver legalmente en casa las mejores películas europeas. Es decir, que no incluirán la belga.

Sofia Coppola se ha acercado al personaje histórico de María Antonieta como si se tratara de una mujer de nuestros días. Desde que la película comienza con música actual, y la chica vienesa que acabaría convertida en reina de Francia luce un corte de pelo de hoy mismo, la apuesta está clara. El trasfondo de la Revolución Francesa pasa a segundo plano para dar prioridad a la soledad de una joven casada olvidada por su esposo, tema aderezado con detalles irónicos del sofisticado protocolo versallesco, o sobre la timidez del rey en su convivencia marital, o el aburrimiento de la esposa, su eventual enamoramiento de un militar extranjero, sus ganas de divertirse y de gastar dinero a lo loco, como cualquier burguesa de nuestros días...
Ver trailer de la película
Se debe hacer mención a las circunstancias que llevaron a la guillotina a esta reina y a su marido, pero la película elude este acontecimiento. Todo acaba cuando la reina y el rey se marchan de Versalles mientras el pueblo grita pidiendo pan. "Si no tienen pan, que coman bollos", adjudicaron a la reina. María Antonieta es la crónica de una decadencia, pero, por así decir, despolitizada, descontextualizada. ¿Se trata de un reflejo del ocaso del actual imperio, una autocrítica? La directora evitó comentarios en este sentido.
Deslumbrante Dunst

La interpretación de Kirsten Dunst es deslumbrante. La actriz confesó que los niños de su país apenas saben algo de la historia de Europa, y que en los libros de texto la Revolución Francesa se despacha en pocas líneas. Quizás, esta ignorancia haya sido útil para evitar que el personaje adquiriera trascendencia. El resto del reparto es igualmente bueno, como la ambientación, la brillante fotografía, la música de época y los sones contemporáneos... todo bien manejado para una película que ha dejado insatisfecho a medio mundo pero que gustará a la otra mitad. No en vano, la hija de Coppola ha logrado un puesto de prestigio entre los aficionados. Tiene el mérito de atreverse a correr riesgos haciendo a la vez lo que le viene en gana. Mañana se sabrá en qué lugar queda situada en las votaciones de la crítica, donde sigue gobernando Almodóvar con Volver, seguida por Babel, de González Iñárritu. Buenos aunque insuficientes títulos para una competición de la talla de Cannes.
En cualquier caso, bien lejos está María Antonieta del aburrimiento provocado por la mala película belga La razón del más débil, del director y actor Lucas Delvaux. Dejó a la sala perpleja, sin reacción. ¿Qué hacía una película como ésta en la competición de un festival? ¿Quién y por qué la había seleccionado? Es un filme torpe, con actores deficientes, chistes de colegial y una trama previsible. Cuenta cómo tres parados y un ex delincuente, hartos de vivir económicamente angustiados en una potente ciudad industrial, organizan un asalto... que naturalmente les sale mal. La razón del más débil es un noble intento de denuncia social pero naufragado por la tosquedad de su lenguaje cinematográfico.
La razón del más débil coincidió con el día oficial del cine europeo, como si el título de la película fuera una declaración de principios de la Unión. Se reunieron ministros de Cultura, representantes de la Comisión Europea en materia audiovisual, y repitieron manifestaciones archisabidas, aunque también anunciaron proyectos nuevos.
Uno de ellos es la creación de un servicio de consumo de películas europeas de calidad por Internet. Con cláusulas que hacen referencia a la protección contra la piratería, a los derechos de autor y a la compleja organización económica que tal tinglado va a suponer, se trata de un plan que comenzó a pergeñarse hace un año, precisamente en el Festival de Cannes. Si tiene éxito, podremos ver legalmente en casa las mejores películas europeas. Es decir, que no incluirán la belga.
Paul Auster lleva de nuevo sus libros al cine

Moreno, con menos ojeras que de costumbre, relajado y casi dicharachero, Paul Auster (Newark, New Jersey, 1947) rueda estos días en Azenhas do Mar, cerca de Sintra, su segunda película como director. Tras firmar Smoke (1995) con su amigo Wayne Wang y dirigir en solitario Lulú on the bridge (1998), el autor de Trilogía de Nueva York vuelve detrás de la cámara: "Me viene muy bien salir de vez en cuando de la soledad del cuarto donde escribo, tomo el aire, veo gente que me inspira...". La historia se titula The inner life of Martin Frost, y es una comedia que surge del pedazo inicial de la novela El libro de las ilusiones. "Es una historia que me ha rondado mucho tiempo. Tiene amor y un misterio que se revela poco a poco".
Ver entrevista en El Pais
Auster aparece puntual a mediodía en el vestíbulo del precioso hotel Lawrence's de Sintra; se sienta en un sillón y sin fumar ni nada empieza a contar cosas. El tipo solitario está hecho un encanto, un campeón de la sociabilidad. Aunque anoche hicieron el primer rodaje de escenas nocturnas, dice, y acabaron a las tres. "Y yo me he despertado a las siete, como siempre. Parezco un perro, me despierto sin querer siempre a la misma hora".
Salvo ese pequeño detalle, todo es buen rollo: "Estamos a mitad del rodaje y está yendo muy, muy suave. Anoche se quemaron unas cortinas con unas velas, pero no fue grave. El sitio es maravilloso, el equipo es excelente, los actores están soberbios y ni siquiera hemos tenido el típico avión que se cuela en el sonido, o el gallo que cacarea en la casa de al lado. Demasiado bueno para durar, pero en fin".
El equipo técnico es, sobre todo, mínimo: menos de 20 personas, lo que sumado al elenco raquítico de actores, cuatro, lleva a Auster a definir la película como "un haiku". "No será tan corta, seguro, pero todo es minimalista. Tenemos dos eléctricos, la maquilladora es a la vez la peluquera, el operador tiene un ayudante mexicano, hay dos técnicos de sonido, un solo escenario...".
O sea, que Auster se las ha ingeniado para rodar con el mínimo dinero posible. Y con gente, también lo más cercana posible, parecería. De los cuatro actores, tres son amigos y una de la familia: su hija Sophie, que fue Lulú cuando tenía 10 años, en el debut de Auster como director, y que ya tiene 18: "Ahora es una maravillosa actriz y cantante", dice su padre sin asomo de rubor.
El protagonista, Martin Frost, es el inglés David Thewlis. De repente aparece y Auster le da los buenos días y un abrazote. El escritor conoció al intérprete del profesor Lupin de Harry Potter y el prisionero de Azkabán en Cannes, "hace 10 años". Aunque había otros candidatos para el papel, fueron cayéndose y Thewlis no lo dudó. "Siempre fui fan de Paul". Y no se arrepiente: "Es en el rodaje que mejor lo he pasado en mi vida. Es una historia de amor con risas".
59º FESTIVAL DE CINE DE CANNES
Dos notables películas han mejorado el nivel medio de la competición, donde hasta ahora sólo unos pocos títulos habían concitado el interés general. Babel, del mexicano Alejandro González Iñárritu, fue recibida con entusiasmo por parte de buena parte de la prensa, mientras que la francesa Flanders, del realizador Bruno Dumont, irritó y fascinó a partes iguales. En la sección paralela Una cierta mirada se presentó con éxito la española Salvador, sobre la vida de Puig Antich, último ejecutado por garrote vil en España.
Volver, la nueva película de Pedro Almodóvar, compite en la sección oficial del Festival de cine Cannes, en la que también participan el británico Ken Loach, la estadounidense Sophia Coppola, o el italiano Nanni Moretti. Además, Manuel Huerga participa con Salvador en el apartado Una cierta mirada. El certamen se celebra entre el 17 y el 28 de mayo. Aquí podéis ver el trailer de "Volver"
Bruno Dumont ha regresado en Flanders al mismo lenguaje sereno, un tanto críptico y a la vez fascinante que le hizo famoso en La humanidad, con la que obtuvo en Cannes el gran premio del jurado de 1999. Con mirada de entomólogo, describe la vida de un mocetón silencioso y taciturno que divide su tiempo entre el cuidado de la granja en que trabaja y el amor con su amiga de infancia. Junto a otros dos jóvenes del lugar es llamado a filas. Hay una guerra en algún sitio remoto de la que nada saben pero en la que deben combatir. En el desierto de un miserable país árabe se enfrentan a muerte con otros muchachos de su edad, incluso más jóvenes, en secuencias de una violencia estremecedora, aún mayor cuando el director las muestra en términos austeros, secos, incluso asépticos.
Flanders ofrece una desasosegante imagen de la sinrazón humana, que fue recibida con calor por parte de unos, y con desdén por otros. No es película fácil, puede irritar, y de hecho irritó. Sus numerosos defensores reconocían, no obstante, la posibilidad de que Dumont se estuviera imitando a sí mismo, convirtiendo en receta estética lo que en sus películas anteriores era inspiración auténtica.
FOTOGALERÍA DE CANNES
Se repitieron comentarios similares a propósito de Babel, la ambiciosa nueva película de Alejandro González Iñárritu y su guionista habitual, Guillermo Arriaga. La sorpresa que produjo Amores perros en el año 2000, confirmada luego en 21 gramos, está lejos de producirse en Babel, y no porque la película carezca de interés, al contrario: sus dos horas y 20 minutos se ven con embeleso. Sólo es el forzado artificio de la trama lo que deja la sensación de haber contemplado una pompa de jabón. La incomunicación a la que se refiere el título está mostrada en cuatro historias sin aparente conexión, pero que se acaban entrelazando de manera sorprendente, dando así cuenta de la intención de sus autores: no sólo hablar de la imposibilidad de entendimiento entre distintas culturas, sino de la fragilidad del ser humano.
Unos pobres niños marroquíes juegan con un fusil, regalo de un cazador japonés, cuya hija adolescente, sordomuda, vive en Tokio su falta de amor y de sexo como si fuera un infierno; una turista americana es herida por disparo del rifle en el autobús en que viaja con su marido; sus hijos, en Estados Unidos, están al cuidado de una mexicana que no quiere perderse la boda de su primogénito al otro lado de la frontera... Historias intensas, válidas por sí solas, que adquieren en su interrelación un significado superior.
Babel es un filme notable, intenso, con un reparto compuesto por grandes figuras (Brad Pitt, Cate Blanchet, Gael García Bernal) junto a otras menos conocidas, como la excelente Adriana Barraza en el papel de criada mexicana. La película se estrenará en España en septiembre.
En Una cierta mirada se ha exhibido Salvador, apasionada crónica de la vida y muerte de Puig Antich, el anarquista acusado del asesinato de un guardia civil, y ejecutado por garrote vil en 1974. Sobria, tensa y a ratos emocionante, Salvador, del director Manuel Huerga, es una digna muestra de cine político para un público amplio. También será en otoño cuando llegue a los cines españoles.
FORO DE CINE ¡PARTICIPA!
Volver, la nueva película de Pedro Almodóvar, compite en la sección oficial del Festival de cine Cannes, en la que también participan el británico Ken Loach, la estadounidense Sophia Coppola, o el italiano Nanni Moretti. Además, Manuel Huerga participa con Salvador en el apartado Una cierta mirada. El certamen se celebra entre el 17 y el 28 de mayo. Aquí podéis ver el trailer de "Volver"
Bruno Dumont ha regresado en Flanders al mismo lenguaje sereno, un tanto críptico y a la vez fascinante que le hizo famoso en La humanidad, con la que obtuvo en Cannes el gran premio del jurado de 1999. Con mirada de entomólogo, describe la vida de un mocetón silencioso y taciturno que divide su tiempo entre el cuidado de la granja en que trabaja y el amor con su amiga de infancia. Junto a otros dos jóvenes del lugar es llamado a filas. Hay una guerra en algún sitio remoto de la que nada saben pero en la que deben combatir. En el desierto de un miserable país árabe se enfrentan a muerte con otros muchachos de su edad, incluso más jóvenes, en secuencias de una violencia estremecedora, aún mayor cuando el director las muestra en términos austeros, secos, incluso asépticos.
Flanders ofrece una desasosegante imagen de la sinrazón humana, que fue recibida con calor por parte de unos, y con desdén por otros. No es película fácil, puede irritar, y de hecho irritó. Sus numerosos defensores reconocían, no obstante, la posibilidad de que Dumont se estuviera imitando a sí mismo, convirtiendo en receta estética lo que en sus películas anteriores era inspiración auténtica.
FOTOGALERÍA DE CANNES
Se repitieron comentarios similares a propósito de Babel, la ambiciosa nueva película de Alejandro González Iñárritu y su guionista habitual, Guillermo Arriaga. La sorpresa que produjo Amores perros en el año 2000, confirmada luego en 21 gramos, está lejos de producirse en Babel, y no porque la película carezca de interés, al contrario: sus dos horas y 20 minutos se ven con embeleso. Sólo es el forzado artificio de la trama lo que deja la sensación de haber contemplado una pompa de jabón. La incomunicación a la que se refiere el título está mostrada en cuatro historias sin aparente conexión, pero que se acaban entrelazando de manera sorprendente, dando así cuenta de la intención de sus autores: no sólo hablar de la imposibilidad de entendimiento entre distintas culturas, sino de la fragilidad del ser humano.
Unos pobres niños marroquíes juegan con un fusil, regalo de un cazador japonés, cuya hija adolescente, sordomuda, vive en Tokio su falta de amor y de sexo como si fuera un infierno; una turista americana es herida por disparo del rifle en el autobús en que viaja con su marido; sus hijos, en Estados Unidos, están al cuidado de una mexicana que no quiere perderse la boda de su primogénito al otro lado de la frontera... Historias intensas, válidas por sí solas, que adquieren en su interrelación un significado superior.
Babel es un filme notable, intenso, con un reparto compuesto por grandes figuras (Brad Pitt, Cate Blanchet, Gael García Bernal) junto a otras menos conocidas, como la excelente Adriana Barraza en el papel de criada mexicana. La película se estrenará en España en septiembre.
En Una cierta mirada se ha exhibido Salvador, apasionada crónica de la vida y muerte de Puig Antich, el anarquista acusado del asesinato de un guardia civil, y ejecutado por garrote vil en 1974. Sobria, tensa y a ratos emocionante, Salvador, del director Manuel Huerga, es una digna muestra de cine político para un público amplio. También será en otoño cuando llegue a los cines españoles.
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