[Archivo] Una pandilla de tecnoanalfabetos deciden autorreproducirse
El gobierno canario quita 4 millones de sanidad y educación para retransmitir el fútbol
Fuente: Canariasahora.com
ALUDE AL "INTERÉS SOCIAL Y CULTURAL"
[Archivo] Hace un tiempo, el Consejo de Gobierno decidió desviar más de 4 millones de euros destinados a áreas como Sanidad o Educación a la Televisión Canaria (TVAC) para que la cadena autonómica pueda retransmitir fútbol en abierto. Por su declaración como “materia de interés social” la Autonómica se quedará, por ejemplo, con 69.000 euros de Sanidad y con más de 3 millones de Educación.
¿Qué dudas pueden quedar sobre las verdaderas prioridades políticas de estos personajes? ¿Cómo ignorar las presiones a que se ven sometidos cuando toman una copa en su círculo de amistades, y se les quejan de que tienen que pagar pa' ver le fúntboh? Es todo lo que dan de sí, estos abductos tecnoanalfabetos.
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Fuente: Canariasahora.com
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[Archivo] Hace un tiempo, el Consejo de Gobierno decidió desviar más de 4 millones de euros destinados a áreas como Sanidad o Educación a la Televisión Canaria (TVAC) para que la cadena autonómica pueda retransmitir fútbol en abierto. Por su declaración como “materia de interés social” la Autonómica se quedará, por ejemplo, con 69.000 euros de Sanidad y con más de 3 millones de Educación.
¿Qué dudas pueden quedar sobre las verdaderas prioridades políticas de estos personajes? ¿Cómo ignorar las presiones a que se ven sometidos cuando toman una copa en su círculo de amistades, y se les quejan de que tienen que pagar pa' ver le fúntboh? Es todo lo que dan de sí, estos abductos tecnoanalfabetos.
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Ruido y fracaso escolar
Las interferencias continuas del ruido en los procesos de aprendizaje son un factor importante de fracaso escolar. Pero niveles medios y altos de ruido ambiental tienen otras repercusiones graves en la salud humana que conviene conocer. Sólo en los últimos años se está prestando a los problemas de salud pública asociados al ruido la atención que merecen. Las evidencias y estudios estadísticos que muestran la relación entre diversos niveles de ruido y numerosas patologías en diferentes entornos no dejan lugar a dudas.
El problema, al menos en el entorno escolar, es que la pandilla de esbirros tecnoanalfabetos que gestionan hoy la mala educación ignoran supinamente sus efectos en la labor docente, en unos casos por falta de formación, en otros por puro analfabetismo tecnológico y a menudo porque se les puso a dedo donde están precisamente para mantener en funcionamiento, con el mínimo gasto posible para la admnistración, instalaciones precarias que no cumplen la normativa actual de aislamiento acústico para entornos docentes (ni otros muchos aspectos de seguridad e higiene en el trabajo).
La inexistencia de evaluaciones de riesgo y planificación de la actividad preventiva en los centros docentes se traduce en un incumplimiento sistemático de las normas básicas de prevención y en atentados sistemáticos contra la salud de alumnos y trabajadores, docentes o no, que a veces en cuestión de meses y otras con el paso de los años muestran síntomas claros de deterioro auditivo y múltiples problemas de salud asociados con el ruido.
Por último, existen todavía reductos de negligencia y delincuencia administrativa, asociados generalmente a la falta de alternancia política y escasez de redes ciudadanas activas en la crítica y participación pública, donde los esbirros de la mala educación no dudan en instumentalizar a presuntos técnicos de infraestructuras ruinosas o paratécnicos que, por cuatro habichuelas, amañan mediciones -si es que alguna vez las hacen-, presentan como fiables mediciones puntuales de temperatura y ruido en las condiciones menos representativas y se prestan a cubrir con sus informes las espaldas de los presuntos responsables ociosos de prevención o esbirretes dedinombrados para dirigir centros presuntamente educativos, cuya labor en el marco de una enseñanza empobrecida y sin controles de calidad no supera lo decorativo.
Ante la falta de iniciativas proactivas y preventivas por parte de las administraciones y responsables de centros, contra estos personajes no hay más alternativa que informarse adecuadamente, exigir por los cauces legales el cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos y seguridad e higiene en el trabajo y, por supuesto, los tribunales. De esta forma se contribuye a mejorar el rendimiento escolar, se mejoran las condiciones de salud del profesorado / personal laboral y se fuerza a los tecno-analfabetos dedinombrados a un reciclaje tan necesario como probablemente inútil, dado el elevado grado de esbirrato y ceguera de oficio entre el colectivo.

[Imagen de más calidad aquí]
Fuente: AEMA (2001): El medio ambiente en la Unión Europea en el umbral del siglo XXI, Ministerio de Medio Ambiente. Pág. 263
Para calcular el nivel de decibelios A causados por ruido exterior que se soporta en un aula basta un sonómetro digital barato (menos de 100€), siempre que nos aseguremos de que marca lo mismo que otros calibrados.
Más información:
- Aplicación de la noramtiva de seguridad e higiene en los centros escolares y responsabilidad del profesorado.
- Normativa sobre el ruido y niveles máximos tolerables en distintas actividades.
- Efectos del ruido sobre la salud.
El problema, al menos en el entorno escolar, es que la pandilla de esbirros tecnoanalfabetos que gestionan hoy la mala educación ignoran supinamente sus efectos en la labor docente, en unos casos por falta de formación, en otros por puro analfabetismo tecnológico y a menudo porque se les puso a dedo donde están precisamente para mantener en funcionamiento, con el mínimo gasto posible para la admnistración, instalaciones precarias que no cumplen la normativa actual de aislamiento acústico para entornos docentes (ni otros muchos aspectos de seguridad e higiene en el trabajo).
La inexistencia de evaluaciones de riesgo y planificación de la actividad preventiva en los centros docentes se traduce en un incumplimiento sistemático de las normas básicas de prevención y en atentados sistemáticos contra la salud de alumnos y trabajadores, docentes o no, que a veces en cuestión de meses y otras con el paso de los años muestran síntomas claros de deterioro auditivo y múltiples problemas de salud asociados con el ruido.
Por último, existen todavía reductos de negligencia y delincuencia administrativa, asociados generalmente a la falta de alternancia política y escasez de redes ciudadanas activas en la crítica y participación pública, donde los esbirros de la mala educación no dudan en instumentalizar a presuntos técnicos de infraestructuras ruinosas o paratécnicos que, por cuatro habichuelas, amañan mediciones -si es que alguna vez las hacen-, presentan como fiables mediciones puntuales de temperatura y ruido en las condiciones menos representativas y se prestan a cubrir con sus informes las espaldas de los presuntos responsables ociosos de prevención o esbirretes dedinombrados para dirigir centros presuntamente educativos, cuya labor en el marco de una enseñanza empobrecida y sin controles de calidad no supera lo decorativo.
Ante la falta de iniciativas proactivas y preventivas por parte de las administraciones y responsables de centros, contra estos personajes no hay más alternativa que informarse adecuadamente, exigir por los cauces legales el cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos y seguridad e higiene en el trabajo y, por supuesto, los tribunales. De esta forma se contribuye a mejorar el rendimiento escolar, se mejoran las condiciones de salud del profesorado / personal laboral y se fuerza a los tecno-analfabetos dedinombrados a un reciclaje tan necesario como probablemente inútil, dado el elevado grado de esbirrato y ceguera de oficio entre el colectivo.

[Imagen de más calidad aquí]
Fuente: AEMA (2001): El medio ambiente en la Unión Europea en el umbral del siglo XXI, Ministerio de Medio Ambiente. Pág. 263
Para calcular el nivel de decibelios A causados por ruido exterior que se soporta en un aula basta un sonómetro digital barato (menos de 100€), siempre que nos aseguremos de que marca lo mismo que otros calibrados.
Más información:
- Aplicación de la noramtiva de seguridad e higiene en los centros escolares y responsabilidad del profesorado.
- Normativa sobre el ruido y niveles máximos tolerables en distintas actividades.
- Efectos del ruido sobre la salud.
Detectados varios casos de alergia a PISA 2007 entre Consejeros de Malaeducación y asociados
Identificado un nuevo síndrome, el SAEP-2007
Fuente: CanariasAhora.com
La decisión de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias de no participar en el PISA (Program for International Assessment Student), una iniciativa internacional promovida cada dos años por la OCDE con el objetivo de evaluar el nivel de calidad educativa en todos los países y regiones del mundo, se veía venir, tras comprobar cómo España quedó al nivel de Trinidad-Tobago en sus indicadores de rendimiento escolar para ESO y Bachillerato, en 2003 y 2005. Además de verse venir, era la alternativa políticamente menos costosa a los ojos de personajes conscientes de la debacle en el sistema público de educación, poco acostumbrados a rendir cuentas de su gestión y personal o políticamente muy interesados en hacer lo que sea, con tal de que lo suyo no se sepa.
Por lo visto se suceden las crisis de ansiedad y los cuadros diarreicos entre responsables de la política educativa, con especial virulencia en reductos insulares poco acostumbrados a la alternancia política. El temor a controles de calidad externos y a resultados objetivos, no maquillables ni ocultables por los típicos organismos gestionados en régimen de esbirrato por burócratas ciegos de oficio, ha demudado la faz de toda una pandilla de tecno-analfabetos, dedinombrados precisamente para proporcionar a los ejecutivos de turno la dosis de autobombo que esperan les inmunice contra el desgaste electoral.
Esta alergia a indicadores fiables, referidos a archipiélagos o penínsulas, podría haber sido inducida por modestos informes previos que, contra todo pronóstico, fueron hechos públicos con cierto descuido y escaso control del maquillaje estadístico. Por lo visto, un informe de 2002 reveló que el 32% de los alumnos de Canarias no llegó a superar 4º de la ESO. No nos consta si este u otros ejecutivos de turno hacen dimitir a los responsables de estudios tan espontáneos y distraídos, pero está claro que no les hace ni pizca de gracia. La mayoría prefieren meditar estos informes en la intimidad de sus aposentos y restringir en lo posible el conocimiento de la realidad de la situación a la alcoba político-burocrática, no sea que a la gente le dé por establecer comparaciones con otros países y regiones.
El vigoroso impulso a la educación pública que todo flamante consejero pregona como objetivo prioritario de su gestión choca con este temor atávico a cualquier cosa que suene a control externo de calidad. Los afectados por el SAEP-2007 (Síndrome de Alergia Esbirral a PISA 2007) manifiestan otros síntomas característicos de los cuadros de esbirrato descritos en las pandemias feudales, que cursaban siempre con debilidad intelectual, pedagógica y política muy acusadas. La muerte política de los afectados sobrevenía simplemente por conocimiento público de lo que con tanto empeño intentaron ocultar.
Fuente: CanariasAhora.com
La decisión de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias de no participar en el PISA (Program for International Assessment Student), una iniciativa internacional promovida cada dos años por la OCDE con el objetivo de evaluar el nivel de calidad educativa en todos los países y regiones del mundo, se veía venir, tras comprobar cómo España quedó al nivel de Trinidad-Tobago en sus indicadores de rendimiento escolar para ESO y Bachillerato, en 2003 y 2005. Además de verse venir, era la alternativa políticamente menos costosa a los ojos de personajes conscientes de la debacle en el sistema público de educación, poco acostumbrados a rendir cuentas de su gestión y personal o políticamente muy interesados en hacer lo que sea, con tal de que lo suyo no se sepa.
Por lo visto se suceden las crisis de ansiedad y los cuadros diarreicos entre responsables de la política educativa, con especial virulencia en reductos insulares poco acostumbrados a la alternancia política. El temor a controles de calidad externos y a resultados objetivos, no maquillables ni ocultables por los típicos organismos gestionados en régimen de esbirrato por burócratas ciegos de oficio, ha demudado la faz de toda una pandilla de tecno-analfabetos, dedinombrados precisamente para proporcionar a los ejecutivos de turno la dosis de autobombo que esperan les inmunice contra el desgaste electoral.
Esta alergia a indicadores fiables, referidos a archipiélagos o penínsulas, podría haber sido inducida por modestos informes previos que, contra todo pronóstico, fueron hechos públicos con cierto descuido y escaso control del maquillaje estadístico. Por lo visto, un informe de 2002 reveló que el 32% de los alumnos de Canarias no llegó a superar 4º de la ESO. No nos consta si este u otros ejecutivos de turno hacen dimitir a los responsables de estudios tan espontáneos y distraídos, pero está claro que no les hace ni pizca de gracia. La mayoría prefieren meditar estos informes en la intimidad de sus aposentos y restringir en lo posible el conocimiento de la realidad de la situación a la alcoba político-burocrática, no sea que a la gente le dé por establecer comparaciones con otros países y regiones.
El vigoroso impulso a la educación pública que todo flamante consejero pregona como objetivo prioritario de su gestión choca con este temor atávico a cualquier cosa que suene a control externo de calidad. Los afectados por el SAEP-2007 (Síndrome de Alergia Esbirral a PISA 2007) manifiestan otros síntomas característicos de los cuadros de esbirrato descritos en las pandemias feudales, que cursaban siempre con debilidad intelectual, pedagógica y política muy acusadas. La muerte política de los afectados sobrevenía simplemente por conocimiento público de lo que con tanto empeño intentaron ocultar.